Categoría: Fortaleza

¡TU CARRERA NO TERMINA EN LA BATALLA!

Hebreos 12:1-2 nos dice: “Despojémonos de todo peso y del pecado que nos asedia, y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante, puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe”.

¡Hay una carrera delante de ti! Y Dios no te llamó para detenerte, sino para avanzar. Pero para correr necesitas soltar aquello que te pesa.

¡SUELTA EL PASADO! ¡SUELTA EL PECADO! ¡SUELTA EL MIEDO! ¡SUELTA LA CULPA! ¡SUELTA TODO LO QUE TE ESTÁ IMPIDIENDO AVANZAR!

Porque no puedes entrar en lo nuevo de Dios abrazando lo viejo.

La Palabra dice que debemos correr con paciencia la carrera que tenemos por delante. ¡No abandones porque el camino sea difícil! ¡No retrocedas porque todavía no ves la respuesta! ¡No tires la toalla porque la batalla sea intensa!

¡SIGUE CORRIENDO!

Y aquí está la clave: “PUESTOS LOS OJOS EN JESÚS”.

No pongas tus ojos en el problema.
No pongas tus ojos en las circunstancias.
No pongas tus ojos en las personas.

¡PON TUS OJOS EN JESÚS!

Porque si miras el problema, tendrás temor; pero si miras a Cristo, ¡tu fe se levanta!

Jesús soportó la cruz, despreció la vergüenza y siguió adelante por el gozo que tenía delante. ¡Y si Cristo venció, tú también puedes perseverar!

Quizás hoy estás cansado. Quizás has llorado en secreto. Quizás has pensado en abandonar.

¡PERO EL ESPÍRITU SANTO TE DICE HOY: NO TE DETENGAS!

¡LEVÁNTATE!
¡SACÚDETE!
¡AFIRMA TU FE!
¡Y VUELVE A CORRER!

Tu historia no termina en esta dificultad. Tu propósito no murió en esta batalla. ¡Dios todavía tiene camino delante de ti!

Así que deja atrás todo peso y fija tus ojos en Jesús.

¡CORRE CON FE!
¡CORRE CON FUEGO!
¡CORRE CON PERSEVERANCIA!

Porque el que comenzó la buena obra en ti es poderoso para llevarla hasta el final.

¡JESÚS ES TU META, JESÚS ES TU FUERZA Y JESÚS ES TU VICTORIA!

🙏 ORACIÓN FINAL

Padre, en el nombre poderoso de Jesús, hoy venimos delante de Ti con el corazón abierto y el alma rendida.

Señor, quita de nosotros todo peso que nos impide correr. Arranca de nuestras vidas todo aquello que nos distrae, todo aquello que nos ata y todo aquello que nos roba las fuerzas.

Donde hay cansancio, derrama nuevas fuerzas.
Donde hay temor, enciende nuestra fe.
Donde hay heridas, trae Tu consuelo.
Donde hay pecado, llévanos al arrepentimiento verdadero.
Donde hemos pensado rendirnos, levanta nuevamente nuestro espíritu.

Espíritu Santo, vuelve a encender el fuego en nuestro corazón. 🔥

Que no corramos buscando aplausos. Que no corramos buscando reconocimiento. Que corramos por amor a Cristo.

Señor Jesús, hoy fijamos nuestros ojos en Ti. No en nuestra debilidad, sino en Tu poder. No en lo que perdimos, sino en lo que Tú has preparado. No en el tamaño de la batalla, sino en la grandeza de nuestro Dios.

Danos perseverancia para seguir cuando no entendamos.
Danos fe para caminar cuando no veamos.
Danos fuerzas para levantarnos cada vez que caigamos.

Y cuando nuestras piernas tiemblen, sostennos.
Cuando nuestra fe flaquee, recuérdanos quién eres Tú.
Cuando las lágrimas nos impidan ver el camino, sé Tú nuestra luz.

