Mensajes Puros

NO TEMAS, CONFÍA EN DIOS

Cuántas veces cree que se ha perdido de alguna bendición de Dios por haber tenido temor en algo particular?, y en consecuencia, el temor lo ha paralizado y privado de lo mejor de Dios.

Pero hoy, al confrontar alguna circunstancia, Dios te dice: CONFÍA EN MÍ, lo cual es el primer paso y no el último, porque el confiar en Dios es la base de todo lo demás que Dios diga después.

CONFIAR EN DIOS es la verdad fundamental e imprescindible, sí hemos de acudir a Dios en cualquier situación. Debemos de confiar en Dios porque Él es nuestro Padre Celestial, porque al poner nuestra confianza en Dios, le estamos diciendo: «Reconozco quien tu eres», «Veo mi necesidad y sé que solo tu tienes la solución»,»Se que me amas tanto, que me ayudarás en esta situación».

De ahí que nuestra fe honra a Dios, ya que si Dios dice que hará algo, lo hará porque Él siempre es veraz.

Sin embargo, todos tenemos circunstancias en las cuales tenemos fracasos en la fe. Confiamos por un momento y luego desistimos. O Dios nos reta a hacer algo y al final decimos, no puedo hacerlo. Y cuando hacemos eso, provocamos un fracaso de fe.

Un ejemplo claro se encuentra en la Biblia, específicamente en el libro de Números capitulo 13-14. Donde el pueblo de Israel estaba a punto de entrar a la tierra prometida para recibir la mayor bendición de sus vidas.

Números 13: 25-30 «Y volvieron de reconocer la tierra al fin de cuarenta días. Y anduvieron y vinieron a Moisés y a Aarón, y a toda la congregación de los hijos de Israel, en el desierto de Parán, en Cades, y dieron la información a ellos y a toda la congregación, y les mostraron el fruto de la tierra. Y les contaron, diciendo: Nosotros llegamos a la tierra a la cual nos enviaste, la que ciertamente fluye leche y miel; y este es el fruto de ella. Mas el pueblo que habita aquella tierra es fuerte, y las ciudades muy grandes y fortificadas; …Entonces Caleb hizo callar al pueblo delante de Moisés, y dijo: Subamos luego, y tomemos posesión de ella; porque más podremos nosotros que ellos.

Por el informe de los 10 príncipes, el pueblo desfalleció. Lo mismo que les sucedió como nación, nos puede suceder a nosotros como individuos. Pero hoy Dios nos desafía en algún aspecto de nuestras vidas, en el que debemos avanzar, ya sea en el trabajo, en el negocio o en alguna relación.

Lo que sucedió es que fueron rebeldes y no hicieron caso a lo que Dios les había prometido. La rebeldía es como la brujería, y Dios odia la rebeldía porque va en contra de su carácter, en contra de su poder, su voluntad y sus caminos.

Aquí vemos a este pueblo, listos para apedrear a Josué y a Caleb. Tuvieron un fracaso en la fe, la cual no permite ejercitar la fe en Dios cuando enfrentamos la prueba o una tentación. En otras palabras, no confiamos en Dios, no creemos en Él, o no hacemos lo que Dios desea que hagamos.

CAUSAS DE ESE FRACASO  

1. El pueblo no entró a la tierra prometida por temor al fracaso.

Tuvieron miedo.

Números 13:31-33 «Mas los varones que subieron con él, dijeron: No podremos subir contra aquel pueblo, porque es más fuerte que nosotros. Y hablaron mal entre los hijos de Israel, de la tierra que habían reconocido, diciendo: La tierra por donde pasamos para reconocerla, es tierra que traga a sus moradores; y todo el pueblo que vimos en medio de ella son hombres de grande estatura. También vimos allí gigantes, hijos de Anac, raza de los gigantes, y éramos nosotros, a nuestro parecer, como langostas; y así les parecíamos a ellos.

Vieron a los habitantes de esa tierra como gigantes, al igual que los muros de las ciudades y sus fortalezas y se dijeron asimismo, no podremos hacerlo, se olvidaron por completo de Dios, estaban paralizados, viendo a la tierra prometida sin poder moverse, por temor.

Canaan era la mejor tierra para el pueblo de Israel, el pueblo elegido y de donde vendría el Mesías.

Dios les proveyó lo mejor y todo lo necesario para conquistar aquella tierra. Recuerde que cuando Moises envió espías, no los envió a tomar decisiones en cuanto ir o no ir. Moises lo definiría.

La fe genuina empieza cuando el Señor nos dice: «Confía en mí». Y no insistas en que te de todas las respuestas, ni todos los detalles, porque te los dará a su tiempo. Da un paso a la vez.

