Categoría: Propósito

HAMBRE Y SED DE DIOS

¿Sueña con convertirse en alguien conocido? Ser un actor, músico o atleta famoso puede no traer la felicidad que usted piensa porque la fama no satisface el alma. La verdadera satisfacción solo llega cuando pasamos tiempo con el Señor, meditando en la Palabra de Dios, la Biblia.

Es cierto, Dios nos creó con una necesidad intrínseca de Él. Sin embargo, en varias ocasiones optamos por buscar los placeres temporales de este mundo, aunque el Único que puede satisfacer y llenar ese vacío en nuestra alma es Cristo.

En el libro de los Salmos encontramos muchos pasajes que expresan nuestro anhelo por el Señor.

 SALMO 42:1-2: “Como el ciervo brama por las corrientes de las aguas, así clama por ti, oh Dios, el alma mía. Mi alma tiene sed de Dios, del Dios vivo; ¿cuándo vendré, y me presentaré delante de Dios?”.

David escribió muchos de los salmos y con frecuencia clamó al Señor por liberación en medio de sus problemas. Sin embargo, incluso en medio de su desesperación, meditó y buscó al Señor con todo su corazón.

De la misma manera, a todos nos acompañan los problemas y las decepciones, pero en vez de buscar al Señor, hay quienes tratan de saciarse con otras cosas, pues creen que así quedarán satisfechos. No tienen hambre y sed de Dios, sino que buscan satisfacerse con los placeres terrenales y actividades que carecen de valor eterno.

Lo mismo le puede suceder al creyente que no desarrolle un apetito por el Señor. Dios nos ha creado para Él y desea que lo adoremos (Is 43.21). Existimos para su gloria (Is 43.7). Por tanto, debemos nutrir nuestro deseo por Dios. Si descuidamos nuestro tiempo con el Padre celestial, buscaremos cualquier cosa que el mundo nos ofrezca.

DOS MENÚS

El menú de Satanás es largo y ofrece  muchas opciones, como por ejemplo riqueza, poder y autoridad, reconocimiento y aprobación, placeres sexuales fuera de los parámetros bíblicos y la acumulación de bienes materiales. Todo esto es comida espiritual chatarra, la cual tiene un buen sabor momentáneo, pero no contiene nada nutritivo para los creyentes en Cristo. Aquellos que se deleitan en ese menú buscan satisfacerse, pero llega el punto en el que solo encuentran decepción, desilusión y un gran vacío.

Por el contrario, el menú de Dios solo ofrece un alimento: Jesucristo. Si nos alimentamos en Él, nos da su paz, gozo, contentamiento y seguridad. Solo el Señor nos llena y da la satisfacción que necesitamos.

HAMBRE Y SED DE DIOS

Solo vivimos una vez en este mundo, así que debemos ser sabios y escoger desarrollar nuestra hambre y sed de Dios, en vez de desear aquello que el mundo nos ofrece. Necesitamos anhelar con todas nuestras fuerzas una comunión íntima con Dios, pues eso es lo que en realidad importa en esta vida. Es al sentir hambre del Señor cuando buscamos conocerlo más, y Él nos revela de su persona, y nuestra sed por Él continúa creciendo. La paradoja es que el Señor nos satisface en todo momento, pero al mismo tiempo incrementa nuestra hambre y sed por Él.

Si usted en verdad desea conocerlo mejor, no permitirá que los placeres de este mundo ocupen su lugar. Existen muchas tentaciones a nuestro alrededor que con mucha facilidad pueden captar nuestra atención y desviarnos. Muchas veces tratamos de encontrar nuestra satisfacción en otras personas, pero ningún ser humano puede satisfacernos, pues fuimos creados por el Señor. O quizás hemos creído que nuestros logros y experiencias nos pueden hacer sentir satisfechos, cuando no es así. Solo Dios puede llenar el vacío de nuestras vidas.

