Categoría: Oración

EL CUARTO DE ORACIÓN

QUE DEBEMOS HACER CON LAS CARGAS, PRUEBAS Y DIFICULTADES?

Aunque muchos tratan de llevarlas sobre sí, Cristo nos muestra lo que debemos hacer en uno de los pasajes del Sermón del Monte. Nos dice que debemos ir a nuestro aposento, cerrar la puerta y orar a nuestro Padre celestial. Todos debemos aprender a compartir con el Señor aquello que nos preocupa. Y en ocasiones, ese aposento viene a ser nuestro cuarto de guerra mientras batallamos con el pecado, los conflictos, las decisiones y las dificultades, hasta que nos rendimos en obediencia a nuestro Dios.

LA ARMADURA DE DIOS

EFESIOS 10-18 «Por lo demás, hermanos míos, fortaleceos en el Señor, y en el poder de su fuerza. 11Vestíos de toda la armadura de Dios, para que podáis estar firmes contra las asechanzas del diablo. 12Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes. 13Por tanto, tomad toda la armadura de Dios, para que podáis resistir en el día malo, y habiendo acabado todo, estar firmes. 14Estad, pues, firmes, ceñidos vuestros lomos con la verdad, y vestidos con la coraza de justicia, 15y calzados los pies con el apresto del evangelio de la paz. 16Sobre todo, tomad el escudo de la fe, con que podáis apagar todos los dardos de fuego del maligno. 17Y tomad el yelmo de la salvación, y la espada del Espíritu, que es la palabra de Dios; 18orando en todo tiempo con toda oración y súplica en el Espíritu, y velando en ello con toda perseverancia y súplica por todos los santos;»

Los creyentes enfrentan una batalla, no contra otras personas, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas y contra las huestes espirituales de maldad en las regiones celestes. Se nos dice que debemos ponernos la armadura de Dios, pues las batallas espirituales demandan su protección:

  • El yelmo de la salvación protege nuestros pensamientos.
  • La coraza de justicia guarda nuestras emociones.
  • El cinturón de la verdad nos permite andar en la luz.
  • Nuestros pies deben estar calzados con el apresto del evangelio de la paz.
  • Debemos llevar con nosotros la espada del Espíritu, que es la Palabra de Dios.
  • Necesitamos del escudo de la fe para cubrirnos de los ataques del maligno.
  • Finalmente, debemos orar en todo momento.

Satanás es nuestro enemigo. Sabemos que es un asesino, un mentiroso, un engañador y un destructor. Pero como creyentes en Cristo, no tenemos que convertirnos en sus víctimas. Dios nos ha dado la clave para vivir en obediencia y honrarlo. Y la oración es esa clave. Mientras estamos en el cuarto de guerra de oración, libraremos nuestras batallas de rodillas. Podemos venir ante su presencia confiados y seguros de que nuestro Padre celestial conoce nuestras necesidades y escucha cada una de nuestras peticiones.

JESUCRISTO NOS HABLÓ DE UN LUGAR DE ORACIÓN.

El lugar que Jesús usaba para orar no era siempre el mismo, pues viajaba mucho. Pero sabemos que la oración siempre tuvo prioridad en su vida, y también debe tenerla en la nuestra.

