Categoría: Gracia

¡ACÉRCATE CON CONFIANZA!

¡Hoy les traigo una palabra de vida, una palabra de poder, una palabra que viene del trono de la gracia! ¡Escuchen bien!

HEBREOS 4: 14-16 «Por tanto, teniendo un gran sumo sacerdote que traspasó los cielos, Jesús el Hijo de Dios, retengamos nuestra profesión. Porque no tenemos un sumo sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras debilidades, sino uno que fue tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado. Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro.»

Mira lo que esto significa: ¡tenemos un gran sumo sacerdote! ¡No uno cualquiera, no un hombre limitado, sino el Hijo de Dios mismo, el Cristo resucitado, el Rey de gloria, el Alfa y la Omega! ¡Él ha traspasado los cielos, Él ha vencido la muerte, Él ha derrotado al enemigo y ahora está a la diestra del Padre intercediendo por ti y por mí!

Muchos han vivido con miedo, con culpa, con ataduras del pasado, pensando que no son dignos de acercarse a Dios. ¡Pero la Palabra dice que nuestro Sumo Sacerdote se compadece de nuestras debilidades! No es un Dios lejano, frío o indiferente. Él nos entiende, Él nos ama, Él nos llama a Su presencia con confianza.

Satanás ha intentado acusarte, decirte que no eres suficiente, que no puedes venir ante Dios, que Él no te escucha. ¡Pero el diablo es un mentiroso! Jesús fue tentado en todo, sufrió como tú y como yo, pero sin pecado, y ahora Él te invita a entrar con libertad ante el trono de la gracia.

¡Escucha esto! No es un trono de juicio, no es un trono de condenación, es un trono de gracia!

Y la Palabra nos da una orden: «ACERQUÉMONOS, PUES, CONFIADAMENTE.»

No con miedo.
No con vergüenza.
No con inseguridad.

¡Sino con confianza! Porque en ese trono hay misericordia. En ese trono hay ayuda. En ese trono hay restauración. En ese trono hay poder.

Hoy el Señor te dice: ¡Hijo mío, hija mía, ven a Mí! No te quedes lejos, no escuches la voz del enemigo, no dudes de Mi amor. Yo te lavo, Yo te limpio, Yo te fortalezco, Yo te levanto.

¡Hoy es el día de acercarte! ¡Hoy es el día de entrar con valentía en la presencia de Dios y recibir Su favor, Su gracia, Su perdón y Su poder!

Te estarás preguntando, ?Y como hago para entrar a ese trono de Gracia?. Muy sencillo, haz la siguiente oración conmigo, en voz alta:

«Señor Jesús, hoy reconozco que necesito Tu gracia. Me acerco a Ti con fe, creyendo que eres el Hijo de Dios, el gran sumo sacerdote que murió por mis pecados y resucitó para darme vida eterna. Perdóname, lávame con Tu sangre y hazme una nueva criatura. Hoy dejo atrás mi pasado y recibo Tu salvación. Declaro que Tú eres mi Señor y Salvador, y desde este momento mi vida te pertenece. Gracias, Padre, por recibirme en Tu trono de gracia. En el nombre de Jesús, ¡Amén!

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El Verdadero Regalo de Navidad: Jesucristo, el Hijo que Nos Reconcilia

Hoy nos reunimos para reflexionar sobre el verdadero significado de la Navidad. Aparte de las luces, regalos y festividades, quiero invitarles a ir más profundo, y contemplar la grandeza de lo que realmente celebramos.

Navidad es la celebración del regalo más extraordinario que la humanidad ha recibido: el Hijo de Dios Jesucristo. El profeta Isaías lo declara con majestuosidad en:

ISAIAS 9:6: “Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado, y el principado sobre su hombro; y se llamará su nombre Admirable, Consejero, Dios Fuerte, Padre Eterno, Príncipe de Paz.”

Este versículo nos transporta al corazón del mensaje de Navidad. No estamos hablando solo del nacimiento de un niño, sino de la llegada del Salvador, del Rey eterno, de aquel que lleva sobre sus hombros la autoridad de todo el universo.

Que significa: “Un hijo nos es dado”. ¡Que Dios nos dio a Su Hijo! No porque lo mereciéramos, no porque lo buscáramos, sino porque Él nos amó primero. Él vio nuestro quebranto, nuestra separación, y decidió actuar. Jesús no fue un plan de emergencia; Él es el cumplimiento del eterno propósito de Dios para salvarnos y reconciliarnos con Él.

Ahora bien, ¿por qué vino este Hijo? La respuesta la encontramos en:

2 CORINTIOS 5:17-21: “De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas.”

¡Este es el milagro de la Navidad! Cristo no vino simplemente para ser admirado en un pesebre; vino para transformar vidas, para hacer nuevas todas las cosas. Y no importa cuán lejos hayamos estado, no importa cuán rotas estén las piezas de nuestras vidas: en Cristo hay restauración, hay renovación, hay esperanza, hay un nuevo comienzo.

Así que, mientras celebramos esta Navidad, recordemos las palabras de Isaías: “Admirable, Consejero, Dios Fuerte, Padre Eterno, Príncipe de Paz.” Este es el motivo de la Navidad: Jesús al que adoramos.

