Mensajes Puros

COMO ESCUCHAR A DIOS

Nos anima saber que Dios nos ama lo suficiente como para trazar un plan específico para cada uno de nosotros.

De hecho, sabemos que diseñó ese plan mucho antes de que naciéramos. Nada en nuestra vida ocurre al azar o por casualidad. Aunque el plan de Dios es el mejor camino, no siempre será el más fácil de transitar. Quizás tendremos que escalar algunas montañas y recorrer diversos valles de sombra, pero si seguimos sus instrucciones, descubriremos las recompensas de vivir en su voluntad. Es por eso que debemos pedirle al Señor que nos indique su plan, y nos ayude a estar preparados y dispuestos para escuchar sus palabras.

PROVERBIOS 3:5-6 “Fíate de Jehová de todo tu corazón, y no te apoyes en tu propia prudencia. Reconócelo en todos tus caminos, y Él enderezará tus veredas. No seas sabio en tu propia opinión; teme a Jehová, y apártate del mal; porque será medicina a tu cuerpo, y refrigerio para tus huesos.

Reconocer al Señor significa considerar sus palabras, reconocer su poder, confiar en su dirección y seguir sus instrucciones. En todo momento desea guiarnos, pero si no estamos atentos a su voz, no escucharemos sus instrucciones, y tomaremos el camino equivocado.

Jesús desea que le escuchemos cada vez que nos hable.

  • Marcos 4.23, 24. Cristo también dijo que “Si alguno tiene oídos para oír, que oiga”. Y les advirtió al decirles: “Mirad lo que oís”. No solo es importante oír, también es necesario discernir lo que escuchamos.
  • Marcos 7.14. En otra ocasión, Jesús dijo: “Oídme todos, y entended”. Pues su meta es que comprendamos sus palabras.
  • Juan 3.3. Cuando Jesús habló con Nicodemo le dijo: “De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios”. Esta frase “de cierto, de cierto te digo” es usada por Jesús veinticinco veces en el evangelio de Juan. Era la manera que usaba para enfatizar la autoridad que tenían sus palabras y la atención que debíamos brindarles.

¿De qué manera nos habla Dios ahora?

Sabemos que el Señor se comunicaba con las personas en los tiempos bíblicos, pero también desea hablar personalmente con cada uno de sus hijos hoy. Eso significa que debemos estar atentos.

  • La manera principal en la que Dios nos habla es por medio de su Palabra. La Biblia no es solo un libro antiguo, también es la infalible Palabra de Dios. Es al leerla que recibimos su mensaje de manera directa. Todos los demás métodos para escuchar a Dios deben ser discernidos por medio de las Sagradas Escrituras, para poder así determinar si en verdad lo hemos escuchado.
  • También nos habla por medio de la oración. La oración es un método efectivo para comunicarnos con el Señor. No solo debemos usarlo para hablar con Él, sino también para escucharle. En vez de sencillamente compartir la lista de peticiones que tenemos, debemos aprender a permanecer quietos y esperar para escuchar aquello que Él desea decirnos.
  • Puede que el Señor nos hable por medio de las circunstancias. En medio de las situaciones difíciles, debemos recordar que es más importante escuchar la voz de Dios que sentirnos cómodos. Él usa las dificultades y el sufrimiento para captar nuestra atención. Desea enseñarnos algo importante en cada momento de la vida. En vez de poner nuestra atención en la prueba, debemos preguntarle: “Señor, ¿qué deseas decirme por medio de esta situación?”
  • A veces, Dios nos habla por medio de otras personas. Puede que venga en la forma de una afirmación, confirmación, aliento, amonestación o advertencia. Y el Señor puede usar a cualquiera que escoja para traernos su mensaje. Sin importar de dónde provenga, debemos considerar en oración lo que nuestro Padre celestial nos ha dicho.

¿Cómo podemos identificar la voz de Dios?