  • Es un lugar privado. Cristo dice que debemos entrar en nuestro aposento y cerrar la puerta (Mt 6.6). Si en verdad deseamos encontrar un lugar apropiado para hablar a solas con Dios, Él nos lo dará. Puede que esto requiera algunos ajustes en nuestra vida, pero podemos estar convencidos de que el Señor desea que pasemos tiempo a solas para que podamos desarrollar una comunión íntima con Él.
  • Es un lugar santo. Si solemos tener un encuentro con Dios cada día en el mismo lugar, podemos decir que ese lugar es santo, pues ha sido apartado para adorar al Señor y poner ante su presencia nuestras preocupaciones. Será fácil tener comunión con Él, pues eso es lo que estaremos acostumbrados a hacer en ese lugar. Todo lo que alcancemos en nuestra vida, vendrá como resultado de la relación personal que tengamos con Dios y del tiempo que pasemos con Él en oración. Al confiar en el Señor, podemos ver la manera en la que obra en la vida de sus hijos.
  • Es donde libramos nuestras batallas. Cada vez que enfrentemos situaciones difíciles o conflictos con otras personas, debemos traerlos ante la presencia de nuestro Padre celestial y permitir que sea Él quien libre nuestras batallas. Necesitamos su guía, ayuda y sabiduría para responder adecuadamente en todo momento. Habrá ocasiones en las que nadie más podrá ayudarnos, pero el Señor siempre estará a nuestro lado para consolarnos, fortalecernos y exhortarnos. Al humillarnos ante su presencia y al clamar por su ayuda, nos sostiene en medio de las tentaciones y las pruebas de la vida.
  • Es donde recibimos instrucciones para cada día. No sabemos lo que sucederá cada día, pero Dios sí lo sabe. Si comenzamos cada día en nuestro cuarto de guerra, nos rendimos a su voluntad y le pedimos que guíe nuestros pasos, el Señor avanzará con nosotros para acompañarnos, guiarnos y protegernos. Nuestro Padre celestial promete dirigir nuestros pasos si confiamos en Él con todo nuestro corazón y si le reconocemos en cada uno de nuestros caminos, en vez de depender de nuestro propio entendimiento (Pr 3.5, 6). La Biblia nos instruye para cada situación que enfrentaremos en la vida. Pero si optamos por no escuchar al Señor, no podremos conocer su plan y perderemos la batalla. No podremos vivir en obediencia si mantenemos nuestra Biblia cerrada.
  • Es donde recibimos instrucciones para cada día. No sabemos lo que sucederá cada día, pero Dios sí lo sabe. Si comenzamos cada día en nuestro cuarto de guerra, nos rendimos a su voluntad y le pedimos que guíe nuestros pasos, el Señor avanzará con nosotros para acompañarnos, guiarnos y protegernos. Nuestro Padre celestial promete dirigir nuestros pasos si confiamos en Él con todo nuestro corazón y si le reconocemos en cada uno de nuestros caminos, en vez de depender de nuestro propio entendimiento (Pr 3.5, 6). La Biblia nos instruye para cada situación que enfrentaremos en la vida. Pero si optamos por no escuchar al Señor, no podremos conocer su plan y perderemos la batalla. No podremos vivir en obediencia si mantenemos nuestra Biblia cerrada.
  • Es donde confesamos nuestros pecados. Cuando abrimos su Palabra con un corazón sincero ante su presencia, tenemos la oportunidad de confesar nuestros pecados y de pedirle que nos muestre aquello que hemos hecho fuera de su voluntad. Mientras oramos, debemos darle tiempo a Dios para que hable a nuestro corazón. En ocasiones usa pasajes de la Biblia para exhortarnos, dirigirnos y mostrarnos lo que hemos hecho mal. También nos habla por medio de su Espíritu Santo. Y hasta puede llegar a usar las pruebas y las dificultades para captar nuestra atención.
  • Es donde desarrollamos una relación cercana con Dios. Si estamos demasiados ocupados para pasar tiempo a solas con el Señor, no podremos crecer en la comunión que nos ha permitido tener con Él. Dios nos ama y desea que dediquemos tiempo para conocerlo. Hay momentos en los que oramos junto a otras personas, pero es cuando estamos a solas que crecemos más en sus caminos y abrimos nuestro corazón ante su presencia. Esta es la actividad más importante en la vida del cristiano, pues nos permite tener comunión con nuestro Salvador.
  • Es donde dejamos nuestras cargas. Dios se encarga de llevar nuestras cargas y preocupaciones, y perdona nuestros pecados si se los confesamos.
  • Es donde lloramos nuestras pruebas y pesares. Cuando vamos a nuestro cuarto de oración y clamamos al Señor, Él nos escucha, comprende y sana nuestro roto corazón.
  • Es donde perdonamos a otros. El Señor no solo perdona nuestros pecados, sino que también nos ayuda a perdonar a los que nos han herido.
  • Es donde somos fortalecidos. Es en ese lugar santo que tenemos la oportunidad de expresar todo lo relacionado con nuestra vida; y al derramar nuestro corazón en oración, somos fortalecidos por el Señor.

OREMOS: Gracias Señor porque nos haces estar consientes de tu presencia y que nos has dado las armaduras espirituales para cuando pasamos por situaciones difíciles. Bendecimos tu nombre y te agradecemos porque cada vez que accesamos a tu presencia en oración podemos encontrar consuelo, provisión, fortaleza, ayuda y liberación. En el nombre de Jesús.

