Archivos Mensuales: noviembre 2019

DEL DOLOR HACIA TU PROPÓSITO

La Palabra dice que debemos guardar nuestro corazón diligentemente porque del corazón mana la vida. El corazón es el centro de tu vida, es quien guarda tu identidad, tus valores, de las cosas que crees y es donde se  deposita la presencia de Dios.

Por esto es importante que le permitamos a Dios accesar a nuestro corazón, ya que Él es quien sana el quebrantado de corazón y sana toda dolencia. 

Ahora veremos un ejemplo en la Biblia, de alguien que tenia un corazón adolorido y cómo Dios sanó su corazón. Este es el caso de JEFTÉ.

Jueces 11: 1-8 » Jefté galaadita era esforzado y valeroso; era hijo de una mujer ramera, y el padre de Jefté era Galaad. Pero la mujer de Galaad le dio hijos, los cuales, cuando crecieron, echaron fuera a Jefté, diciéndole: No heredarás en la casa de nuestro padre, porque eres hijo de otra mujer. Huyó, pues, Jefté de sus hermanos, y habitó en tierra de Tob; y se juntaron con él hombres ociosos, los cuales salían con él. Aconteció andando el tiempo, que los hijos de Amón hicieron guerra contra Israel. Y cuando los hijos de Amón hicieron guerra contra Israel, los ancianos de Galaad fueron a traer a Jefté de la tierra de Tob; y dijeron a Jefté: Ven, y serás nuestro jefe, para que peleemos contra los hijos de Amón. Jefté respondió a los ancianos de Galaad: ¿No me aborrecisteis vosotros, y me echasteis de la casa de mi padre? ¿Por qué, pues, venís ahora a mí cuando estáis en aflicción?. Y los ancianos de Galaad respondieron a Jefté: Por esta misma causa volvemos ahora a ti, para que vengas con nosotros y pelees contra los hijos de Amón, y seas caudillo de todos los que moramos en Galaad. 

La historia comienza diciendo que Jefté era un hombre esforzado y valiente. Comienza con el final de la historia, aunque su historia no comenzó de esa manera, pues lo que realmente interesa es cómo termina su historia, y para nosotros, también lo que cuenta es como terminamos.

Este hombre de Dios es declarado un hombre valeroso de guerra, un campeón, lleno de fuerza, nacido para pelear, lleno de coraje. Pero el no nació así, nadie nace guerrero, tu te conviertes en un campeón atravez del tiempo, cuando te enfrentas a circunstancias y las vences, creces en fuerzas, en capacidad, en experiencias y luego entras  en la temporada a la cual Dios te preparó.

QUE FUÉ LO QUE JEFTÉ VENCIÓ?

Dice la Palabra que Jefté era un guerrero, pero su trasfondo era otro, nacido de una prostituta. Su padre era de Galaad, quien rompió el pacto con su esposa porque tuvo una relación fuera del matrimonio.

Su madre quería deshacerse de Jefté, no fue bienvenido a a esta tierra, se encontró con hostilidad, su madre estaba enojada desde su embarazo, hasta posiblemente intentó abortarlo. Desde el principio no lo quería, por lo tanto, tuvo una experiencia de rechazo, una experiencia de odio.

En cuanto nació, su madre lo llevó a la casa de su padre, lo entrega a la esposa de Galaad, provocando una tensión en ese hogar. Una esposa que se sintió traicionada y dolida en su corazón. Esa esposa estaba enojada con su esposo. No fué querido ni por su madrastra. Sus hermanos lo odiaban al punto que conspiraron contra él al fallecer su padre Galaad.

Buscó su herencia ya que por ser el mayor, tenia derecho a una doble porción que la de sus hermanos. Pero sus hermanos se levantaron contra él, tomaron su dinero y se negaron a dárselo. De ahí que huyó, furioso y con un corazón amargado. Pero la Biblia nos dice que Dios lo trajo a este mundo con un propósito en mente.

Lo que Dios nos está diciendo con esta historia, es que no importa de dónde vengas, Dios te trajo a este mundo con un propósito y que Él tiene un plan que tiene que usar. Pueda que no lo conozcas, pero Dios tiene un plan único para ti. Dios ve el final desde el principio cuando te trae a esta tierra, te trae con un propósito. 

Talvez vengas de una familia en discordia, rechazado, abusado, y traumatizado, pero escúchame, tú no eres un accidente. Dios te puso ahí para terminar ese ciclo en tu familia, para que te conviertas en un campeón, un guerrero. Por eso, Dios puso su Espíritu Santo dentro de ti para hacerte un vencedor. Porque mayor es el que está en ti, que él que está en el mundo (1 Juan 4:4).