Mientras tratamos de escuchar la voz de Dios, debemos estar seguros de que el mensaje que hemos recibido proviene de Él y no de otros lugares.

  • La voz de Dios siempre concuerda con la Biblia. Cualquier mensaje que recibamos de Él coincidirá con lo que nos ha dicho en las Sagradas Escrituras.
  • Su voz es silenciosa. Aunque Dios nos habla por medio de su Espíritu Santo de manera inaudible, su mensaje es muy convincente.
  • El Señor nos habla claramente. Si sintonizamos nuestro corazón con Dios al dedicar tiempo para leer su Palabra y escuchar la voz de su Espíritu, nos guiará de manera clara y específica.

¿De qué manera Dios capta nuestra atención?

  • En ocasiones nos hace sentir inquietos. Puede que ya hayamos trazado nuestro propio plan, pero entonces comenzamos a sentirnos inquietos y sin paz. Si oramos y le pedimos a Dios que nos guíe, es posible que nos lleve por el camino que menos pensaríamos.
  • Hay veces en las que nos susurra al oído. Aunque nos habla de manera inaudible, escuchamos su voz de manera clara y específica en nuestro espíritu.

¿Por qué no escuchamos a Dios?

  • Puede que no creamos que el Señor nos habla. Si ese es el caso, no estaremos atentos para escucharle. Pero aquellos que le buscan diariamente, saben que Él habla de manera personal a nuestro espíritu.
  • Puede que sintamos temor de lo que nos dirá. ¿Qué sucederá si Dios nos pide algo que no deseamos hacer? Esa actitud demuestra falta de confianza de aquellos que no creen que el plan del Señor incluye lo que es mejor para ellos.
  • Puede que estemos enojados con el Señor. Si le culpamos por aquello que ha sucedido en el pasado, no estaremos interesados en lo que desea decirnos.
  • Puede que tengamos un espíritu rebelde. Si nos negamos a dejar el estilo de vida pecaminoso que llevamos, no desearemos escuchar la voz de Dios.

¿Cuáles son las consecuencias de no escuchar a Dios?

Sabemos que el Señor hablaba en los tiempos bíblicos, pero también lo hace de manera personal en nuestros días con cada uno de sus hijos. Esto significa que debemos estar atentos a su voz.

  • No recibiremos su dirección y no podremos disfrutar del plan que ha trazado para nuestra vida.
  • Escucharemos las voces equivocadas, seremos engañados, tomaremos decisiones erradas y nos perderemos las bendiciones de Dios.
  • Otros sufrirán. No solamente nosotros seremos afectados por no escuchar al Señor, sino que también nuestros seres queridos pagarán el precio.

OREMOS: Padre celestial, gracias por estar pendientes de cada uno de nosotros. Perdónanos si no hemos prestado atención a tus ordenanzas, a tus mandamientos, preceptos y a tu voz. Quiero tener un oido fino para escucharte y ser obediente a lo que me digas. Guíame en tus caminos y que no me aparte de ellos. Te lo pido en el nombre que es sobretodo nombre, Jesucristo.

FUENTE: Gracias Pastor Charles Stanley por sus enseñanzas. Lo bendecimos.

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EL VERDADERO SIGNIFICADO DE LA CRUZ

Estamos viviendo tiempos peligrosos a esta fecha Febrero del 2020. Sino veamos los últimos acontecimientos actuales, terremotos en Cuba, Jamaica, Islas Caimán y Puerto Rico; erupciones de volcanes en Japón, Filipinas, Alaska y Mexico; tambores de guerra entre Estados Unidos e Iran; guerras civiles en Hong kong, Francia, y Chile; pestilencias en China y expandiéndose el Coronavirus en el mundo.

Definitivamente tenemos que estar preparados para cuando Cristo venga o nos llame a su presencia. Por lo tanto debe haber urgencia por predicar la Palabra de Dios, vivir una vida que honre a Dios y conducir a la gente a Cristo o la sangre de ellos será sobre nuestras vidas.

