Categoría: AGRADECIMIENTO

NUESTRO DIOS ES DIOS DE VIVOS Y NO DE MUERTOS

En el nombre poderoso de Jesús, nuestro Señor y Salvador, les traigo un mensaje de vida y esperanza, un mensaje que ilumina la verdad eterna y desenmascara las mentiras del enemigo. Hoy, el Espíritu de Dios nos llama a un entendimiento más profundo, a una revelación que desafía nuestra percepción y nos eleva a la gloria celestial. Y para esto, vamos a comenzar leyendo la siguiente Escritura:

MARCOS 12: 20-27 22 “Y así los siete, y no dejaron descendencia; y después de todos murió también la mujer. 23En la resurrección, pues, cuando resuciten, ¿de cuál de ellos será ella mujer, ya que los siete la tuvieron por mujer? 24Entonces respondiendo Jesús, les dijo: ¿No erráis por esto, porque ignoráis las Escrituras, y el poder de Dios? 25Porque cuando resuciten de los muertos, ni se casarán ni se darán en casamiento, sino serán como los ángeles que están en los cielos. 26Pero respecto a que los muertos resucitan, ¿no habéis leído en el libro de Moisés cómo le habló Dios en la zarza, diciendo: Yo soy el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob? 27Dios no es Dios de muertos, sino Dios de vivos; así que vosotros mucho erráis.»

Nos encontramos en el Evangelio de Marcos donde los saduceos, aquellos que niegan la resurrección, vinieron a Jesús con una pregunta capciosa, tratando de atraparle en sus palabras. Le hablaron de una mujer que fue esposa de siete hermanos, todos fallecidos sin dejar descendencia. Su pregunta era esta: “En la resurrección, pues, cuando resuciten, ¿de cuál de ellos será ella mujer, ya que los siete la tuvieron por mujer?”

¡Escuchen bien, pueblo de Dios! La respuesta de Jesús no solo despeja las dudas de los saduceos, sino que también nos revela una verdad fundamental sobre el Reino de Dios y la vida eterna. Jesús les dijo: “¿No erráis por esto, porque ignoráis las Escrituras, y el poder de Dios? Porque cuando resuciten de los muertos, ni se casarán ni se darán en casamiento, sino serán como los ángeles que están en los cielos.”

Nuestro Señor y Salvador nos está enseñando que la vida después de la resurrección es completamente diferente a la vida terrenal. No estamos destinados a seguir las mismas estructuras y relaciones que conocemos aquí. ¡No! Seremos como los ángeles en el cielo, viviendo en la presencia eterna de Dios, libres de las limitaciones y las ataduras de este mundo.

¿Pero qué más nos dice el Señor? En los versículos 26 y 27, Jesús continúa: “Pero respecto a que los muertos resucitan, ¿no habéis leído en el libro de Moisés cómo le habló Dios en la zarza, diciendo: Yo soy el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob? Dios no es Dios de muertos, sino Dios de vivos; así que vosotros mucho erráis.”

¡Nuestro Dios es un Dios de vivos, no de muertos! Este es un mensaje de esperanza y de poder. La resurrección no es solo una promesa futura; es una realidad presente. En Cristo, hemos pasado de muerte a vida. La misma resurrección de Jesús es la garantía de nuestra resurrección. ¡Él es la primicia de los que durmieron! ¡Él ha vencido a la muerte y nos ha dado la victoria!

Quiero que abramos nuestros corazones y entendamos profundamente el poderoso mensaje de que nuestro Dios es un Dios de vivos, no de muertos. Esta declaración tiene un significado profundo y transformador que debe resonar en nuestras almas.

Cuando Jesús dijo que Dios es un Dios de vivos, no de muertos, nos estaba revelando una verdad esencial sobre la naturaleza de Dios y Su relación con nosotros:

1. Dios es un Dios de Vida Eterna

Primero, cuando Jesús dice que Dios es un Dios de vivos, nos está diciendo que Dios es la fuente de toda vida. En Él no hay muerte, ni oscuridad, ni fin. Él es el creador de todo lo que existe y la vida en sí misma emana de Su ser. Génesis nos dice que Dios sopló aliento de vida en el hombre y así fuimos hechos seres vivientes. Este aliento de vida no solo nos da existencia física, sino también nos conecta con el propósito eterno de Dios.

