Categoría: Fe

MANTENGA SU CAMINO SIN VARIAR

Aquí estamos para compartir de la Palabra de Dios, porque La Palabra de Dios es vida, y el Señor Jesús nos exhorta a escudriñar, estudiar, conocer, saber y vivir la Palabra, porque en ella nos parece que encontramos vida eterna. En ella hay vida eterna. Y si algo necesitamos hoy en día es vivir. Usted necesita vivir, necesita abrazar la vida y llenarse de esperanza. Hay gente que se levanta en la mañana y le dicen: Buenos días! y contesta:

¿Qué tienen de buenos? ¿Conoce gente así? O reformulo la pregunta: ¿Se ha sentido así? Yo me he sentido así, y luego viene la Palabra de Dios otra vez y me sacude. Me dice: sé valiente, esfuérzate, no desmayes, ten fe como el grano de mostaza, camina con paso firme, corre la carrera, renueva tu mente, regocijaos, no temas, pareciera como dice el libro ”Corramos con los gigantes” de John Maxwell, que desde las graderías los héroes de la fe, nos gritan con sus testimonios, y nos desafían a continuar.

HEBREOS 10:23.» Mantengamos firme, sin fluctuar, la profesión de nuestra esperanza, porque fiel es el que prometió. Y considerémonos unos a otros para estimularnos al amor y a las buenas obras; no dejando de congregarnos, como algunos tienen por costumbre, sino exhortándonos; y tanto más, cuanto veis que aquel día se acerca.«

1. QUE NO CAMBIE NUNCA NUESTRA FE.

La Palabra de Dios nos dice que debemos mantenernos de manera definida, de manera clara la ruta de nuestra vida, no podemos comportarnos erráticamente. Jesús consumó el plan de Dios para la redención del hombre, y ya no podemos agregar, ni añadir nada a ese plan. No podemos cambiar antojadizamente ni a nuestra propia conveniencia; la palabra de Dios ha trazado un mapa correctamente definido.

a. Mantengase firme, sin fluctuar en su andar cristiano. La mejor manera de darle un ejemplo de lo que la Biblia dice sobre nuestro comportamiento en la fe, es este. Recuerda el momento en su ciudad estaba con un cierre total de la ciudad, solo se permitían las actividades esenciales, y si usted necesitaba salir por una urgencia, era con el último número de su identidad. Usted ya tenía definida su manera de salir, y esa manera de salir tiene un protocolo de seguridad, y si la policía lo detenía o requería para revisar, es mejor que usted anduviera como debe andar, sino se metía en un problema.

Pues bien, la Palabra de Dios nos marca el camino, nos da todos los lineamientos y nos da la seguridad como debemos conducirnos, no tenemos razones de ningún tipo para cambiar la ruta que nuestro Salvador nos trazó. Mantengámonos firmes.

b. La profesión de nuestra esperanza, es la esperanza del mundo. Usted y yo estamos bajo la mirada de todos a nuestro alrededor… Sus hijos miran como usted y yo profesamos la esperanza en Cristo. Sus vecinos ven como usted profesa su fe, la gente espera que los creyentes sean diferentes, no raros, ni misterioso; que sean diferentes, que sean dadores de paz, que aconsejen de acuerdo a la palabra de Dios, que hagan las cosas correctamente. La esperanza en Cristo es la única esperanza para el mundo, no camine erráticamente en la profesión de su fe, que es esta gloriosa Esperanza.

c. La garantía de nuestra esperanza es Cristo. Mucha gente puede cuestionar su fe, pero usted que es creyente, no dude de esta esperanza, porque Cristo mismo, Dios encarnado, dio esta promesa:

1 PEDRO 1:3-4 dice: «3 Bendito el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que según su grande misericordia nos hizo renacer para una esperanza viva, por la resurrección de Jesucristo de los muertos, 4 para una herencia incorruptible, incontaminada e inmarcesible, reservada en los cielos para vosotros.

Cristo en su cuerpo mismo, llevó el precio para darnos esta esperanza, no tome a la ligera lo que Dios ha hecho. Cristo lo ha prometido, y todo lo que Cristo ha prometido, se ha cumplido, se cumple y  se cumplirá, ¡Él NO CAMBIA NUNCA!