El evangelio no es si conseguimos un carro nuevo, o si nos aumentan el salario o si nos dan un reconocimiento en el trabajo. No estamos aquí para ver que me da el evangelio!. NO!, el evangelio es para que pasemos de muerte a vida, y que no nos vayamos al infierno.

Así que debemos hablar del verdadero significado de la cruz a todos los vientos y a toda persona. DESPIERTA IGLESIA!.

Tenemos que tomar ejemplo del Apostol Pablo que nos dice:

Gálatas 6:14 «Pero lejos esté de mí gloriarme, sino en la cruz de nuestro Señor Jesucristo, por quien el mundo me es crucificado a mí, y yo al mundo.»

Cuando el Apostol Pablo hablaba de la cruz, la gente decía que estaba loco, pero a él no le importaba eso porque entendía el tema central de la Palabra de Dios, la cual, es la crucifixión y resurrección de nuestro Señor Jesucristo. Y que su muerte es lo que Dios aceptaría de Cristo su Hijo como pago total por nuestros pecados.

La sepultura no fue el final, a diferencia de todos los demás profetas, ya que su resurrección marcó la diferencia. Por esto es que el Apóstol Pablo dijo que la cruz es lo único por lo cual se gloriaría.

Nos preguntamos porque Dios escogió la muerte en la cruz?, acaso había otra manera de enviar a su Hijo Unigénito a morir de la manera más vil, la peor muerte?. Humanamente no lo entendemos.  Pero por eso, tenemos que entender cual es la perspectiva de la cruz:

1. Para muchos la cruz es símbolo de vergüenza, sufrimiento y muerte pero para Dios es símbolo de salvación y vida eterna.

1 Corintios 1:18 «Porque la palabra de la cruz es locura a los que se pierden; pero a los que se salvan, esto es, a nosotros, es poder de Dios.»

Mucha gente no cree que su salvación esta envuelta en la muerte del Señor Jesucristo como nuestro Salvador, pero adquiere un verdadero sentido porque sucedió.

2. La crucifixión fue parte del plan de Dios.

Hechos 2:22-24 «Varones israelitas, oíd estas palabras: Jesús nazareno, varón aprobado por Dios entre vosotros con las maravillas, prodigios y señales que Dios hizo entre vosotros por medio de él, como vosotros mismos sabéis; a este, entregado por el determinado consejo y anticipado conocimiento de Dios, prendisteis y matasteis por manos de inicuos, crucificándole; al cual Dios levantó, sueltos los dolores de la muerte, por cuanto era imposible que fuese retenido por ella.» 

Podemos apreciar en estos versículos que antes del principio ya estaba en la mente de Dios, permitiendo que la maldad del mundo lo llevara a la cruz. Fue Dios el Padre, quien con lo planeo todo.

Romanos 3:23-25 «por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios, siendo justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús, a quien Dios puso como propiciación (sacrificio) por medio de la fe en su sangre, para manifestar su justicia, a causa de haber pasado por alto, en su paciencia, los pecados pasados, con la mira de manifestar en este tiempo su justicia, a fin de que él sea el justo, y el que justifica al que es de la fe de Jesús.»

El asunto es lo siguiente: Cómo siendo Dios Santo, perdonaría y declararía no culpable a alguien, culpable de pecado?. Hay una sola respuesta para esto: Dios el Padre, viendo la condición pecaminosa de la humanidad, motivado por su amor a nosotros, decidió venir al mundo en la persona de su Hijo Jesucristo con el propósito principal de morir en la cruz, como sustituto por nuestros pecados, y con ello pagar la deuda de pecado del mundo entero. Solo Él podía hacerlo porque era el Cordero sin pecado y sin mancha alguna. 

Nosotros mismos no podemos pagar nada, ni siquiera con obras. Éste es el engaño mas grande: que si hacemos buenas obras iremos al cielo. Escúchame bien!, las buenas acciones no añaden nada a nuestra salvación, quizas sumen a nuestro galardón. Es por la Gracia de Dios.

