Mensajes Puros

EL LUGAR SEGURO PARA TODOS

Cuántas veces decimos que creemos pero no es así. Pensamos que Cristo es el Salvador del Mundo pero no creemos que sea nuesto Salvador.

Todos nosotros tenemos algo seguro a lo que nos aferramos para algo. En nuestra vida ese asidero seguro es la persona de Jesucristo.

Véamos lo que nos dice el Salmo 16 un «Salmo de oro», considerado una joya preciosa.

SALMOS 16: 1 Guárdame, oh Dios, porque en ti he confiado. 2 Oh alma mía, dijiste a Jehová: Tú eres mi Señor; No hay para mí bien fuera de ti. 3 Para los santos que están en la tierra, Y para los íntegros, es toda mi complacencia. 4 Se multiplicarán los dolores de aquellos que sirven diligentes a otro dios. No ofreceré yo sus libaciones de sangre, Ni en mis labios tomaré sus nombres. 5 Jehová es la porción de mi herencia y de mi copa; Tú sustentas mi suerte. 6 Las cuerdas me cayeron en lugares deleitosos, Y es hermosa la heredad que me ha tocado. 7 Bendeciré a Jehová que me aconseja; Aun en las noches me enseña mi conciencia. 8 A Jehová he puesto siempre delante de mí; Porque está a mi diestra, no seré conmovido. 9 Se alegró por tanto mi corazón, y se gozó mi alma; Mi carne también reposará confiadamente; 10 Porque no dejarás mi alma en el Seol, Ni permitirás que tu santo vea corrupción. 11 Me mostrarás la senda de la vida; En tu presencia hay plenitud de gozo; Delicias a tu diestra para siempre.

En este día, es mi deseo que usted y yo sepamos y tengamos ese deseo de permanecer cerca de Jesús y estar seguros completamente en Él.

