Categoría: Temor de Dios

¡NO TEMAS! ¡EL DIOS QUE TE TOMA DE LA MANO YA HA DECRETADO TU VICTORIA!

Amados, hoy no vengo a darte un mensaje de motivación humana. Vengo a proclamar una palabra que sale del trono de Dios, una palabra que rompe cadenas, destruye el temor y levanta a los caídos. El Espíritu Santo está diciendo a alguien que escucha este mensaje: «¡No temas!»

Vivimos en una generación dominada por el miedo. Miedo al futuro, miedo a la enfermedad, miedo a perder el trabajo, miedo al fracaso, miedo a la muerte. El enemigo sabe que un creyente lleno de temor es un creyente paralizado, porque el temor roba la fe, y sin fe es imposible agradar a Dios.

Pero escucha lo que dice el Señor en Isaías 41:10: «No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios que te esfuerzo; siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia.»

¡Qué declaración tan extraordinaria! Dios no comienza hablándote del problema; comienza hablándote de Su presencia. Porque cuando Dios está presente, el problema deja de ser el protagonista. La presencia de Dios cambia toda la perspectiva.

Moisés no venció porque tuviera un ejército poderoso; venció porque Dios estaba con él. David no derrotó a Goliat por su fuerza; lo derrotó porque el Señor peleaba por él. Daniel no sobrevivió al foso de los leones porque los leones estuvieran dormidos; sobrevivió porque Dios cerró sus bocas.

La diferencia nunca ha sido el tamaño del gigante; la diferencia siempre ha sido la grandeza de Dios.

Quizá hoy enfrentas un gigante llamado enfermedad. Tal vez tu gigante se llama depresión, crisis familiar, escasez económica, puertas cerradas o una batalla espiritual que parece interminable. Pero Dios te dice: «No temas.»

¿Por qué no debemos temer?

Porque Él está contigo.

No dice: «Estaré contigo cuando todo mejore.»

No dice: «Te acompañaré cuando seas perfecto.»

Dice: «Yo estoy contigo.»

Su presencia no depende de tus circunstancias; depende de Su fidelidad. Él prometió estar contigo todos los días hasta el fin del mundo.

Luego el Señor añade:

«No desmayes, porque yo soy tu Dios que te esfuerzo.»

¡Qué palabra tan poderosa!

Cuando tus fuerzas terminan, las fuerzas de Dios apenas comienzan.

Cuando dices: «Ya no puedo más», Dios responde: «Ahora déjame mostrarte lo que Yo puedo hacer.»

Nuestro Dios es especialista en levantar a los que ya no pueden caminar.

Él fortalece al cansado.

Levanta al abatido.

Restaura al quebrantado.

Sana al herido.

Y enciende nuevamente el fuego en aquel que pensaba rendirse.

Pero el Señor no termina ahí.

Dice:

«Siempre te ayudaré.»

¡Siempre!

No algunas veces.

No cuando todo marche bien.

No solamente en los días felices.

Siempre.

Cuando lloras… Él ayuda.

Cuando no entiendes… Él ayuda.

Cuando todos te abandonan… Él ayuda.

Cuando las puertas se cierran… Él ayuda.

Cuando nadie cree en ti… Él ayuda.

Porque Él es el Dios del «siempre».

Y continúa diciendo:

«Siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia.»

La diestra representa poder, autoridad y victoria.

Eso significa que no es tu capacidad la que te sostiene; es el poder de Dios.

No es tu inteligencia.

No es tu experiencia.

No son tus contactos.

No es tu dinero.

Es la mano del Dios Todopoderoso sosteniendo tu vida.

Y cuando llegamos al versículo 13, encontramos una de las escenas más conmovedoras de toda la Escritura.

Dios dice:

«Porque yo Jehová soy tu Dios, quien te sostiene de tu mano derecha, y te dice: No temas, yo te ayudo.»

¡Imagínalo!