Tu naciste para conquistar, naciste para vencer y no importa cual es tu trasfondo, cuando le permites a Dios llevarte por ese proceso, entonces Él sana tu corazón para que seas un campeón, para edificar tu futuro, para dar respuestas a los problemas, pero tienes que dejar a Dios te lleve por ese proceso.

QUE PODEMOS HACER PARA CONVERTIRNOS EN UN CAMPEÓN?

1. Nos volvernos a Dios para procesar el pasado.

Es decir, buscamos a Dios y no otro sustituto. Cuando la gente está en dolor, hace una de estas dos cosas,  controlar el dolor o escuchar al Señor hasta permitir qué lo sane.

Algunos se vuelven a la pornografía, al alcohol, a las drogas porque tiene un dolor no resuelto.Tenemos qué parar esos sustitutos por Dios. Aun hay gente que se envuelve en el ministerio, sirven y dan toda su vida, y todo para ser aceptados, buscan reconocimiento, buscan algo que les arregle el dolor, sin embargo, tiene que ser sanado, sino todo lo demás será afectado.

El primer paso es volvernos a Dios y darle acceso al dolor, porque cuando Dios sane ese dolor, ya no tendremos miedo, ni temor, sino paz y gozo.

2. Lidiamos con el dolor.

Este es el área donde la gente tiene luchas lidiando con el dolor. Lo que sucede es que hemos endurecido nuestros corazones, tratando de controlar nuestras vidas y nuestras relaciones, pero Dios requiere que le demos acceso al dolor.

Recuerda que en la cruz del calvario, Jesús no solo perdonó nuestros pecados, también tomó nuestros dolores, tristezas y sufrió para que encontráramos la sanidad. Así que tenemos que venir a la cruz y que ese dolor salga a la luz.

Por lo tanto, para lidiar con ese dolor: a) Lo reconoces y te paras delante de Dios, adorándole y lo escribes en un papel, declarando como te sientes, y como te afectó. c) Te arrepientes, lo llevas a la cruz; d) Desatamos el perdón, y tomamos la decisión de dejarlo en el pasado, porque sino, te hace prisionero de los que otros te hicieron, robándote tu futuro y no deja que entres a tu propósito.

Jefté hizo eso. Los jefes de Galaad fueron a buscarle para que los ayudara. Si su corazón hubiera estado amargado, no los hubiera ayudado.

3. Renovamos nuestra mente.

Debemos cambiar lo que pensamos de nosotros mismos y la manera que vemos la vida, renovando nuestras mentes, meditando en la Palabra de Dios hasta que llegue a nuestros corazones.

Sabes lo que significa Jefté?, aquel que trae rompimiento. Quien eres tú?, una víctima? o eres un Jefté, uno que trae rompimiento?

Yo creo que Jefté tuvo un encuentro con Dios. Dios tocó su corazón.

Jueces 11: 9-11 » Jefté entonces dijo a los ancianos de Galaad: Si me hacéis volver para que pelee contra los hijos de Amón, y Jehová los entregare delante de mí, ¿seré yo vuestro caudillo?. Y los ancianos de Galaad respondieron a Jefté: Jehová sea testigo entre nosotros, si no hiciéremos como tú dices. Entonces Jefté vino con los ancianos de Galaad, y el pueblo lo eligió por su caudillo y jefe; y Jefté habló todas sus palabras delante de Jehová en Mizpa.»

Entonces Jefté aceptó y se metió a la guerra.

4. Resistamos la opresión demoníaca.

Los espíritus demoníacos son reales, la gente no los reconoce y permanecen pasivos. Los demonios te pueden atacar poniendo pensamientos negativos en tu mente. Piensas que son tuyos, pero no!, son del infierno y eso para tu destino y destruye tu propósito.

Tenemos que pararnos firmes, como dice la Palabra.

Santiago 4:7 » Someteos, pues, a Dios; resistid al diablo, y huirá de vosotros.»

Tienes que pelear, tienes que edificar tu espíritu haciendo lo que es correcto y orando en lenguas.

5. Desarrollamos nuestros dones y nuestro caracter.

Inviertes en tus dones, inviertes en ti mismo, tomas los entrenamientos que necesitas, porque cuando Dios te abra las puertas, debes tener algo que dar.

Al mismo tiempo, inviertes en tu caracter, desarrollado por hábitos. Tomas decisiones regularmente, los repites. Y eso te convierte en un hombre de oración, te conviertes en una persona con un espíritu humilde, enseñable, perseverante, y generosa.

