NUESTRO DIOS ES DEFINITIVAMENTE FIEL

¿Qué tanto conoce a Dios?

¿Es alguien a quien solo busca cuando necesita ayuda?. La verdad es que la mayoría de las personas no lo conocen muy bien. Incluso quienes aseguran haber depositado en Cristo su fe para vida eterna pueden no tener un conocimiento fiable, si sus creencias no coinciden con lo que enseña la Biblia. Además, lo que algunas personas afirman creer acerca de Dios es contradicho por el estilo de vida que practica.

Hay muchos atributos de Dios descritos en las Sagradas Escrituras y uno de ellos es su fidelidad. Antes de guiar al pueblo de Israel hacia la tierra prometida, les dijo:

DEUTERONOMIOS 7:7,9-10 “Conoce, pues, que Jehová tu Dios es Dios, Dios fiel, que guarda el pacto y la misericordia a los que le aman y guardan sus mandamientos, hasta mil generaciones; y que da el pago en persona al que le aborrece, destruyéndolo; y no se demora con el que le odia, en persona le dará el pago”.

Ser fiel significa ser confiable.

Podemos estar seguros de que el Señor hará lo que ha prometido en su tiempo y según su voluntad. Sus promesas son dignas de nuestra confianza, aunque no siempre son positivas. Su fidelidad se aplica no solo al compromiso que tiene de mostrar misericordia a los que obedecen a Cristo, sino que también incluye una promesa de juicio y castigo para los que lo odian.

La fidelidad de Dios está cimentada en su naturaleza inmutable.

El Dios de Génesis 1.1 es el mismo que encontramos en los 66 libros de la Biblia. El Señor es el Juez justo y maravilloso de toda la humanidad y todos tendremos que rendirle cuentas algún día.

Pero muchos tienen un concepto inferior de Dios.

  • Piensan que pueden vivir como quieran, pero cuando lleguen los problemas, Dios los librará.
  • Creen que Dios solo considera pecado aquello que es realmente malo como, por ejemplo, el asesinato.
  • Confían en que el Señor comprende sus debilidades y fracasos y que pasará por alto sus pecados.

Todas esas ideas contradicen lo que enseña la Biblia. Nuestro Padre celestial ve todos nuestros pecados y los toma muy en serio. No existe tal cosa como un pecado oculto para el Señor. Él nos advierte: “y sabed que vuestro pecado os alcanzará” (Nm 32.23). Puesto que Él es justo y santo hay una condena para el pecado. Dios, en su fidelidad, no solo nos bendice con su bondad, también nos confronta con nuestra maldad.

Aquellos que no conocen al Señor quizás lo vean como una deidad distante, al cual pueden acudir cuando lo necesiten. Si se les pide que describan a Dios, rápidamente afirman que no pueden describirle con palabras. Sin embargo, lo que realmente sucede, es que no pueden hablar de Él, pues no lo conocen. Tienen una perspectiva de Dios que no está basada en la Biblia. Es por eso que no confían en la fidelidad del Señor, solo esperan que responda sus oraciones.

Como seres humanos, tendemos a crear nuestra propia versión de Dios, pero si no coincide con lo que describe la Biblia, entonces no estamos hablando del único Dios verdadero, ya que todos los demás son falsos. Sin la Biblia tendríamos la excusa perfecta para nuestras ideas tergiversadas, pero el Señor nos ha dado su Palabra para que lo conozcamos y podamos relacionarnos con Él.

¿De qué manera Dios expresa su fidelidad?

  • Siempre hace lo que ha dicho que hará y cumple cada una de sus promesas.
  • Nunca olvida, flaquea ni deja de cumplir su Palabra.
  • Es confiable, fidedigno, constante, inquebrantable, firme e incondicional.

Así es Dios en todo momento; en la luz y en las tinieblas; en los buenos tiempos y en los malos. Su naturaleza inmutable es el origen de su fidelidad y la razón de nuestra seguridad y confianza en Él.

Los atributos de Dios son el fundamento de su fidelidad.

  • Es omnisciente. El Señor conoce todo; el pasado, el presente y el futuro. Ningún evento lo sorprende, ni tampoco olvida aquello que ya sucedió. Sabe si vivimos en pecado o de acuerdo a su voluntad. Aunque tratemos de ignorarlo, nuestro Padre celestial sabe todo lo que sucede, y nada se le puede esconder.
  • Es omnipotente. Dios tiene el poder necesario para hacer lo que desea. No debemos temer, pues tiene el poder para contestar nuestras oraciones, proveer para nuestras necesidades y cumplir sus promesas. Si no interviene en nuestra vida de la manera que deseamos, no es porque no tiene el poder, sino porque obra para que se cumpla su voluntad y no la nuestra.
  • Es omnipresente. El Señor siempre está presente en todo lugar. Tanto los santos como los pecadores estamos ante su presencia en todo momento. Aunque hay ocasiones en las que desearíamos poder escondernos debido a nuestro pecado, no hay forma en que podamos escaparnos de su presencia. En realidad, estar sin el Señor no es lo que realmente deseamos. Cuando le pertenecemos, Él camina fielmente con nosotros a través de cada prueba, angustia y carga, dándonos su consuelo, guía y paz.
  • Es veraz. Nuestro Padre celestial nunca nos engañará ni nos mentirá. Él es la fuente de toda verdad y siempre dice lo que es verdadero en su Palabra. En las Sagradas Escrituras Dios nos da dirección para cada situación que podamos enfrentar. Si confiamos en Él y no en nuestro propio conocimiento, enderezará nuestras veredas y nos guiará por el camino correcto (Pr 3.5, 6). Su veracidad no solo confirma su maravilloso amor hacia nosotros, sino que también nos muestra nuestro pecado para que podamos regresar a sus caminos.
  • Es inmutable. El Señor siempre es el mismo: santo y perfecto. Su naturaleza y atributos nunca cambian. Su poder no disminuye; su conocimiento no puede menguar; sus propósitos se mantienen firmes y sus promesas nunca fallan. Sin embargo, nosotros cambiamos de parecer. A veces somos fieles y en otras ocasiones pecamos, pero nunca debemos creer que el Señor cambiará su manera de pensar y nos quitará su salvación. Cada vez que venimos a Cristo, Él nos da gracia, misericordia y sabiduría, y promete llevarnos con seguridad al cielo después de la muerte.

La Biblia enseña que Dios es fiel y digno de confianza..

Salmo 62.8 » Esperad en Él en todo tiempo, oh pueblos, derramad delante de Él vuestro corazón.»

Proverbios 3.5, 6 «Fíate de Jehová de todo tu corazón, y no te apoyes en tu propia prudencia, reconócelo en todos tus caminos y Él enderezará vuestras veredas.»

Salmo 36.5 «Jehová, hasta los cielos llega tu misericordia y tu fidelidad alcanza hasta las nubes.»

OREMOS: Gracias te damos porque tú eres fiel, Todopoderoso, que todo lo sabes, eres el Dios verdadero e inmutable, pero también amoroso y lo expresaste enviando a tu Hijo Jesucristo a morir por nosotros pecadores y que pudiéramos heredar la vida eterna. Hoy, me arrepiento, y te pido perdón por mis pecados y por cualquier ofensa que haya cometido contra tí, Ven a morar a mi corazón. Abre mis ojos espirituales para que pueda conocerte más atraves de tu Palabra y hacer las cosas conforme a tu voluntad. Te lo pido en el nombre de Jesús. Amén.

FUENTE: Gracias Pastor CHARLES STANLEY por sus enseñanzas.

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