Mensajes Puros

EL CUARTO DE ORACIÓN

QUE DEBEMOS HACER CON LAS CARGAS, PRUEBAS Y DIFICULTADES?

Aunque muchos tratan de llevarlas sobre sí, Cristo nos muestra lo que debemos hacer en uno de los pasajes del Sermón del Monte. Nos dice que debemos ir a nuestro aposento, cerrar la puerta y orar a nuestro Padre celestial. Todos debemos aprender a compartir con el Señor aquello que nos preocupa. Y en ocasiones, ese aposento viene a ser nuestro cuarto de guerra mientras batallamos con el pecado, los conflictos, las decisiones y las dificultades, hasta que nos rendimos en obediencia a nuestro Dios.

LA ARMADURA DE DIOS

EFESIOS 10-18 «Por lo demás, hermanos míos, fortaleceos en el Señor, y en el poder de su fuerza. 11Vestíos de toda la armadura de Dios, para que podáis estar firmes contra las asechanzas del diablo. 12Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes. 13Por tanto, tomad toda la armadura de Dios, para que podáis resistir en el día malo, y habiendo acabado todo, estar firmes. 14Estad, pues, firmes, ceñidos vuestros lomos con la verdad, y vestidos con la coraza de justicia, 15y calzados los pies con el apresto del evangelio de la paz. 16Sobre todo, tomad el escudo de la fe, con que podáis apagar todos los dardos de fuego del maligno. 17Y tomad el yelmo de la salvación, y la espada del Espíritu, que es la palabra de Dios; 18orando en todo tiempo con toda oración y súplica en el Espíritu, y velando en ello con toda perseverancia y súplica por todos los santos;»

Los creyentes enfrentan una batalla, no contra otras personas, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas y contra las huestes espirituales de maldad en las regiones celestes. Se nos dice que debemos ponernos la armadura de Dios, pues las batallas espirituales demandan su protección:

  • El yelmo de la salvación protege nuestros pensamientos.
  • La coraza de justicia guarda nuestras emociones.
  • El cinturón de la verdad nos permite andar en la luz.
  • Nuestros pies deben estar calzados con el apresto del evangelio de la paz.
  • Debemos llevar con nosotros la espada del Espíritu, que es la Palabra de Dios.
  • Necesitamos del escudo de la fe para cubrirnos de los ataques del maligno.
  • Finalmente, debemos orar en todo momento.

Satanás es nuestro enemigo. Sabemos que es un asesino, un mentiroso, un engañador y un destructor. Pero como creyentes en Cristo, no tenemos que convertirnos en sus víctimas. Dios nos ha dado la clave para vivir en obediencia y honrarlo. Y la oración es esa clave. Mientras estamos en el cuarto de guerra de oración, libraremos nuestras batallas de rodillas. Podemos venir ante su presencia confiados y seguros de que nuestro Padre celestial conoce nuestras necesidades y escucha cada una de nuestras peticiones.

JESUCRISTO NOS HABLÓ DE UN LUGAR DE ORACIÓN.

El lugar que Jesús usaba para orar no era siempre el mismo, pues viajaba mucho. Pero sabemos que la oración siempre tuvo prioridad en su vida, y también debe tenerla en la nuestra.

