Categoría: VALENTIA

LOS REQUISITOS DE UNA INFLUENCIA PIADOSA

Afectamos a los que nos rodean por la forma en que vivimos, ya sea para bien o para mal. Por eso aqui examinaremos la responsabilidad y el privilegio de la influencia a lo largo de la vida del profeta Daniel del Antiguo Testamento, cuyo carácter piadoso y convicciones llamaron la atención de algunas personas muy poderosas.

La influencia puede ser intencional o pasiva, consciente o inconsciente. Pero cualquiera que sea la forma que tome el poder de la influencia, el factor más importante es que sea piadoso.

La influencia de Dios ayuda a las personas a entender el evangelio, crecer en su conocimiento de las Escrituras, andar en rectitud, servir y seguir a Cristo, apoyar Su obra y difundir el mensaje de Su salvación.

Respecto la vida de Daniel, es un ejemplo de alguien cuya influencia piadosa alcanzó a todos los que lo rodeaban. Cuando era un joven judío, el rey Nabucodonosor lo exilió a Babilonia. Daniel era parte de un grupo de adolescentes judíos escogidos para ser entrenados en la cultura babilónica durante tres años y luego ingresar al servicio personal del rey.

REQUISITOS DE LA INFLUENCIA DIVINA

La vida de Daniel demuestra lo que se requiere para ser una influencia piadosa en quienes nos rodean.

