Categoría: Gloria De Dios

¡DIOS QUIERE HABITAR EN TI!

Amigo/amiga, quizás has buscado respuestas en muchas partes. Has buscado paz en el dinero, seguridad en las personas, satisfacción en los placeres de este mundo, pero tu corazón sigue sintiendo un vacío que nada ni nadie ha podido llenar.

Y hoy Dios te hace una pregunta a través de Su Palabra:

«¿No sabéis que sois templo de Dios, y que el Espíritu de Dios mora en vosotros?» (1 Corintios 3:16).

Escucha esto: Dios nunca diseñó al ser humano para vivir lejos de Él. Desde el principio, el deseo de Dios fue habitar con Su creación. Pero el pecado levantó una barrera entre el hombre y Dios. La desobediencia contaminó el templo. El corazón se llenó de orgullo, de dolor, de miedo y de pecado.

Sin embargo, Dios no te abandonó.

Por amor, envió a Su Hijo Jesucristo a morir en una cruz. Allí cargó tus pecados, tus culpas, tus fracasos y tus rebeliones. Derramó Su sangre para limpiar el templo que el pecado había contaminado.

Jesús no murió solamente para darte una religión. Jesús murió para darte una nueva vida. Murió para restaurar tu relación con Dios. Murió para que el Espíritu Santo pudiera habitar nuevamente en tu corazón.

Tal vez hoy te sientes roto, vacío o indigno. Quizás piensas que has ido demasiado lejos. Pero escucha esta verdad: la gracia de Dios es más grande que tu pecado, y la sangre de Cristo es más poderosa que tu pasado.

Pero la Palabra también nos advierte: «Si alguno destruyere el templo de Dios, Dios le destruirá a él; porque el templo de Dios, el cual sois vosotros, santo es.»

Dios toma en serio el destino de tu alma. Él te ama demasiado para dejarte vivir separado de Su presencia. Hoy te llama al arrepentimiento. Hoy te llama a abandonar aquello que te destruye. Hoy te llama a volver tu corazón a Cristo.

Porque el mismo Dios que juzga el pecado es el Dios que ofrece misericordia al pecador arrepentido.

Hoy puede ser el día que cambie tu eternidad.

Hoy tus cadenas pueden romperse.

Hoy tus pecados pueden ser perdonados.

Hoy tu nombre puede ser escrito en el Libro de la Vida.

Abre tu corazón a Jesucristo. Entrégale tu vida. Permite que Él limpie el templo y haga de ti una nueva creación.

Porque cuando Cristo entra en una vida, todo cambia.

La culpa es reemplazada por perdón.

La tristeza por esperanza.

La muerte por vida eterna.

Y el vacío por la gloriosa presencia del Espíritu Santo.

¡Corre a Cristo mientras hay tiempo!

¡Corre a la cruz mientras la puerta de la gracia sigue abierta!

¡Y permite que el Dios Viviente haga de tu corazón Su morada para siempre!

Quieres ser un portador de la Gloria de Dios, entonces repite conmigo esta oración: Señor Jesús, hoy rindo completamente mi vida a Ti. Limpia mi corazón con Tu sangre preciosa y haz de mí un templo santo para Tu Espíritu. Renuncio a todo lo que apaga Tu presencia y recibo Tu fuego, Tu poder y Tu gloria. Úsame para reflejar a Cristo dondequiera que vaya. Que mi vida sea un altar vivo y un portador de Tu gloria. En el nombre de Jesús. Amén.

[fbcomments]

«YO SOY», LA REVELACIÓN SUPREMA DEL CRISTO GLORIFICADO

Jesús declara su divinidad ante sus acusadores: el “YO SOY” eterno que reina con poder y vendrá en gloria triunfante.

[fbcomments]

EL FUEGO QUE CAMBIA TU DESTINO

El fuego Santo de Dios que vio Moisés, está disponible hoy para ti. No es un fuego que destruye, es un fuego que purifica, transforma y envía para cumplir tu propósito

Así que levántate porque el mismo Dios que habló desde la zarza a Moises, te está llamando por nombre. No mires tu pasado, no mires tus limitaciones. El “Yo Soy” está contigo.