Debemos enfocarnos en nuestro amor y devoción hacia Cristo, anhelarlo por sobre todas las cosas. Las amistades se pueden perder, pero si hemos conocido al Señor nunca nos abandonará, pues su amor por nosotros es eterno. La devoción a Jesucristo es esencial, pues sin ella podemos volvernos tibios de espíritu.

La mayoría de las personas creen que la satisfacción y realización están basadas en las circunstancias. Por eso, si no se sienten satisfechos, creen que la solución consiste en cambiar la situación que enfrentan. Pero cuando el Señor es nuestro mayor amor y anhelo, tendremos satisfacción y contentamiento en medio de cualquier circunstancia.

CARACTERÍSTICAS DE AQUELLOS QUE TIENEN HAMBRE Y SED DE DIOS.

Cuando lo que más anhelamos en nuestro corazón es estar con Cristo, cada área de nuestra vida se ve transformada.

  • Un mayor interés por la Palabra de Dios. La Biblia es la única fuente de información fidedigna para conocer más del carácter, las obras y los propósitos de Dios.
  • Más deseo por la oración. La comunicación es la manera en la que las relaciones se desarrollan; y ello se aplica a nuestra relación con Dios. Por medio de la oración podemos profundizar nuestra comunión con Él.
  • Un anhelo por conocer los caminos de Dios. Deseará conocer lo que el Señor piensa y su manera de obrar. Ningún conocimiento en todo el mundo puede producir la satisfacción que proviene de conocer más del carácter de Cristo, su manera de pensar, sus caminos y sus deseos.
  • Un creciente deseo de cumplir con la voluntad del Señor en su vida. Su meta consistirá en seguir la dirección de Dios y en hacer su voluntad. Cada vez que se enfrente a una situación difícil y no sepa qué hacer, clamará a Dios para que le guíe, mientras busca su voluntad divina. Lo que Jesucristo desee, eso deseará usted.
  • Un aumento en su fe en Dios. Mientras más le conozca, más confiará en Él en cualquier aspecto de su vida.

Dios siempre desea lo mejor para sus hijos. Nos atrae a su presencia y pone en nuestro corazón el deseo de buscarlo. Para cultivar nuestra hambre y sed de Dios, quizás tengamos que sacrificar algo. Aun así, los beneficios que recibimos al tener una comunión íntima con el Señor son mucho más grandes que cualquier cosa que sacrifiquemos.

OREMOS: Señor, hoy quiero que me atraigas hacia ti, quiero experimentar una intimidad contigo que no experimente antes. Quiero que seas real para mí aun cuando tenga este haciendo esto o aquello, que este consciente de tu presencia. Agita esa hambre dentro de mí, Crea un deseo mas profundo por ti dentro de mi corazón. Y cuando me veas siendo atraído o algo me sea atractivo y me aleje de ti, llévame de vuelta, hazme volver, acércame a ti. Llévame de vuelta a ti. No me permitas renunciar, ni me permitas divagar, sino, crea dentro de mi tal deseo por ti que controle absolutamente mi conversación y mi conducta todo el dīa. Te lo pido en el nombre de Jesús. Amén.

FUENTE: Gracias Pastor CHARLES STANLEY por sus enseñanzas.

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QUIEN ERES ?

Tenemos un desafío en nuestra vida y es el demostrar a Cristo en nuestras vidas, y es cierto, que la palabra hablada es eficaz, pero nuestro testimonio es una evidencia que nadie puede negar.

1 Pedro 2.9 | Más vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable.

Este pasaje nos da algunos detalles y define nuestra identidad en Cristo, por lo que estar seguros de lo que somos en Cristo nos va a ayudar a cumplir nuestra misión de manera eficaz.

¿Qué respondería usted ante las preguntas: “Quién eres”, “cómo te defines”, “cómo te definen las personas? Adultos, jóvenes y niños tienen problemas para responder esta pregunta. Pero la Palabra de Dios define claramente cuál es nuestra identidad y en ella encontramos varios personajes definidos por sus hechos: Moisés “el libertador”, Josué “el sucesor”, Jeremías “profeta a las naciones”, Pablo “instrumento escogido”, Juan “voz del que clama en el desierto”.

