Categoría: Temor de Dios

JESUCRISTO: EL HIJO DE DIOS, NUESTRO SALVADOR

Debemos prepararnos para la cosecha de almas más grande que hemos visto en nuestro tiempo, y por eso debemos estar preparados para que las buenas nuevas de Dios sean transmitidas con osadía, confianza y fe y que Dios se mueva en los corazones de la gente.

1 CORINTIOS 1: 18, 23-24 » Porque la palabra de la cruz es locura a los que se pierden; pero a los que se salvan, esto es, a nosotros, es poder de Dios…Porque los judíos piden señales, y los griegos buscan sabiduría; pero nosotros predicamos a Cristo crucificado, para los judíos ciertamente tropezadero, y para los gentiles locura; más para los llamados, así judíos como griegos, Cristo poder de Dios, y sabiduría de Dios”.

El mensaje de Jesucristo ha sido diferente porque ofrece una vida nueva.

Jesucristo describió el estilo de vida que agrada a Dios, alienta amar a los enemigos, perdonar las ofensas, a orar por todas nuestras necesidades, enseña a no preocuparse y confiar en que nuestro Padre celestial proveerá para nuestras necesidades.

Además, el Señor hizo milagros, sanó enfermos y resucito muertos y aun hoy, los hace porque Él esta vivo y para Él todo es posible.

La Biblia declara que Cristo es el unigénito Hijo de Dios. Su venida fue anunciada por los profetas del Antiguo Testamento como la que liberaría a las personas de sus pecados y rebeliones contra Dios. 

La muerte vicaria de Jesucristo en la cruz es el corazón del cristianismo.

Morir como nuestro substituto fue la razón principal por la cual el Hijo de Dios vino al mundo. Como es Dios y llevó una vida perfecta, era el único que podía pagar por los pecados de la humanidad. Por eso nació de una virgen, para ser humano y morir en la cruz por nosotros. Dios- Padre depositó nuestros pecados sobre su Hijo, quien sufrió la ira que merecíamos. Sin su muerte expiatoria no habría salvación, y todos moriríamos en nuestros pecados padeciendo la ira de Dios por toda la eternidad.

Así como Jesucristo es el único substituto, también es el único camino a la salvación.

El Señor lo afirmó al decir: 

JUAN 14:6 “Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí”.

Jesús fue muy claro en decir que nadie viene al Padre sino es por Él. Sino lo crees, no crees en Palabra de Dios porque solo Jesús es el perfecto Hijo de Dios y es el único sacrificio sin pecado aceptado por Dios. Por lo tanto, creemos en Cristo al grado que nos sometemos a Él como nuestro Salvador y Señor.

JUAN 1:29 » El siguiente día vio Juan a Jesús que venía a él, y dijo: He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo.» 

No hay otra manera en la que podamos ser perdonados y reconciliados con Dios, sino solo por medio de la muerte expiatoria de Cristo en la cruz. Todos los que creen en Él como Señor y Salvador son perdonados de sus pecados y son hechos dignos ante Dios.

Todo aquel que cree en Jesucristo tiene vida eterna.

JUAN 3:16 «Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. » 

Quienes no creen en esta verdad, la ira de Dios vendrá sobre ellos. Cristo fue muy claro, Él es el camino, la verdad y la vida y nadie viene al Padre sino por mí. Y un día estaremos delante de Él.

Pablo también declaró que somos justificados mediante la muerte de Jesucristo.

ROMANOS 5: 18-20 “Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en qué, siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros. Pues mucho más, estando ya justificados en su sangre, por él seremos salvos de la ira. Porque sí siendo enemigos, fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo, mucho más, estando reconciliados, seremos salvos por su vida”.

Esto significa que la Sangre de Jesús se derramo y quienes lo aceptan como Salvador son justificados, o sea, declarados justos delante de Dios, no por lo que nosotros hayamos hecho, sino por lo que Cristo hizo en la cruz del calvario.

Pedro proclamó que en ningún otro hay salvación, solo en Jesucristo .

HECHOS 4: 11-12 “Y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos”.

En ningún otro hay salvación. No hay otro nombre, más nadie bajo el cielo. Mire, no es un asunto de ser considerado con otras persona, o de ser cerrado, o de falta de amor, o de ser desinteresado, o critico, solo se trata que creo lo que dijo Dios. En ningún otro hay salvación, no hay otro nombre en el que podamos ser salvos.