El Creador del universo…

El Dios que puso las estrellas en su lugar…

El Rey de reyes…

¡Tomándote de la mano!

No eres un número.

No eres un olvidado.

No eres un accidente.

Eres un hijo amado del Padre celestial.

Y el Padre no suelta la mano de Sus hijos.

Quizá tú has soltado la mano de Dios alguna vez…

Pero Dios nunca ha soltado la tuya.

Mientras tú llorabas, Él te sostenía.

Mientras pensabas que caminabas solo, Él iba cargándote.

Mientras creías que todo había terminado, Él estaba preparando un nuevo comienzo.

Por eso hoy quiero hablarle a todo espíritu de temor que ha querido dominar tu vida.

En el poderoso nombre de Jesucristo, reprendo el miedo, la ansiedad, la desesperanza y toda mentira del enemigo.

Declaro que las cadenas se rompen.

Declaro que la paz de Cristo inunda tu corazón.

Declaro que la fe se levanta como un río impetuoso.

Declaro que recuperarás el gozo, la esperanza y la confianza en Dios.

Porque el mismo Dios que abrió el Mar Rojo…

El mismo Dios que derribó los muros de Jericó…

El mismo Dios que cerró la boca de los leones…

El mismo Dios que levantó a Lázaro de la tumba…

Y el mismo Dios que resucitó gloriosamente a Jesucristo al tercer día…

¡Es el Dios que hoy sostiene tu mano!

Así que deja de mirar el tamaño de tu batalla y comienza a contemplar la grandeza de tu Dios.

Levántate.

Sacude el polvo del desánimo.

Camina con autoridad.

Ora con valentía.

Adora con libertad.

Y avanza con la certeza de que si Dios va contigo, nadie podrá detener el propósito que Él ha diseñado para tu vida.

Porque cuando Dios sostiene tu mano, el temor retrocede, el enemigo huye, los cielos se abren y la victoria deja de ser una esperanza para convertirse en una realidad.

¡No temas! ¡El Dios Todopoderoso está contigo, pelea por ti, sostiene tu mano y jamás te abandonará!

¡A Él sea toda la gloria, toda la honra y todo el poder por los siglos de los siglos! ¡Amén y amén!

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LA HONRA QUE TRAE BENDICIÓN

¡Amigos y amigas, hoy el fuego del Espíritu Santo nos impulsa a hablar de algo vital! ¡Algo que viene directamente del corazón de Dios, desde los mismos cielos donde su trono está establecido para siempre!

Deuteronomio 5:16 nos habla con poder y autoridad: «Honra a tu padre y a tu madre, como Jehová tu Dios te ha mandado, para que sean prolongados tus días, y para que te vaya bien sobre la tierra que Jehová tu Dios te da.»

Escúchame bien: ¡Este mandamiento no es una sugerencia! No es una opción, no es un consejo opcional. ¡Es un mandato directo del Dios Altísimo! El mismo Dios que separó las aguas del Mar Rojo, que habló desde el Sinaí con relámpagos y truenos, el Dios que resucitó a Cristo de los muertos, te está diciendo hoy: ¡Honra a tus padres!

¿Por qué es tan importante este mandamiento? Porque detrás de la honra a nuestros padres está la honra a Dios mismo. Tus padres son los primeros representantes de autoridad que Dios ha puesto sobre tu vida. Ellos son los que han sido colocados como guías, como cuidadores, como aquellos que te han mostrado el camino. Y, escúchame, cuando honras a tus padres, ¡estás honrando a Dios mismo!

Quiero que comprendas lo siguiente: que el enemigo odia la honra. ¿Sabes por qué? Porque la honra es la llave que abre las bendiciones de Dios sobre nuestras vidas. El enemigo sabe que si puede robarte la honra, puede cortarte las bendiciones. ¡Pero hoy levantamos un estandarte de fuego y de verdad en contra de toda obra del enemigo! Hoy declaramos que la honra regresará a nuestras familias.