Sería un gran engaño enfrentar la muerte, sin estar seguros que iremos al cielo. Debemos tener seguridad absoluta al respecto, porque lo que Jesús hizo en la cruz fue suficiente para sacarnos de esta vida y llevarnos al cielo por la eternidad.

Jesús es el único camino al cielo y siendo esta verdad, como respondemos:

1. Pidiéndole perdón por nuestros pecados a Jesucristo y arrepintiéndonos de ellos.

2. Aceptando a Jesucristo como Salvador personal y amo de nuestras vidas.

3. Rindiendo nuestras vidas a Él. El Espíritu Santo quien mora en nosotros una vez hemos aceptado a Jesús en nuestro corazón, viene a ayudarnos a vivir agradándole a Dios. Y de esta manera, a cumplir sus mandamientos y a vivir conforme a la Palabra de Dios.

4. Servir a Cristo. Llevando el evangelio a todo el mundo, negándonos a nosotros mismos y no dándole lugar a la carne.

5. Y hablando a otros de Cristo. Tenemos que testificarle a alguien.

Ahora haremos una oración para pedirle a Jesús que perdone nuestros pecados y entonces veras como el Reino de los Cielos se abre ante tus ojos:

OREMOS: Padre celestial, he pecado contra tí y no merezco la vida eterna. Te pido que me perdones, no por mis propios méritos, sino por lo que tu hiciste en la cruz del calvario en mi lugar y morir por mis pecados. Te pido que me perdones. Te acepto como mi Salvador personal. Desde hoy con tu ayuda, deseo vivir como te agrada. En el nombre de Jesús. Amén.

FUENTE: Gracias Pastores Charles Stanley y Dante Gebel por sus enseñanzas.

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USTED Y YO SOMOS MINISTROS DE DIOS

Cada persona que ha sido transformada por la fe en Jesús, tiene un plan específico para su vida, sin embargo, todos nosotros somos llamados a permanecer fundados firmes en la fe, sin movernos de la esperanza del evangelio, y hemos sido constituidos ministros del evangelio.

Colosenses 1:15-23 «15 Él es la imagen del Dios invisible, el primogénito de toda creación. 16 Porque en él fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles; sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades; todo fue creado por medio de él y para él. 17 Y él es antes de todas las cosas, y todas las cosas en él subsisten; 18 y él es la cabeza del cuerpo que es la iglesia, él que es el principio, el primogénito de entre los muertos, para que en todo tenga la preeminencia; 19 por cuanto agradó al Padre que en él habitase toda plenitud, 20 y por medio de él reconciliar consigo todas las cosas, así las que están en la tierra como las que están en los cielos, haciendo la paz mediante la sangre de su cruz. 21 Y a vosotros también, que erais en otro tiempo extraños y enemigos en vuestra mente, haciendo malas obras, ahora os ha reconciliado 22 en su cuerpo de carne, por medio de la muerte, para presentaros santos y sin mancha e irreprensibles delante de él; 23 si en verdad permanecéis fundados y firmes en la fe, y sin moveros de la esperanza del evangelio que habéis oído, el cual se predica en toda la creación que está debajo del cielo; del cual yo Pablo fui hecho ministro.»

En el versículo 15:  la Palabra dice que Jesús es la imagen del Dios invisible, Dios tuvo tanto amor que envió a Jesús para mostrar de manera tangible el amor del Padre. Jesús es el primogénito de toda la creación, Jesús NO es un ser creado, él es Dios eterno, y santo, el es el ORIGEN de todas las cosas, sin él nada de lo que ha sido hecho fue hecho…

En el versículo 16:  declara que en Jesús fueron creadas todas las cosas visibles e invisibles, tronos, reinados, etc…

Verso 17:  El es eterno, antes de todo

Verso 18: Cabeza de la iglesia, la cabeza de la iglesia, no es el pastor ni el consistorio, es Jesús mismo.