  • Es un lugar privado. Cristo dice que debemos entrar en nuestro aposento y cerrar la puerta (Mt 6.6). Si en verdad deseamos encontrar un lugar apropiado para hablar a solas con Dios, Él nos lo dará. Puede que esto requiera algunos ajustes en nuestra vida, pero podemos estar convencidos de que el Señor desea que pasemos tiempo a solas para que podamos desarrollar una comunión íntima con Él.
  • Es un lugar santo. Si solemos tener un encuentro con Dios cada día en el mismo lugar, podemos decir que ese lugar es santo, pues ha sido apartado para adorar al Señor y poner ante su presencia nuestras preocupaciones. Será fácil tener comunión con Él, pues eso es lo que estaremos acostumbrados a hacer en ese lugar. Todo lo que alcancemos en nuestra vida, vendrá como resultado de la relación personal que tengamos con Dios y del tiempo que pasemos con Él en oración. Al confiar en el Señor, podemos ver la manera en la que obra en la vida de sus hijos.
  • Es donde libramos nuestras batallas. Cada vez que enfrentemos situaciones difíciles o conflictos con otras personas, debemos traerlos ante la presencia de nuestro Padre celestial y permitir que sea Él quien libre nuestras batallas. Necesitamos su guía, ayuda y sabiduría para responder adecuadamente en todo momento. Habrá ocasiones en las que nadie más podrá ayudarnos, pero el Señor siempre estará a nuestro lado para consolarnos, fortalecernos y exhortarnos. Al humillarnos ante su presencia y al clamar por su ayuda, nos sostiene en medio de las tentaciones y las pruebas de la vida.
  • Es donde recibimos instrucciones para cada día. No sabemos lo que sucederá cada día, pero Dios sí lo sabe. Si comenzamos cada día en nuestro cuarto de guerra, nos rendimos a su voluntad y le pedimos que guíe nuestros pasos, el Señor avanzará con nosotros para acompañarnos, guiarnos y protegernos. Nuestro Padre celestial promete dirigir nuestros pasos si confiamos en Él con todo nuestro corazón y si le reconocemos en cada uno de nuestros caminos, en vez de depender de nuestro propio entendimiento (Pr 3.5, 6). La Biblia nos instruye para cada situación que enfrentaremos en la vida. Pero si optamos por no escuchar al Señor, no podremos conocer su plan y perderemos la batalla. No podremos vivir en obediencia si mantenemos nuestra Biblia cerrada.
  • Es donde recibimos instrucciones para cada día. No sabemos lo que sucederá cada día, pero Dios sí lo sabe. Si comenzamos cada día en nuestro cuarto de guerra, nos rendimos a su voluntad y le pedimos que guíe nuestros pasos, el Señor avanzará con nosotros para acompañarnos, guiarnos y protegernos. Nuestro Padre celestial promete dirigir nuestros pasos si confiamos en Él con todo nuestro corazón y si le reconocemos en cada uno de nuestros caminos, en vez de depender de nuestro propio entendimiento (Pr 3.5, 6). La Biblia nos instruye para cada situación que enfrentaremos en la vida. Pero si optamos por no escuchar al Señor, no podremos conocer su plan y perderemos la batalla. No podremos vivir en obediencia si mantenemos nuestra Biblia cerrada.
  • Es donde confesamos nuestros pecados. Cuando abrimos su Palabra con un corazón sincero ante su presencia, tenemos la oportunidad de confesar nuestros pecados y de pedirle que nos muestre aquello que hemos hecho fuera de su voluntad. Mientras oramos, debemos darle tiempo a Dios para que hable a nuestro corazón. En ocasiones usa pasajes de la Biblia para exhortarnos, dirigirnos y mostrarnos lo que hemos hecho mal. También nos habla por medio de su Espíritu Santo. Y hasta puede llegar a usar las pruebas y las dificultades para captar nuestra atención.
  • Es donde desarrollamos una relación cercana con Dios. Si estamos demasiados ocupados para pasar tiempo a solas con el Señor, no podremos crecer en la comunión que nos ha permitido tener con Él. Dios nos ama y desea que dediquemos tiempo para conocerlo. Hay momentos en los que oramos junto a otras personas, pero es cuando estamos a solas que crecemos más en sus caminos y abrimos nuestro corazón ante su presencia. Esta es la actividad más importante en la vida del cristiano, pues nos permite tener comunión con nuestro Salvador.
  • Es donde dejamos nuestras cargas. Dios se encarga de llevar nuestras cargas y preocupaciones, y perdona nuestros pecados si se los confesamos.
  • Es donde lloramos nuestras pruebas y pesares. Cuando vamos a nuestro cuarto de oración y clamamos al Señor, Él nos escucha, comprende y sana nuestro roto corazón.
  • Es donde perdonamos a otros. El Señor no solo perdona nuestros pecados, sino que también nos ayuda a perdonar a los que nos han herido.
  • Es donde somos fortalecidos. Es en ese lugar santo que tenemos la oportunidad de expresar todo lo relacionado con nuestra vida; y al derramar nuestro corazón en oración, somos fortalecidos por el Señor.

OREMOS: Gracias Señor porque nos haces estar consientes de tu presencia y que nos has dado las armaduras espirituales para cuando pasamos por situaciones difíciles. Bendecimos tu nombre y te agradecemos porque cada vez que accesamos a tu presencia en oración podemos encontrar consuelo, provisión, fortaleza, ayuda y liberación. En el nombre de Jesús.

FUENTE: Gracias Pastor CHARLES STANLEY por sus enseñanzas.

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QUE HACER CUANDO HAY UN VACIO EN NUESTRO CORAZÓN

Alguna vez ha sentido un vacío en su espíritu, en su alma, en su corazón y en su ser. Y aun cuando todo parezca estar de maravillas, pero muy en el fondo falta algo. Muchas personas viven ese vacío, sin nunca entenderlo, porque buscan en el lugar equivocado.