2. No recordaron el poder de Dios en situaciones del pasado en sus vidas.

Piense en su pasado acerca de las veces que Dios le ha bendecido y provisto de todo lo necesario cuando tú no sabias de dónde vendría.

Les falló gravemente la memoria, un vacío mental en cuanto a su esclavitud en Egipto por 400 años.Se olvidaron de la noche en que Dios los liberó del yugo egipcio. La muerte de los primogénitos y que salieron libres con los tesoros de Egipto.

Quizás alguno de nosotros tuvo una vida desastrosa antes de ser salvos. No te olvides de donde te sacó Dios.

3. No lograron ver las cosas desde la perspectiva de Dios.

Cuando vieron a aquellos gigantes, mientras más los veían, mas enormes les parecía, asimismo los muros de las ciudades, hasta que se convencieron de que no podían.

No estaban viendo las cosas con los ojos de Dios, ni con los ojos de Moises, quien les había dicho: Dios les ha entregado esta tierra. Es decir, ante los ojos de Dios, era un hecho.

Marcos 11:22-24 «Respondiendo Jesús, les dijo: Tened fe en Dios. Porque de cierto os digo que cualquiera que dijere a este monte: Quítate y échate en el mar, y no dudare en su corazón, sino creyere que será hecho lo que dice, lo que diga le será hecho. Por tanto, os digo que todo lo que pidiereis orando, creed que lo recibiréis, y os vendrá.

En resumen, todo lo que pidamos al Padre en oración, hemos de creer que ya lo recibimos. Es tiempo pasado, es un hecho. Esta listo. Cree que lo recibimos y así será. Luego andaremos con fe, sabiendo que Dios nos lo concederá a su tiempo. De esto se trata la fe perfecta.

CUALES FUERON LAS CONSECUENCIAS

1. Sufrimos decepciones.

Números 14:1-3 «Entonces toda la congregación gritó, y dio voces; y el pueblo lloró aquella noche. Y se quejaron contra Moisés y contra Aarón todos los hijos de Israel; y les dijo toda la multitud: ¡Ojalá muriéramos en la tierra de Egipto; o en este desierto ojalá muriéramos!, ¿Y por qué nos trae Jehová a esta tierra para caer a espada, y que nuestras mujeres y nuestros niños sean por presa? ¿No nos sería mejor volvernos a Egipto?

La rebeldía en contra de Dios es devastadora, se decepcionaron, se afligieron en el espíritu, su dolor no los llevo a arrepentirse de sus pecados, sino que se quejaron: regresemos a Egipto, ojalá muramos en el desierto. Lo mismo hacemos al rebelarnos contra Dios.

2. Todos los demás sufrieron.

Números 14:30-32 «Vosotros a la verdad no entraréis en la tierra, por la cual alcé mi mano y juré que os haría habitar en ella; exceptuando a Caleb hijo de Jefone, y a Josué hijo de Nun. Pero a vuestros niños, de los cuales dijisteis que serían por presa, yo los introduciré, y ellos conocerán la tierra que vosotros despreciasteis. En cuanto a vosotros, vuestros cuerpos caerán en este desierto. 

Todo lo que Dios dijo que sucedería, sucedió. Los mayores de 20 años vagarían por el desierto por 40 largos años, murieron y fueron mordidos muchos por serpientes. Todo porque decidieron rebelarse en contra de la voluntad de Dios.

El rebelarse contra Dios trae consecuencias inevitables e ineludibles. Dios nos ama y porque nos ama, sabe que es lo mejor para nosotros. Él tiene el mejor plan para cada uno de nosotros.

COMO SE CORRIGE

1. Meditar en la Palabra de Dios.

Para ello vamos a la siguiente lectura:

Josue 1:8-9 «Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley, sino que de día y de noche meditarás en él, para que guardes y hagas conforme a todo lo que en él está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino, y todo te saldrá bien. Mira que te mando que te esfuerces y seas valiente; no temas ni desmayes, porque Jehová tu Dios estará contigo en dondequiera que vayas.

No hay palabra más poderosa que la contenida en la Biblia. No temas, ni desmayes porque tu Dios estará contigo donde quiera que vayas. Nunca se apartará de tu boca, este libro de la Ley, de día y de noche, meditarás en él, porque entonces harás prosperar tu camino y todo te saldrá bien.

Eso sí, esfuérzate y sé valiente. Esto requiere valentía, algo que va más allá de la voluntad nuestra, por eso tu relación con el Espíritu Santo quien te ayuda si te hacen falta las fuerzas.