  • Fuerte convicción acerca de la Palabra de Dios. El primer desafío de Daniel en Babilonia se produjo poco después de su llegada. El rey ordenó que a este grupo de jóvenes se les diera comida y vino de su mesa.
    • “Pero Daniel decidió que no se contaminaría con la comida selecta del rey, ni con el vino que él bebía” (Daniel 1:8).
    • Su fuerte convicción provino de las Escrituras. El Señor había ordenado a los israelitas que no comieran ni bebieran nada sacrificado a los ídolos (Éxodo 34:15).
      Daniel pidió permiso al comandante de los oficiales para no contaminarse. Sugirió una prueba en la que él y sus tres amigos recibirían verduras y agua en su lugar. Después de diez días, el funcionario pudo evaluar su apariencia. Debido a que Daniel se aferró a su convicción y procuró obedecer las Escrituras, Dios le dio el favor del oficial, y él continuó reteniendo la comida y la bebida del rey. El Señor también bendijo a Daniel y sus amigos con conocimiento, inteligencia y sabiduría mas allá de todos los demás jóvenes, lo que resultó en su promoción en el reino.
  • Una convicción es algo en lo que creemos porque estamos convencidos y persuadidos de que es verdad. Y así es como debemos sentirnos acerca de la Palabra de Dios. Es infalible y contiene principios por los cuales debemos vivir y por los cuales seremos juzgados por Dios. Si no nos aferramos a las Escrituras, seremos sacudidos por cada dificultad que enfrentemos y comenzaremos a tomar decisiones basadas en nuestras preferencias, en lugar de las verdades de las Escrituras.
  • Fuerte Compromiso con Nuestras Convicciones. “Daniel decidió que no se contaminaría” (v. 8), y eso es exactamente lo que debemos hacer también. El compromiso comienza en la mente, pero se demuestra en nuestras acciones. La verdadera prueba del compromiso con nuestras convicciones es si las vivimos, no solo cuando es conveniente, sino todo el tiempo. Jesús dijo que dejáramos brillar nuestra luz para que la gente viera nuestras buenas obras y glorificara a Dios (Mateo 5:16). Cuando decimos que creemos una cosa, pero vivimos de otra manera, arruinamos nuestro testimonio.
  • Coraje para defender nuestras convicciones (VALOR). Daniel y sus amigos valientemente se mantuvieron firmes en su convicción de obedecer al Señor a pesar de las amenazas y los peligros. Enfrentaron la ira de un rey poderoso, pero permanecieron fieles a su Dios. Daniel siguió orando al Señor cuando la ley persa lo prohibía, sabiendo que podía ser arrojado al foso de los leones. Y Sadrac, Mesac y Abed-nego se negaron a adorar la estatua de Nabucodonosor, aunque el castigo era la muerte en un horno de fuego. En cada situación desafiante, obedecieron valientemente a su Dios y confiaron en Él para manejar las consecuencias. Y eso es exactamente lo que debemos hacer cuando se ponen a prueba nuestras convicciones.
  • Confianza en el Dios de las Escrituras. Debemos estar convencidos, no solo de que la Biblia es verdadera, sino de que Dios mismo es digno de confianza. Cada promesa que Él hace en Su Palabra, Él la cumplirá, y todo lo que Él dice acerca de Sí mismo en las Escrituras es verdad.
  • Para ser una influencia piadosa necesitamos una fe inquebrantable. Al igual que Sadrac, Mesac y Abed-nego, ¿podemos decir con confianza:
    • DANIEL 3:17-18 “Si es así, nuestro Dios a quien servimos puede rescatarnos… pero aun si no lo hace, sépate, oh rey, que no vamos a servir a tus dioses ni a la estatua de oro que has levantado adoraremos”
  • Un espíritu tranquilo cuando está bajo fuego. Cuando nuestras convicciones son desafiadas, debemos mantener nuestro enfoque en el Señor. Si no lo hacemos, nos volveremos ansiosos, frustrados, temerosos o estremecidos. Cuando Daniel escuchó que Nabucodonosor había ordenado la muerte de todos los sabios de Babilonia, incluido él mismo, su primera respuesta fue orar (Dan. 2:17-18). Cuando nos volvemos inmediatamente al Señor cuando estamos bajo fuego, Él calmará nuestro espíritu y fortalecerá nuestra confianza en Él. Él es soberano sobre todo en el cielo y en la tierra (Salmo 103:19), y promete cuidarnos y obrar para nuestro bien (Romanos 8:28).
  • Un espíritu semejante a Cristo. Nunca somos más como Cristo que cuando perdonamos. Daniel tenía muchas razones para estar amargado y resentido con Nabucodonosor. Había atacado su ciudad, lo había desarraigado de su familia y lo había llevado cautivo a una tierra extranjera. Sin embargo, no hay evidencia en las Escrituras de que Daniel guardara rencor o que alguna vez tomara represalias. Al contrario, sirvió fielmente a todos los reyes que estaban sobre él, sin animosidad. A veces, nuestra mayor influencia en los demás es cuando nos ven perdonar a quienes nos hicieron daño.
  • Una Caminata Consecuente. A lo largo de su vida, Daniel fue constante en su caminar con Dios. No proclamó una cosa e hizo otra, sino que vivió con integridad. Su postura intransigente le valió el respeto de sus amigos, los funcionarios del gobierno, los reyes y toda una nación. El suyo es un ejemplo que todo creyente debe seguir. La constancia de aferrarnos a nuestras convicciones y caminar en obediencia a Dios es lo que hace que nuestra influencia sea piadosa y eficaz.

OREMOS: Padre Celestial, venimos ante tu presencia, declarando que Tú eres nuestro Señor, el único Dios verdadero, creador del cielo y de la tierra y de todo lo que existe en el Universo. Hoy queremos decirte que te amamos y pedimos al Espíritu Santo que nos fortalezca y guíe en nuestro diario vivir, de tal manera que no desmayemos ante nadie ni nada. Te lo pedimos en el nombre de Jesús. Amén.

FUENTE: Gracias Pastor CHARLES STANLEY por sus enseñanzas.

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DE LA PRUEBA A LA VICTORIA

Dice la Palabra de Dios que Jacob estaba luchando con el Señor y como Jacob no lo soltaba, vino el Señor y le descoyuntó el muslo de la cadera y a raíz de eso, tuvo que caminar con dolor por mucho tiempo, pero él no se detuvo y siguió caminando haciendo la voluntad de Dios.

Esto nos da una idea de que mucha gente ante circunstancias dolorosas se paraliza o retrocede por el dolor, por la prueba, por las circunstancias que están pasando, pero, el hombre o la mujer de fe aprende a caminar en medio de las circunstancias dolorosas de la vida, porque sabe que la victoria es segura.

Si Jacob se hubiera detenido en desilusión, en amargura o en el dolor, nunca hubiera obtenido la promesa que le había hecho Dios.