FUENTE: Gracias Pastor CHARLES STANLEY por sus enseñanzas.

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NUESTRA PRIORIDAD: LA ORACIÓN

La oración es una de las actividades más importantes, pues es por medio de ella que hablamos con el Dios soberano del universo.

El Señor sabe lo que sentimos, conoce nuestros pensamientos y tiene el poder necesario para intervenir en cualquier aspecto de nuestra vida. Pero a pesar de que nuestro Padre celestial está dispuesto a escucharnos y a responder nuestras peticiones, no siempre somos fieles en la oración. Puede que cuando todo nos vaya bien, nos olvidemos de orar, o quizás pensemos que Dios no nos escucha. Pero el estorbo más grande para la oración es el pecado. Si no estamos dispuestos a reconocer nuestras desobediencias y a pedirle al Señor que nos perdone, no tendremos deseo de hablar con Dios.

El apóstol Pablo le escribe a los creyentes de Tesalónica, quienes sufrían bajo el dominio romano, y les dice:

 1 TESALONISENSES 5:17 “Orad sin cesar”.

En otras palabras, la oración debe ser una prioridad para nosotros.

¿A qué se refiere con orar sin cesar?

Esto no significa que debamos orar cada minuto de nuestra vida. Cuando Dios nos habla de orar sin cesar, se refiere a una recurrencia continua. La oración no es constante, pero debe ocurrir con frecuencia durante cada día de nuestra vida. Esto debe venir a ser parte de nuestro estilo de vida diario, y no solo un evento ocasional que es motivado por problemas, o por aquello que nos hemos acostumbrado a seguir. Dios desea que mantengamos nuestra mirada en Él en todo momento. 

Por ejemplo, en la mañana, podemos pedirle al Señor que nos guíe, que nos dé las fuerzas y la sabiduría que necesitaremos. También, al enviar a nuestros hijos a la escuela, debemos orar para que Dios los proteja. O quizás, mientras vamos camino a nuestro trabajo, podemos hablar con Él acerca de los desafíos que encontraremos, y darle gracias por la obra que realizará. Y a lo largo de cada día, podemos elevar nuestras plegarias, buscar su dirección y darle gracias hasta que terminemos nuestra jornada.

Dios está dispuesto a escuchar y a responder nuestras oraciones.

No hay nada que podamos decirle al Señor que ya no conozca. No esconderá su voluntad, ni se negará a escuchar nuestras oraciones. Dios demostró su amor por nosotros al enviar a su Hijo a morir por nuestra salvación, y continúa demostrando su amor al estar interesado en cada aspecto de nuestra vida.

LUCAS 18:1-7 «También les refirió Jesús una parábola sobre la necesidad de orar siempre, y no desmayar, 2diciendo: Había en una ciudad un juez, que ni temía a Dios, ni respetaba a hombre. 3Había también en aquella ciudad una viuda, la cual venía a él, diciendo: Hazme justicia de mi adversario. 4Y él no quiso por algún tiempo; pero después de esto dijo dentro de sí: Aunque ni temo a Dios, ni tengo respeto a hombre, 5sin embargo, porque esta viuda me es molesta, le haré justicia, no sea que viniendo de continuo, me agote la paciencia. 6Y dijo el Señor: Oíd lo que dijo el juez injusto. 7¿Y acaso Dios no hará justicia a sus escogidos, que claman a él día y noche? ¿Se tardará en responderles? » 

Cristo nos habla de la parábola de la viuda y el juez injusto, la cual nos recuerda que Dios siempre escucha nuestras oraciones y provee para nuestras necesidades. Si somos sus hijos, no tenemos que suplicarle que nos escuche, ni tampoco sentirnos indignos. No merecemos su amor, gracia y misericordia; sin embargo, los recibimos como fruto de nuestra relación con Él a través de Jesucristo.

Hay una gran diferencia entre la oración falsa y la genuina.

La oración genuina requiere una relación con Dios. Es por eso que aquellos que han rechazado a Jesucristo no tienen el fundamento para acercarse al Señor en oración, pues esto es algo que solo podemos hacer por medio de su Hijo. Esa es la razón por la que Dios no contesta las oraciones falsas. Aquellos que han rechazado a Cristo no pueden esperar que sus oraciones sean contestadas por Dios. Sin embargo, hay una oración que sí responderá. Si alguien está dispuesto a humillarse, a confesar sus pecados y a recibir a Jesucristo como Salvador personal, Dios le perdonará y recibirá como hijo suyo.