Sentirse vacío es no estar completo, es decir, no estar satisfecho y no tener una paz genuina. Probablemente se pregunta: Porque siento lo que siento?,  cuál es la razón?

Para entender esto, recurramos a conocer más de Jesucristo. Lo interesante es que Jesús conocía a todas las personas, porque tenía un discernimiento divino y sabía exactamente lo que ocurría a esa persona en particular. Ahora, si andamos en el Espíritu, Dios nos da un cierto grado de eso, pero siempre que andemos en el Espíritu y  vivamos cómo le agrada a Él.

Hay dos historias que muestran este discernimiento, uno de ellos es cuando Nicodemo, uno de los principales de la Sinagoga, se presento ante Jesús, a escondidas, para preguntarle, cómo era posible que hiciera esos milagros?. A lo que Jesus, le explico que solo podría entrar al Reino de los Cielos si nacía de nuevo. Había una hambre en este hombre, pues quería tener lo mismo que Jesús.

Otra historia es la de la Samaritana:

JUAN 4: 5-18 «Vino, pues, a una ciudad de Samaria llamada Sicar, junto a la heredad que Jacob dio a su hijo José.Y estaba allí el pozo de Jacob. Entonces Jesús, cansado del camino, se sentó así junto al pozo. Era como la hora sexta. Vino una mujer de Samaria a sacar agua; y Jesús le dijo: Dame de beber. Pues sus discípulos habían ido a la ciudad a comprar de comer. 9La mujer samaritana le dijo: ¿Cómo tú, siendo judío, me pides a mí de beber, que soy mujer samaritana? Porque judíos y samaritanos no se tratan entre sí.Respondió Jesús y le dijo: Si conocieras el don de Dios, y quién es el que te dice: Dame de beber; tú le pedirías, y él te daría agua viva. La mujer le dijo: Señor, no tienes con qué sacarla, y el pozo es hondo. ¿De dónde, pues, tienes el agua viva?. ¿Acaso eres tú mayor que nuestro padre Jacob, que nos dio este pozo, del cual bebieron él, sus hijos y sus ganados?.  Respondió Jesús y le dijo: Cualquiera que bebiere de esta agua, volverá a tener sed; mas el que bebiere del agua que yo le daré, no tendrá sed jamás; sino que el agua que yo le daré será en él una fuente de agua que salte para vida eterna. La mujer le dijo: Señor, dame esa agua, para que no tenga yo sed, ni venga aquí a sacarla. Jesús le dijo: Ve, llama a tu marido, y ven acá. Respondió la mujer y dijo: No tengo marido. Jesús le dijo: Bien has dicho: No tengo marido; porque cinco maridos has tenido, y el que ahora tienes no es tu marido; esto has dicho con verdad.»

Jesús le dijo: Ve, llama a tu marido y ven acá. Pareciera que Jesús estaba cambiando de tema. A qué se debe esto?, pensemos por un momento en esta mujer, porque ella es un ejemplo perfecto de alguien que vive una vida vacía. Una persona que se siente vacía, sin sentido, ni dirección, ni propósito verdadero, no hay sentido de realización. sus planes están en duda, no tiene muchas metas, ni sueños reales en la vida, porque se han dado por vencidos.

Puede ser alguien que estuvo casado y ya no lo está y eso empeora el vacío. O pueda ser que su esposo o esposa han fallecido y eso empeora mucho el vacío. O sus hijos se han ido a la Universidad o se han movido a otra ciudad.

Pero porque se sienten vacíos?, que hace falta en sus vidas? Bueno observemos a esta mujer. Dice la Biblia que Jesús decidió pasar por Samaria y descansar sentándose en el pozo y en ese momento llego una mujer Samaritana a la que se dirigió, lo cual era inusual, porque en aquellos tiempos no era costumbre que los hombres hablaran con mujeres en publico. 

Pero note lo que sucede: Sabes porque Jesús le pidió algo de beber.

1. Con el propósito de ayudarle a descubrir quién era ella.

2. Qué descubriera donde estaba en la vida.

3. Y para guiarla en una dirección distinta. 

Luego comenzaron a hablar acerca del asunto del agua viva. El agua, en aquel tiempo, era uno de los recursos mas preciados. Así que hablar de agua viva, es agua que fluye, lo que tuvo que cuestionar ya que el agua del pozo no fluía, estaba estancada. Entonces al hablar del agua viva, ella lo interpreta como agua que corre. El Seńor le dijo: si supieras quien soy, me pedirías agua y yo te daría agua viva. A lo que ella se intereso y captó su atención. Así que repentinamente, su actitud cambia al reconocer que Él sabía algo que ella no sabía.