La Palabra de Dios es clara: «para que sean prolongados tus días, y para que te vaya bien sobre la tierra que Jehová tu Dios te da.» ¡Este es un mandamiento con promesa! No solo es un mandato de obediencia, ¡es un canal para las bendiciones de Dios! ¿Quieres tener una vida larga? ¿Quieres que te vaya bien en todo lo que hagas? ¡La llave está en la honra! ¡Dios ha prometido una vida llena de sus bendiciones para aquellos que honran a sus padres!

Escucha bien, en tiempos de rebelión, de desobediencia, en una generación que está en constante desafío a las autoridades, la iglesia tiene que brillar más fuerte. Somos el pueblo que debe levantar el estandarte de la honra, el respeto, y la obediencia al mandato de Dios. No somos de este mundo. No vivimos según los patrones de este siglo, ¡vivimos según los principios eternos del Reino de Dios!

Y no solo hablo para los jóvenes. ¡Adultos, esto también es para ustedes! La honra a nuestros padres no tiene fecha de expiración. Si tienes padres vivos, aún es tu llamado honrarlos. Tal vez no fueron perfectos, tal vez fallaron, pero Dios no te llama a honrarlos por su perfección, sino por Su mandamiento. ¡El mandamiento de Dios es santo, es justo y es verdadero!

Si alguno aquí ha fallado en este mandamiento, ¡hay oportunidad hoy! El Espíritu Santo te está llamando al arrepentimiento. ¡Hoy es el día de restaurar relaciones! Hoy es el día de pedir perdón, de buscar reconciliación, de liberar todo rencor o amargura. No permitas que la falta de honra te robe el propósito de Dios para tu vida.

Y escúchenme, padres: ¡Ustedes también tienen un llamado santo! No es solo que los hijos honren a los padres, ¡los padres tienen el deber de criar a sus hijos en el temor y la admonición del Señor! ¡No provoques a tus hijos a ira! Guíalos, corrígelos, ámalos, y enséñales a caminar en los caminos del Señor, para que ellos también puedan vivir en la bendición de Dios.

El Espíritu de Dios está aquí, y Él nos llama a una vida de obediencia radical, de honra profunda, de respeto reverente hacia aquellos que nos han precedido. ¡Hay una bendición generacional que se desata cuando obedecemos este mandamiento! ¡Hoy proclamamos una restauración de la honra en cada hogar, en cada familia!

Así que, hoy te digo en el nombre del Señor Jesucristo: ¡levántate y honra! Honra a tus padres. Honra la autoridad que Dios ha puesto en tu vida. Y verás cómo los cielos se abrirán a tu favor, verás la mano de Dios moverse con poder, verás cómo el favor de Dios será como un escudo alrededor de ti. Porque la Palabra de Dios nunca falla, ¡y Él es fiel para cumplir todo lo que ha prometido!

Que el fuego del Espíritu Santo te llene hoy, que te consuma, que te impulse a caminar en obediencia, en valentía y en el poder del Señor Jesucristo! ¡Amén!

Honrar a los padres es un mandato clave en la Biblia y abarca tanto el respeto como el cuidado práctico. Aquí te dejo algunas formas concretas en las que puedes honrar a tus padres:

1. Mostrar Respeto

  • Escuchar: Presta atención a lo que tus padres dicen, valorando sus consejos y opiniones.
  • Hablar con respeto: Elige palabras de gratitud y respeto, incluso en desacuerdos. Evita actitudes despectivas o irrespetuosas.
  • Evitar críticas públicas: Nunca critiques o desacredites a tus padres frente a otros.

2. Agradecer y Valorar

  • Expresar gratitud: Agradece a tus padres por los sacrificios que hicieron por ti, por sus cuidados y amor.
  • Reconocer su esfuerzo: Dales las gracias por el trabajo y dedicación que invirtieron en tu educación, crianza y bienestar.

