Categoría: Amor de Dios

¡PERMANECE EN CRISTO Y CAMINA EN EL PODER DEL ESPÍRITU SANTO!

¡Pueblo de Dios, escucha esta palabra! ¡Hoy no venimos a escuchar un mensaje para entretener nuestros oídos, venimos a recibir una palabra que sacuda nuestra alma, despierte nuestra fe y encienda nuestro espíritu!

La Palabra de Dios, en 1 Juan 3:21-22, nos revela una verdad poderosa: cuando nuestro corazón no nos condena, tenemos confianza delante de Dios, y recibimos aquello que le pedimos porque guardamos sus mandamientos y hacemos lo que le agrada.

¡La oración no es una fórmula mágica, es una relación viva con el Dios todopoderoso! No se trata solamente de pedir, pedir y pedir; se trata de vivir en obediencia, caminar en santidad y agradar al Padre celestial.

¡Hay personas que quieren las bendiciones de Dios, pero no quieren obedecer su Palabra! ¡Quieren las promesas, pero rechazan el compromiso! ¡Quieren el poder, pero no quieren rendir su corazón!

¡Pero hoy te digo: no puedes caminar en la plenitud de Cristo mientras abrazas aquello que te aleja de Él!

Y el versículo 23 nos entrega un mandamiento extraordinario: que creamos en el nombre de su Hijo Jesucristo y que nos amemos unos a otros, como Él nos lo ha mandado.

¡Aquí está el verdadero poder del Evangelio! ¡CREER EN JESÚS Y AMAR COMO JESÚS!

Porque no hay fe verdadera sin amor. No hay cristianismo auténtico sin misericordia. No podemos levantar nuestras manos para adorar a Dios mientras cerramos nuestro corazón al hermano que necesita nuestro amor.

¡Suelta el rencor! ¡Rompe con el orgullo! ¡Perdona! ¡Ama! ¡Porque el amor de Cristo no es una emoción pasajera, es una evidencia de que Él está transformando tu vida!

Y ahora escucha lo que declara el versículo 24: «Y el que guarda sus mandamientos, permanece en Dios, y Dios en él. Y en esto sabemos que él permanece en nosotros, por el Espíritu que nos ha dado».

¡Aleluya! ¡No estamos solos! ¡El Espíritu Santo está con nosotros!

¡No dependemos de nuestras propias fuerzas! ¡Tenemos un Dios vivo, un Salvador poderoso y un Espíritu Santo que nos guía, nos fortalece, nos redarguye y nos transforma!

Por eso, iglesia, ¡levántate! ¡No negocies tu fe! ¡No abandones tu comunión con Dios! ¡No permitas que las circunstancias apaguen el fuego que el Espíritu Santo ha encendido en tu corazón!

¡Permanece en Cristo cuando todo vaya bien y permanece en Cristo cuando lleguen las pruebas!

¡Porque el secreto no está solamente en conocer a Jesús, sino en permanecer en Él, obedecer su Palabra y manifestar su amor!

¡Que nuestra vida sea un testimonio viviente del poder de Jesucristo!

¡Que el Espíritu Santo gobierne nuestros pensamientos, nuestras palabras y nuestras acciones!

¡Y que todo lo que hagamos glorifique al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo!

¡EN EL NOMBRE PODEROSO DE JESÚS! ¡AMÉN Y AMÉN! ¡ALELUYA! ¡GLORIA A DIOS!

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!AMADO AUN CUANDO NO LO MERECIAS!

Este no es un mensaje más!
¡Esto es una confrontación divina a tu alma!

La Palabra declara:
JUAN 3:16-21 “Porque de tal manera amó Dios al mundo…”

¡Detente ahí!
¡De tal manera!

No hay mente que pueda medir ese amor…
No hay historia humana que pueda compararlo…
¡Es un amor que rompe toda lógica!

¡Dios amó cuando no había nada digno que amar!
¡Dios amó cuando el hombre estaba caído, sucio, perdido!

Y ese amor no se quedó en palabras…
¡Se convirtió en acción!

Dios dio…
¡Dios entregó a su Hijo, a Jesucristo!

¡Eso es poderoso!

Porque el cielo no escatimó lo más valioso
para rescatar lo que estaba condenado.

¡Escúchame!

La cruz no fue un accidente…
¡fue una decisión de amor!

Cada clavo…
cada gota de sangre…
cada herida…
¡gritaba tu nombre!

¡Tú eras el motivo!
¡Yo era el motivo!

Pero aquí viene la verdad que muchos no quieren oír…

El mismo pasaje dice que la Luz vino al mundo…
¡pero los hombres amaron más las tinieblas que la Luz!

¿Por qué?
Porque sus obras eran malas.

¡Esto es fuerte!

Porque revela que el problema no es la ausencia de Dios…
¡es el rechazo del hombre!

