Categoría: Fe

¡CREE Y VERÁS LA GLORIA

La Biblia dice en JUAN 4: 43-53 que Jesús volvió a Galilea… y había un hombre, un oficial del rey, cuyo hijo estaba al borde de la muerte. No era cualquier hombre. Tenía posición. Tenía influencia. Tenía recursos. Pero todo su poder no podía sanar a su hijo.

¡Porque hay batallas que el dinero no resuelve! ¡Hay crisis que el rango no cancela! ¡Hay momentos donde lo único que funciona… es JESÚS!

Ese hombre viajó desde Capernaum hasta Caná. Caminó kilómetros con una sola carga en el corazón: “Mi hijo se muere.”, cuando llegó ante Jesús, le rogó que descendiera a sanar a su hijo.

Pero Jesús le respondió algo que sacude la fe cómoda: “Si no viereis señales y prodigios, no creeréis.” ¡Oh! Jesús estaba confrontando una generación que solo cree si ve. Pero el Reino de Dios funciona al revés:

👉 Primero crees… y después ves.
👉 Primero obedeces… y después recibes.
👉 Primero caminas… y después se abre el mar.

El oficial insistió: “Señor, desciende antes que mi hijo muera.” Y entonces Jesús pronunció una palabra que partió la historia en dos: “Ve, tu hijo vive.”

¡Escúchame! Jesús no fue con él. No lo tocó. No hizo espectáculo. Solo habló. Y la Biblia dice algo glorioso: “Y el hombre creyó la palabra que Jesús le dijo… y se fue.”

¡Ahí está el milagro antes del milagro! ¡La fe que camina sin evidencia! ¡La obediencia que avanza sin garantía visible!

Ese hombre comenzó el viaje de regreso con una sola cosa: UNA PALABRA. No llevaba un diagnóstico nuevo. Solo llevaba una promesa

Y mientras caminaba… los siervos vinieron a su encuentro diciendo: “¡Tu hijo vive!”

¡Aleluya! Cuando preguntó la hora en que comenzó a mejorar, le dijeron: “Ayer a la hora séptima lo dejó la fiebre.” Y él entendió…¡FUE A LA MISMA HORA QUE JESÚS DIJO: “TU HIJO VIVE”!

¡Oh, iglesia! Cuando Jesús habla, algo se activa en el mundo espiritual. Cuando Cristo declara vida, la muerte retrocede. Cuando Él suelta palabra, el infierno pierde autoridad.

Quizás tú estás caminando hoy con una promesa…Y todavía no ves el resultado. Quizás oraste… y no ha cambiado nada visible. Quizás Dios te dijo “vive”… pero la fiebre aún parece alta.

¡No te detengas en el camino! Porque el milagro no empezó cuando viste el resultado. El milagro empezó cuando creíste la palabra.

🔥 ¡La fe no necesita pruebas, necesita confianza!
🔥 ¡La fe no exige señales, descansa en la voz del Maestro!

Y la Biblia dice que no solo creyó él… Creyó él y toda su casa.

¡Tu fe desata salvación generacional! ¡Tu obediencia puede cambiar el destino de tus hijos! ¡Tu decisión hoy puede marcar la eternidad de tu familia!

Escúchame con fuego en el alma: Jesús sigue diciendo: “Ve.” “Camina.” “No temas.” “Tu hijo vive.” “Tu matrimonio vive.” “Tu llamado vive.” “Tu propósito vive.”

¡No vivas dependiendo de señales! Vive dependiendo de SU PALABRA.

Porque cuando Dios habla… La enfermedad oye. La muerte oye. La crisis oye. El cielo respalda.

Y yo declaro hoy sobre tu vida:

🔥 Lo que parecía morir… VIVE.
🔥 Lo que estaba frío… SE ENCIENDE.
🔥 Lo que estaba lejos… REGRESA.
🔥 Lo que el enemigo quiso enterrar… RESUCITA.

¡Cree la Palabra! ¡Camina con la Palabra! ¡Sostente en la Palabra!

Y verás la gloria de Dios manifestarse en el momento exacto que Él determinó. Porque el mismo Jesús que habló en Caná… Sigue hablando hoy. Y cuando Él dice “vive”…¡VIVE! 🔥

HAZ ESTA ORACIÓN CONMIGO: Padre eterno, en el nombre poderoso de Jesús, hoy creo Tu Palabra por encima de lo que ven mis ojos. Si Tú dijiste “vive”, entonces vive. Sopla vida donde hay enfermedad, restaura lo que parecía morir y fortalece mi fe para caminar aunque no vea señales. Declaro que mi casa creerá y verá Tu gloria. Amén.