3. Cuidar de Ellos en la Vejez

  • Proveer ayuda: A medida que envejecen, bríndales el apoyo que necesitan, ya sea emocional, físico o financiero.
  • Acompañarlos: Pasar tiempo con tus padres, visitarles con frecuencia y hacerles sentir valorados es una forma clave de honrarlos.
  • Cuidar su salud: Preocuparte por su bienestar físico, ayudándoles en citas médicas o asegurándote de que reciban los cuidados necesarios.

4. Perdonar sus Errores

  • Liberar el rencor: Ningún padre es perfecto, y parte de honrarlos implica perdonar los errores o heridas del pasado.
  • Buscar reconciliación: Si hay relaciones rotas o distantes, haz lo posible por restaurarlas con humildad y amor.

5. Seguir Sus Buenas Enseñanzas

  • Aplicar su sabiduría: Si tus padres te enseñaron principios bíblicos o valores importantes, vivir de acuerdo con ellos es una forma poderosa de honrarlos.
  • Compartir su legado: Habla de ellos de manera positiva y honra su legado a través de la forma en que vives y educas a tus propios hijos.

6. Ayudarles a Encontrar Gozo

  • Celebrar con ellos: Participa en momentos importantes de su vida, como cumpleaños, aniversarios, y hazles sentir amados.
  • Escuchar sus historias: Valora su experiencia y sabiduría, dándoles la oportunidad de compartir su historia y legado.

7. Orar por Ellos

  • Interceder por su vida: Ora por su salud, bienestar, y vida espiritual. Pedir a Dios que los guíe y los proteja es una forma de mostrar amor y cuidado espiritual.

8. Obedecerles en el Señor (Si eres joven)

  • Seguir sus consejos mientras vivas bajo su techo: A los jóvenes, la Biblia les manda obedecer a sus padres, siempre y cuando los principios estén alineados con la voluntad de Dios.
  • Respetar su autoridad: Someterse a la autoridad de los padres es honrar el orden que Dios ha establecido.

En resumen, honrar a los padres es un acto continuo que involucra respeto, gratitud, apoyo, reconciliación y cuidado. No importa la edad que tengas, la honra es un principio que trasciende el tiempo y trae bendición a tu vida.

Haz ésta oración en voz alta:

Señor, hoy reconozco que he fallado en honrar a aquellos que has puesto en mi vida como autoridades, especialmente a mis padres. Perdóname por mi falta de obediencia y humildad. Ayúdame a caminar en honra, no solo hacia mis padres, sino también hacia todas las autoridades que Tú has establecido. Enséñame a reconciliarme donde haya heridas y restaurar las relaciones rotas. Declaro que en obediencia a tu palabra, veré la manifestación de tus promesas en mi vida. En el nombre de Jesús, amén.

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DESPIERTA, DIOS QUIERE RESTAURARTE

La condición de tu corazón determina la dirección de tu vida. Este es un tema muy importante porque en realidad solo hay dos direcciones en la vida, y van en caminos opuestos y conducen a destinos opuestos. Puedes caminar hacia el Señor Jesucristo, a la vida eterna, o alejarte de Él a la muerte eterna. Y el factor determinante es el estado de tu espíritu.

En la parábola del hijo pródigo:

LUCAS 15:11-24 » 11También dijo: Un hombre tenía dos hijos; 12y el menor de ellos dijo a su padre: Padre, dame la parte de los bienes que me corresponde; y les repartió los bienes. 13No muchos días después, juntándolo todo el hijo menor, se fue lejos a una provincia apartada; y allí desperdició sus bienes viviendo perdidamente. 14Y cuando todo lo hubo malgastado, vino una gran hambre en aquella provincia, y comenzó a faltarle. 15Y fue y se arrimó a uno de los ciudadanos de aquella tierra, el cual le envió a su hacienda para que apacentase cerdos. 16Y deseaba llenar su vientre de las algarrobas que comían los cerdos, pero nadie le daba. 17Y volviendo en sí, dijo: ¡Cuántos jornaleros en casa de mi padre tienen abundancia de pan, y yo aquí perezco de hambre! 18Me levantaré e iré a mi padre, y le diré: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti. 19Ya no soy digno de ser llamado tu hijo; hazme como a uno de tus jornaleros. 20Y levantándose, vino a su padre. Y cuando aún estaba lejos, lo vio su padre, y fue movido a misericordia, y corrió, y se echó sobre su cuello, y le besó. 21Y el hijo le dijo: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti, y ya no soy digno de ser llamado tu hijo. 22Pero el padre dijo a sus siervos: Sacad el mejor vestido, y vestidle; y poned un anillo en su mano, y calzado en sus pies. 23Y traed el becerro gordo y matadlo, y comamos y hagamos fiesta; 24porque este mi hijo muerto era, y ha revivido; se había perdido, y es hallado. Y comenzaron a regocijarse.»

Aqui Jesús habló a los fariseos en respuesta a sus quejas contra él por su misericordia hacia los pecadores, descripciones de los personajes que podrían representarnos a cada uno de nosotros. Podríamos estar viviendo un estilo de vida pecaminoso como el hermano menor, ser farisaicos e implacables como el hermano mayor, o tener un corazón misericordioso como el padre de la parábola.

Dado que la Palabra de Dios es verdadera, podemos confiar en que la guía y las advertencias que da en esta ilustración de un hijo perdido son precisas y se les debe prestar atención. Si tomamos el camino que eligió este hijo menor, podemos estar seguros de que nosotros también encontraremos un resultado similar aunque no podamos verlo en este momento.

PROCESO QUE PASO EL HIJO PRODIGO HASTA LA RESTAURACIÓN DEL PADRE

1. Su Deseo. El corazón de este joven estaba lleno de un deseo de libertad. Había comenzado a ver la vida en la casa de su padre como restrictiva; por lo tanto, le pidió a su padre su parte de la herencia. A pesar de que una herencia normalmente se recibe después de la muerte, este padre accedió a la petición de su hijo y le entregó su parte de la herencia.

2. Su Decisión. Poco tiempo después, el hijo decidió irse de casa para perseguir sus deseos sin obstáculos. Uno de los objetivos de Satanás es convencernos de que hacer las cosas a nuestra manera y dejar atrás las restricciones de Dios es el comienzo de la vida real.

3. La Partida. El hijo se fue a un país lejano. Para nuestros propósitos, podemos considerar un país lejano como cualquier lugar al que elijamos ir fuera de la voluntad de Dios. Podría estar a una cuadra de distancia o al otro lado del mundo porque habla de la condición de nuestro corazón, no de la ubicación de nuestro cuerpo. El diablo suscita el descontento al señalar lo que nos falta. Luego nos pinta un cuadro de la buena vida que nos espera si lo seguimos. Sin embargo, siempre omite el resultado final de una vida de indulgencia pecaminosa.

Con mucho dinero para alimentar sus deseos, el joven se pone en marcha para disfrutar de los placeres del pecado. En un país lejano, no habría nadie que lo responsabilizara, por lo que podría hacer lo que quisiera. Pero Dios ve todo y un día hará responsable a cada persona. “Está establecido que los hombres mueran una sola vez, y después de esto el juicio” (Hebreos 9:27).

4. El Engaño. El hijo pródigo cayó en las mentiras del diablo sin considerar las consecuencias que inevitablemente seguirían. Despilfarró todo su dinero (Lucas 15:13).
5. Su Deambular. El problema de vivir para nuestros propios placeres es que la novedad pronto se acaba. El disfrute que una vez experimentamos disminuye a medida que descubrimos que la satisfacción del pecado es temporal. En un intento por recuperar el placer, podemos deambular de una experiencia a la siguiente, solo para descubrir que no hay placer duradero en el pecado.
6. El Querer. El joven pronto descubrió que no solo estaba disminuyendo su satisfacción, sino que también sus fondos habían disminuido. Seguir sus deseos, lo había dejado en bancarrota y sin amigos. Y para empeorar las cosas, una hambruna llegó a la tierra causando escasez de alimentos. Satanás nunca revela el resultado de seguir sus tentaciones porque su objetivo es destruir a las personas. Su camino hacia el placer está plagado de hogares rotos, vidas y los cuerpos de quienes le creyeron.