2. La Resurrección es una Realidad

La afirmación de Jesús también apunta a la resurrección. Los patriarcas Abraham, Isaac y Jacob habían muerto hacía mucho tiempo en términos humanos, pero Jesús declara que Dios sigue siendo su Dios. Esto implica que ellos están vivos en la presencia de Dios. Esto nos asegura que la muerte física no es el final. Los que mueren en Cristo vivirán eternamente con Él. La resurrección de Jesús es la primera fruta de esta promesa, y porque Él vive, nosotros también viviremos.

3. Vivimos una Vida Abundante en Cristo

Jesús dijo en Juan 10:10: «Yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia». No se refiere solo a la vida eterna, sino también a una vida abundante aquí y ahora. Vivir como seguidores de Cristo significa experimentar Su amor, paz, gozo y poder en nuestras vidas diarias. Significa que aunque enfrentemos desafíos y pruebas, tenemos la vida de Dios dentro de nosotros, capacitándonos para superar cualquier obstáculo.

4. Dios Está Activo y Presente

Decir que Dios es un Dios de vivos también nos recuerda que Él está activo y presente en nuestras vidas hoy. No adoramos a un Dios distante o ausente. Él es Emanuel, Dios con nosotros. Él se preocupa por nuestras necesidades, escucha nuestras oraciones y obra poderosamente en nuestras circunstancias. La Biblia está llena de testimonios de la intervención divina en la vida de Su pueblo, y estos testimonios continúan hoy.

5. Nuestro Propósito y Destino en Él

Finalmente, entender que Dios es un Dios de vivos nos llama a vivir con propósito. No estamos aquí por accidente ni para vivir sin dirección. Dios tiene un plan y un propósito para cada uno de nosotros. Somos llamados a vivir de manera que glorifique a Dios, a servirle con todo nuestro corazón y a ser luz en un mundo que necesita desesperadamente la verdad y el amor de Cristo.

Hoy, el Espíritu Santo nos llama a vivir en esta realidad. No debemos temer la muerte, porque para nosotros, los que estamos en Cristo, la muerte ha sido derrotada. La tumba está vacía, y la vida eterna es nuestra herencia. Este es el poder del Evangelio: la vida abundante aquí y ahora, y la vida eterna en la presencia de Dios.

Amados, ¿cuántos de nosotros vivimos con el temor de lo que vendrá? ¿Cuántos estamos atrapados en las preocupaciones de este mundo, olvidando la gloria que nos espera? ¡Hoy es el día para levantarnos en fe, para declarar con audacia que nuestro Dios es un Dios de vivos! Que en Él, tenemos vida y vida en abundancia.

La promesa de la resurrección nos llama a una vida de santidad y de propósito. No somos de este mundo; estamos destinados a algo mucho mayor. ¡Somos ciudadanos del cielo, hijos e hijas del Rey de reyes! Y en este conocimiento, debemos caminar con valentía, proclamando el Evangelio con poder, llevando la luz de Cristo a las naciones.

Jesús nos llama a conocer las Escrituras y el poder de Dios. No podemos vivir en ignorancia. Debemos sumergirnos en la Palabra de Dios, dejando que transforme nuestras mentes y corazones. Debemos buscar el poder del Espíritu Santo, permitiéndole que nos llene y nos capacite para vivir como testigos valientes de la verdad de Dios.

Conclusión

Entonces, cuando decimos que nuestro Dios es un Dios de vivos, no de muertos, proclamamos que nuestro Dios es el Señor de la vida, la resurrección y la esperanza eterna. Declaramos que en Él encontramos propósito, significado y poder para vivir vidas abundantes. Proclamamos que la muerte ha sido vencida y que la vida eterna nos espera. Vivamos entonces con esta verdad ardiendo en nuestros corazones, confiando en que nuestro Dios está con nosotros en cada momento, guiándonos, sosteniéndonos y llenándonos de Su vida y amor.