Y Jesús continua la conversación, manifestándole lo siguiente: «Jesús y le dijo: Cualquiera que bebiere de esta agua, volverá a tener sed; mas el que bebiere del agua que yo le daré, no tendrá sed jamás;» A lo que la mujer le dijo: «Señor, dame esa agua, para que no tenga yo sed, ni venga aquí a sacarla.» 

En tanto, Jesús, le cambió el tema: «Ve, llama a tu marido, y ven acá.»  Que fue lo que hizo Jesús: fue directo al meollo del asunto o sea al problema que ella tenía: «Respondió la mujer y dijo: No tengo marido. Jesús le dijo: Bien has dicho: No tengo marido; porque cinco maridos has tenido, y el que ahora tienes no es tu marido; esto has dicho con verdad.»

Es decir, no están casados. Imagínese, lo que ella sintió cuando su vida privada salió a relucir. Sin embargo, note que Jesús no la condenó, no le dijo, mujer adultera, no mencionó palabra de condenación. 

Piense en esto, la Samaritana sufrió 5 veces el terrible rechazo, tu no sirves para nada, no importas, no estas a la altura, no puedes; asi que cada vez, uno de esos hombres tomaba una parte de ella, le quitaba parte de su personalidad. 

No sé si por alguna razón, alguien le dijo lo mismo, no estas a la altura, no vales o por cualquier otra razón hayas sido criticado. Seguro que eso habrá provocado un sentimiento y un dolor interno. 

Entonces Jesús la hace confrontar lo que estaba pasando en su vida, se sentía rechazada, insignificante, marginada por todas las mujeres de la villa y se encontraba sola. Pero, Jesús no solo vio la condición en que estaba, sino que vio la soledad en lo profundo de su ser. 

NADA  NI NADIE PUEDE SUSTITUIR A JESUCRISTO 

Escuche bin lo que voy a decirle: Dios nos creó a cada uno de nosotros para relacionarnos personalmente con Él. Por lo tanto, esto significa que nada sustituye a Jesucristo en la vida, porque no hay sustituto que pueda darnos satisfacción, felicidad, paz y gozo en la vida. La Samaritana lo probó todo y nada funcionó. Mire, hasta que no se relacione con Dios, su vida no estará bien. 

QUE PASA CUANDO ALGUIEN ESTA VACIO ? 

Esta vacío, frustrado,, se divide su mente, siempre esta buscando algo que satisfaga ese profundo vacío, unos lo hacen ingiriendo alcohol, otros con drogas o con sexo, o con cosas materiales, etc. Podrás tomar toda el agua que puedas, pero no vas a poder saciar la sed que hay en tu ser interior, porque solo hay una cosa que satisface el corazón y Jesús se lo dijo a la mujer, le dijo que el agua de la que Él hablaba es eterna, que fluye y perdura. 

JUAN 10:10 » ….yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia.» 

Esa palabra abundancia significa que se desborda, es mas que suficiente, que llena, y que satisface. 

COMO ES ESA VIDA 

Al beber del agua que ofrece Jesús, recibimos esto: AMOR, GOZO, PAZ, PACIENCIA, BENIGNIDAD, BONDAD, FE, MANSEDUMBRE, TEMPLANZA, es decir los fruto del Espíritu (GÁLATAS 5:22-23). Es decir que si tenemos a Jesús en nuestras vidas, tenemos el privilegió de tener todo eso. Esa es la promesa. 

La mujer se percato de lo que sucedía y dice la Palabra que corrió a la ciudad: 

JUAN 4: 28-30 » Entonces la mujer dejó su cántaro, y fue a la ciudad, y dijo a los hombres: Venid, ved a un hombre que me ha dicho todo cuanto he hecho. ¿No será este el Cristo?. Entonces salieron de la ciudad, y vinieron a él.

Desde luego que ella reconoció que Jesús era el Cristo y sabemos que ella aceptó a Cristo como su Salvador, no bajo los términos que conocemos, porque al contarles lo que sucedió, no le hubieran escuchado, sino hubieran visto el cambio transformador que reflejaba. Y vinieron a conocer a Jesús, entendiendo quién era Él. 

JUAN 4: 39- 42  » Y muchos de los samaritanos de aquella ciudad creyeron en él por la palabra de la mujer, que daba testimonio diciendo: Me dijo todo lo que he hecho. Entonces vinieron los samaritanos a él y le rogaron que se quedase con ellos; y se quedó allí dos días. Y creyeron muchos más por la palabra de él, y decían a la mujer: Ya no creemos solamente por tu dicho, porque nosotros mismos hemos oído, y sabemos que verdaderamente este es el Salvador del mundo, el Cristo.