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DIOS NO SE RINDE CONTIGO

LUCAS 15: 1-7 «Se acercaban a Jesús todos los publicanos y pecadores para oírle, 2y los fariseos y los escribas murmuraban, diciendo: Este a los pecadores recibe, y con ellos come.3Entonces él les refirió esta parábola, diciendo: 4¿Qué hombre de vosotros, teniendo cien ovejas, si pierde una de ellas, no deja las noventa y nueve en el desierto, y va tras la que se perdió, hasta encontrarla? 5Y cuando la encuentra, la pone sobre sus hombros gozoso; 6y al llegar a casa, reúne a sus amigos y vecinos, diciéndoles: Gozaos conmigo, porque he encontrado mi oveja que se había perdido. 7Os digo que así habrá más gozo en el cielo por un pecador que se arrepiente, que por noventa y nueve justos que no necesitan de arrepentimiento»

La Escritura dice que los publicanos y pecadores se acercaban a Jesús para oírle. Mientras la religión murmuraba, la gracia se manifestaba. Porque la religión juzga, pero Jesús restaura.

Y Él dijo: “¿Qué hombre de vosotros, teniendo cien ovejas, si pierde una, no deja las noventa y nueve y va tras la que se perdió, hasta encontrarla.

Escucha esto: Dios no se rinde contigo. No importa cuán lejos te hayas ido, no importa cuán profunda haya sido la noche, tú sigues siendo valioso para el Pastor.

El Pastor sale al desierto: al lugar del error, al lugar de la culpa, al lugar donde nadie más quiso entrar contigo. Pero Jesús sí entra.

Y cuando la encuentra, no la reprende, no la avergüenza, la carga sobre Sus hombros. Eso es gracia. Eso es redención. Eso es amor.

Y el cielo se llena de gozo, porque hay más fiesta por uno que se arrepiente que por noventa y nueve que se creen justos.

Hoy el Espíritu Santo te llama: Vuelve a casa. Vuelve al primer amor. Vuelve al fuego, porque no estás perdido para Dios. El Pastor te está buscando y cuando él busca, siempre encuentra.

Oremos: Padre celestial, vengo rendido ante Ti. Gracias porque me buscaste, me levantaste y me cargaste con amor. Enciende mi corazón, restaura mi alma y hazme vivir para Tu gloria. En el nombre de Jesús, amén.

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¡A TI TE DIGO… LEVÁNTATE!

En Lucas 7: 11-17, Jesús llega a la ciudad de Naín justo en el momento en que una madre destrozada llevaba a su único hijo rumbo al cementerio. La multitud caminaba hacia la muerte… ¡pero Jesús venía caminando hacia la vida!

La Biblia dice: “Cuando el Señor la vio, se compadeció de ella y le dijo: No llores.”

Jesús no ignoró su dolor. No la dejó sola. No dio explicaciones. Le habló directamente al corazón: “No llores.” Porque cuando Cristo llega, las lágrimas se vuelven puertas para milagros.

Jesús no solo consoló, Él tocó el féretro. Y cuando Jesús toca lo que está muerto, la muerte pierde autoridad. El enemigo pensó que ya todo estaba terminado y que era el final. Pero el cielo tenía otro capítulo.

Entonces Jesús pronunció una palabra que atraviesa el tiempo, la tumba y la historia: “¡Joven, a ti te digo… levántate!” Y el muerto se incorporó, volvió a hablar y regresó a su lugar.

Hoy esa misma voz te llama a tí. La voz que resucita sueños. La voz que rompe diagnósticos. La voz que revive lo que parecía enterrado.

Jesús te dice hoy: “A ti te digo: levántate. Levántate en tu fe. Levántate en tu propósito. Levántate en tu casa. Levántate en tu ministerio. Levántate en tu salud. Levántate en tu asignación.”

Porque donde otros ven un funeral, Cristo ve un futuro. Donde tú viste derrota, Cristo ve testimonio. Donde parecía terminar la historia, Cristo la rescribe con gloria.

Y así como toda la multitud glorificó a Dios en Naín, la gente verá lo que Dios hace contigo. Será público, será visible, será sobrenatural.