2. SOMOS UN CUERPO, UN ORGANISMO VIVO.

Vs. 24. Y considerémonos unos a otros para estimularnos al amor y a las buenas obras; Somos parte de este organismo vivo. La iglesia no es una organización, ni es una empresa, la iglesia somos todos, somos un organismo vivo, tenemos la vida de Cristo en nosotros, eso nos hace caminar de manera ordenada. Nos necesitamos unos a otros. No fuimos creados para ser “llaneros solitarios” necesitamos vivir en comunidad.

a. Considerémonos unos a otros. Cuando la Biblia dice “considerémonos unos a otros” nos dice “cuídense, trátense bien, unos a otros” habla de cuidado mutuo. Yo tengo cuidado de los otros, con mis palabras, mis acciones, mis actitudes, mi forma de conducirme. Jesús en un acto de amor profundo y consideración intercede en el Huerto de Getsemaní diciendo: 18 Como tú me enviaste al mundo, así yo los he enviado al mundo. 19 Y por ellos yo me santifico a mí mismo, para que también ellos sean santificados en la verdad. 20 Mas no ruego solamente por éstos, sino también por los que han de creer en mí por la palabra de ellos, Jesús no necesitaba ser más santo, pero lo que dice es: “quiero andar tan santamente, que los demás quieran acercarse más a mí”

Usted y yo debemos considerar a los demás y andar como Jesús “santificarnos a nosotros mismos” por causa de los demás.

b. Estimulemos al amor los unos a los otros. Y en esa consideración nos estimulamos a amarnos unos a otros, el otro día recibí una llamada: y al otro lado un amigo y hermano en Cristo, me bendijo diciendo: Mientras buscaba tu número para llamar, sonreía, solo de saber que iba a ¡disfrutar la plática!. Qué bendición, haga que cuando usted hable a los demás los estimule a amar, necesitamos amarnos de verdad, como hermanos en la fe, como compatriotas en esta amada Honduras, estimulémonos a perdonar, a vivir con plenitud…

c. Estimulemos a buenas obras los unos a los otros. Y si nos estimulamos al amor, producto de eso, nos estaremos estimulando a hacer buenas obras. Y aquí quisiera hacer una aclaración, no puede hacer un acto de bondad o buenas obras si no tiene el amor de Dios. Si no tiene el amor de Dios, esa fe en Cristo es la ”buena obra”, esa acción queda en una acto sin valor integral.

SANTIAGO 2:18 «Pero alguno dirá: Tú tienes fe, y yo tengo obras.Muéstrame tu fe sin tus obras, y yo te mostraré mi fe por mis obras.

3. NOS NECESITAMOS PARA CRECER.

No hay forma de ser moldeados y crecer saludables de manera integral, sino cuando nos relacionamos unos a otros. Necesitamos vivir relacionándonos unos con otros, una manera saludable de hacer comunidad es así:

a. No deje de congregarse NUNCA. Vs 25 dice: no dejando de congregarnos, como algunos tienen por costumbre,

Congregar, según el diccionario: Reunir a un conjunto de personas en un lugar atrayéndolas de algún modo o con un fin determinado.

No importa aún que el templo pueda estar cerrado, eso no detiene que nos congreguemos, hoy estamos reunidos enfrente de una pantalla, recibiendo la Palabra de Dios. Aproveche este tiempo de pausa, para acercarse más a Dios, para amar a los suyos y ser de bendición a los demás. No deje de congregarse NUNCA, para que así siga creciendo, y siga viviendo plenamente.

b. Exhortémonos unos a otros. Vs 25 continúa diciendo: …sino exhortándonos; Cuando lo haga, sea considerado como hemos visto anteriormente, tenga tacto, sea amoroso. No juzgue, póngase en los zapatos del otro.

Le comparto algo  que me pasó hace años, cuando era muy joven, hace unos 29 años. Estaba peleándome a trompada limpia con mi hermano menor, yo ya era cristiano, mi papá estaba luchando porque yo soltara a mi hermano, y mi mamá lloraba por el caos que había. Justo en lo más caótico de la pelea, en el portón de la casa aparece el pastor David, y me habla desde el portón (asumo que había sido testigo de todo ese desorden) y me dice: “Hey, ¿estás muy enojado verdad? Yo fui de 100 grados centígrados a 100 grados bajo cero, en una milésima de segundo. Salí de la casa, el me subió a su carro, y fuimos por todo el Boulevard del Norte en San Pedro Sula, y no me dijo una sola palabra, yo estaba avergonzado y había aprendido mi lección, regresamos a casa, y sin decir una palabra me bajé del auto, yo ya sabía que hacer, pedir perdón a mi familia, y presentarme delante del Señor con mi culpa. Fue una exhortación amorosa, pero contundente. Al exhortarnos seamos amorosos y considerados. Nos necesitamos para crecer.

c. Cristo volverá y pronto. Y llegamos al final de este pasaje, con una verdad irrefutable, Cristo viene pronto. Cristo volverá, y necesitamos estar listos, ¿Cómo nos preparamos? de la manera que ya le expuse:

i. Que no cambie nunca nuestra fe.

ii. Somos un cuerpo, un organismo vivo.

iii. Nos necesitamos para crecer.

