Categoría: Amor de Dios

!AMADO AUN CUANDO NO LO MERECIAS!

Este no es un mensaje más!
¡Esto es una confrontación divina a tu alma!

La Palabra declara:
JUAN 3:16-21 “Porque de tal manera amó Dios al mundo…”

¡Detente ahí!
¡De tal manera!

No hay mente que pueda medir ese amor…
No hay historia humana que pueda compararlo…
¡Es un amor que rompe toda lógica!

¡Dios amó cuando no había nada digno que amar!
¡Dios amó cuando el hombre estaba caído, sucio, perdido!

Y ese amor no se quedó en palabras…
¡Se convirtió en acción!

Dios dio…
¡Dios entregó a su Hijo, a Jesucristo!

¡Eso es poderoso!

Porque el cielo no escatimó lo más valioso
para rescatar lo que estaba condenado.

¡Escúchame!

La cruz no fue un accidente…
¡fue una decisión de amor!

Cada clavo…
cada gota de sangre…
cada herida…
¡gritaba tu nombre!

¡Tú eras el motivo!
¡Yo era el motivo!

Pero aquí viene la verdad que muchos no quieren oír…

El mismo pasaje dice que la Luz vino al mundo…
¡pero los hombres amaron más las tinieblas que la Luz!

¿Por qué?
Porque sus obras eran malas.

¡Esto es fuerte!

Porque revela que el problema no es la ausencia de Dios…
¡es el rechazo del hombre!

La Luz llegó…
¡pero muchos decidieron cerrar los ojos!

Prefieren la oscuridad…
porque en la oscuridad no hay confrontación…
no hay exposición…
no hay cambio…

Pero cuando la Luz llega…
¡todo queda al descubierto!

¡Y eso incomoda!
¡Eso confronta!
¡Eso sacude!

Por eso hay gente que huye de Dios…
no porque Dios los rechace…
¡sino porque no quieren ser transformados!

Pero hoy…
¡hoy es diferente!

Porque esta palabra no vino para condenarte…
vino para despertarte.

La Escritura dice claramente:
Dios no envió a su Hijo para condenar al mundo…
¡sino para que el mundo sea salvo por Él!

¡Escucha esto!

Dios no está buscando destruirte…
¡está buscando salvarte!

No está esperando castigarte…
¡está esperando que regreses!

No está señalándote con ira…
¡te está extendiendo sus brazos con amor!

¡Ese es el corazón de Dios!

Pero hay una decisión que no puedes evitar…

El que cree en Jesucristo
no es condenado…

Pero el que no cree…
ya ha sido condenado.

¡Eso es serio!

Porque no decidir…
también es una decisión.

Ignorar la Luz…
es elegir la oscuridad.

Rechazar el amor…
es permanecer en condenación.

Pero hay una buena noticia…
¡y es poderosa!

El que viene a la Luz…
¡no es destruido!
¡es transformado!

El que viene a la Luz…
no es avergonzado…
¡es restaurado!

El que viene a la Luz…
no pierde…
¡gana vida eterna!

¡Yo siento esto arder!

Hoy no importa cuán lejos hayas estado…
no importa lo que hayas hecho…
no importa cuán oscura haya sido tu vida…

¡La Luz sigue brillando!

Y esa Luz tiene un nombre:
¡Jesucristo!

Hoy Él te llama…
no con condenación…
¡sino con amor!

Te llama a salir de las tinieblas…
a soltar el pecado oculto…
a dejar la doble vida…
¡y a caminar en verdad!

Porque el que practica la verdad…
¡viene a la Luz!

Y cuando vienes a la Luz…
tu vida empieza a reflejar que Dios está obrando en ti.

¡Esa es la evidencia!
¡Esa es la transformación real!

Así que hoy te hago una pregunta directa…

¿Vas a seguir escondiéndote…
o vas a correr hacia la Luz?

¿Vas a seguir justificando la oscuridad…
o vas a rendirte al amor de Dios?

Hoy es el día.
Hoy es el momento.

🔥 ¡Corre a la Luz!
🔥 ¡Corre a Jesucristo!
🔥 ¡Y deja que su amor te limpie, te restaure y te haga completamente NUEVO!

¡Porque cuando la Luz entra…
las tinieblas no pueden permanecer!