Hoy declaramos que no retrocedemos.
¡No abandonamos!
¡No nos rendimos!
¡No soltamos nuestra fe!

Nuestros ojos están puestos en Jesús, el autor y consumador de nuestra fe.

Y aunque venga la tormenta, aunque venga la oposición, aunque el camino sea largo, seguiremos corriendo hasta llegar a la meta.

Porque sabemos que nuestra esperanza no está en nuestras fuerzas.

¡NUESTRA ESPERANZA ESTÁ EN CRISTO!

En el nombre de Jesús.

¡AMÉN, AMÉN Y AMÉN! 🔥🙌

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¡CUANDO NO ENTIENDAS, CONFÍA EN DIOS!

¡ESCUCHA ESTA PALABRA DEL SEÑOR! 🔥

Hay momentos en los que la vida parece sacudirse debajo de nuestros pies. Momentos en los que recibes una noticia que no esperabas, una puerta se cierra, una batalla comienza y el enemigo intenta convencerte de que todo está perdido.

¡PERO HOY VENGO A DECLARARTE ALGO EN EL NOMBRE DE JESÚS!

¡NO ESTÁ TODO PERDIDO!
¡DIOS SIGUE EN SU TRONO!
¡Y TU HISTORIA TODAVÍA NO HA TERMINADO!

Pablo dice en Filipenses 4:4: “Regocijaos en el Señor siempre. Otra vez digo: ¡Regocijaos!”

¡Mira qué palabra tan poderosa! No dice: “Regocíjate cuando tengas dinero”. No dice: “Regocíjate cuando todo salga como quieres”. Dice: ¡SIEMPRE!

Porque tu gozo no está fundamentado en tus circunstancias. Tu gozo está fundamentado en Cristo.

Puedes estar atravesando fuego y todavía adorar.
Puedes estar esperando una respuesta y todavía confiar.
Puedes estar llorando y todavía declarar: “¡Mi Dios es fiel!”

¡ESO ES FE!

Y ahora Pablo nos confronta:

“Por nada estéis afanosos…”

¡POR NADA!

No permitas que la preocupación se convierta en el gobierno de tu mente. No permitas que el miedo se siente en el trono de tu corazón.

¿Tienes una necesidad? ¡LLÉVALA A DIOS!
¿Tienes una batalla? ¡LLÉVALA A DIOS!
¿Tienes una puerta cerrada? ¡LLÉVALA A DIOS!
¿Tienes una situación que no puedes resolver? ¡PONLA EN LAS MANOS DEL TODOPODEROSO!

La Palabra dice: “Sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias.”

¡Aquí está el secreto!

No solamente ores por lo que necesitas. Agradece por lo que Dios ya ha hecho y por lo que todavía hará.

Porque la acción de gracias declara:
“Dios, todavía no veo la respuesta, pero sigo creyendo en Ti.”

¡Y entonces ocurre algo sobrenatural! “Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús.”

¡ESCUCHA ESTO!

Dios quizá no cambie inmediatamente la circunstancia, pero puede cambiar completamente tu posición frente a ella.

El enemigo esperaba verte destruido, pero te encontrará adorando.

Esperaba verte desesperado, pero te encontrará orando.

Esperaba verte paralizado por el miedo, pero te encontrará caminando por fe.

¡PORQUE LA PAZ DE DIOS ESTÁ GUARDANDO TU CORAZÓN!

Hoy profetizo sobre tu vida:

¡La ansiedad no gobernará tu mente!
¡El miedo no gobernará tus decisiones!
¡La desesperación no gobernará tu corazón!
¡Cristo gobierna tu vida!

No importa lo que estés atravesando. ¡Dios sigue contigo!

Así que levanta tu cabeza.

¡Vuelve a creer!

¡Vuelve a orar!

¡Vuelve a adorar!

¡Vuelve a declarar la Palabra!

