Categoría: Seguridad

EL PODER TRANSFORMADOR DE LA PALABRA DE DIOS

Hoy quiero hablarles de algo que puede cambiar tu vida para siempre. No estoy hablando de filosofías humanas ni de palabras vacías, sino de la Palabra viva y eficaz de nuestro Dios.

HEBREOS 4:12 nos dice:«Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón.»

Esta no es una palabra cualquiera. No es letra muerta en un papel. No es un simple libro de historia o moralidad. Es la misma voz del Dios Todopoderoso hablándonos hoy, aquí y ahora.

  1. La Palabra es VIVA
    La Biblia no es un texto antiguo sin relevancia. No es un conjunto de historias del pasado. Es la Palabra del Dios que es el mismo ayer, hoy y por los siglos. Cuando lees la Biblia, no solo la estás leyendo… ¡ella te está leyendo a ti! Porque la Palabra de Dios trae vida donde hay muerte, esperanza donde hay desesperación, y sanidad donde hay herida.
  2. La Palabra es EFICAZ
    Hay muchas voces en este mundo, muchas filosofías, muchas ideologías, pero ninguna tiene el poder transformador de la Palabra de Dios. Su poder es real. Su poder es sobrenatural. Su poder cambia corazones endurecidos y renueva mentes confundidas.
  3. La Palabra es CORTANTE
    La espada de Dios no es para destruirte, sino para cortar lo que te impide acercarte a Él. Corta el pecado, corta el engaño, corta la incredulidad. Y como un cirujano celestial, Dios usa Su Palabra para operar en lo más profundo de nuestro ser, separando lo que es de la carne de lo que es del Espíritu.
  4. La Palabra DISCERNE
    ¿Cuántos saben que Dios no solo mira lo que hacemos, sino lo que pensamos y sentimos? La Palabra de Dios revela lo que hay en nuestro corazón. No podemos escondernos de ella. No podemos disfrazar nuestras intenciones delante de Dios. Pero aquí está la buena noticia: cuando nos rendimos a Su Palabra, Él nos transforma desde adentro.

Amados, hoy Dios te está llamando a sumergirte en Su Palabra. No es suficiente escucharla los domingos. No es suficiente tenerla en la estantería. Hay que leerla, meditarla, vivirla. Porque cuando la Palabra de Dios entra en tu vida, no puedes seguir siendo el mismo.

Hoy te invito a hacer algo: abre tu corazón a la Palabra. Permite que te examine, que te transforme, que te llene de vida. Porque el que edifica su vida en la Palabra de Dios, ¡nunca será sacudido!

Que el Señor nos ayude a amar, obedecer y vivir Su poderosa Palabra.

ORACIÓN: “Señor Jesús, hoy proclamo que Tu Palabra es viva y poderosa para salvar, sanar y libertar. Penetra mi corazón, rompe cadenas y trae luz a mi vida. Espíritu Santo, tocame, despierta la fe y transforma con el fuego de Tú Palabra. Declaro que hoy es mi día de salvación, y que todo yugo se rompe . En el nombre poderoso de Jesús. Amén.”

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JESÚS DIJO: YO SOY LA RESURRECCIÓN Y LA VIDA

Así dice el Señor: «Hoy te hablo directamente a ti, porque no es casualidad que estés aquí escuchando esta palabra. Tu vida está por cambiar si tan solo abres tu corazón y obedeces mi voz.»