Jesús sigue diciendo hoy: “No llores… porque voy a levantar lo que pensaste que habías perdido.”

Oremos:  Señor Jesús, hoy me presento delante de Ti y creo que tu voz tiene poder para levantar todo lo que parecía muerto en mi vida. Toca mi cuerpo, mi fe y mi propósito. Declaro que donde hubo lágrimas, ahora hay vida; donde hubo silencio, ahora hay voz; y donde hubo final, hoy hay resurrección. En tu nombre poderoso, Amén.

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“UNA FE QUE ASOMBRA AL CIELO”

MATEO 8:5–13 » ….Respondió el centurión y dijo: Señor, no soy digno de que entres bajo mi techo; solamente di la palabra, y mi criado sanará. 9Porque también yo soy hombre bajo autoridad, y tengo bajo mis órdenes soldados; y digo a este: Ve, y va; y al otro: Ven, y viene; y a mi siervo: Haz esto, y lo hace. 10Al oírlo Jesús, se maravilló, y dijo a los que le seguían: De cierto os digo, que ni aun en Israel he hallado tanta fe….»

Amado, ¿te puedes imaginar lo que significa que JESÚS quede asombrado de tu fe? ¡El cielo entero reaccionando! ¡El Reino deteniéndose! ¡Los ángeles mirando hacia la Tierra porque un hombre decidió CREER!

Aqui encontramos a un hombre inesperado, un centurión romano, un extranjero, alguien que no parecía tener méritos espirituales… ¡pero tenía algo que movió a Dios mismo: FE!

1. Dios no está buscando perfectos, sino creyentes

Este hombre no era judío, no conocía los rituales, no vivía en el templo, ¡pero sí entendía autoridad!

Él no dijo: “Jesús, ven a mi casa, tócame, ora por mí…”

¡No!. Dijo: “Solo di la palabra, y mi siervo sanará.”

¡Eso es fe osada!. Fe que no necesita ver, que no exige señales, que no pone condiciones. Fe que solo espera UNA PALABRA.

2. Fe que entiende autoridad espiritual

El centurión sabía algo profundo: La Palabra de Jesús gobierna realidades.
Lo que Él dice, sucede.
Lo que Él ordena, se establece.
Lo que Él declara, se manifiesta.

No le pidió una visita, no le pidió una explicación, no le pidió una evidencia… ¡Pidió un decreto! “Dilo, Señor… y será hecho.”

3. Jesús se sorprende

¡Meditadlo!. El Maestro, el Alfa y Omega, el Hijo del Dios Viviente… SE SORPRENDE.

Dice la Escritura que Jesús “se maravilló”. ¿Por qué?

No por la religiosidad.
No por la posición.
No por la elocuencia.

¡Por la fe!

4. Algunos oran, pero no creen

Muchos oran sin fe, hablan sin convicción, oyen la Palabra pero no la reciben como decreto celestial.

Este centurión nos enseña algo: No es cuánto sabes, sino cuánto crees lo que Dios ha dicho.

5. La distancia no limita a Jesucristo

El siervo estaba lejos. Pero la Palabra llegó. No hubo distancia. No hubo barrera.

¡El Reino se mueve por palabra!

Y hoy te digo en el nombre del Señor: Tu milagro no depende de circunstancias, sino de fe.

6. Hoy el cielo sigue buscado fe que sorprenda

Jesús declaró: “Ni aun en Israel he hallado tanta fe.”

¡Wow! ¿Te das cuenta?. El cielo sigue buscando esa fe que no cuestiona, que no negocia, que no titubea.

Fe que declara: Si Dios lo dijo… así será.

Hoy el Señor te pregunta:

¿Estás dispuesto a creerle por encima de la lógica?
¿Estás dispuesto a creerle más que a los diagnósticos?
¿Más que a la economía?
¿Más que a tus temores?

¡El centurión apostó TODA su esperanza en una sola palabra de Cristo!

OREMOS: Señor Jesús, una Palabra tuya es suficiente para sanar mi cuerpo hoy. Declaro tu autoridad sobre toda dolencia y proclamo que tu vida fluye en cada célula, trayendo restauración completa. Habla, Señor, y reciba yo fortaleza nueva, paz sobrenatural y la unción fresca del Espíritu Santo sobre mí. Que tu presencia me envuelva y tu poder me levante. En tu Nombre poderoso, amén.

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