Hay veces en que no basta con meditar en la Palabra, tenemos que ir mas alla, especialmente cuando estamos desanimados, o temerosos, tenemos que meditarla y al encontrar una lectura que te identifica con esa situación, debemos declararla en voz alta. «No temas porque Yo estoy contigo, no desmayes porque Yo soy tu Dios, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia». Hazlo y veras los resultados.

2. Se sabio y ríndase al Dios Todopoderoso.

Sométase a Jesucristo y véalo actuar en su vida de una manera sobrenatural y maravillosa. 

3. Recuerda lo que Dios ha hecho en tu vida y de como te ha bendecido a tí y a tu familia.

4. Mantén tu enfoque en Él. Como Josue y Caleb hicieron.

Números 14:6-9 » Y Josué hijo de Nun y Caleb hijo de Jefone, que eran de los que habían reconocido la tierra, rompieron sus vestidos, y hablaron a toda la congregación de los hijos de Israel, diciendo: La tierra por donde pasamos para reconocerla, es tierra en gran manera buena. Si Jehová se agradare de nosotros, él nos llevará a esta tierra, y nos la entregará; tierra que fluye leche y miel. Por tanto, no seáis rebeldes contra Jehová, ni temáis al pueblo de esta tierra; porque nosotros los comeremos como pan; su amparo se ha apartado de ellos, y con nosotros está Jehová; no los temáis. 

Vé las cosas desde la perspectiva de Dios y no te enfoques en tus situaciones. Cree y confía en sus promesas y Él te sostendrá y te sacará por lo que estás pasando.

Talvez usted no sea creyente, ha tenido tropiezos en la vida. Entonces pídale a Dios que le perdone su rebeldía contra Él, que perdone sus pecados basado en lo que Cristo hizo en la cruz al morir, ya que de esa manera pagó su deuda de pecado. Y entréguele su vida, diciéndole: Ya no quiero seguir viviendo en el desierto, quiero entrar a la tierra prometida, a la tierra que tú tienes para mí. Gracias por ser tan paciente conmigo y porque nos amas incondicionalmente. Te pido que pueda hacer tu voluntad . Perdona mis pecados, ven a morar a mi corazón, has de mí una nueva criatura y ahora permíteme entrar a la tierra prometida. En el nombre de Jesús. Amén.

FUENTE: GRACIAS PASTOR CHARLES STANLEY POR SUS ENSEÑANZAS.

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ARREPENTIMIENTO Y PURIFICACIÓN

Estos son días en que Dios está llamando al arrepentimiento, nos está llamando a una limpieza de contaminación de carne y de espíritu. Y éste debe ser un asunto diario.

El arrepentimiento es el paso inicial para que Dios lo entre en su temporada. Es el permiso que el hombre le da a Dios para que Él intervenga en su vida. Y no importa quién es usted, ya sea un Pastor, o un servidor, o un creyente, Dios nos esta llamando al arrepentimiento.

El arrepentimiento es separarnos de aquello que está mal, ya sea de asociaciones, de doctrinas falsas, de lugares, de cosas y de personas. Nosotros debemos renunciar a cualquiera de esos asuntos.

Evidencias cuando nos arrepentimos.

1. Cuando reconocemos que hemos hecho algo malo.

El Espíritu Santo té trae una convicción interna de haber hecho algo malo, y cuando eso sucede, te sientes mal. Esto es el Espíritu Santo trabajando en ti. No lo apagues, no lo entristezcas. Avívalo en ti. Porque es el Espíritu Santo de Dios haciéndote saber que tienes que corregir esa área de tu vida.

2. Se manifiesta un cambio.

Hasta que no haya un arrepentimiento genuino, no habrá cambio en tu corazón. Sino hubo cambio es porque nunca te arrepentiste. La evidencia de arrepentimiento es el cambio.

En el momento en que una persona se arrepiente, esa persona se somete a Dios.

Entre más profundo es el arrepentimiento, más profundo es el nivel de cambio en su vida. Desgraciadamente esa palabra, arrepentimiento, ya no se usa en los términos cristianos, porque pensamos que el arrepentimiento solo es para el no creyente, pero también es para los cristianos porque nosotros pecamos, no como un estilo de vida, pero cometemos pecados.

Hoy Dios viene a lavar nuestras iniquidades, viene haciendo una purificación. Y si vamos a entrar a una nueva temporada, no querremos llevar esas impurezas a nuestro futuro, arrastrando cosas del pasado.

Si tú tenias una adicción, ya no eres más adicto a las drogas o al alcohol o a la pornografía. Si tú abusabas de tu pareja, tú ya no le abusas más.