  1. YA NO BUSQUE MÁS, JESÚS ES EL LUGAR SEGURO. Vs. 1-2 Guárdame… otra versión dice: Manténme a salvo, porque a ti he acudido por refugio. Toda la vida buscamos estar seguros, bueno, le tengo buenas noticias, ya no busque más, su lugar de seguridad y paz se llama Jesús. En Él hay seguridad plena.
    • Podemos poner nuestra confianza plena en él. Todos vamos a fallar, todos pecamos. Pero hay una persona que no falla, Jesús, por lo tanto, ponga todo se ser en sus manos y confíe que Él es nuestro lugar seguro para siempre.
    • De manera deliberada el Espíritu Santo nos guía a declarar a Jesús como nuestro Señor. Juan 16:13 dice: Pero cuando venga el Espíritu de verdad, él os guiará a toda la verdad; porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oyere, y os hará saber las cosas que habrán de venir”.
    • No hay nada bueno en nosotros, lo único bueno en nosotros viene solamente de Él. “No hay para mí bien fuera de ti.” Si usted puede amar, es por la obra de Cristo en usted. Si usted le sirve, es porque ese deseo viene de Dios solamente. Las personas intentan llenar su vacío y necesidad con distracciones, y no atacan la raíz del problema. El problema radica en creer que nosotros podemos darnos la seguridad que necesitamos, solo en Dios está nuestro refugio total.
  2. SALIRNOS DE ESE LUGAR SEGURO, NOS TRAERÁ DOLOR. Fuera de la voluntad de Dios, fuera de su cobertura, nos espera, dolor, sufrimiento, sin ninguna esperanza. Porque si estamos en su voluntad, podemos experimentar dolor o sufrimiento pero CON esperanza.
    • Los dolores de los que van detrás de otro Dios se multiplicarán. Vivir fuera de la voluntad y la cobertura de Dios es muy mala idea. Salirse de la presencia de Dios, es lento y sutil, cuide su vida de oración, cuide su comunión con Dios, cuide su vida personal, porque hay muchísimas distracciones.
    • Cuidado lo que sale de nuestra boca. Lo que sale de nuestra boca es producto de lo que tenemos dentro. Cuidado entonces con lo que entra a nuestro corazón. ¿Que hablamos? ¿Qué vemos? ¿Qué ocupa nuestro corazón y qué ocupa nuestro día?
    • Estar en ese lugar seguro nos hace íntegros. Dios se complace en nuestra vida, si le amamos, y seguimos sus mandamientos. Juan 14:21 dice: El que tiene mis mandamientos, y los guarda, ese es el que me ama; y el que me ama, será amado por mi Padre, y yo le amaré, y me manifestaré a él.
  3. EL SEÑOR SE ENCARGA DE MANTENERNOS SEGUROS. El Espíritu Santo nos ha dado convicción de pecado. Y Él es quien provee TODO, esto es lo maravilloso, en el proceso de redención, Dios es quien toma la iniciativa. Dios es quien hace todo. Y vea todos los beneficios de estar de su lado.
    • Mi herencia es Él. Vs. 5a Jehová es la porción de mi herencia y de mi copa; (Mi futuro está asegurado) ¿Cuántas personas sueñan con que alguien les deje una fortuna en herencia? Bueno, ya no busque ni espere más, usted y yo tenemos un Padre amoroso, Todopoderoso, que dice: hijo mío, hija mía: YO SOY TU HERENCIA y TU SUSTENTO.
    • Mi suerte ya está segura en Él. Vs. 5b Tú sustentas mi suerte… Su vida no es producto del azar, es un camino ya trazado de manera intencional por la mente poderosa de Dios. ¿Cómo es eso? Realmente no lo sé. Pero!, se ocupa menos fe, para creer que Dios diseñó mi vida, que creer que soy producto de la casualidad y del azar.
    • Aún mi sueño es guardado y guiado por Él. Vs7 Bendeciré a Jehová que me aconseja; Aun en las noches me enseña mi conciencia. ¿Qué quiere decir esto? Usted está llenandose de Dios, su conciencia continuamente sigue recordando todo esos tesoros de parte de Dios. Es decir que si nos llenamos de Dios, viviremos de Dios a cada instante. No hay manera de meter nada más cuando Dios ocupa el 100% de nuestro ser.
  4. JESÚS ES MI LUGAR SEGURO, NADIE ME MOVERÁ. Vs.8-11 Dios es nuestra Roca, nuestro amparo y fortaleza. En este lugar seguro estoy lleno de gozo y contentamiento. Vs. 9  Se alegró por tanto mi corazón, y se gozó mi alma; Mi carne también reposará confiadamente;
    • Él va delante de mí, nunca seré conmovido. Vs. 8 A Jehová he puesto siempre delante de mí; Porque está a mi diestra, no seré conmovido. Recuerda la enseñanza de Jesús, sobre los dos cimientos? Usted y yo tenemos un lugar seguro en Cristo. Ya no busque más, su gracia está fluyendo abundante sobre usted y su familia, procure que esa gracia nunca falte, mantenga el fuego del don de Dios bien encendido. 2 Timoteo 1:6
    • La muerte no tiene poder sobre mí. Ya no soy esclavo de la muerte, ni del pecado. Soy su hijo, redimido y salvado, tengo vida, y vida en abundancia.
    • Mi caminar en la vida está iluminado por Él y su palabra. Salmos 119:105 Tu palabra es una lámpara que guía mis pies y una luz para mi camino. Mi vida tiene un rumbo definido trazado por el Autor de la Vida, estoy seguro que llegaré a puerto seguro.
    • Su gozo me traerá contentamiento. Si hay algo que a esta generación que vivimos le cuesta, es tener contentamiento. Su palabra me dice que tendré “delicias a mi diestra PARA SIEMPRE” Salmos 16:11, dice: Me mostrarás el camino de la vida; me concederás la alegría de tu presencia y el placer de vivir contigo para siempre. Cuando Dios está conmigo, no necesito más!!!