Jesús viene, el Vs. 25 …y tanto más, cuanto veis que aquel día se acerca. El día que Cristo vuelva está más cerca. Pero digo esto para que usted se prepare, si es creyente en Cristo, ejercítese en la fe de manera saludable, si no es creyente en Jesús, permítame le invito a que le conozca, reconozca que usted no puede salvarse a sí mismo, que alguien que ya pagó por usted le salva y quiere darle vida eterna. El puede darle un propósito y una esperanza, la cual puede profesar y vivir, y le dará destino definido y seguro. El día final vendrá y para unos, será un día de terror, pero para los creyentes en Cristo, será un día de gozo. Porque estará con su Rey. Le invito a que lo busque ya.

Conclusión: La fe en Cristo se pone a prueba cuando las cosas, aunque parezcan adversas, son pasadas a través del lente de la gracia de Dios. Dios sigue en control, sigue en su trono, y como él no cambia, ni varía, nosotros los que abrazamos y profesamos esta esperanza gloriosa, estamos obligados por amor a Cristo, a permanecer firmes, constantes, y llenos de su presencia. Cristo viene pronto, que no cambie su fe, esté convencido que somos parte de este cuerpo de Cristo y que nos necesitamos para crecer. Dios le bendiga.

FUENTE: Gracias Pastor DORIAN BANEGAS por sus enseñanzas.

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HAMBRE Y SED DE DIOS

¿Sueña con convertirse en alguien conocido? Ser un actor, músico o atleta famoso puede no traer la felicidad que usted piensa porque la fama no satisface el alma. La verdadera satisfacción solo llega cuando pasamos tiempo con el Señor, meditando en la Palabra de Dios, la Biblia.

Es cierto, Dios nos creó con una necesidad intrínseca de Él. Sin embargo, en varias ocasiones optamos por buscar los placeres temporales de este mundo, aunque el Único que puede satisfacer y llenar ese vacío en nuestra alma es Cristo.

En el libro de los Salmos encontramos muchos pasajes que expresan nuestro anhelo por el Señor.

 SALMO 42:1-2: “Como el ciervo brama por las corrientes de las aguas, así clama por ti, oh Dios, el alma mía. Mi alma tiene sed de Dios, del Dios vivo; ¿cuándo vendré, y me presentaré delante de Dios?”.

David escribió muchos de los salmos y con frecuencia clamó al Señor por liberación en medio de sus problemas. Sin embargo, incluso en medio de su desesperación, meditó y buscó al Señor con todo su corazón.

De la misma manera, a todos nos acompañan los problemas y las decepciones, pero en vez de buscar al Señor, hay quienes tratan de saciarse con otras cosas, pues creen que así quedarán satisfechos. No tienen hambre y sed de Dios, sino que buscan satisfacerse con los placeres terrenales y actividades que carecen de valor eterno.

Lo mismo le puede suceder al creyente que no desarrolle un apetito por el Señor. Dios nos ha creado para Él y desea que lo adoremos (Is 43.21). Existimos para su gloria (Is 43.7). Por tanto, debemos nutrir nuestro deseo por Dios. Si descuidamos nuestro tiempo con el Padre celestial, buscaremos cualquier cosa que el mundo nos ofrezca.

DOS MENÚS

El menú de Satanás es largo y ofrece  muchas opciones, como por ejemplo riqueza, poder y autoridad, reconocimiento y aprobación, placeres sexuales fuera de los parámetros bíblicos y la acumulación de bienes materiales. Todo esto es comida espiritual chatarra, la cual tiene un buen sabor momentáneo, pero no contiene nada nutritivo para los creyentes en Cristo. Aquellos que se deleitan en ese menú buscan satisfacerse, pero llega el punto en el que solo encuentran decepción, desilusión y un gran vacío.

Por el contrario, el menú de Dios solo ofrece un alimento: Jesucristo. Si nos alimentamos en Él, nos da su paz, gozo, contentamiento y seguridad. Solo el Señor nos llena y da la satisfacción que necesitamos.