Jesús nos da una cátedra de definición de identidad en Mateo 16.13-20. En este pasaje de la Biblia, Pedro declara:

MATEO 16: 13-20 «……Él les dijo: Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?. Respondiendo Simón Pedro, dijo: Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente.

Jesús se expone, de manera intencional, al escrutinio de los demás. Primero preguntando a las personas lejanas y luego a la cercanas. ¿estaríamos nosotros dispuestos a ese escrutinio? ¡Qué bueno sería que las personas nos recordaran por ser personas: amables, apacibles, verdadero, fiable, integro, buena paga, etc.

Juan 1.19-22. A Juan lo expusieron accidentalmente al escrutinio. Y aquí encontramos la primera de 3 lecciones.

1. EL MUNDO DEMANDA NUESTRA IDENTIDAD.

Hay una urgencia del mundo esperando que seamos una respuesta al problema moral, al problema del pecado. La iglesia tiene la oportunidad de levantarse como bandera de esperanza. Pero la responsabilidad es de cada uno de nosotros.  Juan seguramente tenía buen testimonio porque lo comparaban con grandes profetas del pueblo judío.

Frente a la necesidad moral de este mundo que opción tomaremos: ¿nos quedamos viendo la muerte moral de este mundo? O ¿nos levantamos con el Señor siendo un modelo a seguir en el entorno donde vivimos?

2. NOSOTROS DEBEMOS DEFINIR NUESTRA IDENTIDAD

Juan tenía claro quien era y quien no era. ¿Hemos definido nosotros nuestra identidad?

¿Hemos definido quienes somos? El libro de Efesios nos muestra mucho de nuestra identidad, pero debemos apropiarnos de esa identidad.

¿Cuál es su área de servicio? ¿Adónde lo está llamando el Señor a poner en práctica sus dones y talentos?. Es importante definir nuestra identidad, para descubrir las áreas en que Dios va a usarnos.

1 TIMOTEO 4.12 » Ninguno tenga en poco tu juventud, sino sé ejemplo de los creyentes en palabra, conducta, amor, espíritu, fe y pureza.

Cuidar como hablamos, nuestras convicciones, nuestra integridad…

3. DEBEMOS VIVIR NUESTRA IDENTIDAD.

Juan vivió su identidad.

Mateo 14.1-12. Herodes creyó que Jesús era Juan el Bautista que había resucitado. Esto nos demuestra que él dejó huella en su sociedad.

  • Marcando y dejando huellas en nuestra sociedad. ¿Estamos nosotros dejando huella en la sociedad? ¿Estamos escribiendo el epitafio del final de nuestra vida para darle gloria a Dios?
  • Guardando nuestros principios hasta las últimas consecuencias, aun cuando el resultado no sea favorable.¿Podemos nosotros mantener nuestras convicciones hasta las últimas consecuencias?
  • Desarrollando nuestra personalidad de acuerdo a nuestras convicciones.

Lo que yo creo se tiene que ver. Cuando logremos hacer que nuestras acciones se evidencien con nuestras acciones estaremos viviendo nuestra identidad.

Para vivir nuestra identidad debemos de asumir las implicaciones de nuestra obediencia a Cristo. Juan ofrendó su propia vida por causa del llamado del Señor.

2 Reyes 3.20. Ante una muerte inminente Ezequías le dice al Señor “acuérdate que he andado en integridad”. ¿Podríamos decirle a Dios hoy “acuérdate de como te he servido, acuérdate de cómo me he comportado?… Evaluemos nuestra vida para vivir nuestra identidad al máximo y que Dios tenga buenas noticias de nosotros

Para llegar a ser testigos de Cristo lo primero que tenemos que hacer es nacer de nuevo espiritualmente hablando, porque en ese momento somos sellados como hijos de Dios, podemos venir al trono de Dios en confianza, el Espíritu Santo viene a morar en nuestro interior, quien abre nuestro entendimiento para percibir la voluntad de Dios, revelarnos la verdad de la Palabra de Dios, y sobretodo inscribirnos en el Libro de la Vida, y tener vida eterna.