Aunque como cristianos seamos acusados de tener una mente estrecha, debemos mantenernos firmes y aferrarnos a la verdad de la Biblia, la cual nos dice cómo ser salvos. Seremos criticados, pero no debemos avergonzarnos del evangelio de Jesucristo.

Sino crees en la Biblia, en donde vas a poner tu fe?, porque cuando se trata de la eternidad, no hay mas. Cristo nos dijo que todo aquel que en Él cree, perdonara sus pecados y lo anotará en el Libro de la vida y que un día lo llevará al cielo. Claro esto solo será posible si has aceptado a Jesucristo como tu Salvador.

Si aun no lo has aceptado, este el momento de hacerlo repitiendo en voz alta esta oración: » Padre celestial, vengo delante de tu presencia, reconociendo mis pecados. Me arrepiento de cada uno de ellos y te pido que me perdones. Ven a morar a mi corazón. Abre mis ojos espirituales para que puede comprender  y hacer tu voluntad mediante la Palabra de Dios. Gracias Padre. Te lo pido en el nombre de Cristo Jesús. Amén.»

FUENTE: Gracias Pastor CHARLES STANLEY por sus enseñanzas.

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PORQUE ESTE SACUDIMIENTO: PLAGA CORONAVIRUS

Durante este tiempo es importante llenarnos de mensajes de fe y esperanza, mas sin embargo, en esta oportunidad quisiera que fuésemos más allá de esta clase de mensajes y dejar que el Espíritu Santo nos diga lo que esta pasando. Por ello, vamos a la Palabra de Dios.

HAGEO 2:6-7 «Porque así dice Jehová de los ejércitos: De aquí a poco yo haré temblar los cielos y la tierra, el mar y la tierra seca; y haré temblar a todas las naciones,»

El Señor dice que hará temblar a todas las naciones. No solo una, no solo a dos naciones, sino a todas las naciones. Y esto es lo que esta pasando. Hace  dos semanas todo estaba bien y de repente todo el mundo esta encerrado, las naciones mas fuertes económicamente hablando han sufrido muchas perdidas.

Todo ha cambiado, por lo tanto, Dios esta hablando porque el hombre no puede hacer esto en un solo día, ni en dos semanas. Dios nos esta enviando un mensaje. Un mensaje que va más allá de decir que Dios esta contigo. Es tiempo de recibir guía y dirección al pueblo de Dios para mostrar al pueblo sus transgresiones.

ISAIAS 58:1 «Clama a voz en cuello, no te detengas; alza tu voz como trompeta, y anuncia a mi pueblo su rebelión, y a la casa de Jacob su pecado.»

Dios diciéndole a Isaias, clama a voz en cuello, no te detengas, anuncia a mi pueblo su rebelión, sus transgresiones, su pecado. En otras palabras, hoy, tenemos lo que tenemos por el pecado, el hombre se ha corrompido, la copa de iniquidad y de transgresión se llenó. Dios esta diciendo: es suficiente.

Dios no solo es un Dios de amor sino de juicio, y el propósito de todo sacudimiento, es mostrarle a la tierra su pecado, su transgresión.

Dios quiere llevar a la tierra a sus rodillas, que reconozcan que hay transgresión porque estas cosas no suceden por suceder.  Hoy, necesitamos alinearnos con Dios porque la tierra esta corrupta, llena de violencia como en los dias de Noe, hay abortos, homosexualismo, hay demasiado derramamiento de sangre inocente, trata de personas, etc.

CUAL ES EL PROPOSITO DE ESTE SACUDIMIENTO?

1. Juzgar el pecado del hombre.

2. Y en la Iglesia es para corregirnos, 

En ambos casos para alinearnos a los caminos de Dios. Es tiempo de arrepentirnos de nuestros pecados porque hasta que nos arrepintamos, entonces, Dios nos va a guardar del virus. El hombre tiene que doblar rodillas, humillarse, arrepentirse y confesar su pecado.

Yo sé que Dios esta tocando tu corazón ahora mismo. Si lo haces, Dios va a sanar tu tierra, Dios va a sanar tu cuerpo y ninguna plaga te tocará.

Declaro que el Temor de Dios esta sobre ti ahora mismo. Dios es un Dios de amor y por eso su Hijo fue a la cruz, murió por ti y por mí, y pagó por tu pecado. Sabemos que venir a Él nos da salvación. 

QUE PODEMOS HACER?

Escudriñemos lo que Dios nos dice en su Palabra, porque en ella encontramos las respuestas.