HAMBRE Y SED DE DIOS

Solo vivimos una vez en este mundo, así que debemos ser sabios y escoger desarrollar nuestra hambre y sed de Dios, en vez de desear aquello que el mundo nos ofrece. Necesitamos anhelar con todas nuestras fuerzas una comunión íntima con Dios, pues eso es lo que en realidad importa en esta vida. Es al sentir hambre del Señor cuando buscamos conocerlo más, y Él nos revela de su persona, y nuestra sed por Él continúa creciendo. La paradoja es que el Señor nos satisface en todo momento, pero al mismo tiempo incrementa nuestra hambre y sed por Él.

Si usted en verdad desea conocerlo mejor, no permitirá que los placeres de este mundo ocupen su lugar. Existen muchas tentaciones a nuestro alrededor que con mucha facilidad pueden captar nuestra atención y desviarnos. Muchas veces tratamos de encontrar nuestra satisfacción en otras personas, pero ningún ser humano puede satisfacernos, pues fuimos creados por el Señor. O quizás hemos creído que nuestros logros y experiencias nos pueden hacer sentir satisfechos, cuando no es así. Solo Dios puede llenar el vacío de nuestras vidas.

Debemos enfocarnos en nuestro amor y devoción hacia Cristo, anhelarlo por sobre todas las cosas. Las amistades se pueden perder, pero si hemos conocido al Señor nunca nos abandonará, pues su amor por nosotros es eterno. La devoción a Jesucristo es esencial, pues sin ella podemos volvernos tibios de espíritu.

La mayoría de las personas creen que la satisfacción y realización están basadas en las circunstancias. Por eso, si no se sienten satisfechos, creen que la solución consiste en cambiar la situación que enfrentan. Pero cuando el Señor es nuestro mayor amor y anhelo, tendremos satisfacción y contentamiento en medio de cualquier circunstancia.

CARACTERÍSTICAS DE AQUELLOS QUE TIENEN HAMBRE Y SED DE DIOS.

Cuando lo que más anhelamos en nuestro corazón es estar con Cristo, cada área de nuestra vida se ve transformada.

  • Un mayor interés por la Palabra de Dios. La Biblia es la única fuente de información fidedigna para conocer más del carácter, las obras y los propósitos de Dios.
  • Más deseo por la oración. La comunicación es la manera en la que las relaciones se desarrollan; y ello se aplica a nuestra relación con Dios. Por medio de la oración podemos profundizar nuestra comunión con Él.
  • Un anhelo por conocer los caminos de Dios. Deseará conocer lo que el Señor piensa y su manera de obrar. Ningún conocimiento en todo el mundo puede producir la satisfacción que proviene de conocer más del carácter de Cristo, su manera de pensar, sus caminos y sus deseos.
  • Un creciente deseo de cumplir con la voluntad del Señor en su vida. Su meta consistirá en seguir la dirección de Dios y en hacer su voluntad. Cada vez que se enfrente a una situación difícil y no sepa qué hacer, clamará a Dios para que le guíe, mientras busca su voluntad divina. Lo que Jesucristo desee, eso deseará usted.
  • Un aumento en su fe en Dios. Mientras más le conozca, más confiará en Él en cualquier aspecto de su vida.

Dios siempre desea lo mejor para sus hijos. Nos atrae a su presencia y pone en nuestro corazón el deseo de buscarlo. Para cultivar nuestra hambre y sed de Dios, quizás tengamos que sacrificar algo. Aun así, los beneficios que recibimos al tener una comunión íntima con el Señor son mucho más grandes que cualquier cosa que sacrifiquemos.

OREMOS: Señor, hoy quiero que me atraigas hacia ti, quiero experimentar una intimidad contigo que no experimente antes. Quiero que seas real para mí aun cuando tenga este haciendo esto o aquello, que este consciente de tu presencia. Agita esa hambre dentro de mí, Crea un deseo mas profundo por ti dentro de mi corazón. Y cuando me veas siendo atraído o algo me sea atractivo y me aleje de ti, llévame de vuelta, hazme volver, acércame a ti. Llévame de vuelta a ti. No me permitas renunciar, ni me permitas divagar, sino, crea dentro de mi tal deseo por ti que controle absolutamente mi conversación y mi conducta todo el dīa. Te lo pido en el nombre de Jesús. Amén.

FUENTE: Gracias Pastor CHARLES STANLEY por sus enseñanzas.

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EL PLAN DE DIOS SIEMPRE ES EL MEJOR

Siempre tenemos dos opciones, sobre todo cuando estamos ante situaciones difíciles.