Observa lo que Dios le prometió y cumplió a Jacob:

GENESIS 35:9-13 » Apareció otra vez Dios a Jacob, cuando había vuelto de Padan-aram, y le bendijo. Y le dijo Dios: Tu nombre es Jacob; no se llamará más tu nombre Jacob, sino Israel será tu nombre; y llamó su nombre Israel. También le dijo Dios: Yo soy el Dios omnipotente: crece y multiplícate; una nación y conjunto de naciones procederán de ti, y reyes saldrán de tus lomos. La tierra que he dado a Abraham y a Isaac, la daré a ti, y a tu descendencia después de ti daré la tierra. Y se fue de él Dios, del lugar en donde había hablado con él.

Hoy vengo a decirte lo siguiente: continua caminando aun cuando estes desilusionado, o si sientes amargura o estas con dolor, pero nunca dejes de caminar porque tu bendición está por delante y nunca atrás.

Todos los cristianos tenemos nuestras propias batallas, vivimos en constante combate, pero hemos aprendido que cada paso de dolor, nos conducen a pasos de victoria.

En otras palabras, cada uno de nosotros, tiene que aprender a caminar ante cualquier circunstancia, viniendo a la Iglesia, diezmando aunque haya perdido su trabajo, tienes que seguir sirviendo a Dios en la buenas y las regulares.

Podrás estar pasando por el peor momento de tu vida, pero no te puedes paralizar, ni detener, porque cuando menos lo esperas, Dios te conduce a la bendición que Él te tiene preparado. Tu no estas solo, Dios esta contigo y sino viene en tu auxilio.

Quiero mostrarte otro ejemplo que ilustra este principio:

1 SAMUEL 30: 1-8 » Cuando David y sus hombres vinieron a Siclag al tercer día, los de Amalec habían invadido el Neguev y a Siclag, y habían asolado a Siclag y le habían prendido fuego. Y se habían llevado cautivas a las mujeres y a todos los que estaban allí, desde el menor hasta el mayor; pero a nadie habían dado muerte, sino se los habían llevado al seguir su camino. Vino, pues, David con los suyos a la ciudad, y he aquí que estaba quemada, y sus mujeres y sus hijos e hijas habían sido llevados cautivos. Entonces David y la gente que con él estaba alzaron su voz y lloraron, hasta que les faltaron las fuerzas para llorar… Y David se angustió mucho, porque el pueblo hablaba de apedrearlo, pues todo el pueblo estaba en amargura de alma, cada uno por sus hijos y por sus hijas; mas David se fortaleció en Jehová su Dios. Y dijo David al sacerdote Abiatar hijo de Ahimelec: Yo te ruego que me acerques el efod. Y Abiatar acercó el efod a David. Y David consultó a Jehová, diciendo: ¿Perseguiré a estos merodeadores? ¿Los podré alcanzar? Y él le dijo: Síguelos, porque ciertamente los alcanzarás, y de cierto librarás a los cautivos.

Según este relato, el rey David y sus hombres estaban en gran angustia porque sus esposas e hijos habían sido llevados en cautiverio; es mas, sus seguidores hablaban de apedrearlo. Pero David hizo lo correcto, se fortaleció en Dios. Y después de consultar con Él, siguió a aquellos que habían venido a saquear la ciudad y llevado cautivo a su gente.

Aquí vemos a un David solo, angustiado y preocupado, pero siguió caminando y Dios le dio la victoria, rescatando a su gente y obteniendo un gran tesoro que repartió entre todos.

Asimismo, la Biblia nos habla de 4 leprosos:

2 REYES 7:3-8 » Había a la entrada de la puerta cuatro hombres leprosos, los cuales dijeron el uno al otro: ¿Para qué nos estamos aquí hasta que muramos? Si tratáremos de entrar en la ciudad, por el hambre que hay en la ciudad moriremos en ella; y si nos quedamos aquí, también moriremos. Vamos, pues, ahora, y pasemos al campamento de los sirios; si ellos nos dieren la vida, viviremos; y si nos dieren la muerte, moriremos. Se levantaron, pues, al anochecer, para ir al campamento de los sirios; y llegando a la entrada del campamento de los sirios, no había allí nadie. Porque Jehová había hecho que en el campamento de los sirios se oyese estruendo de carros, ruido de caballos, y estrépito de gran ejército; y se dijeron unos a otros: He aquí, el rey de Israel ha tomado a sueldo contra nosotros a los reyes de los heteos y a los reyes de los egipcios, para que vengan contra nosotros. Y así se levantaron y huyeron al anochecer, abandonando sus tiendas, sus caballos, sus asnos, y el campamento como estaba; y habían huido para salvar sus vidas. Cuando los leprosos llegaron a la entrada del campamento, entraron en una tienda y comieron y bebieron, y tomaron de allí plata y oro y vestidos, y fueron y lo escondieron; y vueltos, entraron en otra tienda, y de allí también tomaron, y fueron y lo escondieron.

Aqui encontramos a la ciudad de Samaria sitiada por los sirios, pero habían 4 leprosos que estaban afuera de ciudad, y se dijeron uno al otros, si entramos a la ciudad moriremos de hambre, si nos quedamos aquí moriremos también, entonces vayamos al campamento de los sirios y talves ellos tengan misericordia, no den pan y nos dejen vivir.

Lo interesante que cuando iban caminando, con su debilidad, con su dolor, preocupados y donde la vida se les va cayendo a pedazos; y mientras iban caminando, la Biblia dice que Dios puso un temblor en los pasos de ellos, sacudiendo la tierra, porque el que camina en dolor, el que camina en bancarrota, el que camina, aun cuando haya perdido a un familiar o esta pasando por uno de esos momentos, Dios te va a sacr adelante y te aseguro que que lo que viene será mejor que lo que quedo atrás.

Al final, los leprosos encontraron el campamento de los sirios sin gente, se saciaron de comida y encontraron tesoros que habían abandonado aquellos.

Nadie enseño mejor este principio que nuestro Señor y Salvador Jesucristo, nuestro Redentor. Camino en dolor, con la cruz en su hombro, sangro, fue escupido, rechazado y burlado, y así tuvo que caminar al Gólgota, donde camino a la victoria de la resurrección.

Si Jesús no hubiera caminado al Gólgota, no hubiera obtenido la victoria. HOY, lo que tienes que entender que lo que te ha tocado vivir es solo la antesala de lo que Dios te ha prometido.

Ahora mismo tiene que decidir: «Yo voy a dar un paso más», «Yo voy a creerle otra vez», «Yo voy a permanecer esperando, orando y velando otra vez más». Entonces Dios te dará la victoria.

Por lo tanto, como lo hacemos?, cómo podemos mantenernos caminando en medio del dolor, en medio de la angustia, en medio de la enfermedad, en medio del problema?. Enfocándote en lo que te da energía y la habilidad de seguir adelante.

1. ENFÓCATE EN LAS PROMESAS DE DIOS.

Medita en la Palabra de día y de noche. Si Dios te dijo que te iba a llevar a una bendición gloriosa, que te iba a meter en la tierra prometida, que tenía un plan para ti. Entonces, confía y camina, porque tu estas yendo de la mano del Dios Todopoderoso. No dudemos de Él y confiemos en su Palabra.

2. ENFÓCATE EN DIOS.

SALMO 23:4 » Aunque ande en valle de sombra de muerte, No temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo.»

De acuerdo a esta Palabra, Dios camina contigo, cada paso que tu das, Dios da un paso contigo.

Oye bien lo que te voy a decir: Dios no le huye al problema porque Él es el buen pastor que te protege, te sustenta, te cuida y cuando Dios esta presente, la enfermedad tiembla y tiene que huir.

Cuando usted está en la presencia de Dios, comienzan a suceder cosas que tu mismo no ves, ni entiendes, pues el enemigo esta atemorizado.

Tienes que entender que cuando tú vas caminando por Dios, para Dios y en Dios, el infierno tiene que quitarse de en medio. Así que enfócate en Él.

3. ENFÓCATE EN TU PROPÓSITO.

Tu sabes porque Jacob siguió caminando?, porque tenía una misión de parte de Dios y tu sabes que tienes una misión de parte de Dios

Simplemente porque te paso una tragedia, no te tienes que quedar allí, tú tienes una misión que cumplir y tienes que cumplirla. Termina tu carrera, y termínala en victoria, con gozo para la Gloria de Dios.