Por lo tanto has esta oración conmigo:

«Padre mio, vengo delante de tu presencia para pedirte perdón por todos mis pecados, rompo todo pacto que hayan llevado a cabo mis ancestros con las tinieblas. Ven a morar a mi corazón. Has de mí una nueva criatura dedicada a servirte y cumplir tus mandamientos y preceptos. Te lo pido en el nombre de Jesús. Amén.

FUENTE: Gracias Pastor ABRAHAM MURILLO por sus enseñanzas.

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DE LA PRUEBA A LA VICTORIA

Dice la Palabra de Dios que Jacob estaba luchando con el Señor y como Jacob no lo soltaba, vino el Señor y le descoyuntó el muslo de la cadera y a raíz de eso, tuvo que caminar con dolor por mucho tiempo, pero él no se detuvo y siguió caminando haciendo la voluntad de Dios.

Esto nos da una idea de que mucha gente ante circunstancias dolorosas se paraliza o retrocede por el dolor, por la prueba, por las circunstancias que están pasando, pero, el hombre o la mujer de fe aprende a caminar en medio de las circunstancias dolorosas de la vida, porque sabe que la victoria es segura.

Si Jacob se hubiera detenido en desilusión, en amargura o en el dolor, nunca hubiera obtenido la promesa que le había hecho Dios.

Observa lo que Dios le prometió y cumplió a Jacob:

GENESIS 35:9-13 » Apareció otra vez Dios a Jacob, cuando había vuelto de Padan-aram, y le bendijo. Y le dijo Dios: Tu nombre es Jacob; no se llamará más tu nombre Jacob, sino Israel será tu nombre; y llamó su nombre Israel. También le dijo Dios: Yo soy el Dios omnipotente: crece y multiplícate; una nación y conjunto de naciones procederán de ti, y reyes saldrán de tus lomos. La tierra que he dado a Abraham y a Isaac, la daré a ti, y a tu descendencia después de ti daré la tierra. Y se fue de él Dios, del lugar en donde había hablado con él.

Hoy vengo a decirte lo siguiente: continua caminando aun cuando estes desilusionado, o si sientes amargura o estas con dolor, pero nunca dejes de caminar porque tu bendición está por delante y nunca atrás.

Todos los cristianos tenemos nuestras propias batallas, vivimos en constante combate, pero hemos aprendido que cada paso de dolor, nos conducen a pasos de victoria.

En otras palabras, cada uno de nosotros, tiene que aprender a caminar ante cualquier circunstancia, viniendo a la Iglesia, diezmando aunque haya perdido su trabajo, tienes que seguir sirviendo a Dios en la buenas y las regulares.

Podrás estar pasando por el peor momento de tu vida, pero no te puedes paralizar, ni detener, porque cuando menos lo esperas, Dios te conduce a la bendición que Él te tiene preparado. Tu no estas solo, Dios esta contigo y sino viene en tu auxilio.

Quiero mostrarte otro ejemplo que ilustra este principio:

1 SAMUEL 30: 1-8 » Cuando David y sus hombres vinieron a Siclag al tercer día, los de Amalec habían invadido el Neguev y a Siclag, y habían asolado a Siclag y le habían prendido fuego. Y se habían llevado cautivas a las mujeres y a todos los que estaban allí, desde el menor hasta el mayor; pero a nadie habían dado muerte, sino se los habían llevado al seguir su camino. Vino, pues, David con los suyos a la ciudad, y he aquí que estaba quemada, y sus mujeres y sus hijos e hijas habían sido llevados cautivos. Entonces David y la gente que con él estaba alzaron su voz y lloraron, hasta que les faltaron las fuerzas para llorar… Y David se angustió mucho, porque el pueblo hablaba de apedrearlo, pues todo el pueblo estaba en amargura de alma, cada uno por sus hijos y por sus hijas; mas David se fortaleció en Jehová su Dios. Y dijo David al sacerdote Abiatar hijo de Ahimelec: Yo te ruego que me acerques el efod. Y Abiatar acercó el efod a David. Y David consultó a Jehová, diciendo: ¿Perseguiré a estos merodeadores? ¿Los podré alcanzar? Y él le dijo: Síguelos, porque ciertamente los alcanzarás, y de cierto librarás a los cautivos.