O sea que Dios también cambió sus vidas. Por lo tanto, no importa dónde se encuentre en la vida, ni cuánto este sumido en su situación, frustrado, preocupado, desvalido, desesperado porque todo lo que ha probado no ha tenido exito. Le invito a que prueba lo único que funcionará: Jesucristo. 

Talvez usted se pregunte y cómo lo hago?. Sencillamente haga esta oración conmigo, repitiéndolo en voz alta:  «Padre celestial, vengo humillado delante de tu presencia, a pedirte perdón por mis pecados, me arrepiento de todos y cada uno de ellos. Hoy, quiero entregar mi vida a ti. Ven a morar a mi corazón y a todo mi ser. Abre mis ojos espirituales para seguirte a ti, y hacer tu voluntad. Te lo pido en el nombre de Jesús. Amén.»  

FUENTE: Gracias Pastor CHARLES STANLEY por sus enseñanzas.

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CUANDO DIOS GUARDA SILENCIO

En algún momento de nuestras vidas, acudimos a Dios en medio de una gran necesidad (crisis económica, enfermedad crónica, fuerte oposición de sus enemigos, conflicto familiar agravado, etc.)

Sintiéndose afligido, pero experimentamos el silencio de Dios,

y percibir como pasa el tiempo, y la respuesta anhelada no llega?

Entonces: ¿Cómo manejas el silencio de Dios? 

  1. ¿Te molestas con Dios, te descorazonas y desanimas? ¿Siente que Dios no se ocupa de ti, o que Él le ha abandonado?
  2. ¿O, por el contrario, te quebrantas, te humillas, te contristas espiritualmente, te sensibilizas a la voz de Dios y su presencia, te enfocas en Dios y te acerca más a Él, y te fortalece y afirma en Él?

Uno de los desafíos más difíciles de procesar y enfrentar en la vida de fe, son los silencios de Dios. 

En esos momentos en que sentimos que Dios guarda silencio, podemos sentirnos desesperanzados, confundidos, con incertidumbre, con temor, y aun con dudas en la fe.

Esa fue, en múltiples ocasiones, la experiencia del rey David, quien atravesando por grandes necesidades y padeciendo fuerte tensión y aflicción, sintió que Dios no le oía, que era indiferente a la crisis que estaba atravesando. 

Salmo 13:1. “¿Hasta cuándo, Dios? ¿Me olvidarás para siempre? ¿Hasta cuándo esconderás tu rostro de mí?” 

Es una experiencia debilitadora acudir a Dios en oración en medio de una gran necesidad, y clamar a Dios desde lo más profundo del corazón, y no recibir, aparentemente, respuesta de Dios, al punto de creer que Dios ni siquiera le está escuchando o le está ignorando.  

¿Qué pasa con nuestra fe cuando en medio de una gran necesidad clamamos a Dios, y Él permanece en silencio? 

El silencio de Dios tiene el potencial de conmover y trastocar nuestros fundamentos teológicos y nuestra fe. 

Definitivamente, esa es una experiencia muy frustrante y debilitadora. Uno se cansa psicológica y emocionalmente, y puede llevarnos a una   crisis espiritual, se agota de tratar y tratar y eventualmente, uno deja de insistir.

Podemos experimentar mucha soledad, desamparo, sensación de abandono, y una incertidumbre difíciles de sobrellevar.

¿Cómo administramos los silencios de Dios?

En esos momentos en que acudimos en súplica y clamor a Dios, queremos que Él nos hable, que se manifieste y que nos dé una respuesta rápida a nuestras interrogantes y necesidades.

Pero Dios, en ocasiones y en apariencia, luce impasible, insensible y desentendido de nuestras necesidades. 

La verdad es que Él no está obligado a satisfacer nuestras demandas, ni a cumplir con nuestros tiempos y requerimientos.

Dios no actúa según nuestros caprichos, o agendas personales. Dios no es una posesión particular, un solucionador de problemas, o un consuelo instantáneo en tiempos de necesidad. 

Pero hay algo que debemos comprender, Dios es el Creador del universo, el Dueño y Señor Soberano de todo lo que existe. Él tiene su propia agenda y tiempos, sus propios planes para nosotros. Porque Dios, que es perfecto, y sabe que es lo que más nos conviene. 

Dios es soberano, y tiene un conocimiento total de nuestras necesidades, circunstancias y motivaciones; un conocimiento mucho más profundo que nuestro conocimiento y perspectiva limitada.