4. ENFÓCATE EN LO QUE TIENES.

Talvez no te das cuenta, pero tu tienes mucho: tu tienes fe, tienes Palabra de Dios, tienes unción de Dios, sus promesas, ángeles caminando contigo, tienes Iglesia, tienes aliados dispuestos a interceder por ti, has nacido de nuevo, tienes tu nombre inscrito en el Libro de la Vida, tienes morando en tī al Espíritu Santo, al Hijo y al Padre.

Mira bien, tienes todo lo que necesitas para seguir caminando y completar tu misión.

5. ENFÓCATE EN EL PODER DE DIOS.

Porque cuando tu vas caminando, en un abrir y cerrar de ojos, en un de repente de Dios, Él va a transformar la enfermedad en salud, la escasez en abundancia, el dolor en bendición, porque el poder de tu y de mi Dios es tan glorioso que no hay nada imposible para Él, y no hay nada imposible que impida cambiar tu vida y la mía en un momento, en un instante.

Es más, cada vez que caminas en la presencia de Dios tienes que estar con la expectativa de que algo va a suceder.

Si quieres llegar al lugar que Dios tiene para ti, si ese eres tu, levanta tus manos y repite conmigo:

«Padre celestial, Padre mío. En este día, yo tomo la decisión de caminar por ti, para ti y en ti. Aun cuando las condiciones no son perfectas, viviré para ti, y nunca me detendré hasta alcnzar lo que tu fidelidad me ha prometido. No retrocedo, no me detengo, sino que avanzo para la Gloria de Dios, en nombre de Jesús. Amén.»

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PRINCIPIOS IMPORTANTES PARA TENER UNA VIDA PLENA

Los cristianos tenemos la opción de escoger entre dos caminos completamente opuestos; uno nos guía hacia la paz y el otro al estrés.

Podemos ser guiados por los principios bíblicos o dejarnos llevar por los sentimientos y las presiones del momento. Podemos ser dirigidos por el Espíritu, o dejarnos influenciar por lo que nos rodea. Podemos vivir confiados bajo el propósito y la dirección de Dios, o ir por la vida reaccionando ante las situaciones que enfrentemos.

La Biblia es el Libro que Dios usa para guiarnos en esta vida y contiene los principios que desea que sigamos. Mi propósito en este mensaje es compartir los principios más importantes que me han guiado durante todos estos años. Hay muchos más, pero estos son los que más han impactado mi vida y aquellos por los que estoy muy agradecido.

1. Obedezcamos a Dios y dejemos las consecuencias en sus manos. 

  • PROVERBIOS 3:1-4 » Hijo mío, no te olvides de mi ley,Y tu corazón guarde mis mandamientos;2Porque largura de días y años de vidaY paz te aumentarán.3Nunca se aparten de ti la misericordia y la verdad;Átalas a tu cuello,Escríbelas en la tabla de tu corazón;4Y hallarás gracia y buena opiniónAnte los ojos de Dios y de los hombres.

De cierta manera, este principio viene a ser una base para todos los demás. Para que podamos aplicarlo, primero debemos conocer lo que el Señor desea que hagamos. Por eso es crucial que aprendamos a escucharlo. De lo contrario, podemos fácilmente comenzar a actuar por nuestra cuenta, en vez de dejarnos guiar por nuestro Padre celestial y por su Palabra.

2. Aprender a confiar en Dios para todo lo que necesitemos en la vida. 

  • PROVERBIOS 3:5-6 «Fíate de Jehová de todo tu corazón,Y no te apoyes en tu propia prudencia.6Reconócelo en todos tus caminos,Y él enderezará tus veredas.7No seas sabio en tu propia opinión;Teme a Jehová, y apártate del mal;8Porque será medicina a tu cuerpo,Y refrigerio para tus huesos.»

Una de las razones por las que a veces no obedecemos al Señor, es porque deseamos que nos dé todos los detalles de lo que pasará si le seguimos. Pero Dios no está obligado a revelarnos el futuro. Su deseo es que confiemos en Él aun cuando desconocemos las consecuencias que recibiremos. Por eso se requiere de mucho valor para dar pasos de obediencia.