La oración falsa es egoísta y solo está basada en lo que creemos que merecemos. En muchas ocasiones solo es un monólogo enfocado en aquello que deseamos recibir de Dios. Pero la oración genuina proviene de la humildad que sentimos al reconocer que hemos sido aceptados por la misericordia del Señor y no por nuestra buena conducta. La oración genuina es un diálogo que mantenemos con Dios, pues no solo deseamos compartirle nuestras peticiones, sino que también queremos escuchar lo que desea decirnos.

La oración genuina nos ayuda a tener comunión con el Señor. Toda relación requiere de buena comunicación. En lugar de solo decir nuestras peticiones, debemos escuchar al Señor. Y como, por lo general, nos habla por medio de la Biblia, debemos también leerla durante nuestro tiempo de oración. Si el Señor desea darnos su respuesta por medio de su Palabra, nos guiará al pasaje que necesitamos leer. Sin embargo, si no dedicamos tiempo para escucharle, nos perderemos muchas bendiciones y nuestra oración no será eficaz.

Seamos devotos a la oración.

Las Sagradas Escrituras nos exhortan a ser devotos a la oración. 

COLOSENSES 4:2 «Perseverad en la oración, velando en ella con acción de gracias; » 

Esta devoción no solo requiere que dediquemos tiempo a orar cada día, sino que también pensemos en lo que pedimos. Tenemos que dedicarle a Dios la atención y el tiempo que solo Él merece.

La oración debe ser nuestra prioridad.

El tiempo que dedicamos para estar con el Señor impacta nuestra vida de diversas maneras.

  • Es el método que Dios usa para suplir nuestras necesidades (Fil 4.19).
  • El Señor nos consuela en tiempos de prueba y dolor, al asegurarnos que está con nosotros y que desea ayudarnos.
  • La oración nutre nuestra relación personal con Dios y nos ayuda a recordar cuánto nos ama.
  • El Señor nos fortalece en la tentación a medida que confiamos en sus promesas y buscamos su dirección.
  • Dios es Fiel para perdonar nuestros pecados y limpiarnos de toda maldad, si confesamos nuestros pecados en oración (1 Jn 1.9).
  • La oración es nuestra fuente de guía, mientras buscamos la dirección del Señor y escuchamos sus instrucciones 
  • Dios nos ayuda a comprender su Palabra mientras la leemos y le pedimos que hable a nuestro corazón.
  • La oración es un escudo que nos protege de la ansiedad y el afán.
  • Es por medio de la oración que el Señor nos da el valor y la confianza para enfrentar los desafíos.
  • La oración provee la sanidad emocional y física que solo Dios puede darnos.
  • Hemos recibido el poder del Espíritu Santo, el cual nos fortalece para enfrentar situaciones difíciles.
  • La oración nos permite tocar la vida de cualquier otra persona, pues crea un triángulo santo entre nosotros, Dios y la persona por la que hemos orado.

Ahora bien, si tú no has conocido a Cristo Jesús como tu Salvador, no puedes tener una vida de oración real. Pero si lo has aceptado, déjame decirte que tendrás lo mejor de Dios para ti y Él t usará de una manera especial.

OREMOS: Señor, vengo delante de ti, reconociendo que he pecado contra ti, me arrepiento de mis pecados, ven a morar a mi corazón. Muéstrame tu voluntad a travez de tu Palabra. Enséñame a orar y a tener una relación estrecha contigo. Te lo pido en el nombre de Jesucristo. Amén

FUENTE: Gracias Pastor CHARLES STANLEY por sus enseñanzas.

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EN TIEMPO DE CRISIS: LO IMPORTANTE ES TENER UNA VIDA FORTALECIDA Y FIRME EN JESÚSCRISTO

Porque queremos tener una vida firme en Dios?, porque eso, nos dará dirección, fruto, paz y una vida diaria enriquecida en Dios. Entonces qué podemos hacer para tener una vida fortalecida en Dios?.

Jesús mismo nos da la respuesta atravez de su Palabra:

MATEO 7:24-25 «Cualquiera, pues, que me oye estas palabras, y las hace, le compararé a un hombre prudente, que edificó su casa sobre la roca. Descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, y golpearon contra aquella casa; y no cayó, porque estaba fundada sobre la roca.»