¡Que Dios les bendiga abundantemente, y que esta verdad les inspire a vivir con fe y valentía cada día! ¡Amén!

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SUPERANDO EL AFAN, EL TEMOR Y LA ANSIEDAD

Este mensaje está basado en un pasaje poderoso y liberador que nos recuerda la providencia y el cuidado amoroso de nuestro Padre celestial. En medio de un mundo lleno de ansiedad, preocupaciones y afanes, el Señor nos llama a un lugar de descanso en Él. Nos dice: «No os afanéis por vuestra vida, qué habéis de comer o qué habéis de beber; ni por vuestro cuerpo, qué habéis de vestir». ¿No es esta una palabra liberadora en medio del caos que nos rodea?

MATEO 6:25-34 «25Por tanto os digo: No os afanéis por vuestra vida, qué habéis de comer o qué habéis de beber; ni por vuestro cuerpo, qué habéis de vestir. ¿No es la vida más que el alimento, y el cuerpo más que el vestido? 26Mirad las aves del cielo, que no siembran, ni siegan, ni recogen en graneros; y vuestro Padre celestial las alimenta. ¿No valéis vosotros mucho más que ellas? 27¿Y quién de vosotros podrá, por mucho que se afane, añadir a su estatura un codo? 28Y por el vestido, ¿por qué os afanáis? Considerad los lirios del campo, cómo crecen: no trabajan ni hilan; 29pero os digo, que ni aun Salomón con toda su gloria se vistió así como uno de ellos. 30Y si la hierba del campo que hoy es, y mañana se echa en el horno, Dios la viste así, ¿no hará mucho más a vosotros, hombres de poca fe? 31No os afanéis, pues, diciendo: ¿Qué comeremos, o qué beberemos, o qué vestiremos? 32Porque los gentiles buscan todas estas cosas; pero vuestro Padre celestial sabe que tenéis necesidad de todas estas cosas. 33Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas. 34Así que, no os afanéis por el día de mañana, porque el día de mañana traerá su afán. Basta a cada día su propio mal.

Mirad las aves del cielo, no siembran ni siegan, ni recogen en graneros, y sin embargo, nuestro Padre celestial las alimenta. ¿No valéis vosotros mucho más que ellas? ¿Acaso no nos está diciendo el Señor que somos sus amados hijos, y que Él proveerá para nuestras necesidades? ¡Oh, cuánto nos ama nuestro Dios!

Considerad los lirios del campo, cómo crecen sin preocuparse ni trabajar. Ni siquiera el rey Salomón, en toda su gloria, fue vestido como uno de ellos. ¿Y si Dios cuida así de la belleza pasajera de los lirios, cuánto más no cuidará de nosotros, sus hijos amados? ¿No nos está diciendo el Señor que confiemos en Él y en su provisión, en lugar de vivir atados por la preocupación y el miedo?

Entonces, ¿qué nos dice el Señor en medio de todo esto? Nos dice: «Buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas». ¿No es este un llamado a la prioridad correcta en nuestras vidas? En lugar de preocuparnos por las necesidades materiales, debemos buscar el reino de Dios y su justicia. Debemos buscar su voluntad y su presencia por encima de todo lo demás, confiando en que Él proveerá para todas nuestras necesidades.

Hoy es tiempo de dejar atrás la ansiedad, el miedo y el afán. Es tiempo de confiar plenamente en el Señor y en su promesa de cuidarnos y proveernos. Es tiempo de buscar su reino y su justicia con todo nuestro corazón, mente y fuerzas.

Que el fuego del Espíritu Santo nos consuma hoy, capacitándonos para vivir una vida de fe audaz y confianza en nuestro Dios. Que seamos valientes y osados en nuestra fe, proclamando su verdad y su amor en un mundo necesitado. Que seamos luz en medio de la oscuridad, mostrando al mundo que nuestro Dios es fiel y digno de confianza.

No os afanéis, amados, por el día de mañana, porque el día de mañana traerá su afán. Basta a cada día su propio mal. Confía en el Señor, descansa en su amor, y verás como Él obra maravillas en tu vida.