De modo que Él hace su aparición en su propio tiempo perfecto, y según su sabiduría infinita, a su manera y en su tiempo.

En muchas ocasiones buscamos a Dios con la motivación y en la forma incorrecta. Por eso Dios “se esconde”, hasta que le buscamos con la actitud adecuada.

Pero, sabes lo que Él quiere?

  1. Dios quiere más de nuestros encuentros con Él.
  2. Quiere relación y comunión, más que una simple transacción.
  3. El anhela nuestra adoración.
  4. Quiere entronarse en nuestro corazón, no tan sólo que le utilicemos.

¿Qué hace Dios durante el silencio?

  1. Y el silencio es una forma de hacer su trabajo. El silencio es a menudo el “lugar” en el que Dios nos espera para que logremos escucharle a Él, en vez de escuchar el ruido de nuestra propia voz.
  2. Dios permanece a veces en silencio, porque quiere abrirse paso al interior de nuestra alma para hacer que Dios haga morada en nosotros; para romper con toda agenda personal, y colocar el corazón en un estado de total atención y expectación en Él.
  3. Dios usa el silencio para hablarnos, tratar con nosotros, disciplinarnos, propiciar nuestro crecimiento (paciencia, perseverancia, fidelidad, etc.).
  4. Es también una forma en que Dios nos brinda el espacio para tomar conciencia de lo que verdaderamente hay en nuestro corazón: motivaciones, recursos de afrontamiento, creencias. 

Esa fue la experiencia del profeta Elías, quién ante la persecución de Jezabel, corre a esconderse en una cueva, y allí experimenta la presencia de Dios en el silencio

1 REYES 19:9-18 Y allí se metió en una cueva, donde pasó la noche. Y vino a él palabra de Jehová, el cual le dijo: ¿Qué haces aquí, Elías? 10Él respondió: He sentido un vivo celo por Jehová Dios de los ejércitos; porque los hijos de Israel han dejado tu pacto, han derribado tus altares, y han matado a espada a tus profetas; y sólo yo he quedado, y me buscan para quitarme la vida. 11Él le dijo: Sal fuera, y ponte en el monte delante de Jehová. Y he aquí Jehová que pasaba, y un grande y poderoso viento que rompía los montes, y quebraba las peñas delante de Jehová; pero Jehová no estaba en el viento. Y tras el viento un terremoto; pero Jehová no estaba en el terremoto. 12Y tras el terremoto un fuego; pero Jehová no estaba en el fuego. Y tras el fuego un silbo apacible y delicado. 13Y cuando lo oyó Elías, cubrió su rostro con su manto, y salió, y se puso a la puerta de la cueva. Y he aquí vino a él una voz, diciendo: ¿Qué haces aquí, Elías? ……. 15Y le dijo Jehová: Ve, vuélvete por tu camino, por el desierto de Damasco; y llegarás, y ungirás a Hazael por rey de Siria. 16A Jehú hijo de Nimsi ungirás por rey sobre Israel; y a Eliseo hijo de Safat, de Abel-mehola, ungirás para que sea profeta en tu lugar. 17Y el que escapare de la espada de Hazael, Jehú lo matará; y el que escapare de la espada de Jehú, Eliseo lo matará. 18Y yo haré que queden en Israel siete mil, cuyas rodillas no se doblaron ante Baal, y cuyas bocas no lo besaron.

El texto sagrado sugiere que el silencio de Dios no está vacío, sino lleno de su presencia.

El silencio de Dios tiene mucho contenido sí somos capaces de agudizar nuestros sentidos espirituales, y nos entregamos a él.

Y la invitación es a entrar en ese silencio de Dios sí queremos encontrarle.

Dios usa el silencio para comunicarse con sus hijos

  1. Cuando Dios hace silencio pareciera que Él no está prestando atención, o que no está haciendo nada a favor nuestro; pero es todo lo contrario, Dios habla a través de su silencio. 
  2. Detrás del silencio de Dios, Él está trabajando detrás de bastidores; y tiene una respuesta a nuestras oraciones.
  3. El silencio de Dios nos presenta algunos mensajes que Dios nos transmite en esos momentos: 

“Mis promesas son firmes.

Sostente con mi palabra, ella es una guía segura, infalible e inerrable.

Necesitas confiar más en mí.

Yo estoy cerca de ti…nunca te abandonaré… nunca dudes de mí.

Persiste y mantente firme en oración.

Aprende a conocer mi corazón”. Y muchos otros mensajes más escondidos en el silencio de Dios. 