Según este relato, el rey David y sus hombres estaban en gran angustia porque sus esposas e hijos habían sido llevados en cautiverio; es mas, sus seguidores hablaban de apedrearlo. Pero David hizo lo correcto, se fortaleció en Dios. Y después de consultar con Él, siguió a aquellos que habían venido a saquear la ciudad y llevado cautivo a su gente.

Aquí vemos a un David solo, angustiado y preocupado, pero siguió caminando y Dios le dio la victoria, rescatando a su gente y obteniendo un gran tesoro que repartió entre todos.

Asimismo, la Biblia nos habla de 4 leprosos:

2 REYES 7:3-8 » Había a la entrada de la puerta cuatro hombres leprosos, los cuales dijeron el uno al otro: ¿Para qué nos estamos aquí hasta que muramos? Si tratáremos de entrar en la ciudad, por el hambre que hay en la ciudad moriremos en ella; y si nos quedamos aquí, también moriremos. Vamos, pues, ahora, y pasemos al campamento de los sirios; si ellos nos dieren la vida, viviremos; y si nos dieren la muerte, moriremos. Se levantaron, pues, al anochecer, para ir al campamento de los sirios; y llegando a la entrada del campamento de los sirios, no había allí nadie. Porque Jehová había hecho que en el campamento de los sirios se oyese estruendo de carros, ruido de caballos, y estrépito de gran ejército; y se dijeron unos a otros: He aquí, el rey de Israel ha tomado a sueldo contra nosotros a los reyes de los heteos y a los reyes de los egipcios, para que vengan contra nosotros. Y así se levantaron y huyeron al anochecer, abandonando sus tiendas, sus caballos, sus asnos, y el campamento como estaba; y habían huido para salvar sus vidas. Cuando los leprosos llegaron a la entrada del campamento, entraron en una tienda y comieron y bebieron, y tomaron de allí plata y oro y vestidos, y fueron y lo escondieron; y vueltos, entraron en otra tienda, y de allí también tomaron, y fueron y lo escondieron.

Aqui encontramos a la ciudad de Samaria sitiada por los sirios, pero habían 4 leprosos que estaban afuera de ciudad, y se dijeron uno al otros, si entramos a la ciudad moriremos de hambre, si nos quedamos aquí moriremos también, entonces vayamos al campamento de los sirios y talves ellos tengan misericordia, no den pan y nos dejen vivir.

Lo interesante que cuando iban caminando, con su debilidad, con su dolor, preocupados y donde la vida se les va cayendo a pedazos; y mientras iban caminando, la Biblia dice que Dios puso un temblor en los pasos de ellos, sacudiendo la tierra, porque el que camina en dolor, el que camina en bancarrota, el que camina, aun cuando haya perdido a un familiar o esta pasando por uno de esos momentos, Dios te va a sacr adelante y te aseguro que que lo que viene será mejor que lo que quedo atrás.

Al final, los leprosos encontraron el campamento de los sirios sin gente, se saciaron de comida y encontraron tesoros que habían abandonado aquellos.

Nadie enseño mejor este principio que nuestro Señor y Salvador Jesucristo, nuestro Redentor. Camino en dolor, con la cruz en su hombro, sangro, fue escupido, rechazado y burlado, y así tuvo que caminar al Gólgota, donde camino a la victoria de la resurrección.