2 CRONICAS 7:14 «si se humillare mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, y oraren, y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos; entonces yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra.» 

De acuerdo a este versículo, lo primero es humillarnos porque esto es una señal de dependencia total de Dios. Ademas, la humildad nos vuelve a poner en la presencia de Dios. No hay substituto de la humildad y la mejor manera de humillarnos es examinarnos a nosotros mismos.

En segundo lugar, debemos buscar a Dios en oración, examinándonos a la luz de la Palabra, pero también arrepintiéndonos de nuestros pecados, es decir, permitirle a Dios que intervenga en nuestras vidas..

En tercer lugar, convertirnos de nuestros malos caminos, porque cuando lo hacemos de corazón, Dios nos oirá desde los cielos, perdonara nuestros pecados y va a sanar nuestra tierra. Dios va a sanar nuestros cuerpos y Dios va a sanar nuestra familia.

Te invito a que nos arrodillemos ahí donde estas y hagamos un acto de arrepentimiento, orando así: «Padre celestial, vengo delante de tu presencia, pidiéndote perdón por nuestros pecado, por el pecado del aborto, por el pecado de la hechicería, por el pecado de la idolatría, el pecado de la codicia, el pecado del homosexualismo, del lesbianismo, el pecado de la envidia, el pecado de la corrupción y cualquier otra cosa que a ti no te agrada. Nos humillaos delante de ti, escogemos arrepentirnos. Te pido que perdones nuestras iniquidades, perdona nuestras transgresiones, perdona los pecados de nuestros hijos, perdona los pecados de nuestra familia, perdona el pecado de nuestra nación. Ahora te pido que me laves y limpies con la preciosa Sangre de tu Hijo Jesucristo.  Gracias Señor, hoy me alineo a tus caminos. Abre mis ojos espirituales para ver las cosas desde tu perspectiva y poner por obra tu Palabra para hacer tu voluntad. Todo te lo pido en el nombre Poderoso de tu Hijo Jesucristo. Amén.

FUENTE: Gracias Pastor GUILLERMO MALDONADO por sus enseñanzas.

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QUE HAY DETRAS DEL CORONAVIRUS

Estamos a punto de entrar a una ola de avivamiento en esta tierra y que probablemente sea el último que viviremos. Y esto, traerá rompimientos en el pueblo de Dios.

Por lo tanto, debemos estar preparados para lo que Dios va hacer. De ahí que esta enseñanza es parte de esa preparación.

LUCAS 21:11 «y habrá grandes terremotos, y en diferentes lugares hambres y pestilencias; y habrá terror y grandes señales del cielo.»

El coronavirus es lo que la Biblia llama pestilencia. Este virus es parte de esa plaga, pero no crea que eso termina aquí, vienen mas. Esto es señal de los últimos tiempos, ocurrirán con mas frecuencia e intensidad. Veremos huracanes mayores, lo mismo que terremotos.

Estos son los días en que veremos la verdadera Iglesia y el remanente, a diferencia de aquellos que no son remanentes.

LUCAS 21 25 «Entonces habrá señales en el sol, en la luna y en las estrellas, y en la tierra angustia de las gentes, confundidas a causa del bramido del mar y de las olas;»

Estas pestilencias son señales de los últimos tiempos. Es importante estar apercibidos de lo que está detrás de esa pestilencia del coronavirus.

1. China pensó que eran tan fuertes economícamente y no sería movida. Pero esa plaga fue suficiente para sacudir la economía de ese País, a tal punto que la Bolsa de Valores se ha venido abajo, y ha afectado a todo el mundo.

La Palabra de Dios dice que la gente estará en angustia, confundidos, y que los gobiernos no tendrán respuestas, ni los Presidentes, por lo que vendrán a la Iglesia.

3. Ahora mismo hay una clase de temor.

LUCAS 21:26-27 «desfalleciendo los hombres por el temor y la expectación de las cosas que sobrevendrán en la tierra; porque las potencias de los cielos serán conmovidas. Entonces verán al Hijo del Hombre, que vendrá en una nube.»

Esta clase de miedo se ha extendido al mundo y prácticamente lo ha paralizado.

Lo que pasa es que detrás de este espíritu de temor, se abren puertas para que otros espíritus vengan. Al final, se reduce a que la gente tiene temor a morirse. Pero nosotros los cristianos debemos recordar qué nosotros si vivimos, vivimos para Cristo y si morimos, morimos para Cristo.