Pero tambien, cuando Dios hace silencio, deberíamos preguntarnos:

  1. ¿por qué Dios calla? A veces es nuestro pecado el que hace que Dios calle.
  2. O puede que Dios esté trabajando con nuestro carácter: paciencia, fortaleza, humildad, fidelidad, entre otros rasgos del carácter que Dios quiere pulir en nosotros.
  3. O Dios en su soberanía, omnisciencia y sabiduría, tiene sus razones que nosotros no somos capaces de comprender, y que Él no está obligado a explicar.

Dios pagó un precio excesivamente alto para poder escucharnos

Dios pagó un precio demasiado alto para escucharlo a usted y a mí. Cristo mismo con su muerte expiatoria pago ese precio.

Él experimentó toda la gama de experiencias y emociones que usted y yo podemos experimentar, y todo eso para servirnos como sumo sacerdote e intermediario ante el Padre (Hebreos 4:14-16).

Dios no pago un precio tan alto, para luego hacerse el desentendido y el sordo. Tengamos, pues, la plena certidumbre de que como dijo el profeta Miqueas

MIQUEAS 7:7 “Mas yo a Jehová miraré, esperaré al Dios de mi salvación El Dios mío me oirá” (Miqueas 7:7).

Recuerda:

1. La voluntad de Dios es Buena, agradable y perfecta.

2. Dios lo hace hermoso en su tiempo. Eclesiastes 3:11

3. No dudemos de Dios, pues los planes de Dios son perfectos y en el tiempo de Él. Eclesiastes 3:1

4. No perdamos esa esperanza y la fe, porque lo que hemos pedido a Dios, de acuerdo a su voluntad, lo va hacer en su tiempo.

5. Estemos expectantes de lo que Dios va hacer. Llamando las cosas como si fuesen.

FUENTE: Gracias ARNOLDO ARANA por sus enseñanzas

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LA PAZ DURADERA DE JESÚS

La noche antes de la crucifixión Cristo les hizo una maravillosa promesa a sus discípulos:

JUAN 14:27 “La paz os dejo, mi paz os doy; yo no os la doy como el mundo la da. No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo”.

No les prometió una vida cómoda ni tranquila. Todo lo contrario, les dijo que tendrían paz en su corazón aunque estuvieran rodeados de dolor, dificultad e incertidumbre. Y esa es la misma paz que Cristo promete a todos los que somos suyos.

La paz que Cristo ofrece es una satisfacción que solo encontramos en Él. No depende de las circunstancias, sino de nuestra relación con Dios, por medio de Jesucristo. Podemos tener la confianza de que, sin importar lo que enfrentemos, el Señor está con nosotros por medio del Espíritu Santo. Ya sea que vayamos a su presencia al morir o que Cristo regrese, todos los problemas de esta vida se acabarán e iremos al cielo a vivir con Él para siempre. Y entonces disfrutaremos de todo lo que ha prometido; pero hasta que ese momento llegue, podemos disfrutar de su paz en medio de las dificultades y los problemas de este mundo.

La paz de Cristo no es como la que el mundo ofrece.

Esta era no se caracteriza por paz, ni externa ni interna. Las personas sienten ansiedad debido a sus empleos, situación económica, relaciones interpersonales, entre otras cosas; pues el mundo no puede dar la paz que va más allá de las circunstancias. Solo puede ofrecer una paz aparente que se basa en la falsa promesa de que la paz llegará al obtener lo que se desea.

En los días en los que el Señor vivió en este mundo, las autoridades romanas se esforzaban por mantener una paz externa por medio de dos tipos de sometimiento: el poder y el dolor. Sin embargo, la paz que Cristo da no se obtiene a la fuerza. En griego la palabra paz es eirene, la cual significa atar o unir, y da la idea de unidad sin conflicto ni abatimiento. De manera que recibimos la oferta de paz que Jesucristo ofrece al unirnos a Él.

Sin dicha relación personal, nunca disfrutaremos de paz genuina —sin importar todo lo que tengamos. Además, la ansiedad y la falta de tranquilidad pueden ocasionar dolencias físicas. Aunque intentemos buscar alivio en otras alternativas, nunca podremos encontrar paz separados de Cristo.

CRISTO ES LA FUENTE DE PAZ

La paz de Cristo no es algo que podamos obtener por medio de nuestras obras, ya que es un regalo que Dios da a todos los que somos suyos. De hecho, Cristo es el regalo que recibimos al ser salvos. En ese momento establecemos una relación eterna con Cristo, y donde Él está, hay paz. Una de las evidencias de esa relación con el Príncipe de Paz es que venimos a ser pacificadores (Mt 5.9). Y la manera más básica de hacerlo, es al conectar a otras personas con Jesucristo, el mayor pacificador.