He aquí, aplicaciones practicas que debo implementar para no estar afanado, ni temeroso:

  1. Cultiva una relación íntima con Dios: Dedica tiempo diario a la oración, la lectura de la Palabra y la comunión con Dios. Conocer más a Dios te ayudará a confiar en Su carácter y en Su provisión.
  2. Practica la gratitud: Agradece a Dios por todas las bendiciones que Él te ha dado en tu vida. Mantén un diario de gratitud donde escribas todas las cosas por las que estás agradecido. Esto te ayudará a enfocarte en las bendiciones en lugar de en las preocupaciones.
  3. Prioriza el Reino de Dios: Busca primero el Reino de Dios en todo lo que hagas. Asegúrate de que tus decisiones, metas y acciones estén alineadas con los valores del Reino y la voluntad de Dios para tu vida.
  4. Confía en la provisión de Dios: Recuerda que Dios es tu proveedor fiel y confía en que Él suplirá todas tus necesidades según Su gloria en Cristo Jesús (Filipenses 4:19). Esto te ayudará a no preocuparte por las cosas materiales.
  5. Practica el desapego: No pongas tu seguridad en las posesiones materiales. Aprende a desapegarte de las cosas del mundo y a confiar en la seguridad que proviene de tu relación con Dios.
  6. Vive en el presente: En lugar de preocuparte por el futuro, concéntrate en vivir el día a día. Confía en que Dios tiene el control y que Él te dará la gracia y la sabiduría para enfrentar cada desafío a medida que surja.
  7. Busca apoyo comunitario: No tengas miedo de compartir tus preocupaciones con otros creyentes de confianza. La comunidad cristiana puede ser un gran apoyo en tiempos de dificultad y puede ayudarte a recordar la verdad del evangelio.

Cuando implementamos estas prácticas, esto nos ayudará a vivir en la libertad y la paz que provienen de confiar en Dios en lugar de preocuparnos por las cosas de este mundo. Recuerda siempre que eres amado y cuidado por tu Padre celestial, quien proveerá para todas tus necesidades.

¡Que Dios te bendiga abundantemente mientras caminas en fe y confianza en Él!

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DAR GRACIAS A DIOS, SIEMPRE

Dar gracias a Dios en cada circunstancia nos motiva a buscar el propósito de Dios en todo. Aunque el Día de Acción de Gracias siempre termina, nuestras expresiones de gratitud a Dios deben continuar a lo largo de nuestra vida diaria.

En el Antiguo Testamento, cuando Dios estableció a los hebreos como Su nación, les enseñó tres verdades importantes: (1) Dios es santo, (2) el hombre es pecador y (3) y la obediencia es esencial.

Por otro lado, una de Sus provisiones más preciadas es Su Palabra escrita, la cual nos instruye y revela todo lo que necesitamos saber acerca del Señor. Nuestra gratitud por ello puede medirse por la atención que le prestamos. Si estamos realmente agradecidos por Su Palabra, la leeremos diligentemente todos los días.

¿Cómo podemos seguir el ejemplo que nos enseña el sacrificio diario de acción de gracias?

Podemos comenzar tomando nota de las bendiciones sencillas que Dios nos brinda cada día. Tener necesidades básicas como comida y refugio, y cualquier otro regalo que Dios elija otorgarnos dentro de nuestra situación de vida, son motivos para estar agradecidos. Muy a menudo damos por sentado estas cosas, pero todas ellas nos las proporciona nuestro amoroso Padre celestial.

Tener un corazón agradecido mantiene nuestra mente enfocada en el Señor. Por eso, cada mañana es una oportunidad para agradecer al Señor por una buena noche de sueño.

La gratitud honra a Dios.

Cuando reconocemos al Señor como la fuente de todas nuestras bendiciones, lo estamos exaltando al declarar nuestra dependencia de Él. ¿Quién no ha pronunciado una oración de agradecimiento después de escapar por poco de un accidente automovilístico? El agradecimiento nos ayuda a darnos cuenta de que no podemos sobrevivir en la vida sin la ayuda de Dios.