Uno de los métodos que Dios usa para fortalecer nuestra confianza son las pruebas. Cuando enfrentamos oposición, fracasos y dudas, nuestra confianza puede debilitarse, pues no comprendemos su obra. En ese instante es que debemos recordar que el Señor es digno de nuestra confianza. Podemos descansar al tener la seguridad absoluta de que cumplirá cada promesa que nos ha dado. En vez de poner nuestra mirada en la situación que enfrentamos y preocuparnos, nos invita a que descansemos en su fidelidad. De hecho, es al sentirnos sin esperanza e indefensos ante las pruebas que recordamos cuán confiable es Dios.

3. Aprender a esperar la dirección y el tiempo de Dios. 

  • ISAIAS 64:4 » Ni nunca oyeron, ni oídos percibieron, ni ojo ha visto a Dios fuera de ti, que hiciese por el que en él espera.»

En ocasiones creemos saber el mejor camino que debemos seguir, pero solo el Señor conoce el futuro. Por tanto, debemos esperar a que nos guíe con su infinita sabiduría, conocimiento y entendimiento. Mientras esperamos, obra en nuestra vida para prepararnos, permite situaciones de acuerdo a su plan perfecto y prepara lo mejor para nosotros. Puede que no sea lo que anhelamos, pero nunca se equivoca, pues obra a favor de aquellos que esperan en Él.

4. Dar con generosidad para la obra de Dios. 

  • PROVERBIOS 3: 9-10 » Honra a Jehová con tus bienes,Y con las primicias de todos tus frutos;10Y serán llenos tus graneros con abundancia,Y tus lagares rebosarán de mosto.»

Cuando damos con generosidad, Dios se compromete a suplir para nuestras necesidades, para que podamos continuar contribuyendo a su obra en y por medio de la iglesia. La motivación para ofrendar nunca debe ser aumentar nuestras riquezas, sino vivir en obediencia ante el Dios todopoderoso. La generosidad nos protege contra la avaricia, el egoísmo y el materialismo; además nos enseña a confiar en que el Señor nos proveerá de todo lo que desea que tengamos.

5. Admitir que no puedo llevar la vida cristiana; es Cristo en mí. Esa verdad se expresa en:

  • GALATAS 2:20 “Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí”.

Aunque demos nuestro mejor esfuerzo, si estamos apartados de Él, fracasaremos. Debemos depender por completo en Cristo, para que nos transforme y nos fortalezca.

6. Aceptar que Dios nos ama incondicionalmente. Cuando Cristo oró por sus seguidores, declaró que el Padre los amaba tanto como le amaba a Él.

  • JUAN 17:23 » Yo en ellos, y tú en mí, para que sean perfectos en unidad, para que el mundo conozca que tú me enviaste, y que los has amado a ellos como también a mí me has amado.

No hay nada que tengamos que hacer para merecer ese amor, pues no está basado en nuestros méritos, sino en la naturaleza de Dios y en nuestra relación con su Hijo. No hay nada que podamos hacer para que Dios nos ame más, o menos, o para que seamos separados de su amor.

7. Saber que Dios tiene control total de cada circunstancia de la vida. 

No somos víctimas de nuestras circunstancias, o de las acciones de otros porque Dios es soberano sobre todo, inclusive sobre las situaciones difíciles y dolorosas.

  • ROMANOS 8:28 “Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a losque conforme a su propósito son llamados”.

Este pasaje nos asegura que nuestro Padre celestial usa cada situación para nuestro bien y para su gloria. Su soberanía debe ser una fuente de consuelo, pues vivimos cubiertos por su divino amor, conocimiento, sabiduría y poder. Siempre es fiel y puede hacer uso de una gran adversidad para edificarnos y fortalecernos.

8. Depender por completo del Espíritu Santo para todo. 

Dios desea que reconozcamos nuestra absoluta dependencia en Él. Es la única manera en la que podemos crecer y estar protegidos contra el orgullo. Mientras un niño madura, se vuelve más independiente; pero en el mundo espiritual, depender más de nuestro Padre celestial es una muestra de madurez. Nos ha dado su Espíritu para enseñarnos su Palabra, transformarnos a la imagen de su Hijo y fortalecernos para obedecer y servirle.