De acuerdo a éste versículo, toda tormenta, toda tribulación, toda prueba que venga a nuestra vida, la podremos sobrepasar, siempre y cuando estemos fundamentados en la roca que es Cristo Jesús.

Y este fundamento es para toda persona ya sea de 16 o de 78 años porque lo que tengamos dentro de nosotros es lo que hará la diferencia en el mundo. Muchos podrán burlarse de ti, pero cuando vengan las tormentas, las dificultades, el dolor, el sufrimiento o la muerte, la gente que ha construido su vida sobre la roca, tendrá una vida firme y si la construido sobre el fundamento correcto.

COMO TENER UNA VIDA FORTALECIDA Y FIRME?

1. Lo primero es poner a Jesucristo como tu Salvador personal. 

JUAN 3:1-3 » Había un hombre de los fariseos que se llamaba Nicodemo, un principal entre los judíos. Este vino a Jesús de noche, y le dijo: Rabí, sabemos que has venido de Dios como maestro; porque nadie puede hacer estas señales que tú haces, si no está Dios con él. Respondió Jesús y le dijo: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios.

Aquí Jesús le manifestó a Nicodemo que tenia qué nacer de nuevo para entender las cosas de Dios. Nacer de nuevo implica aceptar a Jesús como tu Salvador y Señor.

Este es el principal fundamento para ser firme en Dios, no hay otra manera.

2. Una persona firme es aquella que es guiado por el Espíritu Santo.

JUAN 14:15-18 » Si me amáis, guardad mis mandamientos. Y yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre: el Espíritu de verdad, al cual el mundo no puede recibir, porque no le ve, ni le conoce; pero vosotros le conocéis, porque mora con vosotros, y estará en vosotros… No os dejaré huérfanos; vendré a vosotros.» 

Esta es otra verdad, que cuando nacemos de nuevo, entonces somos sellados por el Espíritu Santo. Nada menos que la Tercera Persona de Dios. Y quiero enfatizar el hecho de que Él está con nosotros todos los días de nuestra vida. Qué privilegió.

Dios sabía que no podríamos vivir la vida separado de Él, porque el Espíritu Santo te empodera para cumplir tus propósitos, para guiarte, para dirigirte y para que tomes las decisiones mas correctas y sabias.

3. Toma tiempo a solas con Dios en oración.

MATEO 6:6 «Mas tú, cuando ores, entra en tu aposento, y cerrada la puerta, ora a tu Padre que está en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público.» 

La oración es el punto de conexión con Dios. Una vida firme tiene una comunión firme con Dios, porque es ahí donde sabes como hablarle, como escucharle, como presentar tus necesidades, como traer las cosas a Dios, tus necesidades, tu gozo, tu paz.

Tienes que enseñarle a tus hijos lo más temprano posible, orando con tus hijos, porque sino lo haces desde pequeños, no los prepararás para la vida. Ellos deben creer por sí mismos que Dios es su Dios y que no deben depender de nosotros sino de Dios. Por eso deben de tener tiempo de oración personal cada día.

Esto debe ser una disciplina diaria en tu vida.

4. Una vida firme está fundamentada sobre las enseñanzas de la Palabra de Dios, la pone en practica y la obedece.

SANTIAGO 1:25 » Mas el que mira atentamente en la perfecta ley, la de la libertad, y persevera en ella, no siendo oidor olvidadizo, sino hacedor de la obra, este será bienaventurado en lo que hace.» 

Una cosa es oír la Palabra y otra es aplicarla. Por eso debemos traer la Biblia a la Iglesia para escucharla, leerla y permitirle que nos ministre, y nos transforme.

Sino lees y meditas en la Palabra, ademas en la Iglesia, sino cada día en tu casa, no tendrás versículos que declarar en tiempos de dificultad.