El rey David escribió este Salmo y nos enseña con este Salmo que:

  1. Dios es nuestro refugio seguro.
  2. Que todo lo bueno que tenemos viene de Él.
  3. Que Dios es nuestra herencia y que buena herencia tenemos en Él.
  4. Declaramos que nuestra suerte no es producto del azar sino de un diseño y trazo intencional del corazón lleno de gracia de nuestro Dios.
  5. Declaramos que en Dios tenemos todo lo que necesitamos, y estaremos contentos.

Se atreve a declarar este Salmo hoy para su vida y la de si familia. Es mi deseo y oración que así sea.

FUENTE: Gracias Pastor DORIAN BANEGAS por sus enseñanzas.

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Cómo caminar con Dios en tiempos difíciles

Hay momentos difíciles que cada uno de nosotros experimenta cuando estamos abrumados y no sabemos qué hacer. ¿Está usted atravesando por un momento así?. Una cosa es cierta, Todos enfrentamos desafíos en nuestra vida.

Y casi siempre están vinculadas con nuestras relaciones personales, situaciones económicas, familiares, de salud o carrera profesional. En ocasiones, se nos dificulta comprender por qué esas pruebas han ocurrido y puede que nos sintamos agobiados, confundidos y solos.

Mientras estamos en medio de las pruebas, no podemos entender lo que Dios desea alcanzar, pero la Biblia nos asegura que el Señor desea lo mejor para nuestra vida y que obrará incluso en los tiempos más difíciles para nuestro bien.

Como creyentes en Cristo no vivimos en las tinieblas del pecado (Col 1.13). Sin embargo, para que seamos moldeados, el Señor permite que enfrentemos pruebas y tribulaciones. En la historia de José en Génesis 37-39 encontramos seis principios que podemos recordar en tiempos de dificultades.

  1. DIOS ESTÁ CON NOSOTROS EN LOS MOMENTOS DIFÍCILES

Este es el cimiento para poder enfrentar las pruebas. Guiados por sus celos, los hermanos de José tramaron asesinarlo, pero el Señor tocó el corazón de sus hermanos Rubén y Judá. La Biblia afirma que Dios estaba con José en todo momento, desde el instante en el que fue vendido como esclavo, hasta su encarcelamiento. El Señor le prosperó y le dio gracia delante de faraón.

HEBREOS 13:5  Dios declara: “No te desampararé, ni te dejaré”.

No existe un lugar tan lejano, ni una dificultad demasiado grande para que estemos fuera del alcance de nuestro Padre celestial.

SALMOS 139:7-12 «¿A dónde me iré de tu Espíritu?¿Y a dónde huiré de tu presencia?8Si subiere a los cielos, allí estás tú;Y si en el Seol hiciere mi estrado, he aquí, allí tú estás.9Si tomare las alas del albaY habitare en el extremo del mar,10Aun allí me guiará tu mano,Y me asirá tu diestra.11Si dijere: Ciertamente las tinieblas me encubrirán;Aun la noche resplandecerá alrededor de mí.12Aun las tinieblas no encubren de ti,Y la noche resplandece como el día;Lo mismo te son las tinieblas que la luz.

2. DIOS PERMITE LOS TIEMPOS DIFÍCILES POR UNA RAZÓN.

Sin importar cuán difícil parezca la prueba, si usted es un seguidor de Jesucristo, Dios tiene una buena razón para permitir esa dificultad en su vida. José tenía 17 años cuando fue vendido como esclavo, y no fue hasta tener 30 años cuando llegó a ser gobernador de Egipto. Así que, durante 13 años, tuvo que enfrentar la adversidad.