9. Nuestro tiempo personal de meditación debe ser la prioridad de nuestra vida. 

Nada de lo que hagamos será tan esencial, fructífero o valioso como esto. Comience cada día dedicando tiempo con el Señor en oración y leyendo las Sagradas Escrituras. Reflexione en la Palabra de Dios. Humíllese delante de Él en adoración y alabanza, y aplique lo que ha aprendido.

El evangelio de Jesucristo puede penetrar el corazón más endurecido, transformar esa vida y cambiar su destino eterno. Nunca se avergüence de compartir el evangelio, “porque es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree” (Ro 1.16).

Todo esto y otros principios pueden ser una realidad en su vida, como la ha sido en la mía y la de mi familia, sí tan solo hace a Jesús el Señor y Salvador de su vida. Y para ellos repita esta oración conmigo:

«Padre celestial, vengo delante de tu presencia, humillado ante ti y reconociendo que soy un pecador, los confieso, me arrepiento y me aparto de ellos. Ven a morar a mi corazón y has de mí una nueva criatura. Hago un nuevo pacto contigo de seguir tus mandamientos y preceptos. Abre mis ojos espirituales para que pueda comprender cuál es tu voluntad para mi vida atravez de tu Palabra. En el nombre de Jesús. Amén.

FUENTE: Gracias Pastor CHARLES STANLEY por sus enseñanzas.

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CUANDO DIOS NOS PIDE ESPERAR

Conocer los principios bíblicos es esencial para caminar en los pasos de Dios como Él desea.

Uno de los principios más importantes es obedecer al Señor y dejar todas las consecuencias en sus manos. Y junto a este, también hay otro igual de transcendental, el cual nos enseña a esperar por el tiempo del Señor. Obedecer a Dios no solo implica hacer su voluntad, sino también obrar en su tiempo y de la manera que nos indique hacerlo.

Para mantenernos en el centro de la voluntad perfecta de Dios, debemos evitar adelantarnos a su tiempo.

Aunque no siempre es fácil esperar en el Señor, no fallaremos si con paciencia le dejamos guiarnos de acuerdo a su tiempo. Si nos adelantamos, caeremos en problemas; pero si confiamos en su dirección, nos guiará hacia su voluntad y hará más de lo que esperábamos.

Antes de tomar una decisión rápida y avanzar, en vez de esperar en el tiempo de Dios, prestemos atención a las palabras del 

SALMO 27:14 “Aguarda a Jehová; esfuérzate, y aliéntese tu corazón; sí, espera a Jehová”.

El tiempo de Dios no solo es bueno, sino perfecto.

Es Omnisciente y conoce cada aspecto del pasado, del presente y del futuro. El Señor ve cada área de nuestra vida; conoce todas nuestras necesidades y deseos. Comprende lo que es mejor para nosotros. Su plan divino para nuestra vida siempre es perfecto y cumple su buena voluntad.

En cambio, casi siempre estamos apurados para obtener lo que deseamos. Como poseemos un conocimiento limitado, debemos orar y esperar a que el Señor nos muestre el camino a seguir. Pero, en nuestra prisa por avanzar, casi siempre tomamos decisiones sin pedirle a Dios que nos muestre su tiempo perfecto para ese aspecto de nuestra existencia.

Sin embargo, el Señor ha provisto todo lo que necesitamos para obedecerlo. Al salvarnos, su Espíritu vino a morar a nuestra vida para siempre. Una de las responsabilidades del Espíritu Santo es guiarnos de acuerdo a la voluntad y a la Palabra de Dios. Nos advierte acerca de los caminos equivocados y nos exhorta para que hagamos lo correcto, pues no tenemos la capacidad para tomar decisiones sabias por nosotros mismos.

Cuando Dios dice que debemos esperar, eso es exactamente lo que desea que hagamos.