El declarar la Palabra y creerla es poner nuestra fe en acción. Por eso te invito a que leas en voz alta los siguientes versículos:

SALMO 91:1-10 «El que habita al abrigo del Altísimo, morará bajo la sombra del Omnipotente. Diré yo a Jehová: Esperanza mía, y castillo mío; mi Dios, en quién confiaré. Tú me librarás del lazo del cazador, de la peste destructora. Con tus plumas me cubrirás, y debajo de tus alas estaré seguro; tú eres mi escudo. No temeré el terror nocturno, ni saeta que vuele de día, ni pestilencia que ande en oscuridad, ni mortandad que en medio del día destruya. Caerán a mi lado mil, y diez mil a mi diestra; mas a mi no llegará. Porque has puesto a Jehová, que es mi esperanza, al Altísimo por mi habitación, no me sobrevendrá mal, ni plaga tocará mi morada.»

Asimismo, debemos obedecerla. Cada vez que meditamos en la Palabra de Dios, ajústate a lo que dice la Palabra, entonces, veras la mano de Dios sobre tu vida, bendiciéndote a ti y a tu familia.

Obedecer a Dios debe ser la norma de todo cristiano.

5. Ver a Jesucristo como la fuente de nuestra fortaleza.

FILIPENSES 4:13 «Todo lo puedo en Cristo que me fortalece.»

El Apostol Pablo fue encarcelado, golpeado, apedreado, y a pesar de eso, nunca lo desanimaron, ni nunca renunció a Cristo Jesús, porque su fundamento era solido.

No lograron pararlo porque él era fuerte en la Palabra de Dios, firme en su obediencia, firme en su relación con Dios y porque él sabia en su corazón que la fortaleza de su vida era su relación personal con Jesucristo.

Por eso cada mañana deberíamos decir: «Padre, quiero agradecerte que tú eres mi fortaleza en este día.» Ya que cuando declaramos esta verdad, invitamos al Dios Todopoderoso a nuestras vidas.

6. Rápido para olvidar y perdona facilmente.

MATEO 5:44 «Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen;»

Aquel que no perdona se afectará corporal, emocional y espiritualmente, porque una persona firme tiene cuidado de cómo se relaciona con la gente.

Asimismo, puede obstruir su relación con Dios, contristar al Espíritu Santo ya que la intención de Dios es que camines en santidad.

7. Un hombre o una mujer fortalecida es firme en su fe, cree en la Palabra de Dios, tiene paz interna, resiste las tormentas de la vida y aprende de ellas.

JOSUE 1:5 «Nadie te podrá hacer frente en todos los días de tu vida; como estuve con Moisés, estaré contigo; no te dejaré, ni te desampararé.»

Una persona firme en Dios, tiene fe en lo que Él dice en su Palabra, y esta confiado para cuando vengan las crisis, no le pregunta a Dios: porque estoy enfermo?, porque perdí mi trabajo?, o porque perdí mi dinero?; sino que se afirma en Dios, se fortalece, tal como le sucedió al Apostol Pablo después de todos los incidentes y dificultades, le sirvió a Dios para que escribiera la mayoría de los Libros del Nuevo Testamento.

Esas tribulaciones sirven para que seas la persona que cumpla los propósitos de Dios, lleves a cabo su voluntad y que tengas una vida firme y fortalecida. 

2 REYES 6:   «Y se levantó de mañana y salió el que servía al varón de Dios, y he aquí el ejército que tenía sitiada la ciudad, con gente de a caballo y carros. Entonces su criado le dijo: ¡Ah, señor mío! ¿qué haremos?. Él le dijo: No tengas miedo, porque más son los que están con nosotros que los que están con ellos. Y oró Eliseo, y dijo: Te ruego, oh Jehová, que abras sus ojos para que vea. Entonces Jehová abrió los ojos del criado, y miró; y he aquí que el monte estaba lleno de gente de a caballo, y de carros de fuego alrededor de Eliseo.» 

Al meditar en esta Palabra, podemos discernir que cuando estamos firmes en Cristo Jesús, tenemos la seguridad de que no estamos solos, y tenemos la seguridad de que los ángeles de Dios están alrededor nuestro protegiéndonos para salvarnos de toda situación adversa.

Si has leído este mensaje, estoy seguro que tu anhelas tener una vida firme en Dios porque entonces harás prosperar tu camino y saldrás victorioso de toda situación adversa. Pero lo primero que tienes que hacer es venir a Dios con una actitud de rendición, pidiéndole que venga a morar a tu corazón y nazcas de nuevo.