De todas maneras, antes de salir de nuestras casa, cubrámonos con la Sangre de Jesús, porque si el virus está en los aires y llega a su cuerpo, se muere por la Sangre que te cubre. El pueblo de Dios debe confiar en Dios.

QUE ES AVIVAMIENTO?

Avivamiento significa regresar algo a la vida que había muerto, o algo que está en letargo, es algo que la Iglesia tuvo pero lo perdió.

EFESIOS 5:14 » Por lo cual dice: Despiértate, tú que duermes, Y levántate de los muertos, Y te alumbrará Cristo.»

1. Lo primero que la Iglesia perdió fue la presencia de Dios. La mayoría de la Iglesias tienen edificios, buena Palabra pero no hay presencia, el Espíritu Santo se levantó.

APOCALIPSIS 2: 5 «Recuerda, por tanto, de dónde has caído, y arrepiéntete, y haz las primeras obras; pues si no, vendré pronto a ti, y quitaré tu candelero de su lugar, si no te hubieres arrepentido.

Hubo un apartarse de la fe y sino encontramos la razón por la cual se perdió, vamos a repetir los mismos errores y la historia se va repetir.

Si en lo personal no reconoces en que condición estas y no te arrepientes, vas a repetir los mismos errores y permanecerás seco y muerto, y esto es la peor cosa que te puede pasar.

2. La Iglesia rechazó al Espíritu Santo. Muchas Iglesias vienen, alaban, aplauden pero no quieren saber nada del Espíritu Santo.

CUANDO VA A COMENZAR ESTE AVIVAMIENTO DE LOS ULTIMOS TIEMPOS?

Antes que comience vendrá un sacudimiento global de los últimos tiempos. Todo va ser sacudido, el clima, la economía, las temporadas, la tierra, la familia, la Iglesia, las Instituciones, los negocios, los Gobiernos, etc.

Tiene que ocurrir primero un sacudimiento y paralelamente viene el avivamiento. Este virus esta pasando y es parte del sacudimiento final.

En los próximos meses veremos ese avivamiento. Pero hay algo que da tristeza, no toda la Iglesia será avivada, No por Dios, sino por el pueblo porque no lo quieren. Sin embargo, Dios lo va a dar a su remanente, a aquellos que tiene hambre de Dios, así que estemos listos porque la Iglesia será avivada por última vez por los tiempos finales.

HAGEO 2:6 «Porque así dice Jehová de los ejércitos: De aquí a poco yo haré temblar los cielos y la tierra, el mar y la tierra seca;»

En el tiempo final, Dios va sacudir todo, porque cuando la gente está en crisis y se vea sin salida, van a correr a buscar a Dios. Ahí, Dios introduce el avivamiento y después de esto vamos a ver la cosecha de almas más grande que ha habido hasta esta fecha en la tierra. 

La predicación será efectiva porque hoy se habla de Jesús y no les importa.

Aquello que Dios ha juzgado no será avivado. Veremos muchos Pastores siendo juzgados.

Por lo tanto el propósito del avivamiento es empoderar al creyente para que seamos testigos de Jesucristo y ganar almas para Cristo.

Nuestra asignación es despertarte.

DONDE COMIENZA EL AVIVAMIENTO?.  

El avivamiento comienza en el corazón de cada uno de nosotros, provocando un cambio y una activación de nuestra relación con Dios.

COMO ENTRAMOS EN EL AVIVAMIENTO?

1. No hay avivamiento por fe sino por hambre. Porque el hambre incrementa la capacidad de recibir de Dios.

2. Arrepentimiento divino. Si queremos ser avivados en nuestra relación con Dios, en nuestra fe en Cristo y en la presencia de Dios tenemos que arrepentirnos.

Hechos 3:19-20 «Así que, arrepentíos y convertíos, para que sean borrados vuestros pecados; para que vengan de la presencia del Señor tiempos de refrigerio,»y él envíe a Jesucristo, que os fue antes anunciado.

La condición para que haya avivamiento es el arrepentimiento y entonces vendrán tiempos de refrigerio, tiempos de avivamiento, tiempos de paz, de descanso en la presencia de Dios.

El arrepentimiento comienza con el reconocimiento de nuestros pecados y para que reconozcamos el pecado, debemos llamarlo pecado. Tenemos que hacerlo porque todo pecado le desagrada a Dios.

La persona que vive en pecado no quiere estar en la presencia de Dios y eso no le va permitir que descanse física, emocional y espiritualmente; por esto, necesitamos arrepentirnos.