JUAN 11: 7-21 » Vino, pues, Jesús, y halló que hacía ya cuatro días que Lázaro estaba en el sepulcro. 18Betania estaba cerca de Jerusalén, como a quince estadios; 19y muchos de los judíos habían venido a Marta y a María, para consolarlas por su hermano. 20Entonces Marta, cuando oyó que Jesús venía, salió a encontrarle; pero María se quedó en casa. 21Y Marta dijo a Jesús: Señor, si hubieses estado aquí, mi hermano no habría muerto. 22Mas también sé ahora que todo lo que pidas a Dios, Dios te lo dará. 23Jesús le dijo: Tu hermano resucitará. 24Marta le dijo: Yo sé que resucitará en la resurrección, en el día postrero. 25Le dijo Jesús: Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá. 26Y todo aquel que vive y cree en mí, no morirá eternamente. ¿Crees esto? 27Le dijo: Sí, Señor; yo he creído que tú eres el Cristo, el Hijo de Dios, que has venido al mundo.»

En el capítulo 11 de Juan, vemos una escena donde la muerte parecía haber tenido la última palabra. Lázaro estaba muerto, sepultado, y su familia lloraba en desesperanza. Pero escúchame bien, dice el Señor: «Cuando el hombre dice que todo terminó, ahí es donde Yo comienzo. Yo soy el Dios que rompe los límites de lo posible, el Dios que se mueve en el terreno de lo sobrenatural.»

1. HOY VENGO A ROMPER TU LÍMITE HUMANO
Marta dijo: «Señor, si hubieras estado aquí, mi hermano no habría muerto.» Muchos de ustedes han hecho la misma declaración: «Señor, ¿por qué permitiste esto? ¿Dónde estabas cuando más te necesité?» Y el Señor dice: «Hijo mío, ¿acaso no te he dicho que mis caminos son más altos que los tuyos? No llegué tarde; llegué en el momento perfecto para mostrarte que mi poder no está limitado por el tiempo, la enfermedad o la muerte.»

Dios te dice: «Aquello que tú llamas imposible, yo lo llamo escenario para mi gloria. Deja de mirar tus circunstancias como el fin, porque yo soy el principio y el fin. Yo soy el Alfa y el Omega.»

2. TU FE ACTIVARÁ MI MILAGRO
Jesús le dice a Marta: «Tu hermano resucitará.» Pero Marta, aún atrapada en su lógica humana, responde: «Yo sé que resucitará en el día postrero.» Y Jesús le declara una verdad eterna: «¡Yo soy la resurrección y la vida!»

Así dice el Señor: «¿Dónde está tu fe? ¿Por qué sigues dudando de mi poder? Si crees en mí, verás mi gloria manifestarse en tu vida. No necesito que entiendas cómo lo haré; solo necesito que creas.»

Hoy te digo, declara vida sobre aquello que está muerto. Declara que tu matrimonio no ha terminado. Declara que tus hijos no están perdidos. Declara que tu propósito sigue vigente. Porque donde tú ves muerte, yo veo oportunidad para traer resurrección.

3. QUITA LA PIEDRA
Jesús se acerca al sepulcro de Lázaro y dice: «Quitad la piedra.» Pero Marta responde: «Señor, ya huele mal.» Escucha esto: Dios no puede operar plenamente en tu vida mientras sigas poniendo excusas. Así dice el Señor: «Tu razonamiento humano no puede detener mi poder, pero tu desobediencia sí puede limitar lo que yo quiero hacer.»

La piedra representa todo lo que te impide experimentar mi gloria. ¿Qué piedra necesitas mover hoy? Tal vez es el miedo, la incredulidad, la amargura o la falta de perdón. Escucha esto: «Yo soy el que resucita, pero tú debes quitar la piedra. Esa es tu parte.»

4. LO QUE VIENE NO SE PUEDE DETENER
Así dice el Señor: «Lázaro no permaneció en la tumba, porque cuando yo hablo, la muerte obedece. Mis palabras tienen el poder de cambiar toda circunstancia, y hoy estoy hablando a tu vida: ¡Sal fuera! Sal de la tristeza, sal de la desesperanza, sal de tu pecado, sal de tu incredulidad. Porque he venido a darte vida, y vida en abundancia.»