El agradecimiento se expresa de diversas maneras.

A veces nos reunimos en servicios de adoración para tener comunión y cantar alabanzas a Dios. Pero también podemos adorar al Señor cuando estamos solos al permitir que las actividades cotidianas, por simples que sean, se conviertan en motivos para agradecerle. Otra forma de reconocer al Señor como nuestro proveedor y expresar nuestra gratitud es darle la primera parte de nuestros ingresos.

Un espíritu de acción de gracias es el resultado de recordar todo lo que Dios ha hecho por nosotros.

Las Escrituras describen muchas bendiciones y privilegios que resultan de nuestra salvación y deberían invocar gratitud en nuestros corazones:
• Dios nos escogió antes de la fundación del mundo.
• Estamos habitados y sellados por el Espíritu Santo.
• Estamos eternamente seguros.
• Se nos han dado dones del Espíritu.
• Tenemos una relación íntima con el Señor.
• Tenemos la paz de Dios en nuestros corazones.
• El Señor nos ama incondicionalmente.
• Nunca estamos distantes de la presencia de Dios.
• El Señor provee para nuestras necesidades.
• Contamos con Su protección divina cada día.
• Tenemos la promesa de una resurrección corporal.
• Tenemos la bendición de la expiación de Dios a través de Cristo y el perdón total de nuestros pecados.
• Tenemos un hogar eterno en el cielo y la promesa de la resurrección.
• Se nos ha dado la Palabra de Dios, la fuente de todo conocimiento y entendimiento.

La acción de gracias verdadera, sincera y diaria tiene un impacto poderoso en nuestras vidas. Resulta en un cambio de mentalidad y en el deseo de obedecer al Señor. Gratitud:

• Nos mantiene continuamente conscientes de que estamos caminando en la presencia de Dios. Esto contribuye a un estilo de vida piadoso.
• Nos motiva a buscar los propósitos del Señor en todo en nuestra vida. Incluso si no entendemos lo que está haciendo, agradecerle alivia la carga.
• Nos ayuda a someter nuestra voluntad a la suya cuando sufrimos dolor o pérdida. Al agradecerle en medio de nuestro dolor, reconocemos su amorosa soberanía.
• Nos recuerda continuamente que Él es nuestro Dios y nos motiva a hablarles a otros acerca de Él.
• Nos recuerda nuestra continua dependencia de Él.
• Nos ayuda a confiar en el Señor. Como sólo Él sabe qué es lo mejor, podemos agradecerle incluso si no entendemos por qué sucede algo.
• Es esencial para alegrarse en medio del sufrimiento. Cuando nuestras vidas se hunden y todo parece oscuro, los cantos de alabanza y acción de gracias restauran nuestra esperanza, asegurándonos que Dios es la Luz en nuestra oscuridad.
• Elimina la ansiedad. La gratitud puede eliminar la preocupación.
• Mantiene nuestro enfoque en el Señor. Puede que la situación no cambie, pero nuestra actitud sí.
• Nos da energía física, mental, emocional y espiritual.

Asi que para que esto sea una realidad en nuestras vidas es importante hacer a Jesús, el Señor y Salvador, haciendo la siguiente oración: Padre celestial, reconozco que soy un pecador y que mi pecado me aleja de Tí. Declaro con mi boca que Jesús murió en la cruz del Calvario y perdonó mis pecados, y que Dios Padre lo levanto de los muertos. Cancelo todo pacto con el mundo, conmigo mismo y con las tieblas, y hago un nuevo pacto con Jesucristo. Declaro que soy libre, que soy salvado y que soy sano. Amén

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DESPIERTA, DIOS QUIERE RESTAURARTE

La condición de tu corazón determina la dirección de tu vida. Este es un tema muy importante porque en realidad solo hay dos direcciones en la vida, y van en caminos opuestos y conducen a destinos opuestos. Puedes caminar hacia el Señor Jesucristo, a la vida eterna, o alejarte de Él a la muerte eterna. Y el factor determinante es el estado de tu espíritu.