[fbcomments]

«¡EXTIENDE TU MANO!»

Mateo 12:9-14 «Y he aquí, había allí uno que tenía seca una mano. Y preguntaron a Jesús, para poder acusarle: ¿Es lícito sanar en el día de reposo? Entonces él les dijo: ¿Qué hombre habrá de vosotros que tenga una oveja, y si ésta cayere en un hoyo en día de reposo, no le eche mano y la levante?Pues, ¿cuánto más vale un hombre que una oveja? Por consiguiente, es lícito hacer el bien en los días de reposo. Entonces dijo a aquel hombre: Extiende tu mano. Y él la extendió, y le fue restaurada sana como la otra.»

No es casualidad que estés oyendo este mensaje. No es coincidencia que justo ahora, en medio de tu dolor, de tu parálisis, de tu sequedad… ¡Jesús ha venido a tu encuentro!
Había en la sinagoga un hombre con la mano seca. ¡Una parte de él ya no vivía! Representa a muchos en este tiempo…
Corazones secos… ministerios paralizados… sueños enterrados… matrimonios rotos…

¡Pero Jesús no pasó de largo! ¡Jesús no ignoró su condición!
Mientras los religiosos estaban más enfocados en la ley, en la crítica, en los tecnicismos del sábado…
Jesús estaba enfocado en la restauración, en la vida, en el poder del Reino.

¡Y hoy el Reino ha venido sobre ti!

¡Escucha bien! No importa quién te haya señalado. No importa quién te haya descartado.

Los religiosos estaban allí… no para ayudar, sino para atrapar…
Pero cuando Jesús está presente, no hay trampa que prospere, no hay argumento que resista.

Jesús le dice al hombre: «¡Extiende tu mano!»
¡Qué palabra tan poderosa!
Porque esa es justamente la parte que él no podía mover.
¡Lo que estaba seco, lo que estaba muerto, lo que era imposible!
Pero cuando la voz del Hijo de Dios se oye, el poder creativo de Dios se desata.

No fue solo una orden… fue una impartición de vida.
¡La palabra misma contenía la fuerza para obedecerla!

Y hoy, en el Nombre de Jesús, yo te hablo a ti, en el poder del Espíritu Santo:
¡Extiende tu mano!
Extiende lo que quedó paralizado.
Extiende tu fe.
Extiende tu esperanza.
Extiende tu obediencia.
¡Aunque parezca imposible, obedécelo por la fe!
¡Y verás cómo lo seco se vuelve fértil!
¡Verás cómo lo muerto resucita!
¡Verás cómo lo que era tu vergüenza se vuelve tu testimonio!

El enemigo siempre buscará acusar cuando Dios quiere restaurar.
Pero hoy tú decides: ¿Vas a quedarte en la sinagoga seco? ¿O vas a levantarte en fe y extender lo que ya dabas por perdido?
Porque cuando el fuego del Espíritu Santo toca lo seco, eso se prende en llamas de propósito, de poder, de milagros.

Hoy te digo en el nombre de Jesús:
¡Extiende tu mano!
¡Extiende tu llamado!
¡Extiende tu adoración!
¡Extiende tu confianza!
¡Porque este es el día del milagro!
¡Este es el día de tu restauración!
¡Este es el día en que el Hijo del Hombre se detuvo en tu casa… para devolverte lo que el enemigo te quitó!

¡Levántate! ¡No temas! ¡Obedece!
Y verás la gloria de Dios en tu vida. ¡Amén!

OREMOS: «Padre amado, en el nombre poderoso de Jesús, hoy recibo tu palabra. Declaro que lo que estaba seco en mi vida recibe aliento del Espíritu Santo. Señor, yo extiendo mi mano, extiendo mi fe, extiendo mi obediencia. Rompo toda acusación y toda parálisis espiritual. Declaro restauración, sanidad y vida abundante sobre mí y mi casa. ¡Hoy es mi día de milagro! ¡Hoy tu gloria se manifiesta! En el nombre de Jesús… ¡Amén y amén!»

[fbcomments]
Facebook
YouTube