En ocasiones, cuando sufrimos agravios, desviamos nuestra atención de Dios, para enfocarnos en la situación que enfrentamos o en las personas que nos han maltratado. El Señor tenía un propósito con cada paso que dio José en su rocoso recorrido. En los planes de Dios, José, no solo salvaría a su familia, sino también a todo Egipto durante los 7 años de hambruna. Por eso José les dice a sus hermanos:

GENESIS 50:20 “Vosotros pensasteis mal contra mí, mas Dios lo encaminó a bien, para hacer lo que vemos hoy, para mantener en vida a mucho pueblo”.

La dirección soberana de Dios en la vida de José ilustra la verdad que nos enseña en:

 ROMANOS 8:28: “Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados”.

3. LA OSCURIDAD DURARA CUANTO SEA NECESARIO PARA QUE DIOS CUMPLA SU PROPÓSITO

Todos nos impacientamos en momentos de dolor. Pero si pudiéramos ver el futuro en medio de la oscuridad, le agradeceríamos al Señor, pues comprenderíamos el propósito de sus pruebas. Fue en medio de lo que José padeció en casa de Potifar y en la prisión como aprendió el lenguaje egipcio y sus costumbres. Y además, adquirió habilidades administrativas, aprendió a vivir bajo autoridad y supo cómo supervisar a otros. Dios lo preparó para que llegara a tener un lugar maravilloso de servicio, como segundo al mando después de Faraón.

Lo que el Señor nunca hizo fue mostrarle su plan, ni el tiempo en el que ocurriría. Así que, aunque quisiéramos acortar las pruebas, tenemos que reconocer que son las dificultades las que nos moldean. No batallemos contra Dios. Más bien rindamos nuestra voluntad al decirle: “Señor, no entiendo esto, ni tampoco es de mi agrado, pero me rindo ante tu propósito, cualquiera que sea. Mantenme en este lugar hasta que lo logres”.

4. A MENUDO, APRENDEMOS MÁS EN LA OSCURIDAD QUE EN LA LUZ

Sin importar en dónde estaba José, ya fuera en el fondo de la cisterna, en la casa de Potifar o en la cárcel, seguía avanzando hacia la luz. Todo ese tiempo Dios lo continuó dirigiendo hacia su divino propósito; José vendría a ser gobernador de Egipto. Su plan no solo salvaría a la familia de José, sino a toda la población de Egipto. Su historia quedaría escrita en la Biblia para enseñanza y bendición.

Todos evadimos tener que aprender por medio de las dificultades, pero las lecciones no se adquieren hasta que no pasamos por ellas. Experimentar nuestra completa dependencia de Dios en medio de las tribulaciones es muchísimo más efectivo que solo escuchar acerca de su fidelidad.

5. AÚN EN LOS MOMENTOS SOMBRÍOS, CAMINAMOS HACIA LA LUZ

Dios tiene un plan perfecto para nuestras vidas. Al confiar en Él y al seguirlo en obediencia podemos cumplir con su plan. Tenemos que obedecerlo aun cuando tomar la decisión correcta se nos haga difícil, o implique un sacrificio. ¿Por qué? Porque es así como nuestro Padre celestial moldea nuestro carácter. Solo la obediencia fiel nos permite crecer en sabiduría y madurez para servirle. No se enfoque en la oscuridad, sino fije su mirada en el Señor. Él no iluminará todo el camino al mismo tiempo, sino que alumbrará lo suficiente para que demos un paso a la vez.

6. LO QUE APRENDEMOS EN LA OSCURIDAD, DEBEMOS COMPARTIRLO EN LA LUZ

José había crecido en una familia que creía en Jehová, pero de pronto se encontró en medio de una sociedad idólatra. Al interpretar el sueño de Faraón, en ningún momento trató de ocultar su fe en el único Dios verdadero (Gn 41.1, 25, 28, 32).

El Señor ha ido edificando sus principios en su vida y desea que comparta con otros dichas verdades. Muchos de los que caminan a nuestro alrededor viven en tinieblas, vanidades, ansiedades y frustraciones. Pero usted debe poner a disposición del prójimo, tanto su vida como las lecciones que ha aprendido en los momentos más sombríos.

