Categoría: Promesas

CÓMO ACCESAR A LAS PROMESAS DE DIOS

Las promesas del Señor son expresiones de Su amor y cuidado por nosotros. A través de ellos, Él cumple Su voluntad y sus planes para nuestra vida, así como Sus propósitos para el  reino de Dios. Sus promesas incondicionales son inmutables y no hay nada que podamos hacer para frustrarlas. Sin embargo, el cumplimiento de Sus condicionales depende de nuestras respuestas y comportamientos basados ​​en nuestra fe en Él.

Sus promesas deberían ser una parte vital de nuestras vidas porque todo nuestro sistema de creencias depende de ellas; son la base de cómo vivimos cada día. Aunque tenemos acceso a este increíble recurso, algunas personas nunca se dan cuenta de que las respuestas a nuestras necesidades están disponibles en la Palabra de Dios. Es por eso que todas las promesas bíblicas son solo palabras en papel a menos que se reivindiquen y apliquen en situaciones de la vida. Es decir, las promesas de Dios son esenciales para nuestra vida diaria como cristianos.

Para entender cómo reclamarlos personalmente, debemos responder algunas preguntas vitales:

¿Son todas las promesas de la Biblia para nosotros hoy?

Muchas de las promesas bíblicas que no son para nosotros pueden ser para nosotros porque ilustran cómo Dios satisface las necesidades, concede los deseos y obra en la vida de sus hijos. Dado que Sus caminos nunca cambian, podemos contar con Él para que trabaje con nosotros hoy en un estilo similar.

¿Quién tiene derecho a reclamar una promesa de Dios?

Las promesas del Señor pertenecen solo a los creyentes, con una excepción. Los incrédulos son libres de reclamar Su promesa de salvación cuando confían en Jesús como su Salvador personal

ROMANOS 10:9 “  Esta es la palabra de fe que predicamos: que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo.

Hasta que den ese paso de fe, no hay seguridad de que Dios responderá a sus peticiones. Sin embargo, incluso si pertenecemos a la familia de Dios, perdemos nuestro derecho a reclamar Sus promesas cuando vivimos en pecado.

El Señor no contribuirá a nuestra desobediencia al bendecirnos con el cumplimiento de Sus promesas, pero la confesión y el arrepentimiento nos traerán nuevamente bajo Su dosel de bendición

1 JUAN 1:9 Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad.

Otro requisito esencial para reclamar una promesa es la confianza

Santiago 1:5-6 “ Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada. 6Pero pida con fe, no dudando nada; porque el que duda es semejante a la onda del mar, que es arrastrada por el viento y echada de una parte a otra.

Y debemos creer que Dios hará lo que ha dicho.

¿Por qué Dios nos promete algo?

Primero, el Señor hace promesas porque nos ama incondicionalmente y quiere darnos guía, provisión y protección. En segundo lugar, Él se revela a sí mismo en formas que muestran su asombrosa sabiduría, poder y gracia. No hay nada que podamos hacer para merecer Sus promesas, por lo que es nuestra responsabilidad simplemente es creer y depender de Él para cumplirlas todas.

¿Cómo podemos saber que Dios cumplirá sus promesas?

Su carácter es nuestra garantía. Como Él es perfecto, inmutable, constantemente veraz y todopoderoso, no dejará de cumplir Su palabra. Nada es imposible para Él. No hay situación para la que el Señor no tenga una solución, y no hay pregunta que Él no pueda responder.

Cada promesa en la Palabra de Dios es segura, y si usamos las Escrituras como nuestra brújula, Él nos mostrará cómo debemos vivir.

¿Cuándo podemos reclamar una promesa?

Aunque las promesas de Dios nos pertenecen, es esencial que entendamos cuándo podemos reclamar una y saber que se cumplirá. Podemos hacerlo cuando:

Se ajusta a una necesidad personal que Él quiere satisfacer. Por ejemplo, si estamos pidiendo instrucción y dirección con respecto a una decisión, podemos confiar en el compromiso del Señor de enseñarnos el camino que debemos seguir porque esta promesa se ajusta a nuestras situaciones específicas

Salmo 32:8 “ Te haré entender, y te enseñaré el camino en que debes andar; Sobre ti fijaré mis ojos.

El contexto de la Escritura lo permite. Nadie debe tomar una promesa de la Biblia y reclamarla sin considerar su contexto. Por ejemplo, en

1 Juan 5:14-15 “ Después le halló Jesús en el templo, y le dijo: Mira, has sido sanado; no peques más, para que no te venga alguna cosa peor. El hombre se fue, y dio aviso a los judíos, que Jesús era el que le había sanado»

El Señor promete contestar nuestras oraciones, pero el contexto revela que es condicional: nuestras peticiones deben hacerse de acuerdo con Su voluntad. Debemos asegurarnos de cumplir con los requisitos antes de reclamarlos.