2 CRONICAS 7:14 » si se humillare mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, y oraren, y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos; entonces yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra.»

Humillarse es un acto de la propia voluntad, significa total dependencia de Dios, recuerda que todo lo que somos se lo debemos a Él. Lo que somos es por su Gracia. Sino fuera por su Gracia no tendríamos nada. Démosle la Gloria a Dios.

Siento la convicción del Espíritu Santo para arrodillarnos delante de Dios para arrepentirnos, y para que seamos avivados. 

OREMOS: «Reconozco que hay pecado e iniquidad en mí. Me rindo a tus pies y declaro que dependo de ti. Pido perdón, por mis hijos, por mi familia, por los miembros de la Iglesia, por el pecado de idolatría. Perdónanos Señor. Reconozco que todo lo que tengo es por tu Gracia. Señor sana nuestra tierra. Avívanos. Ven Espíritu Santo, llénanos de ti, danos hambre y te pedimos que nos limpies con tu Sangre. En el nombre de Jesús. Amén.»

FUENTE: Gracias Pastor GUILLERMO MALDONADO por sus enseñanzas.

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CÓMO ESTAR SEGUROS DE LA VOLUNTAD DE DIOS

Si alguien le preguntara a qué se refieren los cristianos al hablar de la voluntad de Dios, ¿qué le respondería?

Aunque este sea un tema ajeno para los incrédulos, los cristianos debemos comprender lo que significa con exactitud. La voluntad de Dios se refiere al plan y el deseo que Él tiene para nuestra vida.

Salmo 40.8 » El hacer tu voluntad, Dios mío, me ha agradado, Y tu ley está en medio de mi corazón.»

Este Salmo describe la actitud que, como cristianos, debemos tener: “El hacer tu voluntad, Dios mío, me ha agradado, y tu ley está en medio de mi corazón”. Sin embargo, algunos creyentes asisten a la iglesia cada semana sin detenerse a pensar en la voluntad de Dios. Por tanto, no tienen idea alguna de cómo el Señor desea usarlos.

Debemos vivir cada día de acuerdo al propósito de nuestro Padre celestial, conforme a sus planes y en obediencia a sus deseos. Pero ¿cómo podemos estar seguros de que andamos en su voluntad? Sobre todo, si enfrentamos tiempos de dolor, sufrimiento y dificultad. Aunque las pruebas pudieran parecer contrarias a la voluntad de Dios, nos asegura que aquello que permite ha sido diseñado para nuestro bien; incluso los problemas y las dificultades.

Categorías de la voluntad de Dios

  • La voluntad predestinada. Ciertos eventos han sido predestinados por el Señor y nadie puede ir por encima de su soberanía.
  • La voluntad moral. Se refiere a las normas morales por las que Dios desea que el ser humano se guíe. Un buen ejemplo de esto son los Diez Mandamientos, los cuales se aplican a todas las personas.
  • La voluntad deseada. El Señor declara de qué manera debemos vivir los cristianos.
  • La voluntad circunstancial. Si hemos fallado y no podemos vivir de acuerdo a sus normas, Dios desea que sepamos cómo debemos reaccionar ante dichas circunstancias.
  • La voluntad inmediata. Esta se refiere a lo que nuestro Padre celestial desea que hagamos en cuanto a la situación que enfrentamos.

¿Cómo estar seguros de la voluntad de Dios?

Cada día debemos tomar decisiones, y cada una de ellas es una oportunidad para preguntarle al Señor lo que desea que hagamos. Estas decisiones pueden ser prácticas, morales, financieras o de cualquier otra índole. Cada aspecto de nuestra vida debe ser sometido a la voluntad de Dios, pues ya ha escogido el mejor camino que debemos seguir. El Señor conoce cada situación que enfrentaremos desde nuestro nacimiento hasta el día de nuestra muerte. Solo Él tiene la sabiduría, gracia, bondad y misericordia para cambiar nuestro corazón y guiarnos en cada aspecto de la vida.