Verso 19:  en Jesús reside toda la plenitud de Dios, es decir Jesús es Dios eterno, soberano y majestuoso.

Verso 20: Jesús nos reconcilia. Qué hermoso es reconciliarnos unos con otros… la reconciliación trae amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza… el fruto del Espíritu se manifiesta.

Verso 21: Nosotros que éramos extraños y forasteros, enemigos de Dios… Jesús nos ha reconciliado con el Padre… ¿Qué dice Juan 14:6? Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí.

Verso 22: Jesús no hizo solo de palabra, sino que llevó el acto de reconciliación hasta donde nadie podrá llegar jamás, el mismo en su Cuerpo llevó el castigo de nuestras rebeliones y nos llevó al Padre, habiendo pagado nuestras culpas…

Entonces: Glorifiquemos a Cristo Jesús, quien es el consumador de nuestra fe. Sin Él no tendría sentido la vida. Cuando le recibimos en nuestro corazón, Él se convierte en todo para nosotros. A Él sea la Gloria, la Honra y el Honor.

Por eso te invito de hacer, a Jesús el dueño de tu corazón y verás la realidad de Dios en tu vida.

OREMOS: Padre celestial, tú siempre escuchas nuestras oraciones y estas presto a darnos la vida eterna, a caminar con nosotros cada día, dándonos dirección y guía. Hoy, te pido perdón por mis pecados. Ven a morar a mi corazón, inscríbeme en el Libro de la Vida, y haz de mí una nueva criatura que te ame y bendiga todos los días de mi vida. Te lo pido en el nombre d Jesús. Amén.

FUENTE: Gracias Pastor DORIAN BANEGAS por compartir tan hermosa Palabra.

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COMO LIBRAMOS NUESTRAS BATALLAS

Todos experimentamos en algún momento batallas, que provienen de maneras externos como la tentación, la lujuria, la avaricia, la envidia, el odio, el enojo y otras veces se presentan internamente, es decir luchamos con nosotros mismos por algo que quizas sea por enemistad, falta de perdón, resentimiento, temor, heridas o sentimientos de rechazo, del trabajo, de finanzas o de salud o puede ser por algo que  en lo profundo nuestro ni siquiera sabemos que pueda ser, pero es algo que no esta bien.

Entonces cómo lo confrontamos?, como las libramos? discutimos, o nos peleamos?. Cuál es la mejor manera de ganar cada batalla, sea lo que sea?.

Déjame decirte que no es imposible. No lo es. Y lo podemos lograr mediante una relación estrecha e íntima con el Padre Celestial. Y para que sea buena, debemos de tener una buena vida de oración y la clave: de rodillas.

Un ejemplo de ello, es la experiencia de Jesús y de quien podemos aprender acerca de esto:

Mateo 26:36-39 «Entonces llegó Jesús con ellos a un lugar que se llama Getsemaní, y dijo a sus discípulos: Sentaos aquí, entre tanto que voy allí y oro. Y tomando a Pedro, y a los dos hijos de Zebedeo, comenzó a entristecerse y a angustiarse en gran manera. Entonces Jesús les dijo: Mi alma está muy triste, hasta la muerte; quedaos aquí, y velad conmigo. Yendo un poco adelante, se postró sobre su rostro, orando y diciendo: Padre mío, si es posible, pase de mí esta copa; pero no sea como yo quiero, sino como tú.» 

Él no estaba batallando con que si iría o no a la cruz. Ese asunto ya estaba resuelto. Sabía que la cruz era vital para que El Padre cumpliera su propósito.

El asunto era Jesús diciéndole al Padre: hay alguna manera de hacer esto sin separarnos?. No sabemos qué habrá pasado en la mente de nuestro amado Jesucristo sabiendo que estaría separado del Padre, solo que Él tenía que experimentar el dolor y el sufrimiento que tendrá que sufrir toda persona que muere sin Cristo.