El Señor te dice: «Lo que yo estoy por hacer en tu vida no podrá ser detenido. Las cadenas serán rotas, las puertas serán abiertas, y los muertos en tu vida resucitarán, porque mi palabra no vuelve vacía.»

5. TU TESTIMONIO SERÁ PARA MI GLORIA
Así dice el Señor: «Todo lo que estoy haciendo y haré en tu vida será para mi gloria. Muchos mirarán lo que haré contigo y dirán: ‘Esto solo pudo ser obra de Dios.’ Porque yo estoy levantando una generación que vivirá como testimonio de mi poder. No temas, porque lo que estoy restaurando en ti servirá para que otros crean.»

Así dice el Señor: «Hoy te estoy llamando a que quites la piedra. Hoy te estoy desafiando a creer. Hoy te estoy hablando vida en medio de tu muerte. Mi poder está disponible, pero quiero tu obediencia, tu fe y tu disposición para caminar en lo sobrenatural. Deja de mirar lo que fue, porque lo que viene es mucho mayor. Yo soy la resurrección y la vida. ¿Crees esto?»

ORACIÓN FINAL
«Padre celestial, hoy respondemos a Tu llamado con fe y obediencia. Quitamos las piedras de incredulidad, miedo y orgullo para que Tú obres en nuestras vidas. Declaramos vida sobre todo lo que parecía perdido, y nos rendimos a Tu voluntad, sabiendo que lo que estás por hacer será para Tu gloria. En el nombre de Jesús, amén.»

Así dice el Señor: «¡Prepárate, porque lo que viene será grande!»

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ES JESUCRISTO EL ÚNICO CAMINO A DIOS?

Para demostrar que Jesús es el camino, quiero guiarte a través de una reflexión que no solo se basa en las Escrituras, sino también en la experiencia y la lógica espiritual. Vamos a explorar tres aspectos fundamentales: la naturaleza de Jesús, la exclusividad de su mensaje, y el impacto transformador de seguir su camino.

1. La Naturaleza de Jesús

Para empezar, debemos entender quién es Jesús. En la Biblia, se nos revela que Jesús no es simplemente un profeta, un maestro o un hombre sabio, sino que es el Hijo de Dios, Dios mismo encarnado. En Juan 1:1-3 se dice: «En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios. Este era en el principio con Dios. Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho.»

Esto nos muestra que Jesús es el origen de todas las cosas, incluido el camino que conduce a la vida eterna. Él no solo señala el camino; Él es el camino porque en su esencia divina, Él es la fuente de toda verdad y vida. Jesús mismo dijo en Juan 10:30: «Yo y el Padre uno somos», mostrando que Él es la manifestación perfecta de Dios en la Tierra. Si buscamos conocer a Dios y estar en comunión con Él, Jesús es el único acceso, el puente que conecta a la humanidad con el Creador.

2. La Exclusividad del Mensaje de Jesús

Segundo, la afirmación de Jesús en:

JUAN 14:6 es radical: «Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí.»

Este no es un mensaje de pluralismo religioso donde todos los caminos llevan a Dios. Es una declaración exclusiva y absoluta. Jesús no dice «Soy uno de los caminos», sino «Soy EL camino.»

¿Por qué esto es significativo? Porque Jesús no ofrece solo una enseñanza ética o moral; Él ofrece la única verdad absoluta sobre Dios, el hombre, y el universo. En otras religiones o filosofías, el énfasis suele estar en lo que el hombre puede hacer para alcanzar a Dios o mejorar su vida espiritual. Pero Jesús enseña que el hombre es incapaz de alcanzar a Dios por sus propios méritos, y que solo a través de Él podemos encontrar reconciliación y comunión con el Padre.

Esto se debe a que el pecado ha creado una separación entre Dios y el hombre (Isaías 59:2), y ninguna cantidad de buenas obras, rituales o filosofías humanas puede eliminar esa barrera. Solo Jesús, mediante su sacrificio en la cruz y su resurrección, puede destruir esa barrera y abrir el camino hacia la presencia de Dios.