Podemos escoger seguir nuestro propio camino o la voluntad de Dios. Aunque sabemos que hacer lo que le agrada a Dios es la mejor opción, de manera natural nos sentimos atraídos a escoger lo contrario. Y, aun así, el Señor tiene el poder para que todo obre para nuestro bien. Por tanto, si queremos disfrutar de sus bendiciones, debemos obedecerlo y no seguir nuestros propios planes.

Muchos de los principios bíblicos son ilustrados con la vida de los personajes de las Sagradas Escrituras. Moisés es un ejemplo de estas dos opciones; escoger hacer nuestra voluntad o la de Dios.

Trasfondo histórico

Mientras Jacob y sus 12 hijos vivían en Canaán, los hermanos de José le tenían envidia y lo vendieron como esclavo en Egipto. Después de vivir varios años como esclavo y prisionero, José fue elevado a la posición de primer ministro. Cuando toda esa área fue azotada con una gran hambruna, José salvó a su familia y la trajo a vivir a Egipto.

Después de muchos años llegaron a ser una gran multitud, y un nuevo rey se levantó en Egipto, el cual no conocía nada de José. Sintió miedo de que los israelitas traicionaran a Egipto en tiempo de guerra y los esclavizó y afligió con una pesada carga. Pero, a pesar de todos sus esfuerzos, el pueblo de Israel continuaba multiplicándose.

Moisés nació durante la época en la que Faraón trataba de exterminar a todos los varones recién nacidos, pero su madre le mantuvo consigo por tres meses, hasta que ya no pudo esconderlo más. Fue entonces cuando lo puso en una canasta, y la situó a la orilla del río Nilo, y dejó a su hija vigilándolo. La hija de Faraón encontró a Moisés, y lo adoptó como a su propio hijo. La madre de Moisés fue escogida para ser su nodriza, hasta que fue destetado. Luego fue criado en el palacio como heredero del trono.

Una vez que Moisés creció, comenzó a preocuparse por el maltrato que sufría su pueblo hebreo y deseaba hacer algo al respecto (Ex 2.11-15). Pero lo hizo a su manera, y cometió errores que afectaron el resto de su vida. Al ver cómo un egipcio maltrataba a un hebreo, acudió a su rescate, mató al agresor y escondió el cadáver en la arena.

Errores de Moisés.

  • Se enfocó en un suceso y no en el panorama completo. En vez de considerar cómo salvar a toda la nación, se enfocó en un acto de crueldad.
  • Siguió su razonamiento. Moisés creyó que la única manera de ayudar al hebreo era matando al egipcio.
  • Actuó por impulso. No se detuvo a pensar, sino que reaccionó de manera inmediata.
  • Actuó con sus propias fuerzas. Tomó la justicia en sus manos, en vez de depender del Señor.
  • Actuó impulsado por la ira. Su ira incontrolable le llevó al asesinato.
  • No pensó en las consecuencias. Moisés no consideró lo que pasaría como resultado de sus acciones.

Cuando actuamos a nuestra manera, también cometemos los mismos errores. Pero si nos acostumbramos a obedecer a Dios, podremos reconocer que sus pensamientos y sus caminos son más altos que los nuestros, y escogeremos hacer su voluntad (Is 55.8, 9). Andar en los caminos de Dios debe llegar a ser un hábito para nosotros.

Los resultados de las decisiones de Moisés.

  • Asesinó a un hombre.
  • Sintió gran temor.
  • Fue desterrado de Egipto.
  • Se tuvo que separar de su familia y de la nación.
  • Se convirtió en pastor de ovejas.
  • Tuvo que pensar en lo que hizo.
  • Perdió su alta posición, poder e influencia.
  • Vivió en el desierto, mientras su pueblo continuó sufriendo en Egipto sin que pudiera hacer nada.

Si escogemos hacer nuestra voluntad y no la de Dios, también tendremos que enfrentar graves consecuencias. Nos sentiremos llenos de remordimientos y desilusiones, y tendremos que enfrentar las consecuencias de nuestras acciones. No solo nos afectarán a nosotros, sino también a otros. Aunque el camino de Dios no siempre es el más fácil a seguir, ni es el que más nos agrada, y puede llegar a ser el más doloroso, siempre es la mejor opción, pues va de acuerdo con el plan de Dios y propósito para nosotros.

El prerrequisito para hacer la voluntad de Dios.