Si tú eres un mentiroso, ya no mientes más. Entonces, hay una evidencia de cambio.

3. Otra evidencia es el quebrantamiento.

Un hombre esta quebrantado cuando llega al final de sí mismo, cuando ya sabe que no hay otra salida, solo Dios.

Cuando hay un verdadero arrepentimiento, vas a ver un hombre humilde, vas a ver una mujer humilde, vas a ver a alguien que pide perdón cuando no es su culpa.

Cuando estás quebrantado, tú eres sensitivo  a la presencia de Dios. Lo correcto no es decir lo siento, sino, me arrepiento. Lo siento no es arrepentirse, eso no existe en la Biblia.

En la Biblia solo existe ésta palabra: me arrepentimiento.

4. Otra evidencia del arrepentimiento es la santidad.

Tiene que haber un distinción entre tu persona y el resto de las personas.

BENDICIONES DEL ARREPENTIMIENTO

1. El arrepentimiento previene el juicio.

Si tu te arrepientes, Dios es fiel y justo para perdonarte. Y cuando una nación se arrepiente, el juicio es demorado. Todo lo que esta sucediendo ahora es el resultado de un pueblo que no se arrepiente, Y esto, porque hay mucha gente viviendo con pecados secretos, pensando que nada va a suceder.

2. También eres prosperado.

Proverbio 28:13 » El que encubre sus pecados no prosperará; mas el que los confiesa y se aparta alcanzará misericordia.

Dios es fiel y sus promesas se cumplen. Si tan solo pudiéramos entender ésta Palabra, comprenderíamos que el sentir de Dios es prosperarnos y bendecirnos.

Pero Dios va a exponer ese pecado sino hay arrepentimiento. Lo maravilloso de Dios, es que para todo pecado, Dios tiene una solución.

DIOS TIENE DOS SOLUCIONES

Antes de manifestarte cuales son esas soluciones, déjame decirte que este es el tiempo de la limpieza, y si somos sinceros con nosotros mismos, podemos venir a preguntarle al Señor, que áreas en nuestras vidas necesitan limpieza?.

Estoy seguro que Dios nos la mostrará y cuando eso suceda, entonces debemos confesarlas y arrepentirnos  delante de Él. Probablemente te mostrará aquellas áreas donde asumimos que estamos bien. Pero ten la seguridad de que Dios está preparándote para lo que viene.

La desintoxicación es una necesidad antes de una nueva temporada.

Muchas cosas están paradas y no las vamos a recibir hasta que seamos limpiados.

2 Corintios 7:1 » Así que, amados, puesto que tenemos tales promesas, limpiémonos de toda contaminación de carne y de espíritu, perfeccionando la santidad en el temor de Dios.»

Si le permites que Dios te desintoxique en tu vida, entonces no vas a llevar ese lastre a tu futuro, pero si tu espíritu no ha sido desintoxicado, habrán mixturas, impurezas, y es por eso, es que tu espíritu debe ser limpiado.

Dios está en este proceso de limpiar la Iglesia, y este es el tiempo. Por lo tanto, Dios tiene dos elementos que llevan a cabo la limpieza: la Sangre de Cristo y la Palabra de Dios.

Apocalipsis 12:11 » Y ellos le han vencido por medio de la sangre del Cordero y de la palabra del testimonio de ellos.

La  Sangre y la Palabra son detergentes espirituales que nos limpian y lavan. Hay bendiciones que no vamos a recibir, sino hasta que seamos limpiados. No se trata de seguir confesando el pecado, no es un asunto de perdón, sino es una cuestión de limpieza.

Los creyentes han vencido al diablo por medio de la Sangre del Cordero, porque esa Sangre tiene un valor incalculable, es nada menos que la Sangre del Hijo de Dios.

SIETE COSAS QUE HACE LA SANGRE DE JESÚS

Probablemente hemos hecho de todo, declarado la Palabra, ayunado, orado, etc, pero cuando declaramos la Sangre de Jesús, algo se rompe, porque la Sangre tiene el mismo poder que quien la derramó.

1. La Sangre de Cristo nos redime.

Salmo 107:2 » Díganlo los redimidos de Jehová, los que ha redimido del poder del enemigo.»

Redimir significa comprar algo de regreso. Jesucristo pagó el precio por medio de su Sangre. Y ese precio nos ha sacado de la mano del diablo. Mi dueño ya no es satanas, mi dueño es Cristo Jesús y yo he sido comprado por la Sangre del Cordero de Dios.