Y aunque todavía no veas el milagro, di con todo tu corazón:

“¡ME REGOCIJARÉ EN EL SEÑOR!
¡ORARÉ!
¡DARÉ GRACIAS!
¡Y CONFIARÉ EN MI DIOS!”

Porque cuando la paz de Dios entra en una vida, el infierno puede hacer ruido, pero no puede gobernar tu corazón.

¡RECIBE ESA PAZ!

¡CAMINA EN ESA PAZ!

¡Y DECLARA QUE JESUCRISTO TIENE LA ÚLTIMA PALABRA!

¡EN EL PODEROSO Y GLORIOSO NOMBRE DE JESÚS! 🔥🔥🔥

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«CORRE PARA GANAR»

1 Corintios 9:24-27: ¿No sabéis que los que corren en el estadio, todos a la verdad corren, pero uno solo se lleva el premio? Corred de tal manera que lo obtengáis. 25Todo aquel que lucha, de todo se abstiene; ellos, a la verdad, para recibir una corona corruptible, pero nosotros, una incorruptible. 26Así que, yo de esta manera corro, no como a la ventura; de esta manera peleo, no como quien golpea el aire, 27sino que golpeo mi cuerpo, y lo pongo en servidumbre, no sea que habiendo sido heraldo para otros, yo mismo venga a ser eliminado.

Palabra de Dios nos recuerda que no estamos en una carrera común. Pablo dice: “¿No sabéis que los que corren en el estadio, todos a la verdad corren, pero uno solo se lleva el premio? Corred de tal manera que lo obtengáis”. ¡

Dios no te llamó a caminar sin propósito, sino a correr con determinación. Cada atleta se somete a disciplina para alcanzar una corona que se marchita. Pero nosotros peleamos por una corona eterna.  Eso significa que no podemos vivir distraídos, tibios o conformes. El Reino de Dios demanda entrega total, pasión ardiente y obediencia radical.

 Hay una generación que necesita levantarse con el fuego del Espíritu Santo, una generación que no se rinda ante la presión, el pecado o el temor. Pablo dijo: “Golpeo mi cuerpo y lo pongo en servidumbre”.

En otras palabras: no dejaré que mis deseos gobiernen mi destino; permitiré que el Espíritu de Dios dirija mi vida. Hoy el Señor te llama a correr con visión. No pelees como quien golpea el aire. Cada oración, cada acto de obediencia, cada renuncia por amor a Cristo tiene un propósito eterno.

El enemigo quiere agotarte y distraerte, pero Dios quiere fortalecerte y enfocarte. Así que levántate. Sacude el desánimo. Renuncia a todo lo que estorba tu caminar. Corre la carrera de la fe con valentía, con santidad y con pasión.

El premio no es temporal; es la presencia, la aprobación y la gloria eterna de Dios. ¡Corre para ganar! ¡Pelea la buena batalla! ¡Y deja que el fuego del Espíritu Santo te impulse hasta la meta!

Y cuando cruces la meta, escucharás la voz más gloriosa de toda la eternidad: “Bien, buen siervo y fiel; entra en el gozo de tu Señor”.

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«FIRMES EN EL CAOS»

¡Amado amigo amada amiga, escucha esta palabra porque puede cambiar tu eternidad!

En Mateo 7:24-29, Jesús nos habla de dos hombres. No de un creyente y un incrédulo solamente… sino de dos personas que escucharon la misma verdad. Los dos oyeron la Palabra. Los dos tuvieron la oportunidad de obedecer. Los dos construyeron una casa. Pero cuando vino la tormenta, una casa cayó… y la otra permaneció firme.

Y hoy el Espíritu Santo está diciendo:
¡La tormenta revela el fundamento!

Vivimos en una generación que sabe mucho de religión, pero poco de arrepentimiento.
Muchos conocen versículos, pero no conocen al Dios de los versículos.
Muchos levantan las manos en público, pero viven lejos de Dios en secreto.

¡Pero Jesús no vino a maquillarte espiritualmente!
¡Jesús vino a salvarte, transformarte y darte una vida nueva!