Su cumplimiento lo honra. No debemos esperar que el Señor responda solicitudes egoístas que no lo glorifican. Pero cuando tenemos necesidades legítimas y reclamamos Su promesa de provisión, Dios cumplirá nuestras peticiones porque hacerlo le honra.

Es consistente con Su voluntad inmediata para nuestras vidas. Cualquiera que sea la necesidad, podemos reclamar la promesa de Dios para satisfacerla, pero hay situaciones en las que su tiempo y métodos no coinciden con nuestras expectativas. Cuando esto suceda, debemos recordar que Él tiene algo aún mejor en mente. Si no estamos seguros acerca de Su voluntad en una situación particular, simplemente podemos pedirle que nos muestre lo que Él desea

Mateo 7:7 “ Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá.

Su cumplimiento es alentador para los demás. Si le pedimos a Dios que brinde tranquilidad a los demás, podemos reclamar Su promesa de proveer. Cuando las personas que nos rodean ven el cumplimiento, descubren cuán fiel y bueno es Él.

Estamos caminando en Su voluntad. Elegir vivir en obediencia nos da el derecho y el privilegio de reclamar Sus promesas. Pero si somos rebeldes y vivimos de acuerdo con nuestros propios deseos, nos hemos colocado fuera de Su voluntad y hemos hecho que Sus promesas sean ineficaces. Aunque Dios es quien cumple.

Si quieres tener derecho a accesar a las promesas de Dios, necesitas venir y entregar tu vida a Jesucristo como Señor y Salvador de tu vida. Para ello has la siguiente oración en voz alta:

Padre Celestial, vengo delante de tu presencia, reconociendo que he pecado contrata ti y contra el cielo. Me arrepiento de mis pecados y te pido que me perdones. Ven a mi corazón y has de mi una nueva criatura conforme a tu Palabra. Gracias por ser mi Señor y Salvador. Te lo pido en el nombre de Jesucristo. Amén.

FUENTE: Gracias Pastor CHARLES STANLEY por sus enseñanzas.

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NUESTRO DIOS DE LAS PROMESAS

Nuestra vida de fe se basa en promesas, entre ellas, la vida eterna y la resurrección. Sus promesas pueden ser incondicionales o condicionales. Dios cumplirá ciertas promesas sin importar las circunstancias. Otras veces, las cumplirá bajo ciertas condiciones. Podemos estar seguros de que Dios cumplirá sus promesas, pues es veraz, fiel, inmutable y misericordioso. Además, podemos confiar en su capacidad para cumplir sus promesas porque es… 

Omnisciente: Dios conoce cada detalle de cada decisión que necesitamos tomar. Sabe lo que hubo antes y lo que viene después. Sus promesas se basan en un conocimiento pleno, lo que le impide equivocarse. 

Omnipresente: Dios está siempre con nosotros sin importar lo que ocurra en nuestras vidas. Promete no dejarnos ni abandonarnos nunca. 

Omnipotente: El Shaddai es el nombre hebreo de Dios que significa “Dios Todopoderoso”. Él siempre está en control, ya sea que entendamos lo que está haciendo o no. Nada es demasiado difícil para Él. 

Las únicas razones por las que una promesa condicional podría no cumplirse es porque nuestras peticiones no están dentro de la voluntad de Dios o el pecado se ha interpuesto en el camino.

Para estas promesas, Dios solo requiere dos cosas de nosotros: obediencia y fe. Si seguimos al Señor y confiamos en que cumplirá su palabra, experimentaremos las grandes bendiciones de ver sus promesas cumplidas.

EL DIOS SOBERANO DEL UNIVERSO JAMAS HA DEJADO DE CUMPLIR SUS PROMESAS.

Para entender con mayor exactitud la importancia de la fidelidad de Dios, debemos reconocer que la vida cristiana depende totalmente de las promesas de Dios. Por ejemplo, la única razón para estar seguros de que tenemos vida eterna, un hogar en el cielo, así como cuerpos resucitados y glorificados esperándonos, se debe a que todo eso lo aseguró el Señor Jesús a quienes han depositado su confianza en Él y en sus promesas.