Cuando edificas tú caracter, entonces tú caracter sostiene tu don, y ese don que Dios te ha dado, abre la puerta que Dios tiene para tí. Al punto que llegas a tener un fe de buldog, es decir, tu agarras algo, no lo sueltas, sigues adelante, no te rindes por nada. Entonces tienes el derecho a entrar a una nueva temporada.

6. Reconoces la nueva temporada.

Nunca sabes cuándo vendrá. Siempre viene con una conección, una nueva relación. Al Dios abrir una puerta tienes que abrazarla.

Talvez no te parece que sea la puerta que Dios tiene para ti, pero tu no sabes que hay del otro lado. Tienes que estar listo para soltar algo y entrar a lo nuevo.

Cuando la gente de Galaad vino a Jefté, ni siquiera le pidieron perdón. Solo le dijeron: ven a ayudarnos, eso está duro. Y como él se encontraba listo, y a cuentas con Dios, regresó como su líder, regresó como su campeón, dándole a Dios, la honra y la gloria.

Dios quiere tocar a muchos en este día para lidiar con su dolor hacia un padre o una madre o un amigo. Probablemente estes enojado o quebrantado, pero Dios quiere liberarte, Dios quiere traer un rompimiento en tu vida. Este es tu tiempo, ven a Dios.

OREMOS: Señor Jesús, abro mi corazón a tí. Te rindo el control, te pido que vengas al lugar de mi herida. Traigo ese dolor a la cruz. Te pido que me sanes ahora. Perdono a los que me hirieron, los perdono y traigo toda injusticia a la cruz. Señor, sana mi corazón quebrantado, libérame.  En el nombre de Jesús, rompo toda maldición generacional, toda maldición de brujería, de espíritu de duda, de abuso, de odio, de rechazo, de abandono, de adicción, de tormento, de temor y les ordeno a esos espíritus que se vayan fuera de mi vida al lago de fuego por la eternidad y no regresen nunca más. Desato el poder sanador de Dios sobre mi vida, en el nombre de Jesús. Amén.

FUENTE: Gracias MIKE CONNELL por sus enseńanzas.

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NO TEMAS, CONFÍA EN DIOS

Cuántas veces cree que se ha perdido de alguna bendición de Dios por haber tenido temor en algo particular?, y en consecuencia, el temor lo ha paralizado y privado de lo mejor de Dios.

Pero hoy, al confrontar alguna circunstancia, Dios te dice: CONFÍA EN MÍ, lo cual es el primer paso y no el último, porque el confiar en Dios es la base de todo lo demás que Dios diga después.

CONFIAR EN DIOS es la verdad fundamental e imprescindible, sí hemos de acudir a Dios en cualquier situación. Debemos de confiar en Dios porque Él es nuestro Padre Celestial, porque al poner nuestra confianza en Dios, le estamos diciendo: «Reconozco quien tu eres», «Veo mi necesidad y sé que solo tu tienes la solución»,»Se que me amas tanto, que me ayudarás en esta situación».

De ahí que nuestra fe honra a Dios, ya que si Dios dice que hará algo, lo hará porque Él siempre es veraz.

Sin embargo, todos tenemos circunstancias en las cuales tenemos fracasos en la fe. Confiamos por un momento y luego desistimos. O Dios nos reta a hacer algo y al final decimos, no puedo hacerlo. Y cuando hacemos eso, provocamos un fracaso de fe.

Un ejemplo claro se encuentra en la Biblia, específicamente en el libro de Números capitulo 13-14. Donde el pueblo de Israel estaba a punto de entrar a la tierra prometida para recibir la mayor bendición de sus vidas.

Números 13: 25-30 «Y volvieron de reconocer la tierra al fin de cuarenta días. Y anduvieron y vinieron a Moisés y a Aarón, y a toda la congregación de los hijos de Israel, en el desierto de Parán, en Cades, y dieron la información a ellos y a toda la congregación, y les mostraron el fruto de la tierra. Y les contaron, diciendo: Nosotros llegamos a la tierra a la cual nos enviaste, la que ciertamente fluye leche y miel; y este es el fruto de ella. Mas el pueblo que habita aquella tierra es fuerte, y las ciudades muy grandes y fortificadas; …Entonces Caleb hizo callar al pueblo delante de Moisés, y dijo: Subamos luego, y tomemos posesión de ella; porque más podremos nosotros que ellos.

Por el informe de los 10 príncipes, el pueblo desfalleció. Lo mismo que les sucedió como nación, nos puede suceder a nosotros como individuos. Pero hoy Dios nos desafía en algún aspecto de nuestras vidas, en el que debemos avanzar, ya sea en el trabajo, en el negocio o en alguna relación.