2. La Sangre continuamente nos limpia de todo pecado.

1 Juan 1:7 «pero si andamos en luz, como él está en luz, tenemos comunión unos con otros, y la sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado.

Jesús no solo nos compró, sino que nos limpia continuamente de todo pecado. Pero si andamos en luz, tenemos comunión unos con otros y la Sangre de Jesucristo nos limpia.

Si tu has ofendido a alguien, la Sangre no te limpia a menos que te arrepientas. 

  1. La Sangre de Jesus te justifica.

Romanos 5:9 «Pues mucho mas, estando ya justificados en su sangre, por él seremos salvos de la ira. 

Cómo nos justifica !, como si nunca hubiéramos pecado. Si te arrepientes, confiesas tu pecado, cedes a la convicción del Espíritu Santo, vienes a Jesús, entonces Cristo perdona tu pecado y después te justifica como si nunca hubieras pecado.

Por medio de la Sangre, soy justificado, soy inocente, hecho justicia como si nunca hubiera pecado.

4. La Sangre te santifica.

Hebreos 13:12 » Por lo cual también Jesús, para santificar al pueblo mediante su propia sangre,» 

La Sangre te aparta del pecado y te aparta para Dios. «Por medio de la Sangre, soy santificado, hecho santo, apartado, separado para Dios, separado del pecado y apartado para Dios. Yo lo creo, en el nombre de Jesús.»

5. La Sangre es la vida sobrenatural de Dios.

Efesios 1:3-5 «Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo, según nos escogió en él antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de él, en amor habiéndonos predestinado para ser adoptados hijos suyos por medio de Jesucristo, según el puro afecto de su voluntad, para alabanza de la gloria de su gracia, con la cual nos hizo aceptos en el Amado.»

Por medio de la Sangre, vienes a ser uno con Él, por su muerte, su resurrección y te sienta en lugares celestiales.

6. La Sangre de Jesus hace intercesión por nosotros.

Hebreos 12:24 «a Jesús el Mediador del nuevo pacto, y a la sangre rociada que habla mejor que la de Abel.» 

La sangre de Abel clama por venganza, pero la Sangre del Cordero clama por la vida y la misericordia. Como esto es verdadero, nosotros tenemos que pararnos y pedir perdón, no solo por nuestros pecados, sino también por los de nuestras familias, por nuestros hijos.

El juicio no vendrá a tu familia porque tu clamaste por misericordia por ellos. Hay familia en tu hogar que son blasfemos, mentirosos, ladrones, idólatras que se burlan de Dios. Dios tenga misericordia. El juicio comienza en casa.

7. La Sangre de Jesús nos da acceso a la presencia de Dios.

Hebreos 10:19 «Así que, hermanos, teniendo libertad para entrar en el Lugar Santísimo por la sangre de Jesucristo,»

Es tan hermoso entrar a la presencia de Dios sin culpabilidad. Cuando no has sido limpiado, no puedes entrar a la presencia de Dios. Pero cuando has sido lavado y limpiado, puedes entrar a libremente a su presencia.

No puede haber un cambio en esta nueva temporada hasta que haya un arrepentimiento genuino.

Los cristianos no tienen tanto problema con el pecado, sino mas bien con la iniquidad, lo torcido, las impurezas, pero este es el momento de arreglar tu corazón.

Esta es una oportunidad que Dios está tocando a la puerta. Aquí no hay nadie que diga que no tiene pecado, porque todos tenemos pecados e iniquidades. Dios está llamando a una oportunidad de venir a arrepentirse, así que dobla tus rodillas, pide perdón y arrepiéntete.

OREMOS: Padre celestial, derramo mi corazón delante de ti, pidiéndote perdón. Perdóname, Señor. He pecado contra ti y mi pecado me ha separado de ti. Pero hoy vengo delante de tu presencia, diciéndote que perdones mis faltas, el pecado de mi familia, el pecado de mi casa, el pecado de mis hijos, perdona mis rebeliones, perdona mi apatía. Purifícame, lávame, sana mi vida, sana mi corazón y límpiame de todo pecado. Purifica mi mente, mis motivos y mis intenciones. Acepto mi responsabilidad como sacerdote. Te pido perdón por mi Iglesia, y si hemos sido piedra de tropiezo borra mis iniquidades. Lávanos con la Sangre del Cordero, lávanos con tu Palabra y protégenos Señor. Clamamos por nuestros hijos rebeldes, convierte sus corazones de piedra en corazones de carne. Reconozco que tú eres nuestro Dios y Señor. Olvida todo aquello que nos ha separado de ti. Renunciamos a todo pacto directo e indirecto que hemos hecho con el diablo, con el mundo y con nuestra propia carne. Renovamos el pacto con la Sangre de Jesús y hago un nuevo pacto con el Dios del cielo. Declaramos que somos tu pueblo y que tu Oh Dios, eres nuestro Señor y que te pertenecemos a ti. Gracias Padre bendito por lo que hiciste en la cruz del calvario. En el nombre de Jesús. Amén.