Nadie puede seguir el plan de Dios sin un encuentro con Él, por medio de su Hijo Jesucristo. Debemos confesar y arrepentirnos de nuestros pecados, y creer que Cristo pagó la deuda que teníamos, para que podamos ser perdonados y tener una relación con nuestro Padre celestial.

El resultado de hacer la voluntad del Señor.

Después de 40 años en el desierto, Dios le habló a Moisés por medio de una zarza ardiente (Ex 3.1-6). Para ese entonces, Moisés había dejado de confiar en sí mismo y estaba listo para ser usado por el Señor para liberar a los israelitas. Cuando Moisés se acercó para ver por qué la zarza no se consumía, Dios le dijo que regresara a Egipto para demandar a Faraón que dejara ir a los isrealitas (Ex 3.7-22).

  • Moisés obedeció el mandamiento divino (Ex 4.19, 20). Siguió las instrucciones de Dios, en vez de seguir sus propios planes.
  • Procedió en el tiempo del Señor y no en el suyo.
  • Dios proveyó todo lo que Moisés necesitaba. Aaron se convirtió en el portavoz de Moisés cuando no se sintió bien y Dios le dio grandes señales que serían usadas para convencer a Faraón.
  • El Señor eliminó sus temores. Le aseguró que su presencia y poder lo acompañarían.
  • Le dio instrucciones específicas a Moisés.
  • Moisés pudo sentir el poder del Señor en su vida. Egipto era una nación muy poderosa, pero Moisés fue enviado con el poder del Dios todopoderoso.
  • Pudo ver el poder de Dios obrar de manera inusual. Moisés fue testigo de los milagros que Dios obró para liberar a los hebreos de la esclavitud egipcia.
  • Los hebreos fueron bendecidos. Se fueron de Egipto con grandes riquezas.
  • Moisés aprendió a hacer la voluntad de Dios. Comprendió cuán efectivos son los planes de Dios y cuán vano era seguir los suyos.
  • Aprendió que el Señor podía usarlo. Llegó ante la presencia de Faraón, armado tan solo con una vara y pudo observar cómo el Señor liberó a su pueblo.
  • Dios alcanzó en un corto espacio de tiempo lo que Moisés no hubiera podido lograr durante toda su vida. Moisés rescató a un hombre, pero el Señor liberó a todo el pueblo de Israel sin causar una guerra o revolución.

Si imitamos el ejemplo de Moisés y escogemos el camino de Dios, también aprenderemos que, si lo obedecemos, Él es Fiel para cumplir su voluntad.

FUENTE: Gracias Pastor CHARLES STANLEY por sus enseñanzas.

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DE LA PRUEBA A LA VICTORIA

Dice la Palabra de Dios que Jacob estaba luchando con el Señor y como Jacob no lo soltaba, vino el Señor y le descoyuntó el muslo de la cadera y a raíz de eso, tuvo que caminar con dolor por mucho tiempo, pero él no se detuvo y siguió caminando haciendo la voluntad de Dios.

Esto nos da una idea de que mucha gente ante circunstancias dolorosas se paraliza o retrocede por el dolor, por la prueba, por las circunstancias que están pasando, pero, el hombre o la mujer de fe aprende a caminar en medio de las circunstancias dolorosas de la vida, porque sabe que la victoria es segura.

Si Jacob se hubiera detenido en desilusión, en amargura o en el dolor, nunca hubiera obtenido la promesa que le había hecho Dios.

Observa lo que Dios le prometió y cumplió a Jacob:

GENESIS 35:9-13 » Apareció otra vez Dios a Jacob, cuando había vuelto de Padan-aram, y le bendijo. Y le dijo Dios: Tu nombre es Jacob; no se llamará más tu nombre Jacob, sino Israel será tu nombre; y llamó su nombre Israel. También le dijo Dios: Yo soy el Dios omnipotente: crece y multiplícate; una nación y conjunto de naciones procederán de ti, y reyes saldrán de tus lomos. La tierra que he dado a Abraham y a Isaac, la daré a ti, y a tu descendencia después de ti daré la tierra. Y se fue de él Dios, del lugar en donde había hablado con él.

Hoy vengo a decirte lo siguiente: continua caminando aun cuando estes desilusionado, o si sientes amargura o estas con dolor, pero nunca dejes de caminar porque tu bendición está por delante y nunca atrás.

Todos los cristianos tenemos nuestras propias batallas, vivimos en constante combate, pero hemos aprendido que cada paso de dolor, nos conducen a pasos de victoria.