Pero libró esta batalla solo con el único propósito de darle Gloria y honor con su vida. Ésta fue la lucha que Jesús libraba y seguro que sátanas peleo contra Él en todo eso. Pero Cristo ganó la batalla y la ganó de rodillas.

COMO LIBRAMOS NUESTRAS BATALLAS

Vamos a contestar esto con dos preguntas:

A) PORQUE DEBEMOS LIBRARLAS DE RODILLAS?

1. Porque es un modelo Bíblico

Vamos al Libro de Daniel.

Daniel 6:7-10 «Todos los gobernadores del reino, magistrados, sátrapas, príncipes y capitanes han acordado por consejo que promulgues un edicto real y lo confirmes, que cualquiera que en el espacio de treinta días demande petición de cualquier dios u hombre fuera de ti, oh rey, sea echado en el foso de los leones. Ahora, oh rey, confirma el edicto y fírmalo, para que no pueda ser revocado, conforme a la ley de Media y de Persia, la cual no puede ser abrogada. Firmó, pues, el rey Darío el edicto y la prohibición.»

Ante la amenaza de ser llevado al foso de los leones por envidia de los sátrapas y gobernadores, él no se amedrentó porque sabia a quien recurrir. De hecho no le importo el edicto del Rey porque el sabia en quien tenía su confianza.

 Daniel 6:10 » Cuando Daniel supo que el edicto había sido firmado, entró en su casa, y abiertas las ventanas de su cámara que daban hacia Jerusalén, se arrodillaba tres veces al día, y oraba y daba gracias delante de su Dios, como lo solía hacer antes. Lo que no sabían aquellos que le envidiaban, es que Dios en el foso de los leones.»

Lo que no sabían aquellos que le envidiaban, es que Dios estaría con Daniel en el foso de los leones, donde Dios lo libraría según la historia. Y todo porque supo librar su batalla orando de rodillas.

2. Cuando nos humillamos delante del Dios Todopoderoso.

Cuando lo reverenciamos y nos postramos delante de Él, involucramos al Soberano del Universo, y lo llevamos a la batalla para no librarla solos. Porque sabemos que Él es Todopoderoso, lo sabe todo y lo controla todo.

Él esta contigo en la batalla que estes enfrentando, y lo involucras en tu batalla, a aquel que tiene el poder para ejecutar su voluntad, su propósito y plan en ti, pase lo que pase.

3. Dios envía a su Espíritu Santo

Juan 14:15 » Si me amáis, guardad mis mandamientos. Y yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre.» 

Tenemos la promesa de que el Espíritu Santo esta con nosotros todos los días de nuestras vidas. Pero hay una premisa: Sí le amamos y guardamos sus mandamientos.

Muchos piensan que los mandamientos son cosas del Antiguo Testamento, pero no!, Jesús hizo referencia aquí en el Nuevo Testamento: No tendrás dioses ajenos delante de mí; no te harás imagen, no te inclinarás a ellas, ni las honrarás; porque yo soy Jehová tu Dios; no tomarás el nombre de Jehová tu Dios en vano; acuérdate del día de reposo para santificarlo; honra a tu padre y a tu madre, para que tus días se alarguen en la tierra que Jehová tu Dios te da; no matarás; no cometerás adulterio; no hurtarás; no hablarás contra tu prójimo falso testimonio; no codiciarás la casa de tu prójimo, no codiciarás la mujer de tu prójimo, ni su siervo, ni su criada, ni su buey, ni su asno, ni cosa alguna de tu prójimo.

Ojalá todos los cristianos los supiéramos y cumpliéramos, otra cosa seria este mundo. 

El Espíritu Santo vive dentro de nosotros, nos ha sellado como Hijos de Dios y es su labor mostrarnos el punto de vista de Dios El Padre, quien nos da la perspectiva divina de la batalla que estamos enfrentando. Vemos las cosas como Él las ve, nos da discernimiento para saber qué hacer y cuándo hacerlo, cuándo hablar y cuando callar. Dios nos ayuda a librar la batalla pero cuando nos postramos sobre nuestras rodillas.