FUENTE: Gracias Pastor Guillermo Maldonado por sus enseñanzas.

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BAJO LA SOMBRA DE LA CULPABILIDAD

Salmo 51:1 «Ten piedad de mí, oh Dios. conforme a tu misericordia; conforme a la multitud de tus piedades borra mis rebeliones. Lávame más y más de mi maldad, y límpiame de mi pecado.»

Este fue el clamor del Rey David después de haber cometido adulterio con Betsabe, una mujer casada,  y habiendo quedado embarazada, ordenó que a su esposo se le pusiera en primera linea de batalla, con el fin de que fuese muerto, y con ello encubrir su pecado.

El escrito demuestra la angustia de culpabilidad que estaba golpeando severamente a David.

Vivimos en un mundo lleno de personas que viven bajo la sombra oscura de la culpabilidad, una sociedad que necesita desesperadamente el perdón. Porque el perdón nos da el verdadero gozo cuando pedimos a Dios que perdone nuestros pecados. De esta manera, obtenemos una felicidad real que nos libera de la culpa.

Salmo 32:1-2 «Bienaventurado aquel cuya transgresión ha sido perdonada, y cubierto su pecado. Bienaventurado el hombre a quien Jehová no culpa de iniquidad, y en cuyo espíritu no hay engaño.

La palabra «Bienaventurado, significa en el Hebreo original «Oh, cuanta felicidad!»

David está gozándose porque Dios ha removido los pecados que lo habían estado llenando de culpabilidad y verguenza.

Aquí, también descubrimos 4 términos sobre las malas acciones que llevaron a David por el camino errado:

1. Transgresión: es un acto voluntario de desobediencia a lo ordenado por Dios.

2. Pecado: ir en contra de la voluntad de Dios.

3. Iniquidad: comportamiento torcido hacia la perversión.

4. Y engaño: Traición, mentira, autoengaño, etc.

Sí has caído en el tormento de la culpabilidad a causa del pecado y te das cuenta de que el engaño esta comenzando a controlarte, te pido que te detengas. Detén esa caída y confiesa abiertamente tu mal ante el Señor.

O, has aprendido a vivir con un pecado sin confesarlo?; tienes una vida secreta, que nadie conoce?. Ten cuidado, estas en peligro. No vivas bajo la sombra de la culpabilidad.

Por otro lado, esos versículos demuestran la celebración de David acerca del perdón de Dios dando un giro a su vida cuando él recuerda su angustiado pasado.

Salmos 32: 3-4 «Mientras callé, se envejecieron mis huesos en mí gemir todo el día. Porque de día y de noche se agravó sobre mí tu mano; se volvió mi verdor en sequedades de verano.»

El pecado cuesta caro, David tuvo que pagar un un precio amargo por mantener su secreto. El conflicto interno le causó una enfermedad psicosomática, tuvo enfermedades físicas: su cuerpo envejeció, gemía todo el día, tenía que sufrir de día y de noche, y su vigor se secó.

Sin embargo, David hizo lo que debía hacer: Confesar su pecado.

Salmos 32: 5 «Mi pecado te declaré, y no encubrí mi iniquidad. Dije: Confesaré mis transgresiones a Jehová; y tú perdonaste la maldad de mi pecado.»

Si estas ocultando algún pecado, si sigues manteniendo áreas secretas de maldad, no esperes vivir libre de la culpabilidad. Un pecado escondido no puede coexistir con la paz interna.

Salmos 32:6 » Por esto orará a ti todo santo en el tiempo en que puedas ser hallado; ciertamente en la inundación de muchas aguas no llegarán estas a él.

Esto lo podemos traducir como una invitación a todos los santos, a los creyentes para que en medio de «las caudalosas aguas», cuando todo parece inútil, seremos librados. Entonces, ya no hay culpabilidad.

Salmos 32:7 » Tú eres mi refugio; me guardarás de la angustia; con cánticos de liberación me rodearás.

Dios es el único que nos protege, que nos preserva, que nos rodea y que nos da una nueva canción. Dios no es un Dios cruel que anda con una vara en la mano, buscando castigar a los pecadores.

Salmos 32:8 » Te haré entender, y te enseñaré el camino en que debes andar; sobre ti fijaré mis ojos.»