DOS CLASES DE PROMESAS

Una promesa es un compromiso, hablado o escrito, de llevar a cabo una acción o abstenerse de hacer algo. En la Biblia el Señor ha hecho dos clases de promesas:

  • Incondicionales. Este tipo de promesa consiste en que el Señor ha adquirido el compromiso de hacer algo, sin excepción alguna. El pacto de Dios con Abraham es un ejemplo claro a ese respecto, como leemos en Génesis 12.1-3. Dios se comprometió a hacer de Abraham una nación grande y fuerte, así como a bendecir a todas las familias de la Tierra por medio de él. Como descendiente de Abraham, el Señor Jesucristo cumplió esa promesa y la hizo extensiva a todo pecador que deposita su confianza en Él.
  • Condicionales. Este tipo de promesa es un compromiso que está sujeto a ciertas circunstancias específicas. Por ejemplo, la oferta de salvación que encontramos en Romanos 10.9, tiene como condición que la persona que desea disfrutarla debe tener fe en Cristo como Señor y Salvador.

NUESTRA CONFUSIÓN

Hay ocasiones en las que nos sentimos decepcionados con Dios, pues creemos que no ha cumplido aquello que nos había prometido. Pero el problema radica, no en su fidelidad, sino en nuestro entendimiento. Hay varias razones por las que no siempre recibimos lo que esperamos.

Por ejemplo, el hecho de que deseemos algo y creamos que Dios nos lo concederá, no significa que vaya a ser así. Hay ocasiones en las que no comprendemos su voluntad. Puede que nuestra confusión sea consecuencia de un pecado no confesado, el cual ha creado una barrera en nuestra comunión con Dios. Finalmente, como la Palabra de Dios debe interpretarse a la luz de todo su contenido, desde Génesis hasta Apocalipsis, no debemos apropiarse de algunos versículos y reclamar promesas que están fuera del contexto. Muchas de las promesas de Dios estan sujetas a ciertas condiciones, y quizás no hemos cumplido con lo requerido.

LA CONFIANZA ABSOLUTA EN DIOS

La validez de una promesa depende del carácter y la habilidad de quien la hace. El Señor nuestro Dios tiene tanto la disposición como el poder para hacer todo lo que dice. Por ejemplo, Él es:

  • Veraz (Tito 1.2). Puesto que la verdad es la esencia misma de la naturaleza de Dios, es imposible que Él mienta. Por consiguiente, podemos creer en sus promesas porque siempre dice la verdad (Nm 23.19).
  • Fiel (He 10.23). Si el Señor rompiera una promesa, nuestra teología se vendría abajo, pues Él dejaría de ser quien ha dicho ser a lo largo de los siglos. Pero como Dios jamás ha dejado de cumplir su palabra en el pasado, podemos confiar en que la seguira cumpliendo en el futuro.
  • Inmutable (Mal 3.6). Esto quiere decir que Él jamás cambia, por lo que no debemos preocuparnos de que altere una promesa. El que tenga condiciones podría parecer que haya cambiado de opinión; pero lo cierto es que, en muchos casos, nosotros somos los que no hemos cumplido con sus requisitos.
  • Amor (1 Jn 4.7-10). Sus promesas siempre están basadas en su deseo de beneficiarnos en todos los sentidos, por lo que la cruz es la máxima expresión de su amor por nosotros. El Señor Jesús dijo que moriría por nuestros pecados y así lo hizo. Si nos amó tanto que cumplió su promesa, no tenemos razón alguna para dudar.

LA CAPACIDAD DE DIOS

También debemos entender qué tan apto y poderoso es Dios. Podemos estar convencidos de que Él puede cumplir sus promesas porque es:

  • Omnisciente (He 4.13). Dios conoce cada detalle de cualquier situación. Todas las promesas que hace están basadas en sabiduría infinita, perfecta y completa, lo cual indica que jamás puede equivocarse.
  • Omnipresente (He 13.5). Dios está en todas partes con todo su ser y habilidades y no tiene tamaño ni dimensiones, por lo que su presencia continua garantiza el cumplimiento de todas sus promesas.
  • Omnipotente (Sal 103.19). Dios puede hacer todo lo que su santa voluntad determina y puesto que es soberano sobre todo lo que existe, nada le es difícil ni está fuera de su control, poder y autoridad (Jer 32.17).