Lo que sucedió es que fueron rebeldes y no hicieron caso a lo que Dios les había prometido. La rebeldía es como la brujería, y Dios odia la rebeldía porque va en contra de su carácter, en contra de su poder, su voluntad y sus caminos.

Aquí vemos a este pueblo, listos para apedrear a Josué y a Caleb. Tuvieron un fracaso en la fe, la cual no permite ejercitar la fe en Dios cuando enfrentamos la prueba o una tentación. En otras palabras, no confiamos en Dios, no creemos en Él, o no hacemos lo que Dios desea que hagamos.

CAUSAS DE ESE FRACASO  

1. El pueblo no entró a la tierra prometida por temor al fracaso.

Tuvieron miedo.

Números 13:31-33 «Mas los varones que subieron con él, dijeron: No podremos subir contra aquel pueblo, porque es más fuerte que nosotros. Y hablaron mal entre los hijos de Israel, de la tierra que habían reconocido, diciendo: La tierra por donde pasamos para reconocerla, es tierra que traga a sus moradores; y todo el pueblo que vimos en medio de ella son hombres de grande estatura. También vimos allí gigantes, hijos de Anac, raza de los gigantes, y éramos nosotros, a nuestro parecer, como langostas; y así les parecíamos a ellos.

Vieron a los habitantes de esa tierra como gigantes, al igual que los muros de las ciudades y sus fortalezas y se dijeron asimismo, no podremos hacerlo, se olvidaron por completo de Dios, estaban paralizados, viendo a la tierra prometida sin poder moverse, por temor.

Canaan era la mejor tierra para el pueblo de Israel, el pueblo elegido y de donde vendría el Mesías.

Dios les proveyó lo mejor y todo lo necesario para conquistar aquella tierra. Recuerde que cuando Moises envió espías, no los envió a tomar decisiones en cuanto ir o no ir. Moises lo definiría.

La fe genuina empieza cuando el Señor nos dice: «Confía en mí». Y no insistas en que te de todas las respuestas, ni todos los detalles, porque te los dará a su tiempo. Da un paso a la vez.

2. No recordaron el poder de Dios en situaciones del pasado en sus vidas.

Piense en su pasado acerca de las veces que Dios le ha bendecido y provisto de todo lo necesario cuando tú no sabias de dónde vendría.

Les falló gravemente la memoria, un vacío mental en cuanto a su esclavitud en Egipto por 400 años.Se olvidaron de la noche en que Dios los liberó del yugo egipcio. La muerte de los primogénitos y que salieron libres con los tesoros de Egipto.

Quizás alguno de nosotros tuvo una vida desastrosa antes de ser salvos. No te olvides de donde te sacó Dios.

3. No lograron ver las cosas desde la perspectiva de Dios.

Cuando vieron a aquellos gigantes, mientras más los veían, mas enormes les parecía, asimismo los muros de las ciudades, hasta que se convencieron de que no podían.

No estaban viendo las cosas con los ojos de Dios, ni con los ojos de Moises, quien les había dicho: Dios les ha entregado esta tierra. Es decir, ante los ojos de Dios, era un hecho.

Marcos 11:22-24 «Respondiendo Jesús, les dijo: Tened fe en Dios. Porque de cierto os digo que cualquiera que dijere a este monte: Quítate y échate en el mar, y no dudare en su corazón, sino creyere que será hecho lo que dice, lo que diga le será hecho. Por tanto, os digo que todo lo que pidiereis orando, creed que lo recibiréis, y os vendrá.

En resumen, todo lo que pidamos al Padre en oración, hemos de creer que ya lo recibimos. Es tiempo pasado, es un hecho. Esta listo. Cree que lo recibimos y así será. Luego andaremos con fe, sabiendo que Dios nos lo concederá a su tiempo. De esto se trata la fe perfecta.

CUALES FUERON LAS CONSECUENCIAS

1. Sufrimos decepciones.

Números 14:1-3 «Entonces toda la congregación gritó, y dio voces; y el pueblo lloró aquella noche. Y se quejaron contra Moisés y contra Aarón todos los hijos de Israel; y les dijo toda la multitud: ¡Ojalá muriéramos en la tierra de Egipto; o en este desierto ojalá muriéramos!, ¿Y por qué nos trae Jehová a esta tierra para caer a espada, y que nuestras mujeres y nuestros niños sean por presa? ¿No nos sería mejor volvernos a Egipto?