FUENTE: Gracias Pastor CHARLES STANLEY por sus enseñanzas

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EL PRIVILEGIO DE CONOCER AL DIOS SANTO

¿Qué hace que las personas se distancien del Señor o lo eviten? Algunos simplemente lo ignoran, pero hay otros que se enojan y se vuelven hostiles hacia Él. SabIendo que Dios es amor, bondad, misericordia y bondad, esas reacciones adversas son tristes de ver. Pero hay un atributo de Dios que hace que el mundo incrédulo se aleje de Él porque revela su pecado, esa es Su santidad.

ISAIAS 6:1-8 “En el año en que murió Uzías, el rey de Judá, Isaías tuvo una visión de “Jehová sentado sobre un trono alto y sublime, con la orla de su manto llenando el templo” (Isaías 6:1). Los serafines que estaban de pie sobre Él gritaban: “Santo, Santo, Santo, es el Señor de los ejércitos. Toda la tierra está llena de su gloria” (vv. 2-3). Los cimientos temblaron y el templo se llenó de humo en esta impresionante exhibición de Su santidad (v. 4).

Todas las leyes, principios y acciones de Dios se derivan de Su atributo de santidad. En el libro de Levítico, el Señor usó Sus mandamientos para enseñar a los israelitas que Él era santo, diciendo: “Así que vosotros seréis santos para Mí, porque yo, el Señor, soy santo; y os he escogido de entre los pueblos para que seáis míos” (Levítico 20:26). Los apartó para sí mismo y estableció varias leyes para gobernar cómo lo adoraban. Este principio se reitera en 1 Pedro 1:15-16, “Como el Santo que os llamó, sed también vosotros santos en toda vuestra conducta; porque está escrito: Santos seréis, porque yo soy santo.

COMO SE DEFINE LA SANTIDAD DE DIOS

Aquí hay dos aspectos de la santidad de Dios.

1. Su Pureza Moral. El Señor es perfectamente sin pecado y puro, sin malos pensamientos, palabras, motivos o acciones. Nada de lo que ha hecho o hará está mal. Él desprecia toda maldad y no puede tolerarla ni la pasa por alto.

2. Su Separación. Su justicia y pureza son tan grandes que nos separan de Él porque todos nacemos con naturalezas pecaminosas. Ser santificado significa ser apartado o santificado. Dios es el único que puede santificar a alguien porque solo Él es el epítome de la santidad. Dado que el pecado está presente en nosotros, no tenemos poder para hacernos justos. Pero somos hechos santos por un acto de Dios en un momento de tiempo basado en nuestra fe en Jesucristo. Él nos aparta para sí mismo y luego trabaja para hacernos santos en carácter y práctica a través del proceso de santificación, que continúa a lo largo de nuestras vidas hasta que alcanzamos el cielo.

¿CÓMO REACCIONA LA GENTE A LA SANTIDAD DE DIOS?