NUESTRA RESPONSABILIDAD

Debido a que el Señor es absolutamente apto y fiel en todos los sentidos, nosotros tenemos seguridad absoluta de que cumplirá sus promesas. No obstante, debemos disponernos a recibir lo que desea concedernos para cumplir sus propósitos. Para eso debemos:

  • Obedecer a Dios. Debemos ser obedientes. A lo largo del Antiguo Testamento vemos que el Señor promulgó pactos que demandaban obediencia absoluta (Dt 28). Si hemos pedido algo y Él todavía no nos lo ha concedido, necesitamos examinar nuestro corazón detenidamente para ver si lo hemos desobedecido en algún aspecto.
  • Creer en el Señor. Debemos tener fe. La fe es un requisito indispensable. Con cierta frecuencia preguntémonos sinceramente si hemos confiado en que Dios cumplirá sus promesas.
  • Acogernos a sus promesas. Debemos hacer nuestras sus promesas. Si creemos que el Señor cumplirá lo que ha dicho, con toda confianza podremos apropiarnos de sus promesas. Pero si albergamos dudas, nos preocuparemos e inquietaremos aun después de haber orado, y ofenderemos al Señor con nuestra actitud.

FUENTE: Gracias PASTOR CHARLES STANLEY por sus enseñanzas.

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LA IGLESIA Y LA GRAN TRIBULACIÓN

Talves tu no te has percatado, pero estamos a las puertas de que suceda el rapto de la Iglesia, lo que dará inicio al período de la Gran Tribulación.

1 TESALONISENSES 4: 13-18 » Tampoco queremos, hermanos, que ignoréis acerca de los que duermen, para que no os entristezcáis como los otros que no tienen esperanza. Porque si creemos que Jesús murió y resucitó, así también traerá Dios con Jesús a los que durmieron en él. Por lo cual os decimos esto en palabra del Señor: que nosotros que vivimos, que habremos quedado hasta la venida del Señor, no precederemos a los que durmieron. Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero. Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor. Por tanto, alentaos los unos a los otros con estas palabras.

Esto que recién leímos es el rapto de la Iglesia. Arrebatar es lo mismo que el rapto, y que también significa llevarse con violencia. En este momento, Jesús descenderá a las nubes y con voz de mando, levantará a su Iglesia junto con Él, para estar con Él por los siglos de los siglos.

Desde ese momento nunca más estaremos lejos de nuestro Rey. Por lo tanto, la Iglesia no pasará por la Gran Tribulación.

Es decir, que el rapto dará inicio a la Gran Tribulación y luego la Segunda Venida que da inicio al milenio.

Déjame decirte que ese rapto tiene varias conotacions:

1. El rapto es secreto.

La tierra no la va a percibir porque será en el aire. El Señor no pisa la tierra, sino que nosotros subimos hasta las nubes. Dice la Biblia que el rapto será como un ladrón a la media noche, Pero para nosotros que estamos velando no será así.

La Segunda Venida dice la Biblia, que todo ojo lo verá al Señor, las naciones enteras lo verán.

2. El rapto es maravilloso.

Es una boda, es algo para que nosotros emocionalmente lo estemos esperando. Sin embargo, la Segunda Venida será horrorosa.

MATEO 24: 29-31 » E inmediatamente después de la tribulación de aquellos días, el sol se oscurecerá, y la luna no dará su resplandor, y las estrellas caerán del cielo, y las potencias de los cielos serán conmovidas. Entonces aparecerá la señal del Hijo del Hombre en el cielo; y entonces lamentarán todas las tribus de la tierra, y verán al Hijo del Hombre viniendo sobre las nubes del cielo, con poder y gran gloria. Y enviará sus ángeles con gran voz de trompeta, y juntarán a sus escogidos, de los cuatro vientos, desde un extremo del cielo hasta el otro.»

Jesús viene en su Segunda Venida no como en el rapto. porque el rapto es una celebración de boda. En la Segunda Venida vendrán los juicios de Dios.

3. El rapto afecta solamente a los creyentes.

Pero la Segunda Venida afectará el globo terráqueo entero.

4. El rapto trae recompensas y bendición para los creyentes.

La Segunda venida trae juicio, recompensa, lamento y reproche.

APOCALIPSIS 13: 5-8 » También se le dio boca que hablaba grandes cosas y blasfemias; y se le dio autoridad para actuar cuarenta y dos meses. Y abrió su boca en blasfemias contra Dios, para blasfemar de su nombre, de su tabernáculo, y de los que moran en el cielo. Y se le permitió hacer guerra contra los santos, y vencerlos. También se le dio autoridad sobre toda tribu, pueblo, lengua y nación. Y la adoraron todos los moradores de la tierra cuyos nombres no estaban escritos en el libro de la vida.

