¡Amado amigo amada amiga, escucha esta palabra porque puede cambiar tu eternidad!
En Mateo 7:24-29, Jesús nos habla de dos hombres. No de un creyente y un incrédulo solamente… sino de dos personas que escucharon la misma verdad. Los dos oyeron la Palabra. Los dos tuvieron la oportunidad de obedecer. Los dos construyeron una casa. Pero cuando vino la tormenta, una casa cayó… y la otra permaneció firme.
Y hoy el Espíritu Santo está diciendo:
¡La tormenta revela el fundamento!
Vivimos en una generación que sabe mucho de religión, pero poco de arrepentimiento.
Muchos conocen versículos, pero no conocen al Dios de los versículos.
Muchos levantan las manos en público, pero viven lejos de Dios en secreto.
¡Pero Jesús no vino a maquillarte espiritualmente!
¡Jesús vino a salvarte, transformarte y darte una vida nueva!
El hombre prudente edificó sobre la roca.
No fue fácil.
Construir sobre roca requiere esfuerzo, profundidad y compromiso.
Porque la roca representa a Cristo, Su verdad y Su autoridad.
Pero el hombre insensato construyó sobre arena.
La arena representa una vida superficial:
emociones sin conversión, religión sin obediencia, apariencia sin santidad.
Y escúchame bien:
¡Hay personas construyendo toda su vida sobre arena!
Arena del orgullo.
Arena de la inmoralidad.
Arena del dinero.
Arena del pecado oculto.
Arena de la doble vida.
Y mientras todo parece estar bien, creen que están firmes.
Pero Jesús dijo que vendrían lluvias, ríos y vientos.
Las lluvias representan pruebas inesperadas.
Los ríos representan ataques que golpean constantemente.
Y los vientos representan fuerzas espirituales que quieren derribarte.
¡Nadie está exento de las tormentas!
La diferencia no es quién enfrenta problemas… la diferencia es quién tiene a Cristo como fundamento.
Tal vez hoy tu vida parece destruida.
Tal vez estás cansado, vacío, atrapado en pecado, ansiedad o miedo.
Quizás has intentado llenar tu corazón con placer, dinero o relaciones, pero nada te da paz verdadera.
Y hoy Jesús te está llamando.
No a una religión fría.
No a una rutina religiosa.
¡Te está llamando a una relación viva con Él!
Porque Cristo es la roca que no se mueve.
Los gobiernos cambian.
La economía cambia.
Las amistades cambian.
El cuerpo humano se debilita.
Pero Jesucristo sigue siendo el mismo ayer, hoy y por los siglos.
¡Y cuando tu vida está fundada en Él, el infierno no puede destruirte!
Escucha esto:
Dios no está buscando personas perfectas.
Está buscando corazones rendidos.
Hombres y mujeres que digan:
“Señor, ya no quiero vivir a mi manera. Quiero obedecerte.”
Porque de nada sirve escuchar predicaciones si sigues viviendo igual.
De nada sirve conocer la Biblia si tu corazón sigue lejos de Dios.
Jesús terminó este mensaje y la multitud quedó asombrada, porque Él hablaba con autoridad.
Y esa misma autoridad está aquí hoy llamándote al arrepentimiento.
¡Es tiempo de volver a Dios!
Es tiempo de romper con el pecado.
Es tiempo de dejar la tibieza espiritual.
Es tiempo de construir sobre la roca eterna.
Porque viene un tiempo donde todo lo falso será sacudido.
Pero los que están firmes en Cristo permanecerán de pie.
Hoy puedes tomar una decisión eterna.
Puedes seguir edificando sobre arena… o puedes correr a los brazos de Jesús.
Cristo murió en la cruz por tus pecados.
Derramó Su sangre para darte salvación, libertad y vida eterna.
Y al tercer día resucitó con poder, venciendo la muerte y el infierno.
¡Y hoy Él todavía salva!
Todavía restaura.
Todavía sana.
Todavía rompe cadenas.
Todavía levanta al caído.
No importa cuán lejos hayas llegado.
La gracia de Dios puede alcanzarte ahora mismo.
¡Corre a la roca!
¡Corre a Cristo!
Porque el único fundamento que jamás será destruido se llama Jesucristo, el Hijo del Dios Viviente!
¡Aleluya! 🔥
Te invito a estar firme en la Roca que es Jesucristo, repitiendo en voz alta esta oración: Padre celestial, hoy me arrepiento de mis pecados y renuncio a todo lo que me aparta de Ti. Jesús, sé el fundamento firme de mi vida; quiero edificar sobre Tu Palabra y no sobre la arena del mundo. Fortalece mi fe, llena mi corazón con Tu Espíritu Santo y hazme permanecer firme hasta el fin. En el nombre de Jesús, amén.