  • La respuesta de Isaías. Isaías se sintió abrumado por su visión del Señor y respondió con reverencia y humildad. La santidad de Dios puso en marcado contraste su propia pecaminosidad humana, lo que hizo que clamara: “¡Ay de mí, que soy muerto! Porque soy hombre de labios inmundos, y habito en medio de un pueblo de labios inmundos; porque mis ojos han visto al Rey, Señor de los ejércitos” (Isaías 6:5). Al confesar su pecado, uno de los serafines tocó su boca con un carbón encendido tomado del altar, diciendo: “He aquí, esto ha tocado tus labios; y vuestra culpa es quitada, y se hace expiación por vuestro pecado” (vv. 6-7). En segundo lugar, Isaías respondió a la pregunta del Señor: “¿A quién enviaré, y quién irá por nosotros?” Habiendo sido limpiado del pecado, Isaías rápidamente se ofreció como voluntario para servir al Señor como Su profeta, diciendo: “Aquí estoy. ¡Envíame a mi!”. (v. 8).
  • La respuesta del Apostol Pedro. Al ver a Jesús producir una captura milagrosa de peces después de su propia noche inútil de pesca, Pedro reconoció que no era un hombre ordinario. Cuando se enfrentó a la santidad de la deidad de Cristo, “cayó de rodillas ante Jesús, diciendo: ¡Aléjate de mí, Señor, que soy un hombre pecador!” (Lucas 5:8).
  • La respuesta de los fariseos y saduceos. En Juan 8 se registra una conversación entre los líderes religiosos y Jesús. Las señales y afirmaciones que Jesús hizo con respecto a su deidad frustraron y enemistaron a los fariseos y saduceos. Lo criticaron y desafiaron y finalmente respondieron con animosidad, ira y un intento de destruirlo. No podían tolerar la presencia del Dios Santo en la persona de Jesucristo.
  • La respuesta de los no cristianos hoy. Aquellos que no conocen a Jesús como Salvador se sienten muy incómodos con la santidad de Dios porque, como una luz, revela su pecado. Por lo general, no quieren escuchar nada acerca de Dios, Jesucristo o Su Palabra, y a veces son antagónicos con los creyentes y la iglesia. Su reacción va desde la indiferencia y el ridículo hasta el odio, la ira y la persecución.
  • La respuesta de los santos que viven en rebelión hacia Dios. Cuando los cristianos toleran el pecado en sus vidas y viven en desobediencia, se vuelven resistentes a la corrección y se sienten incómodos con la santidad de Dios. Pero todos los creyentes han sido apartados para Dios, y Él trabaja continuamente para traerlos de regreso y santificarlos hasta el día en que los llame a Su hogar.
  • La respuesta de los santos que desean vivir en la voluntad de Dios, andar en Sus caminos y obedecerle. Estos creyentes están asombrados y abrumados por la santidad de Dios. Se apresuran a caer de rodillas en arrepentimiento, reconocen su indignidad y lo adoran y alaban. Su deseo es reunirse para adorar al Dios que los salvó y ver el evangelio proclamado en todo el mundo. Estos son santos que quieren que la santidad gobierne y reine en sus vidas.

¿CÓMO PUEDE EL DIOS SANTO TENER UNA RELACIÓN CON LA HUMANIDAD PECADORA?

Este es el gran dilema. Nuestros pecados nos separan del Señor, y el único que puede cerrar esa brecha es Jesucristo. En Su santidad, Dios requiere que Su ira sea derramada en juicio sobre cada pecador por cada pecado cometido. Sin embargo, en amor, Él colocó nuestros pecados sobre Su Hijo perfecto, quien llevó la cruz que nosotros merecíamos llevar.

Ahora, todos los que se arrepienten de sus pecados y confían en Jesús como Salvador pueden ser perdonados porque la pena de sus pecados ha sido pagada. Al aceptar a Jesús como nuestro Salvador, Dios nos perdona y restaura nuestra relación con Él y somos galardonadores de la vida eterna.

Por eso te invito a que hagas la siguiente oración en vos alta: «PADRE Celestial, vengo delante de tu presencia a pedirte perdón por mis pecados, me arrepiento de ellos y reconozco que Jesucristo murió en la cruz del Calvario y que Dios mediante el Espíritu Santo lo levanto de entre los muertos. A partir de este día hago un nuevo pacto de seguir tus mandamientos y preceptos. Ven a morar a mi corazón e inscribeme en el Libro de la Vida. En el nombre de Jesús. Amén.

FUENTE: Gracias Pastor CHARLES STANLEY por sus enseñanzas.