Si Jesús no hubiera caminado al Gólgota, no hubiera obtenido la victoria. HOY, lo que tienes que entender que lo que te ha tocado vivir es solo la antesala de lo que Dios te ha prometido.

Ahora mismo tiene que decidir: «Yo voy a dar un paso más», «Yo voy a creerle otra vez», «Yo voy a permanecer esperando, orando y velando otra vez más». Entonces Dios te dará la victoria.

Por lo tanto, como lo hacemos?, cómo podemos mantenernos caminando en medio del dolor, en medio de la angustia, en medio de la enfermedad, en medio del problema?. Enfocándote en lo que te da energía y la habilidad de seguir adelante.

1. ENFÓCATE EN LAS PROMESAS DE DIOS.

Medita en la Palabra de día y de noche. Si Dios te dijo que te iba a llevar a una bendición gloriosa, que te iba a meter en la tierra prometida, que tenía un plan para ti. Entonces, confía y camina, porque tu estas yendo de la mano del Dios Todopoderoso. No dudemos de Él y confiemos en su Palabra.

2. ENFÓCATE EN DIOS.

SALMO 23:4 » Aunque ande en valle de sombra de muerte, No temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo.»

De acuerdo a esta Palabra, Dios camina contigo, cada paso que tu das, Dios da un paso contigo.

Oye bien lo que te voy a decir: Dios no le huye al problema porque Él es el buen pastor que te protege, te sustenta, te cuida y cuando Dios esta presente, la enfermedad tiembla y tiene que huir.

Cuando usted está en la presencia de Dios, comienzan a suceder cosas que tu mismo no ves, ni entiendes, pues el enemigo esta atemorizado.

Tienes que entender que cuando tú vas caminando por Dios, para Dios y en Dios, el infierno tiene que quitarse de en medio. Así que enfócate en Él.

3. ENFÓCATE EN TU PROPÓSITO.

Tu sabes porque Jacob siguió caminando?, porque tenía una misión de parte de Dios y tu sabes que tienes una misión de parte de Dios

Simplemente porque te paso una tragedia, no te tienes que quedar allí, tú tienes una misión que cumplir y tienes que cumplirla. Termina tu carrera, y termínala en victoria, con gozo para la Gloria de Dios.

4. ENFÓCATE EN LO QUE TIENES.

Talvez no te das cuenta, pero tu tienes mucho: tu tienes fe, tienes Palabra de Dios, tienes unción de Dios, sus promesas, ángeles caminando contigo, tienes Iglesia, tienes aliados dispuestos a interceder por ti, has nacido de nuevo, tienes tu nombre inscrito en el Libro de la Vida, tienes morando en tī al Espíritu Santo, al Hijo y al Padre.

Mira bien, tienes todo lo que necesitas para seguir caminando y completar tu misión.

5. ENFÓCATE EN EL PODER DE DIOS.

Porque cuando tu vas caminando, en un abrir y cerrar de ojos, en un de repente de Dios, Él va a transformar la enfermedad en salud, la escasez en abundancia, el dolor en bendición, porque el poder de tu y de mi Dios es tan glorioso que no hay nada imposible para Él, y no hay nada imposible que impida cambiar tu vida y la mía en un momento, en un instante.

Es más, cada vez que caminas en la presencia de Dios tienes que estar con la expectativa de que algo va a suceder.

Si quieres llegar al lugar que Dios tiene para ti, si ese eres tu, levanta tus manos y repite conmigo:

«Padre celestial, Padre mío. En este día, yo tomo la decisión de caminar por ti, para ti y en ti. Aun cuando las condiciones no son perfectas, viviré para ti, y nunca me detendré hasta alcnzar lo que tu fidelidad me ha prometido. No retrocedo, no me detengo, sino que avanzo para la Gloria de Dios, en nombre de Jesús. Amén.»

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PRINCIPIOS IMPORTANTES PARA TENER UNA VIDA PLENA

Los cristianos tenemos la opción de escoger entre dos caminos completamente opuestos; uno nos guía hacia la paz y el otro al estrés.