La Luz llegó…
¡pero muchos decidieron cerrar los ojos!

Prefieren la oscuridad…
porque en la oscuridad no hay confrontación…
no hay exposición…
no hay cambio…

Pero cuando la Luz llega…
¡todo queda al descubierto!

¡Y eso incomoda!
¡Eso confronta!
¡Eso sacude!

Por eso hay gente que huye de Dios…
no porque Dios los rechace…
¡sino porque no quieren ser transformados!

Pero hoy…
¡hoy es diferente!

Porque esta palabra no vino para condenarte…
vino para despertarte.

La Escritura dice claramente:
Dios no envió a su Hijo para condenar al mundo…
¡sino para que el mundo sea salvo por Él!

¡Escucha esto!

Dios no está buscando destruirte…
¡está buscando salvarte!

No está esperando castigarte…
¡está esperando que regreses!

No está señalándote con ira…
¡te está extendiendo sus brazos con amor!

¡Ese es el corazón de Dios!

Pero hay una decisión que no puedes evitar…

El que cree en Jesucristo
no es condenado…

Pero el que no cree…
ya ha sido condenado.

¡Eso es serio!

Porque no decidir…
también es una decisión.

Ignorar la Luz…
es elegir la oscuridad.

Rechazar el amor…
es permanecer en condenación.

Pero hay una buena noticia…
¡y es poderosa!

El que viene a la Luz…
¡no es destruido!
¡es transformado!

El que viene a la Luz…
no es avergonzado…
¡es restaurado!

El que viene a la Luz…
no pierde…
¡gana vida eterna!

¡Yo siento esto arder!

Hoy no importa cuán lejos hayas estado…
no importa lo que hayas hecho…
no importa cuán oscura haya sido tu vida…

¡La Luz sigue brillando!

Y esa Luz tiene un nombre:
¡Jesucristo!

Hoy Él te llama…
no con condenación…
¡sino con amor!

Te llama a salir de las tinieblas…
a soltar el pecado oculto…
a dejar la doble vida…
¡y a caminar en verdad!

Porque el que practica la verdad…
¡viene a la Luz!

Y cuando vienes a la Luz…
tu vida empieza a reflejar que Dios está obrando en ti.

¡Esa es la evidencia!
¡Esa es la transformación real!

Así que hoy te hago una pregunta directa…

¿Vas a seguir escondiéndote…
o vas a correr hacia la Luz?

¿Vas a seguir justificando la oscuridad…
o vas a rendirte al amor de Dios?

Hoy es el día.
Hoy es el momento.

🔥 ¡Corre a la Luz!
🔥 ¡Corre a Jesucristo!
🔥 ¡Y deja que su amor te limpie, te restaure y te haga completamente NUEVO!

¡Porque cuando la Luz entra…
las tinieblas no pueden permanecer!

Recibe el amor de Dios, hacienda esta oración en voz alta: Padre eterno, hoy recibo tu amor inmerecido. Gracias por enviar a Jesucristo por mí, cuando yo no lo merecía. Renuncio a la culpa, renuncio a esconderme, y hoy corro a tu Luz. Abrázame, límpiame, transfórmame y hazme nuevo por tu amor. En el nombre de Jesucristo. Amén.

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“LIBRE HOY, NO MAÑANA”

LUCAS 13:10–17 «Enseñaba Jesús en una sinagoga en el día de reposo; 11y había allí una mujer que desde hacía dieciocho años tenía espíritu de enfermedad, y andaba encorvada, y en ninguna manera se podía enderezar. 12Cuando Jesús la vio, la llamó y le dijo: Mujer, eres libre de tu enfermedad. 13Y puso las manos sobre ella; y ella se enderezó luego, y glorificaba a Dios. 14Pero el principal de la sinagoga, enojado de que Jesús hubiese sanado en el día de reposo, dijo a la gente: Seis días hay en que se debe trabajar; en estos, pues, venid y sed sanados, y no en día de reposo. 15Entonces el Señor le respondió y dijo: Hipócrita, cada uno de vosotros ¿no desata en el día de reposo su buey o su asno del pesebre y lo lleva a beber? 16Y a esta hija de Abraham, que Satanás había atado dieciocho años, ¿no se le debía desatar de esta ligadura en el día de reposo? 17Al decir él estas cosas, se avergonzaban todos sus adversarios; pero todo el pueblo se regocijaba por todas las cosas gloriosas hechas por él.

Hoy no vengo a entretenerte, vengo a despertarte!

Jesús estaba enseñando en la sinagoga, en día de reposo, y allí había una mujer, 18 años atada, 18 años encorvada, 18 años viviendo, pero no viviendo del todo.

Y el texto dice algo poderoso: “Y cuando Jesús la vio…”

¡Escúchame bien! Antes de que ella hablara, antes de que ella pidiera, antes de que ella creyera…Jesús LA VIO.