La rebeldía en contra de Dios es devastadora, se decepcionaron, se afligieron en el espíritu, su dolor no los llevo a arrepentirse de sus pecados, sino que se quejaron: regresemos a Egipto, ojalá muramos en el desierto. Lo mismo hacemos al rebelarnos contra Dios.

2. Todos los demás sufrieron.

Números 14:30-32 «Vosotros a la verdad no entraréis en la tierra, por la cual alcé mi mano y juré que os haría habitar en ella; exceptuando a Caleb hijo de Jefone, y a Josué hijo de Nun. Pero a vuestros niños, de los cuales dijisteis que serían por presa, yo los introduciré, y ellos conocerán la tierra que vosotros despreciasteis. En cuanto a vosotros, vuestros cuerpos caerán en este desierto. 

Todo lo que Dios dijo que sucedería, sucedió. Los mayores de 20 años vagarían por el desierto por 40 largos años, murieron y fueron mordidos muchos por serpientes. Todo porque decidieron rebelarse en contra de la voluntad de Dios.

El rebelarse contra Dios trae consecuencias inevitables e ineludibles. Dios nos ama y porque nos ama, sabe que es lo mejor para nosotros. Él tiene el mejor plan para cada uno de nosotros.

COMO SE CORRIGE

1. Meditar en la Palabra de Dios.

Para ello vamos a la siguiente lectura:

Josue 1:8-9 «Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley, sino que de día y de noche meditarás en él, para que guardes y hagas conforme a todo lo que en él está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino, y todo te saldrá bien. Mira que te mando que te esfuerces y seas valiente; no temas ni desmayes, porque Jehová tu Dios estará contigo en dondequiera que vayas.

No hay palabra más poderosa que la contenida en la Biblia. No temas, ni desmayes porque tu Dios estará contigo donde quiera que vayas. Nunca se apartará de tu boca, este libro de la Ley, de día y de noche, meditarás en él, porque entonces harás prosperar tu camino y todo te saldrá bien.

Eso sí, esfuérzate y sé valiente. Esto requiere valentía, algo que va más allá de la voluntad nuestra, por eso tu relación con el Espíritu Santo quien te ayuda si te hacen falta las fuerzas.

Hay veces en que no basta con meditar en la Palabra, tenemos que ir mas alla, especialmente cuando estamos desanimados, o temerosos, tenemos que meditarla y al encontrar una lectura que te identifica con esa situación, debemos declararla en voz alta. «No temas porque Yo estoy contigo, no desmayes porque Yo soy tu Dios, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia». Hazlo y veras los resultados.

2. Se sabio y ríndase al Dios Todopoderoso.

Sométase a Jesucristo y véalo actuar en su vida de una manera sobrenatural y maravillosa. 

3. Recuerda lo que Dios ha hecho en tu vida y de como te ha bendecido a tí y a tu familia.

4. Mantén tu enfoque en Él. Como Josue y Caleb hicieron.

Números 14:6-9 » Y Josué hijo de Nun y Caleb hijo de Jefone, que eran de los que habían reconocido la tierra, rompieron sus vestidos, y hablaron a toda la congregación de los hijos de Israel, diciendo: La tierra por donde pasamos para reconocerla, es tierra en gran manera buena. Si Jehová se agradare de nosotros, él nos llevará a esta tierra, y nos la entregará; tierra que fluye leche y miel. Por tanto, no seáis rebeldes contra Jehová, ni temáis al pueblo de esta tierra; porque nosotros los comeremos como pan; su amparo se ha apartado de ellos, y con nosotros está Jehová; no los temáis. 

Vé las cosas desde la perspectiva de Dios y no te enfoques en tus situaciones. Cree y confía en sus promesas y Él te sostendrá y te sacará por lo que estás pasando.

Talvez usted no sea creyente, ha tenido tropiezos en la vida. Entonces pídale a Dios que le perdone su rebeldía contra Él, que perdone sus pecados basado en lo que Cristo hizo en la cruz al morir, ya que de esa manera pagó su deuda de pecado. Y entréguele su vida, diciéndole: Ya no quiero seguir viviendo en el desierto, quiero entrar a la tierra prometida, a la tierra que tú tienes para mí. Gracias por ser tan paciente conmigo y porque nos amas incondicionalmente. Te pido que pueda hacer tu voluntad . Perdona mis pecados, ven a morar a mi corazón, has de mí una nueva criatura y ahora permíteme entrar a la tierra prometida. En el nombre de Jesús. Amén.

FUENTE: GRACIAS PASTOR CHARLES STANLEY POR SUS ENSEÑANZAS.

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