Desesperado, el hijo pródigo se contrató a sí mismo con uno de los ciudadanos de ese país y se encontró en el lugar más bajo al que podría llegar un hombre judío: en un corral alimentando cerdos. Tenía tanta hambre que incluso las garrobas que les dio a los cerdos comenzaron a verse bien para él. A veces se necesita la peor de las circunstancias para abrir los ojos ciegos. No importa cuántas personas le hayan advertido de los peligros de seguir este camino, no pudo ver la tontería de sus elecciones hasta que llegó al final del camino. Fue entonces cuando el joven recobró el sentido y pensó: “¡Cuántos jornaleros de mi padre tienen pan de sobra, pero yo aquí me muero de hambre!”. (v.17)

El camino del placer, que finalmente conduce a la desesperación, ha sido tomado por muchas personas que han rechazado las advertencias de familiares y amigos. Y como el hijo pródigo, hoy se encuentran en pocilgas figurativas, privados de recursos y de dignidad. ¿Cómo algo que parecía tan bueno al principio podía volverse tan malo? Siempre es así cuando Dios queda fuera de escena y la gente se aleja de Él. Sin embargo, no importa cuán lejos alguien se haya alejado del Señor y cuán profundo haya caído, Dios nunca deja de amar y buscar a los perdidos.

7. La Toma una decisión. Después de recobrar el sentido, el hijo pródigo decidió volver con su padre. Lleno de vergüenza y culpa, planeó su confesión y se fue a casa. Esta es la única solución para cualquiera que quiera volver a casa con Dios. Los sentimientos de convicción son el resultado de la obra del Espíritu Santo cuando atrae a cada pródigo de regreso al Padre celestial. Dios está dispuesto a perdonar a todos los que acuden a Él en humilde arrepentimiento, confesando su pecado, confiando en la sangre de Cristo para la limpieza, recibiéndolo como Salvador por fe y rindiéndose a Él como Señor.

Así como el hijo pródigo fue recibido en casa por su padre, Dios dará la bienvenida a todos los que vienen a Él para la salvación. No hubo ningún impedimento por parte del padre para abrazar y vestir a su hijo pequeño y celebrar su regreso a casa. Y así es exactamente como el Señor Dios da la bienvenida a todos los que vienen a Él, incluso a aquellos que han hecho un desastre en sus vidas. No hay nada que perder y mucho que ganar.

Dios aun esta dispuesto a recibirte, si estas dispuesto a decirle en voz alta: «Padre Celestial, he pecado contra ti, me he alejado de ti, hice oídos sordos a tu evangelio. Hoy, te pido que me perdones. Te entrego mi vida a ti. Te pido que me salves, me perdones, que me limpies. Escribe mi nombre en el Libro de Vida del Cordero. Te doy gracias por perdonar mis pecados, quiero ser una nueva criatura bajo el poder del Espíritu Santo. En el nombre de Jesús. Amén.»

FUENTE: GRacias Pastor CHARLES STANLEY por sus enseñanzas.

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PRINCIPIOS PARA VIVIR UNA VIDA ABUNDANTE

La Biblia esta llena de grandes principios para que rijamos nuestras vidas. Y lo más sabio que un padre puede hacer por sus hijos es enseñarles desde muy pequeños, a creer que esta es la Palabra de Dios, de tal manera que rijan sus vidas por preceptos divinos, lo que hará que tengan vidas más plenas.