3. El Impacto Transformador de Seguir a Jesús

Finalmente, quiero que consideremos el impacto que tiene seguir a Jesús como el camino. La vida cristiana no es simplemente una adhesión a un conjunto de reglas o doctrinas, sino una relación viva y transformadora con Jesucristo. Cuando Jesús dijo «Yo soy el camino», también nos estaba invitando a una vida de seguimiento y discipulado.

Seguir a Jesús implica una transformación radical de nuestra mente, corazón y espíritu. En 2 Corintios 5:17 leemos: «De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas.» Este camino de Jesús nos lleva a una nueva vida, una vida que no se define por el pecado, la culpa, o la muerte, sino por la gracia, la justicia, y la vida eterna.

Los que han seguido este camino pueden dar testimonio de cómo Jesús ha transformado sus vidas. Han encontrado paz en medio de la tormenta, esperanza en medio de la desesperación, y amor incondicional en un mundo lleno de odio. Esta transformación no es un simple cambio externo, sino una renovación profunda del ser, que solo puede provenir de un encuentro con el Dios viviente.

Conclusión

Entonces, ¿cómo demostramos que Jesús es el camino? Lo demostramos porque Jesús, siendo Dios mismo, es el único que puede reconectar al hombre con su Creador. Su mensaje exclusivo, que no tiene paralelo en ninguna otra creencia, declara que solo a través de Él podemos acceder al Padre. Y lo más poderoso, su impacto transformador en la vida de quienes le siguen es una evidencia viviente de que Él es realmente el camino, la verdad, y la vida.

Seguir a Jesús no es solo una decisión religiosa; es entrar en un camino que te lleva directamente a Dios, un camino donde encuentras la verdad sobre ti mismo, el propósito de tu existencia, y la vida abundante que Dios ha prometido. Si estás buscando el camino verdadero, la respuesta no es una ideología o una serie de reglas, sino una persona: Jesucristo. ¡Él es el camino, y al seguirlo, encontrarás todo lo que tu alma anhela!

TE ESTARÁS PREGUNTANDO Y QUE RESULTADOS OBTENEMOS CUANDO RECONOCEMOS A JESÚS COMO EL CAMINO?

Cuando reconocemos a Jesús como el Camino, obtenemos resultados transformadores y eternos que impactan profundamente nuestra vida. Aquí te presento algunos de los resultados claves:

1. Reconciliación con Dios

Al aceptar a Jesús como el Camino, somos reconciliados con Dios. La barrera del pecado que nos separaba de Él es eliminada, y entramos en una relación íntima y personal con nuestro Creador. Romanos 5:1 dice: «Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo.»

2. Vida Eterna

Jesús nos ofrece la vida eterna, una vida que no termina con la muerte física. En Juan 3:16 leemos: «Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.» Al reconocer a Jesús como el Camino, recibimos la promesa de pasar la eternidad con Dios en su presencia gloriosa.

3. Transformación de Vida

Aceptar a Jesús como el Camino resulta en una transformación interna. Nos convertimos en nuevas criaturas, como dice 2 Corintios 5:17: «De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas.» Nuestra mente, corazón y espíritu son renovados, y comenzamos a vivir una vida dirigida por el Espíritu Santo, marcada por la paz, el gozo y la justicia.

4. Guía y Propósito

Jesús, al ser el Camino, nos guía en todas las áreas de nuestra vida. Nos proporciona dirección y propósito, mostrándonos el plan que Dios tiene para nosotros. Proverbios 3:6 nos exhorta a «reconocerlo en todos tus caminos, y él enderezará tus veredas.» Con Jesús como nuestro guía, podemos caminar con confianza, sabiendo que estamos en la voluntad de Dios.