Recibe el amor de Dios, hacienda esta oración en voz alta: Padre eterno, hoy recibo tu amor inmerecido. Gracias por enviar a Jesucristo por mí, cuando yo no lo merecía. Renuncio a la culpa, renuncio a esconderme, y hoy corro a tu Luz. Abrázame, límpiame, transfórmame y hazme nuevo por tu amor. En el nombre de Jesucristo. Amén.

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“LIBRE HOY, NO MAÑANA”

LUCAS 13:10–17 «Enseñaba Jesús en una sinagoga en el día de reposo; 11y había allí una mujer que desde hacía dieciocho años tenía espíritu de enfermedad, y andaba encorvada, y en ninguna manera se podía enderezar. 12Cuando Jesús la vio, la llamó y le dijo: Mujer, eres libre de tu enfermedad. 13Y puso las manos sobre ella; y ella se enderezó luego, y glorificaba a Dios. 14Pero el principal de la sinagoga, enojado de que Jesús hubiese sanado en el día de reposo, dijo a la gente: Seis días hay en que se debe trabajar; en estos, pues, venid y sed sanados, y no en día de reposo. 15Entonces el Señor le respondió y dijo: Hipócrita, cada uno de vosotros ¿no desata en el día de reposo su buey o su asno del pesebre y lo lleva a beber? 16Y a esta hija de Abraham, que Satanás había atado dieciocho años, ¿no se le debía desatar de esta ligadura en el día de reposo? 17Al decir él estas cosas, se avergonzaban todos sus adversarios; pero todo el pueblo se regocijaba por todas las cosas gloriosas hechas por él.

Hoy no vengo a entretenerte, vengo a despertarte!

Jesús estaba enseñando en la sinagoga, en día de reposo, y allí había una mujer, 18 años atada, 18 años encorvada, 18 años viviendo, pero no viviendo del todo.

Y el texto dice algo poderoso: “Y cuando Jesús la vio…”

¡Escúchame bien! Antes de que ella hablara, antes de que ella pidiera, antes de que ella creyera…Jesús LA VIO.

Porque el Hijo de Dios ve lo que la religión ignora. Ve las cadenas que la costumbre ya normalizó.

La Biblia dice que tenía un espíritu de enfermedad, porque hay ataduras espirituales que solo se rompen con autoridad espiritual.

Y Jesús declara una frase que hace temblar el infierno: “Mujer, eres libre de tu enfermedad.” ¡No dijo: “serás libre”! ¡No dijo: “cuando termine el culto”! ¡No dijo: “espérate al próximo domingo”!

DIJO: ERES LIBRE. AHORA. HOY.

Escúchame: El Evangelio de Jesús no posterga la libertad. La gracia no agenda la sanidad. El Reino de Dios no pide permiso al legalismo.

Y cuando Jesús impone las manos, la mujer se endereza y glorifica a Dios.

¡Porque cuando te enderezas, la adoración fluye! Cuando se rompen las cadenas, la alabanza explota. Cuando el yugo cae, la gloria se manifiesta.

Pero entonces aparece el espíritu religioso, el jefe de la sinagoga, indignado, diciendo: “Hay seis días para sanar… no hoy.”

Pero Jesús responde con fuego: “Hipócritas” ¡Eso no es políticamente correcto! ¡Eso es autoridad confrontando la mentira!

Jesús dice: “Si desatas tu buey en sábado para llevarlo a beber…¿cómo no voy a desatar a esta hija de Abraham?” ¡Hija de pacto! ¡Hija de promesa! ¡Hija de herencia!

Escúchame proféticamente: El diablo había atado lo que Dios había escogido. Pero hoy, Jesús se presenta como el DESATADOR.

18 años atada…pero un segundo en la presencia de Jesús fue suficiente. Y la Biblia dice que los adversarios quedaron avergonzados y el pueblo se regocijaba.

Hoy el Espíritu Santo me envía a declarar: No es tu temporada de estar encorvado. No es tu tiempo de vivir mirando al suelo. No naciste para arrastrarte, sino para enderezarte

Lo que te dobló no te define. Lo que te ató no te posee. Lo que te oprimió NO tiene la última palabra.

Porque Jesús sigue diciendo hoy: “ERES LIBRE”. Libre de la culpa. Libre del miedo. Libre de la opresión. Libre del pasado. Libre de la enfermedad.

Y cuando Él te toca, te enderezas, levantas la cabeza y glorificas a Dios.

¡Recíbelo hoy! !No mañana! ¡No después! HOY ES EL DÍA DE TU LIBERTAD! Que así sea. Amén.