Podemos ser guiados por los principios bíblicos o dejarnos llevar por los sentimientos y las presiones del momento. Podemos ser dirigidos por el Espíritu, o dejarnos influenciar por lo que nos rodea. Podemos vivir confiados bajo el propósito y la dirección de Dios, o ir por la vida reaccionando ante las situaciones que enfrentemos.

La Biblia es el Libro que Dios usa para guiarnos en esta vida y contiene los principios que desea que sigamos. Mi propósito en este mensaje es compartir los principios más importantes que me han guiado durante todos estos años. Hay muchos más, pero estos son los que más han impactado mi vida y aquellos por los que estoy muy agradecido.

1. Obedezcamos a Dios y dejemos las consecuencias en sus manos. 

  • PROVERBIOS 3:1-4 » Hijo mío, no te olvides de mi ley,Y tu corazón guarde mis mandamientos;2Porque largura de días y años de vidaY paz te aumentarán.3Nunca se aparten de ti la misericordia y la verdad;Átalas a tu cuello,Escríbelas en la tabla de tu corazón;4Y hallarás gracia y buena opiniónAnte los ojos de Dios y de los hombres.

De cierta manera, este principio viene a ser una base para todos los demás. Para que podamos aplicarlo, primero debemos conocer lo que el Señor desea que hagamos. Por eso es crucial que aprendamos a escucharlo. De lo contrario, podemos fácilmente comenzar a actuar por nuestra cuenta, en vez de dejarnos guiar por nuestro Padre celestial y por su Palabra.

2. Aprender a confiar en Dios para todo lo que necesitemos en la vida. 

  • PROVERBIOS 3:5-6 «Fíate de Jehová de todo tu corazón,Y no te apoyes en tu propia prudencia.6Reconócelo en todos tus caminos,Y él enderezará tus veredas.7No seas sabio en tu propia opinión;Teme a Jehová, y apártate del mal;8Porque será medicina a tu cuerpo,Y refrigerio para tus huesos.»

Una de las razones por las que a veces no obedecemos al Señor, es porque deseamos que nos dé todos los detalles de lo que pasará si le seguimos. Pero Dios no está obligado a revelarnos el futuro. Su deseo es que confiemos en Él aun cuando desconocemos las consecuencias que recibiremos. Por eso se requiere de mucho valor para dar pasos de obediencia.

Uno de los métodos que Dios usa para fortalecer nuestra confianza son las pruebas. Cuando enfrentamos oposición, fracasos y dudas, nuestra confianza puede debilitarse, pues no comprendemos su obra. En ese instante es que debemos recordar que el Señor es digno de nuestra confianza. Podemos descansar al tener la seguridad absoluta de que cumplirá cada promesa que nos ha dado. En vez de poner nuestra mirada en la situación que enfrentamos y preocuparnos, nos invita a que descansemos en su fidelidad. De hecho, es al sentirnos sin esperanza e indefensos ante las pruebas que recordamos cuán confiable es Dios.

3. Aprender a esperar la dirección y el tiempo de Dios. 

  • ISAIAS 64:4 » Ni nunca oyeron, ni oídos percibieron, ni ojo ha visto a Dios fuera de ti, que hiciese por el que en él espera.»

En ocasiones creemos saber el mejor camino que debemos seguir, pero solo el Señor conoce el futuro. Por tanto, debemos esperar a que nos guíe con su infinita sabiduría, conocimiento y entendimiento. Mientras esperamos, obra en nuestra vida para prepararnos, permite situaciones de acuerdo a su plan perfecto y prepara lo mejor para nosotros. Puede que no sea lo que anhelamos, pero nunca se equivoca, pues obra a favor de aquellos que esperan en Él.

4. Dar con generosidad para la obra de Dios. 

  • PROVERBIOS 3: 9-10 » Honra a Jehová con tus bienes,Y con las primicias de todos tus frutos;10Y serán llenos tus graneros con abundancia,Y tus lagares rebosarán de mosto.»