Así que veamos a que principios nos referimos:

1. Obedece a Dios y dejemos las consecuencias en sus manos.

PROVERBIOS 3:1-4 » 1Hijo mío, no te olvides de mi ley, Y tu corazón guarde mis mandamientos; 2Porque largura de días y años de vida Y paz te aumentarán. 3Nunca se aparten de ti la misericordia y la verdad; Átalas a tu cuello, Escríbelas en la tabla de tu corazón; 4Y hallarás gracia y buena opinión Ante los ojos de Dios y de los hombres.»

Para esto se requiere primero escuchar a Dios, y segundo, confiar en Él, porque sino confiamos en Él veremos las consecuencias de nuestra desobediencia.

Lo maravilloso es que Él se ha hecho responsable de las consecuencias de nuestra obediencia, pero es mi responsabilidad escuchar a Dios, y confiar en Él, por lo que debemos de lidiar con la opinión de otras personas que nos quieren decir, como vivir y que decisiones debemos tomar, ya que si las oímos a ellos no escucharemos cual es la voluntad y los propósitos de Dios para nuestras vidas.

Estamos claros que ser obedientes requiere valor y fe, pero recuerde, Dios en su sabiduría sabe cuales serán las recompensas de ello.

2. Aprender a confiar en Dios para todo lo que necesitemos en la vida.

A menudo, las dificultades nos ayudan a confiar en Dios y Él nos enviará suficientes para aprender a confiar en Él, por lo que, después de 44 años de vida cristiana, puedo decirte que podemos confiar en que nos proteja en cada circunstancia.

ISAIAS 54:17 «Ninguna arma forjada contra ti prosperará, y condenarás toda lengua que se levante contra ti en juicio. Esta es la herencia de los siervos de Jehová, y su salvación de mí vendrá, dijo Jehová.»

Crea en lo que dice Dios, en lugar de lo que crea o vea, porque si cree en lo que dice Dios, nunca se equivocará en hacer lo bueno.

3. Aprende a esperar la dirección y el tiempo e Dios.

Al decir Dios: «espera», nos esta queriendo decir que no estamos listos para lo que Él tiene para nosotros respecto a su voluntad, porque no es mi tiempo, sino el suyo. Si Dios dice: «espera», debes esperar.

Esta es una de las decisiones más difíciles y mas importantes, así que no se mueva, espere hasta que Dios le dé permiso de hacerlo.

Otra razón, es porque la circunstancia aun no esta lista. No podemos apresurarnos a Dios, porque Él hace las cosas en su tiempo perfecto y de manera perfecta.

Otra razón, es porque Él tiene algo mejor, algo mejor que nunca hemos pensado o soñado.

4. Dar con generosidad a la obra de Dios.

Cuando abro mis manos para dar de lo que tengo, esto demuestra que no estoy aferrado a nada. Y es que nuestra meta no debe ser el dinero, sino andar en obediencia a Dios.

Si seguimos sus principios de diezmar y ofrendar, Dios le prosperará de maneras que nunca nos imaginamos. Le protegerá de la avaricia y de el egoísmo, de volverse a lo material, porque no hay felicidad en el dinero, sino en una relación intima con Dios.

5. No puedo por siímismo llevar la vida cristiana: es Cristo en cada uno de nosotros.

Cuando recibimos a Jesús como nuestro Señor y Salvador, Él vino a morar en cada uno de nosotros, a llevar una vida que nosotros no podríamos vivir.

No se si le ha pasado lo siguiente: lo que no queremos hacer, eso hacemos, no tenemos la fuerzas suficientes, probablemente hemos ido de fracaso en fracaso y por eso creemos que la vida cristiana no funciona, es entonces cuando debemos recordar lo siguiente:

JUAN 15:5 » Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, este lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer.»

Esto nos demuestra que nosotros por nuestros propios medios, no podemos llevar una vida cristiana, hasta que reconozcamos que Jesús es el único que puede llevar una vida por ti, porque Él quiere que nos rindamos a nuestras habilidades, capacidades y dependamos de Él, confiemos en Él y le dejemos vivir en y a traves nuestro.

GALATAS 2:20 » Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí.