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DIOS NO SE RINDE CONTIGO

LUCAS 15: 1-7 «Se acercaban a Jesús todos los publicanos y pecadores para oírle, 2y los fariseos y los escribas murmuraban, diciendo: Este a los pecadores recibe, y con ellos come.3Entonces él les refirió esta parábola, diciendo: 4¿Qué hombre de vosotros, teniendo cien ovejas, si pierde una de ellas, no deja las noventa y nueve en el desierto, y va tras la que se perdió, hasta encontrarla? 5Y cuando la encuentra, la pone sobre sus hombros gozoso; 6y al llegar a casa, reúne a sus amigos y vecinos, diciéndoles: Gozaos conmigo, porque he encontrado mi oveja que se había perdido. 7Os digo que así habrá más gozo en el cielo por un pecador que se arrepiente, que por noventa y nueve justos que no necesitan de arrepentimiento»

La Escritura dice que los publicanos y pecadores se acercaban a Jesús para oírle. Mientras la religión murmuraba, la gracia se manifestaba. Porque la religión juzga, pero Jesús restaura.

Y Él dijo: “¿Qué hombre de vosotros, teniendo cien ovejas, si pierde una, no deja las noventa y nueve y va tras la que se perdió, hasta encontrarla.

Escucha esto: Dios no se rinde contigo. No importa cuán lejos te hayas ido, no importa cuán profunda haya sido la noche, tú sigues siendo valioso para el Pastor.

El Pastor sale al desierto: al lugar del error, al lugar de la culpa, al lugar donde nadie más quiso entrar contigo. Pero Jesús sí entra.

Y cuando la encuentra, no la reprende, no la avergüenza, la carga sobre Sus hombros. Eso es gracia. Eso es redención. Eso es amor.

Y el cielo se llena de gozo, porque hay más fiesta por uno que se arrepiente que por noventa y nueve que se creen justos.

Hoy el Espíritu Santo te llama: Vuelve a casa. Vuelve al primer amor. Vuelve al fuego, porque no estás perdido para Dios. El Pastor te está buscando y cuando él busca, siempre encuentra.

Oremos: Padre celestial, vengo rendido ante Ti. Gracias porque me buscaste, me levantaste y me cargaste con amor. Enciende mi corazón, restaura mi alma y hazme vivir para Tu gloria. En el nombre de Jesús, amén.

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VE… Y HAZ TÚ LO MISMO

Escucha bien, porque hoy el Espíritu Santo nos confronta.

Un intérprete de la ley le pregunta a Jesús:

LUCAS 10:27 Aquel, respondiendo, dijo: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con todas tus fuerzas, y con toda tu mente; y a tu prójimo como a ti mismo.

Pero el hombre, queriendo justificarse, lanza la pregunta que muchos todavía hacen: “¿Y quién es mi prójimo?”

Entonces Jesús cuenta la historia: Un hombre cae en manos de ladrones, lo golpean y lo dejan medio muerto. Pasan el sacerdote y el levita, lo ven y pasan de largo.

¡Cuidado! Porque se puede tener Biblia y no tener misericordia. Se puede tener título espiritual y un corazón frío.

Pero aparece un samaritano, un rechazado, un despreciado. Y la Biblia dice: “Fue movido a misericordia.”

Se detuvo. Se acercó.Vendó heridas. Derramó aceite y vino. Pagó el precio.

¡Ese es Jesús! Él no pasó de largo contigo. Él te encontró herido. Él pagó lo que tú no podías pagar.

Y luego Jesús lanza la orden que quema como fuego:

LUCAS 10:37 “VE… Y HAZ TÚ LO MISMO.”

No es para admirar. Es para vivir. No es religión. Es Reino.

La fe verdadera se detiene. La unción verdadera toca heridas. El amor verdadero paga el precio.

Hoy el Espíritu Santo pregunta: ¿De quién has pasado de largo? Levántate. Detente. Y ama como Cristo te amó.

Oremos: Padre Santo, en el nombre de Jesús, hoy me arrepiento por las veces que pasé de largo y cerré mi corazón al necesitado. Perdóname por mi indiferencia y por mi falta de compasión. Lávame con Tu gracia y despierta mi conciencia espiritual. Dame ojos para ver, un corazón sensible y manos dispuestas para mostrar Tu misericordia. Y hazme un instrumento de Tu amor. Amén.

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