APOCALIPSIS 20: 4 » Y vi tronos, y se sentaron sobre ellos los que recibieron facultad de juzgar; y vi las almas de los decapitados por causa del testimonio de Jesús y por la palabra de Dios, los que no habían adorado a la bestia ni a su imagen, y que no recibieron la marca en sus frentes ni en sus manos; y vivieron y reinaron con Cristo mil años.

O sea, el que te diga que la Iglesia va a atravezar la Gran Tribulación y que Dios te va a proteger, te esta mintiendo, porque si asi fuera, Dios lo estaría exponiendo a que seas decapitado por el diablo. Déjame decirte lo siguiente:

El día del rapto, los cristianos verdaderos serán levantados por el Señor.

Ahora bien !, en que nos basamos para eso:

1 TESALONISENSES 1:9-10 » porque ellos mismos cuentan de nosotros la manera en que nos recibisteis, y cómo os convertisteis de los ídolos a Dios, para servir al Dios vivo y verdadero, y esperar de los cielos a su Hijo, al cual resucitó de los muertos, a Jesús, quien nos libra de la ira venidera.

Pablo sabia de la venida del Señor, pero no sabía cuándo, por lo tanto, él murió pensando que Jesús vendría en su tiempo. Por eso él dice: «y nosotros los que quedemos vivo seremos transformados..y que Dios nos libra de la ira venidera. A qué se refiere?, a la Gran Tribulación.

Este es el momento en que Dios va a vertir toda su ira sobre la Tierra, o sea sobre los que tienen que ser juzgados y aquí nos dice que nosotros los cristianos no vamos a pasar atraves de la gran Tribulación. sino que nos va librar de la ira venidera.

1 TESALONISENSES 5: 9 » Porque no nos ha puesto Dios para ira, sino para alcanzar salvación por medio de nuestro Señor Jesucristo, 

Mas claro que aquí, yo no se como ponerlo.

LUCAS 21:34 » Mirad también por vosotros mismos, que vuestros corazones no se carguen de glotonería y embriaguez y de los afanes de esta vida, y venga de repente sobre vosotros aquel día. 35Porque como un lazo vendrá sobre todos los que habitan sobre la faz de toda la tierra. 36Velad, pues, en todo tiempo orando que seáis tenidos por dignos de escapar de todas estas cosas que vendrán, y de estar en pie delante del Hijo del Hombre.

O sea que ahí te esta diciendo que habrá gente que podrá escapar de todas estas cosas., hay otros que se van a quedar y otros que se van a escapar.

2 TESALONISENSES 2: 1-8 » Pero con respecto a la venida de nuestro Señor Jesucristo, y nuestra reunión con él, os rogamos, hermanos, 2que no os dejéis mover fácilmente de vuestro modo de pensar, ni os conturbéis, ni por espíritu, ni por palabra, ni por carta como si fuera nuestra, en el sentido de que el día del Señor está cerca. 3Nadie os engañe en ninguna manera; porque no vendrá sin que antes venga la apostasía, y se manifieste el hombre de pecado, el hijo de perdición, 4el cual se opone y se levanta contra todo lo que se llama Dios o es objeto de culto; tanto que se sienta en el templo de Dios como Dios, haciéndose pasar por Dios. 5¿No os acordáis que cuando yo estaba todavía con vosotros, os decía esto? 6Y ahora vosotros sabéis lo que lo detiene, a fin de que a su debido tiempo se manifieste. 7Porque ya está en acción el misterio de la iniquidad; solo que hay quien al presente lo detiene, hasta que él a su vez sea quitado de en medio. 8Y entonces se manifestará aquel inicuo, a quien el Señor matará con el espíritu de su boca, y destruirá con el resplandor de su venida;

Este versículo habla de la manifestación del anticristo y dice que el hijo de perdición no puede manifestarse antes de que la Iglesia sea quitada.

O sea que lo que esta deteniendo al anticristo es hasta que nosotros los nacidos en Cristo seamos quitados, o raptados, o arrebatados.

Todo esto que estas viendo, no es más que el preámbulo de lo que va a suceder. Porque esto?, porque nosotros somos la sal de la tierra. Y dice la Biblia, que si esta sal se desvanezca, la sal va a desaparecer con el toque de la trompeta.

IMÁGENES PROFÉTICAS DEL RAPTO O ARREBATAMIENTO.

1. Los días postreros serán como los días de Noe.

La Biblia dice que el Señor instruyo a Noe para que saliera del juicio no para que el recibiera el juicio, sino para que el ni su familia no se ahogaran en el diluvio, sino que el Señor le enseño a Noe como prepararse para que él pudiera escapar del juicio que vendría sobre la Tierra.