Para ayudarnos a reconocer si nuestras decisiones concuerdan con la voluntad de Dios, debemos hacernos las siguientes preguntas:

  • ¿La decisión concuerda con la Palabra de Dios? Su voluntad y su Palabra siempre concuerdan.
  • ¿Es una decisión sabia? Lo primero que debemos considerar son las consecuencias. Cada decisión produce consecuencias; algunas son de nuestro agrado y otras no. Así que, debemos evaluar los posibles resultados de nuestras elecciones y cómo pueden afectar a otros. Nuestras decisiones influenciarán a las personas de una manera u otra. Los que viven a nuestro alrededor observan la manera en que vivimos, lo que hacemos y cómo reaccionamos. Aunque es cierto que no podemos cumplir a la perfección la voluntad del Señor, sí podemos tomar decisiones sabias que beneficien su reino, la vida de otros y la nuestra.
  • ¿Puedo pedirle a Dios que me ayude a tomar una decisión? La vida cristiana consiste en una relación seria con el Señor, y no debemos intentar tomar decisiones por nuestra cuenta, para luego buscar su aprobación. Primero debemos preguntarle si es lo que desea que hagamos. Como vivimos en un mundo que se opone a Dios y a su justicia, somos incapaces de tomar decisiones sabias sin su ayuda y dirección.
  • ¿Tengo paz genuina en cuanto a la decisión? Al caminar dentro de la voluntad de Dios podemos disfrutar de paz verdadera y sentir agradecimiento por su dirección. Pero si nuestra decisión no concuerda con la voluntad de Dios, nos sentiremos irritados y llenos de dudas. Aunque quizás hemos tomado la decisión correcta, tenemos que estar seguros de si es o no el tiempo de Dios. Si nos adelantamos o nos atrasamos a su plan, pagaremos un alto precio.
  • ¿Es congruente con la manera en que Dios actúa? El Señor se revela por medio de las Sagradas Escrituras y nos muestra la forma en la que obró en la vida de los hombres y mujeres de la Biblia. La única manera en la que podemos saber si Dios aprueba lo que hemos escogido hacer, es determinar si está de acuerdo con lo que enseña en su Palabra. Dios no desea esconder su voluntad de nosotros, sino que quiere revelarla a todos los que deseen obedecerlo de verdad. Sin embargo, si nos encontramos lejos del Señor y en pecado, no recibiremos su dirección hasta que primero prestemos atención a sus advertencias.
  • ¿Concuerda esto con mi identidad como seguidor de Jesucristo? Si en verdad hemos nacido de nuevo y seguimos a Cristo, desearemos hacer su voluntad al adaptar nuestro comportamiento y acciones, para que concuerden con nuestra identidad en Cristo. Por ejemplo, la manera en la que hablamos, nos vestimos, reaccionamos y actuamos debe ser un reflejo de Cristo en nosotros. Si nuestras decisiones difieren de quienes somos en Cristo, entonces no son la voluntad de Dios. 
  • ¿Concuerda esta decisión con el plan de Dios para mi vida? Algunas de las respuestas a nuestras preguntas relacionadas con lo que debemos hacer están reveladas de manera clara en la Biblia; pero en otras ocasiones, la situación específica que enfrentamos no se menciona en su Palabra. Por tanto, debemos considerar si nuestra decisión revelará alguna incongruencia entre nuestra conducta y nuestra vida cristiana. La hipocresía daña nuestro testimonio de Cristo.
  • ¿Honrará a Dios esta decisión? El Señor es glorificado cuando nuestras decisiones concuerdan con su Palabra; pero si no podemos dormir bien y no sentimos tranquilidad, debemos considerar lo que hemos elegido. Dios trae esa inquietud a nuestro corazón para protegernos de malas decisiones, pues nos ama y desea guiarnos hacia el mejor camino.
  • Como consecuencia de mi decisión, ¿sentiré arrepentimiento y pesar por el resto de mi vida? El momento para reflexionar en esta pregunta es antes de tomar una decisión, pues si no forma parte de la voluntad de Dios, el remordimiento y la inquietud que vendrá como consecuencia puede acompañarle toda la vida.
  • ¿Puedo esperar que Dios me recompense por esta decisión? Las decisiones que tomamos en esta vida determinan si nuestras acciones son dignas de recompensas en este mundo y en el cielo.

OREMOS: Padre mío, perdóname si me he desviado de tu voluntad, me arrepiento y te pido perdón. Gobiernes mi vida, toma tú el control, y dame las fuerzas para seguir tus mandamientos, tus preceptos, tus principios y lo que tú has establecido en tu Palabra. Yo solo no puedo, pero estoy dispuesto a seguir tus pasos, y hacer lo que sea necesario por seguirte. Confío en ti, me aparto, aunque me cueste y dejo las consecuencias en tus manos. En el nombre de Jesús. Amén.

FUENTE: Gracias Pastor Charles Stanley por sus enseñanzas.

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