Porque el Hijo de Dios ve lo que la religión ignora. Ve las cadenas que la costumbre ya normalizó.

La Biblia dice que tenía un espíritu de enfermedad, porque hay ataduras espirituales que solo se rompen con autoridad espiritual.

Y Jesús declara una frase que hace temblar el infierno: “Mujer, eres libre de tu enfermedad.” ¡No dijo: “serás libre”! ¡No dijo: “cuando termine el culto”! ¡No dijo: “espérate al próximo domingo”!

DIJO: ERES LIBRE. AHORA. HOY.

Escúchame: El Evangelio de Jesús no posterga la libertad. La gracia no agenda la sanidad. El Reino de Dios no pide permiso al legalismo.

Y cuando Jesús impone las manos, la mujer se endereza y glorifica a Dios.

¡Porque cuando te enderezas, la adoración fluye! Cuando se rompen las cadenas, la alabanza explota. Cuando el yugo cae, la gloria se manifiesta.

Pero entonces aparece el espíritu religioso, el jefe de la sinagoga, indignado, diciendo: “Hay seis días para sanar… no hoy.”

Pero Jesús responde con fuego: “Hipócritas” ¡Eso no es políticamente correcto! ¡Eso es autoridad confrontando la mentira!

Jesús dice: “Si desatas tu buey en sábado para llevarlo a beber…¿cómo no voy a desatar a esta hija de Abraham?” ¡Hija de pacto! ¡Hija de promesa! ¡Hija de herencia!

Escúchame proféticamente: El diablo había atado lo que Dios había escogido. Pero hoy, Jesús se presenta como el DESATADOR.

18 años atada…pero un segundo en la presencia de Jesús fue suficiente. Y la Biblia dice que los adversarios quedaron avergonzados y el pueblo se regocijaba.

Hoy el Espíritu Santo me envía a declarar: No es tu temporada de estar encorvado. No es tu tiempo de vivir mirando al suelo. No naciste para arrastrarte, sino para enderezarte

Lo que te dobló no te define. Lo que te ató no te posee. Lo que te oprimió NO tiene la última palabra.

Porque Jesús sigue diciendo hoy: “ERES LIBRE”. Libre de la culpa. Libre del miedo. Libre de la opresión. Libre del pasado. Libre de la enfermedad.

Y cuando Él te toca, te enderezas, levantas la cabeza y glorificas a Dios.

¡Recíbelo hoy! !No mañana! ¡No después! HOY ES EL DÍA DE TU LIBERTAD! Que así sea. Amén.

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DIOS NO SE RINDE CONTIGO

LUCAS 15: 1-7 «Se acercaban a Jesús todos los publicanos y pecadores para oírle, 2y los fariseos y los escribas murmuraban, diciendo: Este a los pecadores recibe, y con ellos come.3Entonces él les refirió esta parábola, diciendo: 4¿Qué hombre de vosotros, teniendo cien ovejas, si pierde una de ellas, no deja las noventa y nueve en el desierto, y va tras la que se perdió, hasta encontrarla? 5Y cuando la encuentra, la pone sobre sus hombros gozoso; 6y al llegar a casa, reúne a sus amigos y vecinos, diciéndoles: Gozaos conmigo, porque he encontrado mi oveja que se había perdido. 7Os digo que así habrá más gozo en el cielo por un pecador que se arrepiente, que por noventa y nueve justos que no necesitan de arrepentimiento»

La Escritura dice que los publicanos y pecadores se acercaban a Jesús para oírle. Mientras la religión murmuraba, la gracia se manifestaba. Porque la religión juzga, pero Jesús restaura.

Y Él dijo: “¿Qué hombre de vosotros, teniendo cien ovejas, si pierde una, no deja las noventa y nueve y va tras la que se perdió, hasta encontrarla.

Escucha esto: Dios no se rinde contigo. No importa cuán lejos te hayas ido, no importa cuán profunda haya sido la noche, tú sigues siendo valioso para el Pastor.

El Pastor sale al desierto: al lugar del error, al lugar de la culpa, al lugar donde nadie más quiso entrar contigo. Pero Jesús sí entra.

Y cuando la encuentra, no la reprende, no la avergüenza, la carga sobre Sus hombros. Eso es gracia. Eso es redención. Eso es amor.

Y el cielo se llena de gozo, porque hay más fiesta por uno que se arrepiente que por noventa y nueve que se creen justos.

Hoy el Espíritu Santo te llama: Vuelve a casa. Vuelve al primer amor. Vuelve al fuego, porque no estás perdido para Dios. El Pastor te está buscando y cuando él busca, siempre encuentra.

Oremos: Padre celestial, vengo rendido ante Ti. Gracias porque me buscaste, me levantaste y me cargaste con amor. Enciende mi corazón, restaura mi alma y hazme vivir para Tu gloria. En el nombre de Jesús, amén.

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