EL CAMINO A LA PAZ ES ANGOSTO

El mundo ofrece una amplia gama de maneras de encontrar la paz, pero todas son falsas. Sin embargo, este es el camino que la mayoría de la gente elige. Van de una falsa esperanza a otra, pero nunca logran satisfacer la necesidad de paz que tienen en su corazón.

Cuando el Señor envió a sus discípulos a proclamar el reino de Dios, les dijo:

LUCAS 10:5 “En cualquier casa donde entréis, primeramente decid: ‘Paz sea a esta casa’” .

Este versículo nos recuerda que debemos orar por los hogares que visitamos. Aunque no conozcamos la situación que enfrentan, el Señor sí la conoce, y podemos orar para que reciban a Jesucristo como Salvador personal, y así disfruten de su maravillosa paz.

En el camino angosto hacia la paz hay obstáculos que intentarán robar nuestra paz.

  • Pensamientos de lujuria.Cuando el cristiano pone su mirada en aquello que no debería y desea algo pecaminoso, no puede tener paz por la convicción de pecado que proviene del Espíritu Santo que mora en su vida. La lujuria siempre produce caos en el corazón y en el alma.
  • Pensamientos de culpa. La paz es frágil y fácil de perder cuando nos sentimos culpables por nuestro pecado. Puede que hayamos dicho o hecho algo indebido, o que hayamos dejado de expresar o de hacer algo que nos había encomendado. De igual manera, nuestra paz se desvanece bajo la convicción del Espíritu Santo.
  • Enojo. La paz y el enojo no pueden coexistir. La hostilidad remueve sentimientos negativos hacia otras personas y nos roba la tranquilidad.
  • Amargura. Si permitimos que las experiencias dolorosas del pasado se enconen, no podremos tener paz, pues nuestra atención estará centrada en el mal que nos han hecho y no en Cristo. El Señor sufrió más injusticias que cualquier otra persona, pero nunca se llenó de amargura y, por tanto, debemos seguir su ejemplo.
  • Egocentrismo. Si vivimos preocupados por lo que deseamos o creemos merecer, no tendremos paz, pues tales pensamientos están basados en el orgullo.
  • Duda. Cada vez que dudamos de la Palabra de Dios o creemos que no contestará nuestras oraciones, dejamos de disfrutar de la paz que Cristo da al reinar en nuestro corazón.
  • Incredulidad. Aquellos que viven sin el Señor Jesucristo no disfrutan de su paz, pues no tienen una relación personal con Él. Pueden expresar una serenidad limitada y temporal, pero no es duradera, pues pueden perderla con facilidad.
  • Envidia. La preocupación que produce desear algo ajeno roba nuestra tranquilidad y contentamiento.

COMO PODEMOS DISFRUTAR LA PAZ DE CRISTO? 

1. Debemos creer que Dios tiene el control de nuestra vida y de nuestras circunstancias. De lo contrario, trataremos de tomar el control, y no hay paz en esa lucha.

2. Debemos creer que su oferta de paz es real, y estar dispuestos a recibirla pese a nuestros sentimientos.

3. Debemos rendir por completo nuestra vida, mente, voluntad y emociones a Cristo como Señor. Esto incluye someter nuestro carácter, conversaciones y conducta a su voluntad.

Tener la paz de Cristo no significa que estaremos exentos de problemas, sufrimientos o enfermedades. Pero cuando tengamos que enfrentar alguna de esas situaciones, podremos tener la confianza absoluta y la certeza que solo encontramos en Cristo. Él es poderoso para sostenernos en medio de cualquier dificultad. De hecho, a veces las situaciones más dolorosas y difíciles vienen a ser el terreno fértil para la maravillosa paz que Dios nos da en momentos como esos.

Talvez tu has estado preocupado e inquieto por algo, o has sentido envidia o codicia o te sientes consternado por por la forma en que te han tratado ,o por lo que podría pasar en tu empleo o negocio, pero ten la seguridad absoluta que Dios tiene el control absoluto y para que la paz de Dios se haga real en tu vida, te invito a entregar tu vida a Cristo.

OREMOS: Señor, aquí estoy, aquí tienes mi vida, confiaré en ti, en lo que tu puedes hacer, confiaré en que tienes el control absoluto de mi vida y que harás que todo salga de manera tal, que sea de bendición para ti Señor y de bendición para mí. Te lo pido en el nombre de Jesús. Amén.

FUENTE: Gracias Pastor CHARLES STANLEY por sus enseñanzas.

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