Así que debemos aprender a escucharlo y a seguir su dirección, en vez de tomar nuestras propias decisiones. Si nos acostumbramos a escucharlo en todo momento, estaremos listos para oírle cuando necesitemos ser guiados en situaciones difíciles. El Señor promete en su Palabra que contestará nuestras oraciones y dirigirá nuestro andar; aunque a veces debemos esperar a que nos muestre el camino. Aunque quizás deseamos una respuesta inmediata, Dios, por su amor y omnisciencia, conoce lo que es mejor para nosotros hoy y en el futuro, pues su perspectiva es eterna.

¿Cuáles son los requisitos para esperar en Dios?

• Fe. Si comprendemos quien es Dios, confiaremos en Él, pues sabe más que nosotros y su tiempo es siempre perfecto. No nos priva de nada, sino que hace lo que es mejor para nuestra vida, de acuerdo a su conocimiento y sabiduría. Nos invita a pedir, a buscar y a llamar en oración, y promete respondernos de acuerdo a su divino propósito y a su tiempo perfecto (Mt 7.7).

Por tanto, no debemos pensar que, si su respuesta no llega de manera inmediata, significa que no nos dará lo que le hemos pedido. Por el contrario, tenemos que recordar el poder, la sabiduría, el amor y el conocimiento de Dios, confiar en que tiene el control de toda situación y que nos dará lo que es bueno. Si su provisión no llega inmediatamente, es porque no la necesitamos, o porque no es bueno para nosotros, o no es el tiempo adecuado para recibirla.

• Paciencia. El Salmo 37.7 enseña: “Guarda silencio ante Jehová, y espera en él. No te alteres…”. Tener que esperar puede causar ansiedad e impaciencia, pues cuando lo hacemos pareciera que Dios no hiciera nada. Sin embargo, debemos recordar que nos ama y ofrece dirección, provisión, ayuda y fortaleza durante el tiempo de espera.

Cuando David fue ungido como rey de Israel siendo aún adolescente, no sabía que tendría que esperar más de doce años antes de que esa promesa se hiciera realidad. Lo que parecía como un tiempo perdido era parte del plan perfecto que Dios tenía con su vida. El Señor no estaba perjudicando a David con ese retraso, lo estaba ayudando.

• Valentía. Cuando una oferta u oportunidad parece buena, se requiere de gran valor para esperar en Dios, pues quizás tendremos que rechazarla. Aunque los demás no comprendan nuestra decisión y nos insten a proseguir, si esto no está de acuerdo al tiempo y a la voluntad del Señor, no debemos tomar la decisión equivocada. No podemos entender las dificultades que tendremos que enfrentar si avanzamos en desobediencia, en vez de esperar con paciencia y valor hasta que Dios nos muestre el camino a seguir.

• Determinación. Como la influencia de otros tiene un efecto poderoso en nuestra vida, se requiere de fortaleza para esperar en el Señor. Aunque la situación parezca buena, si el Espíritu Santo nos advierte, debemos cambiar de parecer para obedecerlo y no dejarnos guiar por los consejos de otras personas.

• Fortaleza. Si nos sentimos tentados a adelantarnos a Dios, debemos recordar que el Todopoderoso es la fuente de nuestra fuerza y quien provee el poder que necesitamos para esperar con paciencia. Además, es Dios quien puede cambiar los deseos de nuestro corazón para alinearlos con su voluntad y darnos pasión para obedecerlo.

• Perseverancia. Si el Señor nos llama a esperar, necesitamos perseverar para mantenernos firmes cuando otros den sus opiniones y ofrezcan sugerencias sobre lo que debemos hacer.

Aunque el mundo está lleno de ofrecimientos tentadores y muchos se apresuran para decirnos cómo debemos vivir, solo hay un Ser superior al que debemos escuchar, y es el Señor. Nuestra responsabilidad es obedecer y dejar las consecuencias en sus manos. Andar en la voluntad de Dios es la mejor decisión que podemos tomar. Aunque no recibiremos todo lo que anhelamos de acuerdo con nuestros planes, no nos perderemos las bendiciones del Señor, las cuales sí concuerdan con el tiempo y la voluntad de Dios. Por tanto, en todo momento debemos buscar la sabiduría de Dios en oración, mientras esperamos por su dirección y observamos cómo obra en nuestra vida.

FUENTE: Gracias Pastor CHARLES STANLEY por sus enseñanzas.

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