OREMOS: Padre celestial, vengo delante de tu presencia, para pedirte que perdones mis pecados, me arrepiento de ellos. Ven a morar a mi corazón. Muéstrame tus caminos. Quiero hacer tu voluntad. Lávame con la preciosa Sangre de tu Hijo Jesucristo, inscríbeme en el Libro de la Vida. Envía tu Santo Espíritu para que more en í, me guíe y dirija mis pasos conforme a tus mandamientos y preceptos. Te lo pido en el nombre poderoso de Jesucristo. Amén.

FUENTE; Gracias Pastor CHARLES STANLEY por sus enseñanzas.

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USTED Y YO SOMOS MINISTROS DE DIOS

Cada persona que ha sido transformada por la fe en Jesús, tiene un plan específico para su vida, sin embargo, todos nosotros somos llamados a permanecer fundados firmes en la fe, sin movernos de la esperanza del evangelio, y hemos sido constituidos ministros del evangelio.

Colosenses 1:15-23 «15 Él es la imagen del Dios invisible, el primogénito de toda creación. 16 Porque en él fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles; sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades; todo fue creado por medio de él y para él. 17 Y él es antes de todas las cosas, y todas las cosas en él subsisten; 18 y él es la cabeza del cuerpo que es la iglesia, él que es el principio, el primogénito de entre los muertos, para que en todo tenga la preeminencia; 19 por cuanto agradó al Padre que en él habitase toda plenitud, 20 y por medio de él reconciliar consigo todas las cosas, así las que están en la tierra como las que están en los cielos, haciendo la paz mediante la sangre de su cruz. 21 Y a vosotros también, que erais en otro tiempo extraños y enemigos en vuestra mente, haciendo malas obras, ahora os ha reconciliado 22 en su cuerpo de carne, por medio de la muerte, para presentaros santos y sin mancha e irreprensibles delante de él; 23 si en verdad permanecéis fundados y firmes en la fe, y sin moveros de la esperanza del evangelio que habéis oído, el cual se predica en toda la creación que está debajo del cielo; del cual yo Pablo fui hecho ministro.»

En el versículo 15:  la Palabra dice que Jesús es la imagen del Dios invisible, Dios tuvo tanto amor que envió a Jesús para mostrar de manera tangible el amor del Padre. Jesús es el primogénito de toda la creación, Jesús NO es un ser creado, él es Dios eterno, y santo, el es el ORIGEN de todas las cosas, sin él nada de lo que ha sido hecho fue hecho…

En el versículo 16:  declara que en Jesús fueron creadas todas las cosas visibles e invisibles, tronos, reinados, etc…

Verso 17:  El es eterno, antes de todo

Verso 18: Cabeza de la iglesia, la cabeza de la iglesia, no es el pastor ni el consistorio, es Jesús mismo.

Verso 19:  en Jesús reside toda la plenitud de Dios, es decir Jesús es Dios eterno, soberano y majestuoso.

Verso 20: Jesús nos reconcilia. Qué hermoso es reconciliarnos unos con otros… la reconciliación trae amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza… el fruto del Espíritu se manifiesta.

Verso 21: Nosotros que éramos extraños y forasteros, enemigos de Dios… Jesús nos ha reconciliado con el Padre… ¿Qué dice Juan 14:6? Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí.

Verso 22: Jesús no hizo solo de palabra, sino que llevó el acto de reconciliación hasta donde nadie podrá llegar jamás, el mismo en su Cuerpo llevó el castigo de nuestras rebeliones y nos llevó al Padre, habiendo pagado nuestras culpas…

Entonces: Glorifiquemos a Cristo Jesús, quien es el consumador de nuestra fe. Sin Él no tendría sentido la vida. Cuando le recibimos en nuestro corazón, Él se convierte en todo para nosotros. A Él sea la Gloria, la Honra y el Honor.

Por eso te invito de hacer, a Jesús el dueño de tu corazón y verás la realidad de Dios en tu vida.

OREMOS: Padre celestial, tú siempre escuchas nuestras oraciones y estas presto a darnos la vida eterna, a caminar con nosotros cada día, dándonos dirección y guía. Hoy, te pido perdón por mis pecados. Ven a morar a mi corazón, inscríbeme en el Libro de la Vida, y haz de mí una nueva criatura que te ame y bendiga todos los días de mi vida. Te lo pido en el nombre d Jesús. Amén.

FUENTE: Gracias Pastor DORIAN BANEGAS por compartir tan hermosa Palabra.

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