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EL ESPIRITU SANTO, NUESTRO AYUDADOR

A veces, los nuevos creyentes piensan que sus vidas serán más fáciles ahora que son salvos, pero este no suele ser el caso. De hecho, podemos experimentar aún más desafíos y problemas. Ahí es cuando podríamos comenzar a preguntarnos dónde está Dios o por qué no está respondiendo nuestras oraciones como esperábamos. Si no sabemos qué camino tomar, podemos comenzar a sentirnos abrumados y solos. Pero si hemos aceptado a Jesucristo como nuestro Salvador y Señor, nunca estamos verdaderamente solos porque se nos ha prometido un Consolador que habitará dentro de nosotros: el Espíritu Santo.

Antes de que Jesús fuera a la cruz, les dijo a sus discípulos que les enviaría un Consolador.

JUAN 14: 15-18 “Si me amáis, guardad mis mandamientos. 16Y yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre: 17el Espíritu de verdad, al cual el mundo no puede recibir, porque no le ve, ni le conoce; pero vosotros le conocéis, porque mora con vosotros, y estará en vosotros. 18No os dejaré huérfanos; vendré a vosotros. 

El Espíritu Santo es miembro de la Trinidad junto con el Padre y el Hijo. Sin embargo, es posible que algunos creyentes no entiendan que Dios en la persona de Su Espíritu se ha instalado en ellos. En lugar de vivir en el poder y las provisiones del Espíritu, simplemente hacen lo mejor que pueden con sus propias fuerzas y esperan el día en que finalmente puedan ir al cielo. El resultado es una vida insatisfecha llena de decepción en Dios.

Sin embargo, el problema no es Dios sino la ignorancia de la presencia y guía del Espíritu Santo en sus vidas. Todo lo que necesitamos para vivir la vida cristiana ha sido depositado dentro de nosotros. Si estamos dispuestos a rendirnos a Él, podemos recurrir libremente a los recursos del Espíritu de Dios. Nuestro divino Auxiliador siempre está ahí para asistirnos en nuestra necesidad. Él está siempre presente y trabajando activamente en nuestras vidas.

¿CUÁL ES LA OBRA DEL ESPÍRITU SANTO?

• Nos convence de pecado. “Y él, cuando venga, convencerá al mundo de pecado, de justicia y de juicio” (Juan 16:8). En primer lugar, nos hace darnos cuenta de que somos pecadores que necesitamos la salvación para que nos arrepintamos y nos volvamos a Cristo en la fe y recibamos el perdón de nuestros pecados. E incluso después de la salvación, Él continúa convenciéndonos cuando no vivimos como debemos, recordándonos que el pecado ya no nos conviene porque somos seguidores de Jesús.

• Nos Sella. “En él (Cristo), también vosotros, después de escuchar el mensaje de la verdad, el evangelio de vuestra salvación, y habiendo creído, fuisteis sellados en él con el Espíritu Santo de la promesa” (Efesios 1:13). En aquellos días, se usaba un sello para autenticar, mostrar propiedad y proteger. El Espíritu Santo nos sella en Cristo como hijos de Dios que ahora están bajo su protección divina. Este sello nunca puede ser roto, ni por Dios, ni por el diablo, ni por nosotros. Sin embargo, esto no significa que podemos pecar sin consecuencias. La convicción de Dios continuará, y Su disciplina seguirá.

• Habita en nosotros. “Pero si el Espíritu de aquel que levantó de los muertos a Jesús mora en vosotros, el que levantó de los muertos a Cristo Jesús vivificará también vuestros cuerpos mortales por su Espíritu que mora en vosotros” (Rom. 8:11). El Espíritu Santo es un don eterno enviado para vivir en nosotros, y estamos bajo Su dirección divina y facultados para hacer todo lo que Él requiera de nosotros.