5. Acceso a la Verdad Absoluta

Jesús es la verdad que nos libera de la mentira y el engaño del mundo. Al seguirle, vivimos en la luz de la verdad divina, y esto nos permite discernir correctamente, tomar decisiones sabias y vivir conforme a los principios eternos de Dios.

6. Plenitud de Vida

Jesús promete una vida abundante a quienes le siguen. En Juan 10:10 dice: «Yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia.» Esta plenitud no se refiere solo a bendiciones materiales, sino a una vida llena de propósito, significado, y la presencia continua de Dios.

Me imagino que te estarás preguntando, y como puedo recibir todos estos beneficios? Sencillamente, acompañándome en una oración en voz alta:

Di conmigo:» Señor Jesús, reconozco que Tú eres el camino, la verdad y la vida. Creo que eres el Hijo de Dios y que moriste en la cruz por mis pecados. Hoy, me arrepiento de mis pecados y te pido perdón. Te invito a mi corazón y te recibo como mi Señor y Salvador. Transforma mi vida, guíame en tu camino, y ayúdame a vivir para Ti. Gracias por tu amor y por darme la vida eterna. En tu nombre, Jesús, amén.»

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VEN A MI DICE NUESTRO DIOS Y DESCANSA

¡Presten atención, sabios de este mundo, y tiembla la sabiduría humana, porque las profundidades de Dios no se revelan a los altivos, sino a los humildes de corazón, a los que tienen el espíritu de un niño!

MATEO 11:25-30 «25En aquel tiempo, respondiendo Jesús, dijo: Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque escondiste estas cosas de los sabios y de los entendidos, y las revelaste a los niños. 26Sí, Padre, porque así te agradó. 27Todas las cosas me fueron entregadas por mi Padre; y nadie conoce al Hijo, sino el Padre, ni al Padre conoce alguno, sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo lo quiera revelar. 28Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar. 29Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas; 30porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga.»

Nuestro Señor Jesucristo, el Hijo del Dios viviente, proclamó: “Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque escondiste estas cosas de los sabios y de los entendidos, y las revelaste a los niños. Sí, Padre, porque así te agradó” . El Señor del universo ha elegido revelarse a los pequeños, a los sencillos, a los que vienen con corazones puros y despojados de orgullo. No es en la astucia de los sabios ni en la lógica de los entendidos donde se encuentra la verdad, sino en la simpleza de un corazón que busca a Dios con humildad.

¡Escucha! Todo ha sido entregado al Hijo por el Padre. Nadie conoce al Hijo sino el Padre, y nadie conoce al Padre sino el Hijo y aquel a quien el Hijo quiera revelarlo. Este es el misterio glorioso del reino de Dios, el misterio que destruye las fortalezas del orgullo humano y establece el trono de la humildad y la dependencia en Dios.

¡Venid, venid todos los que estáis trabajados y cargados! ¡Venid todos los que estáis agotados por las cargas del mundo, por el peso del pecado, por las aflicciones de la vida! Nuestro Señor, con voz suave y llena de compasión, nos llama: “Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar” (Mateo 11:28). ¡Ésta es una invitación divina, un llamado celestial! Porque el descanso verdadero, el descanso para nuestras almas, se encuentra en Él y solo en Él.

¡Llevad su yugo! Su yugo no es opresivo, su carga no es pesada. Él mismo nos asegura: “Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas; porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga” (Mateo 11:29-30). El yugo de Cristo es fácil y su carga ligera porque Él lleva con nosotros, porque Él nos da fuerza y porque en su mansedumbre y humildad encontramos la paz que el mundo no puede dar.

PORQUE ES QUE PODEMOS DESCANSAR EN JESÚS?