En la parábola del hijo pródigo:

LUCAS 15:11-24 » 11También dijo: Un hombre tenía dos hijos; 12y el menor de ellos dijo a su padre: Padre, dame la parte de los bienes que me corresponde; y les repartió los bienes. 13No muchos días después, juntándolo todo el hijo menor, se fue lejos a una provincia apartada; y allí desperdició sus bienes viviendo perdidamente. 14Y cuando todo lo hubo malgastado, vino una gran hambre en aquella provincia, y comenzó a faltarle. 15Y fue y se arrimó a uno de los ciudadanos de aquella tierra, el cual le envió a su hacienda para que apacentase cerdos. 16Y deseaba llenar su vientre de las algarrobas que comían los cerdos, pero nadie le daba. 17Y volviendo en sí, dijo: ¡Cuántos jornaleros en casa de mi padre tienen abundancia de pan, y yo aquí perezco de hambre! 18Me levantaré e iré a mi padre, y le diré: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti. 19Ya no soy digno de ser llamado tu hijo; hazme como a uno de tus jornaleros. 20Y levantándose, vino a su padre. Y cuando aún estaba lejos, lo vio su padre, y fue movido a misericordia, y corrió, y se echó sobre su cuello, y le besó. 21Y el hijo le dijo: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti, y ya no soy digno de ser llamado tu hijo. 22Pero el padre dijo a sus siervos: Sacad el mejor vestido, y vestidle; y poned un anillo en su mano, y calzado en sus pies. 23Y traed el becerro gordo y matadlo, y comamos y hagamos fiesta; 24porque este mi hijo muerto era, y ha revivido; se había perdido, y es hallado. Y comenzaron a regocijarse.»

Aqui Jesús habló a los fariseos en respuesta a sus quejas contra él por su misericordia hacia los pecadores, descripciones de los personajes que podrían representarnos a cada uno de nosotros. Podríamos estar viviendo un estilo de vida pecaminoso como el hermano menor, ser farisaicos e implacables como el hermano mayor, o tener un corazón misericordioso como el padre de la parábola.

Dado que la Palabra de Dios es verdadera, podemos confiar en que la guía y las advertencias que da en esta ilustración de un hijo perdido son precisas y se les debe prestar atención. Si tomamos el camino que eligió este hijo menor, podemos estar seguros de que nosotros también encontraremos un resultado similar aunque no podamos verlo en este momento.

PROCESO QUE PASO EL HIJO PRODIGO HASTA LA RESTAURACIÓN DEL PADRE

1. Su Deseo. El corazón de este joven estaba lleno de un deseo de libertad. Había comenzado a ver la vida en la casa de su padre como restrictiva; por lo tanto, le pidió a su padre su parte de la herencia. A pesar de que una herencia normalmente se recibe después de la muerte, este padre accedió a la petición de su hijo y le entregó su parte de la herencia.

2. Su Decisión. Poco tiempo después, el hijo decidió irse de casa para perseguir sus deseos sin obstáculos. Uno de los objetivos de Satanás es convencernos de que hacer las cosas a nuestra manera y dejar atrás las restricciones de Dios es el comienzo de la vida real.

3. La Partida. El hijo se fue a un país lejano. Para nuestros propósitos, podemos considerar un país lejano como cualquier lugar al que elijamos ir fuera de la voluntad de Dios. Podría estar a una cuadra de distancia o al otro lado del mundo porque habla de la condición de nuestro corazón, no de la ubicación de nuestro cuerpo. El diablo suscita el descontento al señalar lo que nos falta. Luego nos pinta un cuadro de la buena vida que nos espera si lo seguimos. Sin embargo, siempre omite el resultado final de una vida de indulgencia pecaminosa.

Con mucho dinero para alimentar sus deseos, el joven se pone en marcha para disfrutar de los placeres del pecado. En un país lejano, no habría nadie que lo responsabilizara, por lo que podría hacer lo que quisiera. Pero Dios ve todo y un día hará responsable a cada persona. “Está establecido que los hombres mueran una sola vez, y después de esto el juicio” (Hebreos 9:27).