En otras palabras, cada uno de nosotros, tiene que aprender a caminar ante cualquier circunstancia, viniendo a la Iglesia, diezmando aunque haya perdido su trabajo, tienes que seguir sirviendo a Dios en la buenas y las regulares.

Podrás estar pasando por el peor momento de tu vida, pero no te puedes paralizar, ni detener, porque cuando menos lo esperas, Dios te conduce a la bendición que Él te tiene preparado. Tu no estas solo, Dios esta contigo y sino viene en tu auxilio.

Quiero mostrarte otro ejemplo que ilustra este principio:

1 SAMUEL 30: 1-8 » Cuando David y sus hombres vinieron a Siclag al tercer día, los de Amalec habían invadido el Neguev y a Siclag, y habían asolado a Siclag y le habían prendido fuego. Y se habían llevado cautivas a las mujeres y a todos los que estaban allí, desde el menor hasta el mayor; pero a nadie habían dado muerte, sino se los habían llevado al seguir su camino. Vino, pues, David con los suyos a la ciudad, y he aquí que estaba quemada, y sus mujeres y sus hijos e hijas habían sido llevados cautivos. Entonces David y la gente que con él estaba alzaron su voz y lloraron, hasta que les faltaron las fuerzas para llorar… Y David se angustió mucho, porque el pueblo hablaba de apedrearlo, pues todo el pueblo estaba en amargura de alma, cada uno por sus hijos y por sus hijas; mas David se fortaleció en Jehová su Dios. Y dijo David al sacerdote Abiatar hijo de Ahimelec: Yo te ruego que me acerques el efod. Y Abiatar acercó el efod a David. Y David consultó a Jehová, diciendo: ¿Perseguiré a estos merodeadores? ¿Los podré alcanzar? Y él le dijo: Síguelos, porque ciertamente los alcanzarás, y de cierto librarás a los cautivos.

Según este relato, el rey David y sus hombres estaban en gran angustia porque sus esposas e hijos habían sido llevados en cautiverio; es mas, sus seguidores hablaban de apedrearlo. Pero David hizo lo correcto, se fortaleció en Dios. Y después de consultar con Él, siguió a aquellos que habían venido a saquear la ciudad y llevado cautivo a su gente.

Aquí vemos a un David solo, angustiado y preocupado, pero siguió caminando y Dios le dio la victoria, rescatando a su gente y obteniendo un gran tesoro que repartió entre todos.

Asimismo, la Biblia nos habla de 4 leprosos:

2 REYES 7:3-8 » Había a la entrada de la puerta cuatro hombres leprosos, los cuales dijeron el uno al otro: ¿Para qué nos estamos aquí hasta que muramos? Si tratáremos de entrar en la ciudad, por el hambre que hay en la ciudad moriremos en ella; y si nos quedamos aquí, también moriremos. Vamos, pues, ahora, y pasemos al campamento de los sirios; si ellos nos dieren la vida, viviremos; y si nos dieren la muerte, moriremos. Se levantaron, pues, al anochecer, para ir al campamento de los sirios; y llegando a la entrada del campamento de los sirios, no había allí nadie. Porque Jehová había hecho que en el campamento de los sirios se oyese estruendo de carros, ruido de caballos, y estrépito de gran ejército; y se dijeron unos a otros: He aquí, el rey de Israel ha tomado a sueldo contra nosotros a los reyes de los heteos y a los reyes de los egipcios, para que vengan contra nosotros. Y así se levantaron y huyeron al anochecer, abandonando sus tiendas, sus caballos, sus asnos, y el campamento como estaba; y habían huido para salvar sus vidas. Cuando los leprosos llegaron a la entrada del campamento, entraron en una tienda y comieron y bebieron, y tomaron de allí plata y oro y vestidos, y fueron y lo escondieron; y vueltos, entraron en otra tienda, y de allí también tomaron, y fueron y lo escondieron.

Aqui encontramos a la ciudad de Samaria sitiada por los sirios, pero habían 4 leprosos que estaban afuera de ciudad, y se dijeron uno al otros, si entramos a la ciudad moriremos de hambre, si nos quedamos aquí moriremos también, entonces vayamos al campamento de los sirios y talves ellos tengan misericordia, no den pan y nos dejen vivir.

Lo interesante que cuando iban caminando, con su debilidad, con su dolor, preocupados y donde la vida se les va cayendo a pedazos; y mientras iban caminando, la Biblia dice que Dios puso un temblor en los pasos de ellos, sacudiendo la tierra, porque el que camina en dolor, el que camina en bancarrota, el que camina, aun cuando haya perdido a un familiar o esta pasando por uno de esos momentos, Dios te va a sacr adelante y te aseguro que que lo que viene será mejor que lo que quedo atrás.