Estas son palabras de Dios hacia nosotros, dándonos dos cosas: entendimiento y sabiduría. «Sobre ti fijaré mis ojos» significa que Dios está presto a cuidarnos, protegernos, auxiliarnos en cualquier situación.

Pero a veces Dios usa la disciplina y el castigo, para que le seamos útiles, porque solo asi somos conducidos a los propósitos de Dios.

Salmos 32:10 » Muchos dolores habrá para el impío; más al que espera en Jehová, le rodea la misericordia.

Hay dos senderos, el de los impíos, el cual trae muchos dolores y el sendero de los justos, el cual trae misericordia que proviene de Dios.

Salmos 32:11 » Alegraos en Jehová y gozaos, justos; y cantad con júbilo todos vosotros los rectos de corazón.

Mantente recto, detén la caída sombría y dañina, manteniendo un caminar recto. David ya no tiene culpa, ahora tiene gozo y canta con jubilo.

Quieres hoy declarar tu culpa, confesar tu pecado oculto?. Si has dicho que si, declara con tu boca esta oración: Amado Señor Jesucristo, tu Palabra dice que si confieso mis pecados, tu eres fiel y justo para perdonarnos y limpiarnos de toda maldad. Por eso vengo delante de tu presencia a pedirte perdón, y que borres mis pecados. Declaro que a partir de este día, hago un nuevo pacto contigo de seguir tus mandamientos y preceptos. Rindo mi vida a ti, en el nombre de Jesucristo. Amén.

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COMO TOMAR DECISIONES SABIAS

La vida está llena de decisiones, y es por eso que debemos tener un plan para tomarlas sabiamente.

Esto es algo en lo que no muchos piensan, aunque en la Biblia encontramos pasajes que nos hablan de la oración y de cómo seguir la voluntad de Dios. Si nos dejamos guiar por un plan que esté basado en su voluntad, tomaremos decisiones sabias y evitaremos las consecuencias que provienen de las malas elecciones.

Salmo 25.12 : “¿Quién es el hombre que teme a Jehová? Él le enseñará el camino que ha de escoger”.

Dios promete guiar a los que le temen. Eso no significa que debamos tenerle miedo, sino que debemos reconocer nuestra dependencia absoluta de Dios para todo.

Sin embargo, en muchas ocasiones no dependemos del Señor para ser guiados a la hora de tomar decisiones. Si reconocemos que Dios es omnisciente, ¿acaso no deberíamos acudir a su presencia antes de tomar cualquier decisión? Pero casi siempre vamos primero a otros para pedir consejos, o sencillamente hacemos lo que creemos que sea mejor para nuestra vida sin buscar la voluntad del Señor. Quizás creemos que somos suficientemente inteligentes para tomar nuestras propias decisiones, pero no es así. El Señor está dispuesto a guiarnos y a responder nuestras peticiones, aunque quizás no lo haga en el tiempo que desearíamos.

Cómo tomar decisiones sabias.

Para tomar decisiones sabias debemos depender de un plan que esté basado en la Palabra de Dios. Los siguientes pasos nos prepararán para recibir y escuchar su dirección.

1. Limpiar nuestro corazón de cualquier pecado que veamos en nosotros.

El pecado introduce confusión a nuestra mente y corazón, e impide nuestra facultad de escuchar y recibir de Dios. Porque el pecado y la sabiduría y entendimiento de Dios no cuadran juntos.

Entonces, si queremos tomar decisiones sabias, debemos eliminar cualquier pecado.

  • En primer lugar, debemos pedirle a Dios que nos muestre si hay algún pecado en nuestra vida, el cual nos impida escuchar su verdad. Puede ser una amistad, una relación, un mal hábito, nuestra forma de pensar, una adicción o cualquier otra cosa que contradiga su voluntad. Su Espíritu Santo es fiel para mostrarnos aquello que debe ser eliminado.
  • En segundo lugar, debemos confesar nuestro pecado, reconociendo que no debe ser parte de nuestra vida.
  • Y, en tercer lugar, debemos arrepentirnos y apartarnos del pecado.

2. Llevar nuestros deseos a una posición neutral.

Estar dispuesto a decir: «Señor quiero lo que tú quieres. No sé lo que sea, no conozco tu voluntad ahora, pero quiero lo que quieras.»

Lo que estamos diciéndole a Dios es: quiero saber que es mejor para mi vida, quiero ser sabio en esta decisión, necesito tu ayuda, estoy dispuesto a escucharte y si voy por mal rumbo, muéstramelo. Señor, no me dejes cometer un error en este asunto.