Esto es liberador saber que Cristo vive en mí, de tal manera que dejemos de dar la talla, de tratar de complacerlo para que Él pueda actuar a traves de nosotros.

Tenga presente esto: CRISTO en nosotros, la verdad mas reveladora.

6. Dios nos ama incondicionalmente.

Él nos ama de esa manera, no por quienes somos o como actuamos, sino porque así es su naturaleza y carácter, amarnos con toda la plenitud y potencial.

ROMANOS 8:38-39 «38Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir, 39ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro.

No tiene nada que ver con nosotros, sino con Él, quien recibe la Gloria, el Mérito y la Alabanza. Es importante entender que cuando comprendemos el amor de Dios, la gratitud nos motiva a obedecerlo.

Al recibir a Jesús como nuestro Salvador, Él nos sella con su Santo Espíritu hasta el día de la Redención, nos hace hijos de Dios, y nada que hagamos podrá alterar ese hecho, ni podrá alterar que Jesucristo murió por sus pecados y que lo ama incondicionalmente.

7. Dios tiene el control de cada circunstancia de nuestras vidas y de la vida.

Dios tiene el control total y absoluto. Dice la Palabra: «ninguna arma forjada contra nosotros prosperará». Dice que ninguna, pues Él tiene el control.

Sí hay algo que pareciera estar en contra nuestra, Dios sabe justo lo que sucede. Voy a decirle con toda seguridad que vivimos bajo su cobertura divina, su soberanía, su omnisciencia, su omnipresencia y su omnipotencia.

Dios tiene el control de cada faceta de nuestra vida, sino lo creyera, dejaría de predicar la Palabra de Dios.

8. Debemos depender por completo del Espíritu Santo.

Lo que Dios te llame a hacer, lo puedes hacer bien y hacerlo de modo que tenga un impacto. Así nos diseño Dios, que Él viva en nosotros mediante el poder sobrenatural del Espíritu Santo, quien nos faculta para lograr lo que sea.

9. Nuestro tiempo personal de meditación con Dios debe ser la prioridad de nuestra vida.

Además de orar, meditar en la Palabra de Dios es lo mas valioso, lo más fructífero, y los más productivo que podemos hacer en nuestra vida cristiana, porque esto sustenta cada uno de estos otros principios.

Dios quiere que pasemos tiempo con Él, a solas con Él, escuchándole, orando y clamando a Él. Y esto debemos hacerlo también con nuestros hijos para que crezcan con una fe firme.

Sabes porque?, porque este Evangelio de Jesucristo, puede penetrar en el corazón más endurecido, transformar nuestras vidas y cambiar el destino eterno de cualquier persona.

Si hay algo que he aprendido, es que la Biblia es lo mas valioso de la tierra. Esta es la revelación del Dios Todopoderoso. El Apostol Pablo dijo: «porque no me avergüenzo del evangelio, porque es poder de Dios para salvación a todo aquel que en Él cree». Este es el gran poder de la Palabra Viva de Dios.

ISAIAS 40:8 » Sécase la hierba, marchítase la flor; más la Palabra del Dios nuestro permanece para siempre.»

Este es el Libro de instrucciones de Dios, y si usted desea una vida plena, le he presentado principios que funcionan, sé que funcionan, lo he visto en otras persona, y lo he visto en mi propia vida.

Y la única manera en que esto puede convertirse en una realidad en su vida, es aceptando a Jesús como su Señor y Salvador. Por eso le invito a que repitas conmigo la siguiente oración:

«Padre Celestial, vengo delante de tu presencia, a rendirme a ti, a decirte, que me perdones mis pecados, se que te he ofendido, perdóname, me arrepiento de ello. Ven a morar a mi corazón y me comprometo a seguir tus mandamientos y preceptos. Te hago en este día, el Señor y Salvador de mi vida. En el nombre de Jesús. Amén.»

FUENTE: Gracias Pastor CHARLES STANLEY por sus enseñanzas.

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