Mensajes Puros

La Revelacion de Nuestro Dios

Juan 17:6 "He manifestado tu nombre a los hombres que del mundo me diste, tuyos eran y me los diste y han guardado tu Palabra."

Nuestro Señor Jesucristo combinó la enseñanza de los preceptos contenidos en la Palabra, asi como trajo la revelación del corazon del autor de esa Palabra.

No podemos dejar de insistir en lo absolutamente importante que es la revelación del corazón de Dios, su amor, su presencia, su misericordia, su gracia, su favor y todo lo que envuelve nuesto amoroso Dios. Es su anhelo tener comunión con nosotros a toda costa. Asimismo, que lo descubramos, que lo tengamos presente en cada uno de nuestros asuntos.

Porque cuando percibimos el corazón compasivo de Dios, su naturaleza y su deseo de querer bendecirnos, entonces podremos ver la Palabra de Dios con otros ojos, como tiernas instrucciones de un Padre que anhela profundamente compartir toda cosa buena con sus hijos. Entonces, el obedecerle es mas facil.

En este día, no perdamos la oportunidad de disfrutar de la persona real y viva de nuestro Dios.

   

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Hay un solo DIOS

"Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre, el cual se dio a si mismo en rescate por todos, de lo cual se dio testimonio a su debido tiempo." – 1 Timoteo 2: 5-6

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Quien es Jesucristo ?

"Jesus preguntó a sus discípulos: Quien dicen los hombres que es el Hijo de Dios ? Ellos dijeron: unos Juan el Bautista, otros Elias…. El les dijo: Y vosotros, quien decís que soy yo?. Respondiendo Pedro, dijo: Tu eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente." – Mateo 16: 13-17

Jesús es el Hijo eterno de Dios. El creador del universo (Colosenses 1:17-18), quien nació de Maria y le llamó Jesús, el Hijo del Dios Altísimo.

Vino como profeta, como Maestro, sanó enfermedades, hizo milagros (transformó el agua en vino, mutiplicó los panes, etc.), calmó las aguas del mar, resucitó muertos y resucitó El mismo de entre los muertos. Y vino como Mesías a cumplir una misión: a mostrar el amor de Dios Padre, que pudiéramos relacionarnos con El de una manera personal y a morir por nosotros para perdonar nuestros pecados y así tuviéramos vida abundante en este mundo y la vida eterna.

¿Dónde se encuentra?, en dos lugares, primero como dice la Palabra de Dios, a la derecha del Padre intercediendo por cada uno de nosotros, como Sumo Sacerdote, por quien podemos entrar al Santo Lugar, al Trono de la Gracia para alcanzar misericordia y segundo, en nuestro corazón, sellados por el Espíritu Santo de la promesa.

¿Cómo debemos responder ante El, el día de hoy? Creyendo en El, recibiéndole, obedeciéndole, conociéndole, amándole, siguiéndole, sirviéndole, adorándole, y proclamando que El es Hijo de Dios, que está vivo y está con nosotros cada día, cada segundo, que conoce cada cosa de nosotros y esta dispuesto a bendecirnos en todo.

Jesús es el Señor de mi vida y del tuyo también cuando le recibimos en nuestros corazones.

"porque de tal manera amó Dios a los hombres que ha dado a su Hijo Jesucristo para que todo aquel que en El cree no se pierda sino que tenga vida eterna." – Juan 3:16 

 

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Sea de Bendición

"Que aquellos que están a favor de Mi justa causa y se deleitan en Mi justicia, se regocijen y se alegren, y digan siempre: Sea exaltado Jehová, quien se deleita en la prosperidad de Su siervo." – Salmos 35:27

Si la religión tradicional le ha enseñado que el deseo de Dios es  que  usted  sea  pobre  y  esté oprimido, hoy le tengo buenas noticias. La Biblia nos enseña que Dios se deleita en su prosperidad. ¡Él desea que usted prospere! No sólo en el aspecto económico, sino en todas las áreas de su vida: espíritu, alma y cuerpo.

No importa dónde esté ni quién sea, Dios desea librarlo de toda adversidad.

¿Por qué? Porque Él le ama y  tiene una misión para que usted la realice. Su plan es que ayude a  satisfacer las necesidades de la humanidad. Pero Él es lo suficientemente sabio como para saber que  usted no puede dar lo que no tiene. No puede ayudar económicamente a divulgar el evangelio ni dar alimento a los necesitados, si usted mismo se encuentra en quiebra. Él sabe que usted no puede imponer las manos sobre los enfermos si yace postrado en la cama de un hospital, y tampoco puede ministrar gozo a los demás si la depresión lo tiene cautivo. Para que usted pueda ser de bendición, primero debe ser bendecido.

Si usted hoy realmente desea aprovechar las riquezas de Dios, decida ser de bendición para otros. Y antes de que se dé cuenta, recibirá de Dios más de lo que pueda imaginar.

 

 

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