Lo que estamos haciendo es pidiéndole a quien conoce todo acerca de nosotros, Él sabe que es lo mejor, lo que funcionará, lo que nos hará feliz y sabe también lo que nos hará desdichados.

Podemos confiar en que nos guiará si perseveramos en mantener una posición neutral en este asunto.

3. Ejercitar paciencia.

En ocasiones pasará tiempo antes de que recibamos la respuesta a nuestras oraciones. Nos promete que, si pedimos y buscamos, recibiremos lo que es mejor para nuestra vida. Pero no nos dice que lo recibiremos de manera inmediata (Mt 7.7).

Lo que pasa es que Dios a veces se toma su tiempo, porque está preparándonos, está transformándonos para que podamos recibir lo que es mejor, debemos tener paciencia

Paciencia es estar dispuesto dispuestos a esperar en Dios.

Y ESPERAR EN DIOS significa vivir en una confiada expectativa de las acciones de Dios a favor nuestro. Es evitar adelantarnos al Señor, al tratar de resolver nuestros problemas solos.

Salmo 46.10: “Estad quietos, y conoced que yo soy Dios”.

Salmo 27.14: “Aguarda a Jehová; esfuérzate, y aliéntese tu corazón; sí, espera a Jehová”.

Las pausas de Dios son muy importante.

4. Estar alerta a la presión.

La presión que recibimos al tomar decisiones proviene de dos lugares.

  • La presión externa. Puede que amigos y familiares nos ofrezcan sus consejos, o nos presionen para tomar decisiones apresuradas antes de escuchar la voz de Dios. Ellos no conocen la voluntad del Señor para nuestras vidas y sus consejos pueden estar basados en el deseo que tienen de agradarnos o hacernos felices. Es por eso que debemos ser cautelosos al escuchar los consejos de otros y esperar en el tiempo y en la guía de nuestro Padre celestial.
  • La presión interna. En ocasiones nos presionamos a nosotros mismos para tomar decisiones sin el consentimiento de Dios, pues sentimos temor de perder de alguna manera, o porque no queremos seguir la dirección que nos ha dado.

Proverbios 3: 5-6 » Fíate de Jehová de todo tu corazón, Y no te apoyes en tu propia prudencia. Reconócelo en todos tus caminos, Y él enderezará tus veredas.

Mantente firme, no desmayes, sé valiente y espera en Dios. No se quede callaDo, declárele en voz alta a Dios: «Señor quiero hacer tu voluntad.»

5. Perseverar en la oración.

1 Tesalonicenses 5.17 «Orad sin cesar”.

Aunque no veamos señal alguna de su respuesta, no podemos rendirnos. Debemos seguir orando, no paremos. Mientras esperamos, el Señor nos enseña a confiar en sus promesas. Lo que Él esta haciendo es quitando de nuestra vida las dudas, los temores y las ansiedades, hasta que logremos confiar y descansar en Él.

6. Descansar en las promesas de Dios.

La Biblia es el recurso más valioso que poseemos para tomar decisiones, pues nos revela la mente de Dios.

Si deseamos conocer lo que piensa acerca de cualquier aspecto de nuestra vida, solo tenemos que leer su Palabra.

La Biblia filtra nuestra mente cuando no esta bien, filtra nuestros deseos, nuestros pensamientos, filtra lo que el mundo piensa y no Dios. Hasta el punto en que por medio de sus promesas, edificada y fortalece nuestra fe,

7. Esperar la paz de Dios.

Colosenses 3.15 «Y la paz de Dios gobierne en vuestros corazones, a la que asimismo fuisteis llamados en un solo cuerpo; y sed agradecidos

La palabra griega que se usa para paz significa “unir”. Cuando vivimos de acuerdo a la voluntad de Dios, estamos unidos con Él. Es decir, que la paz de Dios gobierna nuestras vidas en cuanto a esa decisión.

Cuando tengo su paz, se que tengo la respuesta. Esa es la Gracia de Dios, la Gracia de seguridad absoluta.

OREMOS: Gracias Padre mío, por tu amor hacia nosotros. Te pido que perdones mis pecados, me arrepiento y me aparto. Reconozco que tu Sangre en el calvario pagó toda mi deuda. Además dijiste en tu Palabra: Venid a mí, todos los que están trabajados y cargados y yo os haré descansar. Y ahora creo que Jesucristo murió para salvarme de la condenación eterna. Y que me ayudará a tomar las decisiones más sabias. En el nombre de Jesús. Amén.

FUENTE: Gracias Pastor Charle Stanley por sus enseñanzas.

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