El hombre prudente edificó sobre la roca.
No fue fácil.
Construir sobre roca requiere esfuerzo, profundidad y compromiso.
Porque la roca representa a Cristo, Su verdad y Su autoridad.

Pero el hombre insensato construyó sobre arena.
La arena representa una vida superficial:
emociones sin conversión, religión sin obediencia, apariencia sin santidad.

Y escúchame bien:
¡Hay personas construyendo toda su vida sobre arena!
Arena del orgullo.
Arena de la inmoralidad.
Arena del dinero.
Arena del pecado oculto.
Arena de la doble vida.

Y mientras todo parece estar bien, creen que están firmes.
Pero Jesús dijo que vendrían lluvias, ríos y vientos.

Las lluvias representan pruebas inesperadas.
Los ríos representan ataques que golpean constantemente.
Y los vientos representan fuerzas espirituales que quieren derribarte.

¡Nadie está exento de las tormentas!
La diferencia no es quién enfrenta problemas… la diferencia es quién tiene a Cristo como fundamento.

Tal vez hoy tu vida parece destruida.
Tal vez estás cansado, vacío, atrapado en pecado, ansiedad o miedo.
Quizás has intentado llenar tu corazón con placer, dinero o relaciones, pero nada te da paz verdadera.

Y hoy Jesús te está llamando.
No a una religión fría.
No a una rutina religiosa.
¡Te está llamando a una relación viva con Él!

Porque Cristo es la roca que no se mueve.
Los gobiernos cambian.
La economía cambia.
Las amistades cambian.
El cuerpo humano se debilita.
Pero Jesucristo sigue siendo el mismo ayer, hoy y por los siglos.

¡Y cuando tu vida está fundada en Él, el infierno no puede destruirte!

Escucha esto:
Dios no está buscando personas perfectas.
Está buscando corazones rendidos.
Hombres y mujeres que digan:
“Señor, ya no quiero vivir a mi manera. Quiero obedecerte.”

Porque de nada sirve escuchar predicaciones si sigues viviendo igual.
De nada sirve conocer la Biblia si tu corazón sigue lejos de Dios.

Jesús terminó este mensaje y la multitud quedó asombrada, porque Él hablaba con autoridad.
Y esa misma autoridad está aquí hoy llamándote al arrepentimiento.

¡Es tiempo de volver a Dios!
Es tiempo de romper con el pecado.
Es tiempo de dejar la tibieza espiritual.
Es tiempo de construir sobre la roca eterna.

Porque viene un tiempo donde todo lo falso será sacudido.
Pero los que están firmes en Cristo permanecerán de pie.

Hoy puedes tomar una decisión eterna.
Puedes seguir edificando sobre arena… o puedes correr a los brazos de Jesús.

Cristo murió en la cruz por tus pecados.
Derramó Su sangre para darte salvación, libertad y vida eterna.
Y al tercer día resucitó con poder, venciendo la muerte y el infierno.

¡Y hoy Él todavía salva!
Todavía restaura.
Todavía sana.
Todavía rompe cadenas.
Todavía levanta al caído.

No importa cuán lejos hayas llegado.
La gracia de Dios puede alcanzarte ahora mismo.

¡Corre a la roca!
¡Corre a Cristo!
Porque el único fundamento que jamás será destruido se llama Jesucristo, el Hijo del Dios Viviente!

¡Aleluya! 🔥

Te invito a estar firme en la Roca que es Jesucristo, repitiendo en voz alta esta oración: Padre celestial, hoy me arrepiento de mis pecados y renuncio a todo lo que me aparta de Ti. Jesús, sé el fundamento firme de mi vida; quiero edificar sobre Tu Palabra y no sobre la arena del mundo. Fortalece mi fe, llena mi corazón con Tu Espíritu Santo y hazme permanecer firme hasta el fin. En el nombre de Jesús, amén.

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