4. El Engaño. El hijo pródigo cayó en las mentiras del diablo sin considerar las consecuencias que inevitablemente seguirían. Despilfarró todo su dinero (Lucas 15:13).
5. Su Deambular. El problema de vivir para nuestros propios placeres es que la novedad pronto se acaba. El disfrute que una vez experimentamos disminuye a medida que descubrimos que la satisfacción del pecado es temporal. En un intento por recuperar el placer, podemos deambular de una experiencia a la siguiente, solo para descubrir que no hay placer duradero en el pecado.
6. El Querer. El joven pronto descubrió que no solo estaba disminuyendo su satisfacción, sino que también sus fondos habían disminuido. Seguir sus deseos, lo había dejado en bancarrota y sin amigos. Y para empeorar las cosas, una hambruna llegó a la tierra causando escasez de alimentos. Satanás nunca revela el resultado de seguir sus tentaciones porque su objetivo es destruir a las personas. Su camino hacia el placer está plagado de hogares rotos, vidas y los cuerpos de quienes le creyeron.

Desesperado, el hijo pródigo se contrató a sí mismo con uno de los ciudadanos de ese país y se encontró en el lugar más bajo al que podría llegar un hombre judío: en un corral alimentando cerdos. Tenía tanta hambre que incluso las garrobas que les dio a los cerdos comenzaron a verse bien para él. A veces se necesita la peor de las circunstancias para abrir los ojos ciegos. No importa cuántas personas le hayan advertido de los peligros de seguir este camino, no pudo ver la tontería de sus elecciones hasta que llegó al final del camino. Fue entonces cuando el joven recobró el sentido y pensó: “¡Cuántos jornaleros de mi padre tienen pan de sobra, pero yo aquí me muero de hambre!”. (v.17)

El camino del placer, que finalmente conduce a la desesperación, ha sido tomado por muchas personas que han rechazado las advertencias de familiares y amigos. Y como el hijo pródigo, hoy se encuentran en pocilgas figurativas, privados de recursos y de dignidad. ¿Cómo algo que parecía tan bueno al principio podía volverse tan malo? Siempre es así cuando Dios queda fuera de escena y la gente se aleja de Él. Sin embargo, no importa cuán lejos alguien se haya alejado del Señor y cuán profundo haya caído, Dios nunca deja de amar y buscar a los perdidos.

7. La Toma una decisión. Después de recobrar el sentido, el hijo pródigo decidió volver con su padre. Lleno de vergüenza y culpa, planeó su confesión y se fue a casa. Esta es la única solución para cualquiera que quiera volver a casa con Dios. Los sentimientos de convicción son el resultado de la obra del Espíritu Santo cuando atrae a cada pródigo de regreso al Padre celestial. Dios está dispuesto a perdonar a todos los que acuden a Él en humilde arrepentimiento, confesando su pecado, confiando en la sangre de Cristo para la limpieza, recibiéndolo como Salvador por fe y rindiéndose a Él como Señor.

Así como el hijo pródigo fue recibido en casa por su padre, Dios dará la bienvenida a todos los que vienen a Él para la salvación. No hubo ningún impedimento por parte del padre para abrazar y vestir a su hijo pequeño y celebrar su regreso a casa. Y así es exactamente como el Señor Dios da la bienvenida a todos los que vienen a Él, incluso a aquellos que han hecho un desastre en sus vidas. No hay nada que perder y mucho que ganar.

Dios aun esta dispuesto a recibirte, si estas dispuesto a decirle en voz alta: «Padre Celestial, he pecado contra ti, me he alejado de ti, hice oídos sordos a tu evangelio. Hoy, te pido que me perdones. Te entrego mi vida a ti. Te pido que me salves, me perdones, que me limpies. Escribe mi nombre en el Libro de Vida del Cordero. Te doy gracias por perdonar mis pecados, quiero ser una nueva criatura bajo el poder del Espíritu Santo. En el nombre de Jesús. Amén.»

FUENTE: GRacias Pastor CHARLES STANLEY por sus enseñanzas.

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