QUE ES LO QUE EXPERIMENTAMOS CUANDO LIBRAMOS NUESTRAS BATALLAS DE RODILLAS?

1. Tenemos más consuelo, seguridad y confianza.

Esto es lo que sucede cuando pasamos a solas con Dios. Él nos habla y nos da aliento a nuestro corazón, nos anima y fortalece.

2. Tenemos una perspectiva más clara de lo que sucede al postrarnos delante de Él.

No las escuchamos de otra manera, porque cuando escuchamos y tenemos la perspectiva de Dios, todo comienza a cambiar.

Y al estar bajo nuestras rodillas, tenemos las promesas de Dios: de su presencia, su provisión, su poder y su intervención personal en la batalla, sin importar cuál sea.

B) COMO LO HACEMOS?

1. Separando tiempo a solas con Dios.

Ahí es donde le hablaremos de los asuntos de nuestra vida. Busquemos un lugar especial en nuestras casas, donde estemos a solas con Dios. Lo preferible durante la mañana y antes que toda la familia se haya levantado, porque es el tiempo donde puedes concentrarte a orar sin ser interrumpido.

2. Escuchemos en silencio y esperemos que Dios nos hable.

Orar no solo es decirle a Dios lo que tienes en mente. La oración genuina es hablar y escuchar.

3. Lee y medita en la Palabra de Dios.

Empieza con un capítulo de la Biblia. Te recomiendo que empieces con el Libro de San Juan y después con los Salmos. Y posteriormente, Dios te irá indicando dónde continuar.

4. Debes arrepentirte de tu pecado.

Cuando hay algo que Dios nos señala, es porque es importante para Él y por lo tanto, debemos confrontarlo.

Él no irá más allá sino hasta que lo resuelvas. Posiblemente lo has confesado 20 veces, pero no solo es eso, debes arrepentirte, pedir perdón y apartarte de eso, porque lo que Dios busca es un arrepentimiento genuino y esto implica cambiar nuestra manera de actuar.

5. Sumisión total

Sumisión es la clave, porque sino lo hacemos, eso impedirá que tengamos lo mejor de Dios para nuestras vidas.

6. Solo puede haber un General.

En una guerra no puede tener a éste o este otro dando te ordenes. Solo puede haber un General. Nuestro problema es que nos entrometemos, queremos escuchar a Dios y luego decirle lo que creemos que debe hacer y cómo debemos hacerlo.

Esta bien decírselo, siempre y cuando digamos: Señor, quiero escucharte y hacer lo que nos dices.

La pregunta aquí es: Queremos lo mejor de Dios o no?

Si queremos lo mejor de Dios, entonces, debemos rendir nuestra voluntad a Él: «Lo entrego todo a ti Señor, perdóname, no quiero nada en mi vida que te desagrade o que te deshonre de alguna manera.»

Estoy seguro que no podemos perder de rodillas. Es una gran insensatez pelear contra Dios. Si pudiéramos ver el cuadro de lo que Dios tiene para nosotros, correríamos al altar, clamaríamos por su perdón por haber sido tan insensatos.

Dios tiene lo mejor en mente. Está esperando para darnos lo mejor. 

Yo sé que Dios te ha hablado hoy. Y porque no comenzamos ahora mismo a ponernos a cuentas con Él?. Por lo tanto, te invito a arrodillarte, a pedirle perdón a Dios y que nos llene con su Santo Espíritu y nos dé la Gracia y la fortaleza para apartarnos.

OREMOS; Padre celestial, reconozco que he pecado contra ti, me arrepiento y me someto a tu voluntad. Guía mis pasos. dirígeme y has una obra completa en mí. Te amo Señor. Y dame la fortaleza para apartarme de lo que a ti no te agrada. En el nombre de Jesús. Amén.

FUENTE: Gracias Pastor CHARLES STANLEY por sus enseñanzas.

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