• Nos enseña. “Pero el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, él os enseñará todas las cosas” (Juan 14:26). Porque Él es Dios, el Espíritu es un maestro que supera a todos los demás. Él nos guía mientras leemos la Palabra de Dios y nos ayuda a interpretarla con precisión. La Biblia es un tesoro asombroso que Dios nos ha dado, y mientras la leemos fielmente, pidiéndole al Espíritu que nos enseñe, Él nos ayudará a comprenderla.

• Nos revela la verdad. “Ahora hemos recibido, no el espíritu del mundo, sino el Espíritu que proviene de Dios, para que conozcamos las cosas que Dios nos ha dado gratuitamente” (1 Cor. 2:12). Lo que se promete aquí es el conocimiento divino, que va mucho más allá de nosotros mismos y de este universo, y se encuentra en la Palabra de Dios. Puede que no entendamos de inmediato lo que significa un pasaje o cómo aplicarlo, pero si seguimos buscando y escudriñando la Palabra de Dios, el Espíritu nos dará entendimiento. Sin embargo, si dejamos de leer la Palabra, nos faltará la sabiduría que sólo viene de Dios.

• Nos guía. “Pero cuando venga el Espíritu de verdad, él os guiará a toda la verdad” (Juan 16:13). Nuestro Ayudante es también nuestro Guía. Él nos ayuda a discernir lo que es verdadero y nos guía para tomar las decisiones correctas. En lugar de buscar el consejo de otras personas, debemos pedirle al Espíritu Santo que nos dirija.

• Da fruto a través de nosotros. “El fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fidelidad, mansedumbre, templanza” (Gálatas 5:22-23). A menudo, la forma en que estas cualidades de carácter se desarrollan en nosotros es a través de circunstancias que, de lo contrario, podrían hacer que respondamos de manera opuesta. Por ejemplo, si tenemos problemas para amar a alguien, el Espíritu Santo puede cambiar nuestra actitud si le pedimos ayuda y genuinamente deseamos caminar en obediencia a Él.

• Nos recuerda. “Pero el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, él os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que yo os he dicho” (Juan 14:26). Aunque los discípulos de Cristo habían estado con Él y lo habían escuchado enseñar durante tres años, solo tuvieron sus recuerdos después de que Él se había ido. Para enseñar a otros acerca de Jesús, necesitaban que el Espíritu Santo los ayudara a recordar. E incluso hoy, necesitamos Su ayuda para recordar pasajes que se aplican a situaciones particulares. Si somos fieles en leer la Biblia, el Espíritu nos ayudará a recordarla.

• Nos equipa con dones espirituales. “Ahora bien, hay diversidad de dones, pero un mismo Espíritu” (1 Cor. 12:4). El Espíritu nos da habilidades especiales que nos permiten servirnos unos a otros de la manera que Él desea.

• Nos empodera. “Recibiréis poder cuando el Espíritu Santo haya venido sobre vosotros; y seréis mis testigos” (Hechos 1:8). Su fuerza nos permite lograr todo lo que Él nos llama a hacer y nos equipa en cada área de la vida.

• Nos Llena. “Sed llenos del Espíritu” (Efesios 5:18). Esta es una vida gobernada y guiada por el Espíritu Santo y siempre consciente de Su presencia interior. Ningún creyente tiene una excusa legítima para no obedecer a Dios porque el Espíritu nos ha equipado a cada uno de nosotros para hacer lo que Él desea o manda.

Claro que para experimentar la presencia del Espíritu Santo en nuestras vidas, necesitamos primero rendirnos al Señor Jesucristo. Por lo que lo invito a hacer la siguiente oración: » Padre Celestial, vengo delante de tu presencia, a pedirte perdón por mis pecados, me arrepiento de ellos. Y declaro que creo en que Jesucristo murió por mis pecados y que Dios le levanto de entre los muertos. Rindo mi vida a ti Jesús, ven a morar a mi corazón y lléname con tu Santo Espíritu. En el nombre de Jesús. Amén.

FUENTE: Gracias Pastor CHARLES STANLEY por sus enseñanzas.

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