Cuando damos con generosidad, Dios se compromete a suplir para nuestras necesidades, para que podamos continuar contribuyendo a su obra en y por medio de la iglesia. La motivación para ofrendar nunca debe ser aumentar nuestras riquezas, sino vivir en obediencia ante el Dios todopoderoso. La generosidad nos protege contra la avaricia, el egoísmo y el materialismo; además nos enseña a confiar en que el Señor nos proveerá de todo lo que desea que tengamos.

5. Admitir que no puedo llevar la vida cristiana; es Cristo en mí. Esa verdad se expresa en:

  • GALATAS 2:20 “Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí”.

Aunque demos nuestro mejor esfuerzo, si estamos apartados de Él, fracasaremos. Debemos depender por completo en Cristo, para que nos transforme y nos fortalezca.

6. Aceptar que Dios nos ama incondicionalmente. Cuando Cristo oró por sus seguidores, declaró que el Padre los amaba tanto como le amaba a Él.

  • JUAN 17:23 » Yo en ellos, y tú en mí, para que sean perfectos en unidad, para que el mundo conozca que tú me enviaste, y que los has amado a ellos como también a mí me has amado.

No hay nada que tengamos que hacer para merecer ese amor, pues no está basado en nuestros méritos, sino en la naturaleza de Dios y en nuestra relación con su Hijo. No hay nada que podamos hacer para que Dios nos ame más, o menos, o para que seamos separados de su amor.

7. Saber que Dios tiene control total de cada circunstancia de la vida. 

No somos víctimas de nuestras circunstancias, o de las acciones de otros porque Dios es soberano sobre todo, inclusive sobre las situaciones difíciles y dolorosas.

  • ROMANOS 8:28 “Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a losque conforme a su propósito son llamados”.

Este pasaje nos asegura que nuestro Padre celestial usa cada situación para nuestro bien y para su gloria. Su soberanía debe ser una fuente de consuelo, pues vivimos cubiertos por su divino amor, conocimiento, sabiduría y poder. Siempre es fiel y puede hacer uso de una gran adversidad para edificarnos y fortalecernos.

8. Depender por completo del Espíritu Santo para todo. 

Dios desea que reconozcamos nuestra absoluta dependencia en Él. Es la única manera en la que podemos crecer y estar protegidos contra el orgullo. Mientras un niño madura, se vuelve más independiente; pero en el mundo espiritual, depender más de nuestro Padre celestial es una muestra de madurez. Nos ha dado su Espíritu para enseñarnos su Palabra, transformarnos a la imagen de su Hijo y fortalecernos para obedecer y servirle.

9. Nuestro tiempo personal de meditación debe ser la prioridad de nuestra vida. 

Nada de lo que hagamos será tan esencial, fructífero o valioso como esto. Comience cada día dedicando tiempo con el Señor en oración y leyendo las Sagradas Escrituras. Reflexione en la Palabra de Dios. Humíllese delante de Él en adoración y alabanza, y aplique lo que ha aprendido.

El evangelio de Jesucristo puede penetrar el corazón más endurecido, transformar esa vida y cambiar su destino eterno. Nunca se avergüence de compartir el evangelio, “porque es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree” (Ro 1.16).

Todo esto y otros principios pueden ser una realidad en su vida, como la ha sido en la mía y la de mi familia, sí tan solo hace a Jesús el Señor y Salvador de su vida. Y para ellos repita esta oración conmigo:

«Padre celestial, vengo delante de tu presencia, humillado ante ti y reconociendo que soy un pecador, los confieso, me arrepiento y me aparto de ellos. Ven a morar a mi corazón y has de mí una nueva criatura. Hago un nuevo pacto contigo de seguir tus mandamientos y preceptos. Abre mis ojos espirituales para que pueda comprender cuál es tu voluntad para mi vida atravez de tu Palabra. En el nombre de Jesús. Amén.

FUENTE: Gracias Pastor CHARLES STANLEY por sus enseñanzas.

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