Al final, los leprosos encontraron el campamento de los sirios sin gente, se saciaron de comida y encontraron tesoros que habían abandonado aquellos.

Nadie enseño mejor este principio que nuestro Señor y Salvador Jesucristo, nuestro Redentor. Camino en dolor, con la cruz en su hombro, sangro, fue escupido, rechazado y burlado, y así tuvo que caminar al Gólgota, donde camino a la victoria de la resurrección.

Si Jesús no hubiera caminado al Gólgota, no hubiera obtenido la victoria. HOY, lo que tienes que entender que lo que te ha tocado vivir es solo la antesala de lo que Dios te ha prometido.

Ahora mismo tiene que decidir: «Yo voy a dar un paso más», «Yo voy a creerle otra vez», «Yo voy a permanecer esperando, orando y velando otra vez más». Entonces Dios te dará la victoria.

Por lo tanto, como lo hacemos?, cómo podemos mantenernos caminando en medio del dolor, en medio de la angustia, en medio de la enfermedad, en medio del problema?. Enfocándote en lo que te da energía y la habilidad de seguir adelante.

1. ENFÓCATE EN LAS PROMESAS DE DIOS.

Medita en la Palabra de día y de noche. Si Dios te dijo que te iba a llevar a una bendición gloriosa, que te iba a meter en la tierra prometida, que tenía un plan para ti. Entonces, confía y camina, porque tu estas yendo de la mano del Dios Todopoderoso. No dudemos de Él y confiemos en su Palabra.

2. ENFÓCATE EN DIOS.

SALMO 23:4 » Aunque ande en valle de sombra de muerte, No temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo.»

De acuerdo a esta Palabra, Dios camina contigo, cada paso que tu das, Dios da un paso contigo.

Oye bien lo que te voy a decir: Dios no le huye al problema porque Él es el buen pastor que te protege, te sustenta, te cuida y cuando Dios esta presente, la enfermedad tiembla y tiene que huir.

Cuando usted está en la presencia de Dios, comienzan a suceder cosas que tu mismo no ves, ni entiendes, pues el enemigo esta atemorizado.

Tienes que entender que cuando tú vas caminando por Dios, para Dios y en Dios, el infierno tiene que quitarse de en medio. Así que enfócate en Él.

3. ENFÓCATE EN TU PROPÓSITO.

Tu sabes porque Jacob siguió caminando?, porque tenía una misión de parte de Dios y tu sabes que tienes una misión de parte de Dios

Simplemente porque te paso una tragedia, no te tienes que quedar allí, tú tienes una misión que cumplir y tienes que cumplirla. Termina tu carrera, y termínala en victoria, con gozo para la Gloria de Dios.

4. ENFÓCATE EN LO QUE TIENES.

Talvez no te das cuenta, pero tu tienes mucho: tu tienes fe, tienes Palabra de Dios, tienes unción de Dios, sus promesas, ángeles caminando contigo, tienes Iglesia, tienes aliados dispuestos a interceder por ti, has nacido de nuevo, tienes tu nombre inscrito en el Libro de la Vida, tienes morando en tī al Espíritu Santo, al Hijo y al Padre.

Mira bien, tienes todo lo que necesitas para seguir caminando y completar tu misión.

5. ENFÓCATE EN EL PODER DE DIOS.

Porque cuando tu vas caminando, en un abrir y cerrar de ojos, en un de repente de Dios, Él va a transformar la enfermedad en salud, la escasez en abundancia, el dolor en bendición, porque el poder de tu y de mi Dios es tan glorioso que no hay nada imposible para Él, y no hay nada imposible que impida cambiar tu vida y la mía en un momento, en un instante.

Es más, cada vez que caminas en la presencia de Dios tienes que estar con la expectativa de que algo va a suceder.

Si quieres llegar al lugar que Dios tiene para ti, si ese eres tu, levanta tus manos y repite conmigo:

«Padre celestial, Padre mío. En este día, yo tomo la decisión de caminar por ti, para ti y en ti. Aun cuando las condiciones no son perfectas, viviré para ti, y nunca me detendré hasta alcnzar lo que tu fidelidad me ha prometido. No retrocedo, no me detengo, sino que avanzo para la Gloria de Dios, en nombre de Jesús. Amén.»

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