Asi será en el rapto de la Iglesía y así sucedió.

2. Tambien dijo que serían como los días de Lot.

O como los días de Sodoma y Gomorra. Lo que pasó es que Abraham comenzó a interceder a Dios, pidiéndole que como Lot vivía en Sodoma, que librara la ciudad por él y así evitar su ira sobre esa ciudad. Y dios le dijo que no, pero que si iba a librar a Lot.

Y el Angel de Dios se presentó ante Lot y le dijo, prepárate tu y tu familia, porque vienen los juicios de Dios y hemos sido enviados a sacarte y a librarte de aquí.

Lo que pasa es que Dios no permitirá que los justos pasen por juicios. Por lo tanto, por la intercesión de Abraham, Lot fue sacado de Sodoma antes que los juicios vinieran.

Qué de nosotros?, los que hemos sido lavados por la Sangre de Jesús, los que hemos nacido de nuevo, y que nuestros nombres están inscritos en el Libro de la Vida, no fuimos puestos para ira. Déjame decirte, como Lot estaba tardando mucho, le dijeron los Ángeles: que hasta que no salgas no pueden caer los juicios.

Entiendes, que tu como hijo de Dios, estas reteniendo la asignación de Dios. Así que no me vengas a decir que Jesús va a dejar su Iglesia, la elegida, la va dejar pasar por la Tribulación.

3. Otra imagen profética: ELIAS, de cómo será el rapto.

Elias no murió sino que fue traspuesto, arrebatado o llevado. Él tenía un problema, que había una entidad demoníaca en poder y autoridad llamada Jezabel que lo estaba buscando para cortarle la cabeza. Es interesante que la decapitación será utilizada en la Gran Tribulación para aquellos que se rindan al sistema del anticristo.

Dice la Palabra de Dios que antes que Jezabel le pusiera un dedo encima, vinieron carros fuego y se lo llevaron la presencia de Dios. Entonces no puedes decir que la Iglesia va a pasar por la Gran Tribulación, porque sería algo en contra de lo que la Biblia ha enseñado como culminación de los tiempos. Por lo tanto, en el rapto, Jesús va a celebrar las bodas del Cordero.

Por supuesto que para ver el rapto se necesita fe. Por eso es que el Señor quiere que estemos velando, que estemos esperándole, quiere que estemos pendientes de su venida.

1 TESALONISENSES 4: 18 «Por tanto, alentaos los unos a los otros con estas palabras.

La palabra alentar es ilusionar, levantar, animar, consolar o dar alas. El Apostol Pablo alienta a la gente diciéndoles: esta escrito que los muertos resuciten primero, lo mortal será cubierto de inmortalidad y estaremos con el Señor para siempre para os que han sido lavados con la Sangre de Jesús.

Preste atención, los que se queden en la Gran Tribulación serán decapitados y perseguidos. Esto no es un juego, es una realidad.

SEÑALES TECNOLÓGICAS QUE ESTAMOS VIVIENDO LOS ÚLTIMOS TIEMPOS

1. Cómo es posible que no se podrá comprar ni vender sino tienen la marca del anticristo?,

Hoy por la tecnología sabemos que es posible, porque actualmente por tu teléfono podemos ser monitorizado o perseguido.

En el futuro se va a saber quién adora y quien no adora a una estatua, ahora tenemos inteligencia artificial. Todas estas cosas van a suceder.

Lo que tenemos que entender es que la Iglesia no va a pasar por la Gran Tribulación. Una cosa es segura, viene en el día en que está cerca, y la trompeta sonará y los muertos en Cristo que tu amas, resucitarán primero, y nosotros en un abrir y cerrar de ojos, seremos arrebatados para estar con ellos y con el Señor para siempre.

Luego vienen 7 años donde los problemas que vemos hoy en día son un juego de niños comparado con los problemas que vendrán a nivel global. Literalmente es satanás en control de la Tierra.

Y al final de la Gran Tribulación el Señor vuelve con su esposa (la Iglesia raptada) a establecer el único gobiernos justo que jamas existió

2. Antes del rapto, el evangelio será predicado en toda la Tierra.

Antes de que suene la trompeta, se desatará un derramamiento de la Gloria de Dios para que nosotros logremos alcanzar el mayor número de personas para Cristo. Y así como en Pentecostés, el mundo será estremecido por la Iglesia, porque en la lluvia tardía, se desatará una Gloria doble para la Gloria de Dios.

Y este evangelio será predicado en toda la Tierra y este será el fin y esto es por misericordia y favor de Dios.