¡Escuchen con atención, oh pueblos y naciones! ¡Escuchen y abracen la verdad que brota del corazón de Dios, la verdad que resuena en las palabras de nuestro Señor y Salvador Jesucristo! En el mundo de hoy, lleno de aflicciones y tribulaciones, hay un refugio seguro, un lugar de descanso verdadero, y ese lugar se encuentra en Jesús. Porque en Él, encontramos todas las promesas y bendiciones que nuestra alma anhela?:

1. Porque Él es el Hijo de Dios y tiene toda autoridad: Jesús declaró, “Todas las cosas me fueron entregadas por mi Padre” (Mateo 11:27). Gran autoridad y poder están en las manos de nuestro Señor. Todo le ha sido entregado: el control sobre el universo, la autoridad sobre el cielo y la tierra, y el poder para transformar nuestras vidas. Cuando venimos a Jesús, no venimos a un hombre común, sino al Rey de reyes y Señor de señores, quien tiene el poder para cambiar nuestras situaciones y darnos descanso.

2. Porque Él nos conoce íntimamente y nos ama profundamente: “Nadie conoce al Hijo, sino el Padre, ni al Padre conoce alguno, sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo lo quiera revelar” (Mateo 11:27). Jesús nos invita a una relación personal con Él y con el Padre. Él conoce nuestras cargas, nuestras luchas, nuestras penas y alegrías. Nos ama con un amor eterno y profundo, y en su amor, encontramos la paz y el descanso que el mundo no puede ofrecer.

3. Porque Él nos ofrece un descanso genuino y profundo: “Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar” (Mateo 11:28). Esta es una promesa inquebrantable de Jesús. Él nos llama a venir a Él, tal como somos, con nuestras cargas y preocupaciones, y nos promete descanso. No es un descanso superficial, sino un descanso profundo para nuestras almas, un alivio de las cargas emocionales y espirituales que llevamos.

4. Porque su yugo es fácil y su carga ligera: “Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas; porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga” (Mateo 11:29-30). Jesús nos invita a tomar su yugo, a someternos a su enseñanza y guía. Su yugo no es opresivo, no nos esclaviza, sino que nos libera. Nos enseña a vivir en humildad y mansedumbre, siguiendo su ejemplo. En esta sumisión, encontramos libertad y descanso, porque su yugo es fácil y su carga ligera.

5. Porque Él es manso y humilde de corazón: Jesús nos llama a aprender de Él, porque es manso y humilde de corazón. En su mansedumbre, encontramos  su amor; en su humildad, encontramos la grandeza de su gracia. No es un líder distante y autoritario, sino un Pastor amoroso que camina con nosotros, que nos lleva en sus brazos cuando estamos cansados y nos guía con ternura. Su corazón humilde y manso nos da seguridad y nos invita a descansar en su presencia.

6. Porque Él ha vencido al mundo: En Juan 16:33, Jesús dice: “Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo”. Nuestro descanso en Jesús no se basa en la ausencia de problemas, sino en la victoria que Él ha obtenido. Él ha vencido al pecado, a la muerte y al poder del mal. En su victoria, encontramos la certeza de que, aunque enfrentemos dificultades, estamos seguros en sus manos.

7. Porque Él nos da su paz: Jesús promete en Juan 14:27: “La paz os dejo, mi paz os doy; yo no os la doy como el mundo la da. No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo”. La paz que Jesús nos da es una paz que trasciende las circunstancias, una paz que guarda nuestros corazones y mentes en medio de las tormentas. Es una paz profunda y duradera, que solo se encuentra en Él.

8. Porque su presencia está siempre con nosotros: Jesús prometió en Mateo 28:20: “Y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo”. No estamos solos; Su presencia nos acompaña siempre. En cada momento de nuestra vida, en cada desafío, en cada alegría y en cada dolor, Jesús está con nosotros. Su presencia nos da consuelo, fortaleza y descanso.

Por todas estas razones, podemos descansar en Jesús. Él es nuestro refugio, nuestra fortaleza, nuestra paz y nuestra esperanza. ¡Venid a Él, venid con fe y confianza, y hallad descanso para vuestras almas! En su amor y en su presencia, encontramos todo lo que necesitamos.

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