Aun con todo esto, debemos buscar a Dios siempre, tener intimidad con Él todos los días, meditar en su Palabra, vivir por fe en santidad y en amor a Dios, sin mancha, ni pecado, limpios, buscando a Dios siempre y ocupados en la asignación que Dios nos dio.

Si alguna vez oraste, ora como nunca, predica como nunca antes, si has tenido comunión con Dios tenla como nuca, porque el Señor viene y viene pronto.

OREMOS repitiendo conmigo en voz audible: Padre mío, yo quiero estar listo para tu venida, guíame como guiaste a Lot, adviérteme como lo hiciste con el Profeta Elias, permíteme estar velando para que ese día no nos sorprendas como ladrón en la noche. Jesús me arrepiento de todos mis pecados. Te entrego mi vida, poner mis manos en el arado y nunca mirar atrás. En el nombre de Jesús evangelizaré para que ese día todos mis amigos y familiares partan conmigo al sonido de la trompeta, en el nombre de Jesús.

FUENTE: Gracias Pastor RUDY GRACIA por sus enseñanzas.

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Cuando no podemos con las cargas.

Cuando su corazón está cargado, su cuerpo agotado y sus emociones desgastadas, y se siente desanimado, sin esperanza y abrumado, ¿dónde busca alivio?

¿Se refugia en alguien o en algo como forma de escape?. Existe una mejor opción, y la encontramos en:

 Mateo 11.28: “Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar”.

Cuando Cristo ofreció descanso y esperanza a los que estaban cargados, se dirigía a personas que tenían vidas muy difíciles. Estaban oprimidos por Roma, y muchos de ellos vivían en pobreza o esclavitud. Además, el judaísmo se había convertido en una religión legalista, con requisitos que imponían cargas pesadas. Pero esto no solo les ocurrió a las generaciones pasadas. En nuestros días hay muchos que también se sienten agobiados. Algunos sienten que necesitan darse por vencidos; pero a ellos, Cristo también les ofrece ayuda.

En la Biblia se mencionan dos clases de cargas.

Por medio de ellas Él se propone:

1. La carga del Señor. En el Antiguo Testamento, el mensaje que recibía el profeta de parte de Dios era llamado profecía o carga (Zac 12.1 LBLA). El profeta tenía una sensación de peso, urgencia y responsabilidad por compartir con los demás las palabras que el Señor le había dado. En muchas ocasiones esas profecías consistían en una declaración del inminente juicio de Dios hacia una persona o nación. Como esos mensajes provenían del Señor, quedaron escritos en la Biblia.

En nuestros días, contamos con la Biblia, pero quizás sintamos esa carga como una inquietud por orar o ayudar a personas que el Espíritu Santo pone en nuestros corazones. O puede que sintamos la convicción que debemos compartir el evangelio con alguien. En el caso de los pastores, es el sentido de urgencia por predicar a la congregación las verdades de la Palabra de Dios. Ese llamado produce en nosotros una inquietud espiritual, una urgencia y una responsabilidad similar a la que tenían los profetas. Todos esos son métodos que el Señor usa para que ministremos a nuestros hermanos en la fe.

2. Cargas del diario vivir. Dado que vivimos en un mundo caído, en todo momento estamos expuestos a diversas pruebas. Estas se presentan de varias maneras, como problemas económicos, familiares, laborales, de salud, abusos, errores y pecados del pasado, o la muerte de un ser querido. Estas dificultades pueden hacernos sentir más cargados de lo que podemos soportar.

JESUCRISTO OFRECE LA SOLUCIÓN.

1. La invitación. “Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar” (Mt 11.28). El Hijo del Dios viviente, quien es Soberano sobre todo lo que existe y tiene todo el poder, está dispuesto y puede ayudarnos. No hay nada que sea demasiado difícil para Él.

El alcance de esta invitación es universal. A los que no creen, les ofrece salvación. Al morir en la cruz llevó sobre sí el castigo del pecado y a todos los que creen en Él les ofrece el perdón de los pecados, la justificación y la vida eterna. “Quien llevó él mismo nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero, para que nosotros, estando muertos a los pecados, vivamos a la justicia; y por cuya herida fuisteis sanados” (1 P 2.24).

Como el Señor ya llevó nuestros pecados en la cruz, también llevará nuestras cargas, por menores que parezcan, una vez que seamos creyentes. Nos invita a venir ante Él con todo aquello que nos hace sentir abrumados.

  • En oración. Humillémonos ante el Señor al reconocer nuestras debilidades, al contarle aquello que nos agobia y pedirle que nos ayude.
  • Entreguemos nuestras cargas. En lugar de enfocarnos en la dificultad, pongamos nuestra mirada en Cristo. Nos invita a poner toda nuestra ansiedad sobre Él, pues nos cuida (1 P 5.7). También promete sustentarnos en todo momento para que no caigamos (Sal 55.22). Quizás no nos quite la carga que nos agobia, pero nos fortalecerá para que podamos sobrellevarla.

2. El mandato. “Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí… porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga” (Mt 11.29, 30). El yugo era una pieza de madera que se colocaba sobre los lomos de dos bueyes, para que el peso fuera distribuido y avanzaran al mismo ritmo. En la época de Jesucristo, las personas vivían bajo el yugo religioso de los fariseos, quienes imponían cargas pesadas de legalismo que ni siquiera ellos mismos podían cumplir. El Señor declaró, que aquellos que estuvieran agotados por esas cargas legalistas, tenían la opción de intercambiar yugo al tomar el suyo y aprender de Él.

Recibimos el yugo del Señor por la gracia de Dios, por medio de la fe y no por obras. Para tomar su yugo, debemos confesar nuestros pecados y reconocer que Cristo es nuestro Señor y Salvador. Como sus discípulos, aprendemos de Él y sentimos gratitud y amor a mediada que lo obedecemos. Cuando somos confrontados por las cargas diarias, el Señor nos ayuda a enfrentarlas y nos muestra cómo mantener nuestra paz y confianza en Él, para que esas cargas no se vuelvan insoportables.

3. La certeza. “que soy manso y humilde de corazón” (Mt 11.29). Los atributos de nuestro Salvador son un gran consuelo cuando nos sentimos cargados. Nunca condena, ni aleja a sus discípulos que vienen ante su presencia en tiempo de necesidad (Jn 6.37). Nos trata con amor y se humilla para ayudarnos a llevar nuestras pesadas cargas.

4. La promesa. “y hallaréis descanso para vuestras almas” (Mt 11.29). Cuando confiamos en Cristo para salvación y para llevar nuestras cargas, Él nos da la seguridad de la vida eterna y llena de paz nuestros corazones. Al mantener nuestra mirada en el Señor, Él reemplaza la tempestad, el miedo, la ansiedad, el enojo y la frustración con confianza en Él. Nos ayuda a llevar las cargas, para que no las sintamos tan pesadas. Aunque la carga permanezca, nuestras almas estarán en paz, pues confiamos en el Señor incluso ante aquello que no comprendemos.

Lo primero que debemos hacer cuando sentimos que las cargas de la vida están muy pesadas, es venir ante Cristo, llevar su yugo y aprender de Él. Sin importar lo que enfrentemos, Él es más que poderoso para sostenernos. Además, el Señor provee consuelo y fortaleza por medio de su Cuerpo, la Iglesia. Como creyentes hemos sido llamados a servirnos unos a otros, y parte de ese servicio consiste en apoyarnos con las cargas (Ga 6.2). Incluso el Señor Jesús les pidió a tres de sus discípulos más cercanos que oraran con Él en el huerto de Getsemaní (Mt 26.36-38). Cuando buscamos ayuda en otros creyentes, nuestras cargas se aligeran y ambas partes somos bendecidas.

Si usted no ha aceptado a Cristo como su Salvador, sé lo que carga, carga la culpa, carga el peso del pecado y la única persona que puede manejar eso es el Señor Jesucristo, así que le animo a pedirle que perdone sus pecados y a decirle que le entrega su vida a Él, que quiere vivir una vida plena y solo Él puede ofrecerle eso. Si le confiesa sus pecados y le dice que lo acepta como su Salvador personal, basándose en lo que Él hizo en la cruz del Calvario, en ese momento Él perdona sus pecados. Escuche esto, no es condicional, es libertad eterna. El Espíritu de Dios le sella como hijo de Dios al instante. Y de ahí en adelante tiene a alguien que lleva esas cargas. Que caminará con usted, le quitará el peso y facultará para andar en paz y tranquilidad. Talvez sea un creyente y esta en una circunstancia de la que quisiera salir. Y clama a Dios y ha comenzado a dudar de Él, porque no hace esto, diga: «Señor, he escuchado algo distinto hoy, no lo he hecho muy bien», solo dígale: «hoy lo entrego todo a ti». Dios sabe que quizás quiera retomarla mañana. Dígale que se la entrega. Es la única y real libertad genuina y es mediante Jesucristo.

FUENTE: Gracias Pastor CHARLES STANLEY por sus enseñanzas.

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