Más que celebrar con regalos o adornos, la Navidad es una invitación a reconciliarnos con Dios, a rendir nuestras vidas al Príncipe de Paz. Y esto lo podemos hacer orando en voz alta conmigo la siguiente oración:

«Padre celestial, hoy venimos ante Ti ,reconociendo Tu inmenso amor al enviar a Tu Hijo Jesús, el único que pudo cargar con nuestros pecados y darnos la vida eterna. Señor, sabemos que te hemos fallado, que nuestras vidas han estado lejos de Ti, pero gracias que en Cristo, tengo esperanza, perdón y un nuevo comienzo.

Señor, transfórmame, limpiame de todos mis pecados, derrama Tú paz sobre mi vida y renueva mi corazón, te lo pido en el nombre poderoso de CristoJesús, nuestro Salvador. Amén»

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EL NUEVO NACIMIENTO

Hoy nos encontramos ante un pasaje poderoso, uno que nos desafía, que nos sacude, que nos lleva a lo profundo del corazón del Evangelio. Estamos en Juan 3:1-21, donde Nicodemo, un líder religioso, se acerca a Jesús en la oscuridad de la noche. Pero lo que él no sabía, lo que él no entendía, es que estaba a punto de encontrarse con la verdadera luz. ¡Nicodemo se encontró cara a cara con el Salvador del mundo! Nicodemo vino buscando respuestas intelectuales, pero Jesús lo confronta con una realidad espiritual. «¡Tienes que nacer de nuevo!», le dice Jesús.

Juan 3: 1-21 » Había un hombre de los fariseos que se llamaba Nicodemo, un principal entre los judíos. 2Este vino a Jesús de noche, y le dijo: Rabí, sabemos que has venido de Dios como maestro; porque nadie puede hacer estas señales que tú haces, si no está Dios con él. 3Respondió Jesús y le dijo: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios. 4Nicodemo le dijo: ¿Cómo puede un hombre nacer siendo viejo? ¿Puede acaso entrar por segunda vez en el vientre de su madre, y nacer? 5Respondió Jesús: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios. 6Lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es. 7No te maravilles de que te dije: Os es necesario nacer de nuevo. 8El viento sopla de donde quiere, y oyes su sonido; mas ni sabes de dónde viene, ni a dónde va; así es todo aquel que es nacido del Espíritu. 9Respondió Nicodemo y le dijo: ¿Cómo puede hacerse esto? 10Respondió Jesús y le dijo: ¿Eres tú maestro de Israel, y no sabes esto? 11De cierto, de cierto te digo, que lo que sabemos hablamos, y lo que hemos visto, testificamos; y no recibís nuestro testimonio. 12Si os he dicho cosas terrenales, y no creéis, ¿cómo creeréis si os dijere las celestiales? 13Nadie subió al cielo, sino el que descendió del cielo; el Hijo del Hombre, que está en el cielo. 14Y como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así es necesario que el Hijo del Hombre sea levantado, 15para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. De tal manera amó Dios al mundo 16Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. 17Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él. 18El que en él cree, no es condenado; pero el que no cree, ya ha sido condenado, porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de Dios. 19Y esta es la condenación: que la luz vino al mundo, y los hombres amaron más las tinieblas que la luz, porque sus obras eran malas. 20Porque todo aquel que hace lo malo, aborrece la luz y no viene a la luz, para que sus obras no sean reprendidas. 21Mas el que practica la verdad viene a la luz, para que sea manifiesto que sus obras son hechas en Dios.

El que no nace de nuevo, no puede ver el Reino de Dios. ¡Escúchame bien! No es suficiente ser religioso, no es suficiente saber las Escrituras, no es suficiente cumplir con las reglas. Jesús no vino a enseñarnos a ser religiosos, Él vino a transformarnos desde lo profundo, a cambiarnos por completo, a darnos un nuevo nacimiento.

Nicodemo estaba confundido. ¿Cómo puede un hombre nacer de nuevo siendo viejo?. Quizás algunos aquí hoy se sienten como Nicodemo. Tal vez has pensado: «Yo ya he vivido demasiado tiempo de esta manera. ¿Cómo puedo cambiar ahora?». Pero Jesús tiene la respuesta: Lo que es nacido de la carne, carne es; pero lo que es nacido del Espíritu, espíritu es. ¡Es el Espíritu de Dios el que te transforma! ¡Es el Espíritu Santo el que hace lo imposible en tu vida!

¡Escucha esto! El Espíritu de Dios es como el viento, que sopla de donde quiere. ¡No puedes controlarlo! ¡No puedes manipularlo! ¡Pero lo puedes sentir! Él llega y transforma todo a su paso. Cuando naces del Espíritu, tu vida es revolucionada. Tus deseos cambian, tus pensamientos cambian, ¡tus prioridades cambian! ¡Eso es lo que Jesús ofrece! ¡Un cambio radical! ¡Un nuevo nacimiento!

Nicodemo aún no lo entendía, y Jesús le habla de algo aún más profundo: Así como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así es necesario que el Hijo del Hombre sea levantado. ¿Qué significa esto? ¡Que Jesús tenía que ser levantado en la cruz! Él iba a morir para que todo aquel que en Él cree no se pierda, sino que tenga vida eterna. ¡Amado, la cruz es el centro de todo! ¡Cristo fue levantado en la cruz por ti, por mí, por Nicodemo, por todo el mundo!

Y aquí está el corazón del Evangelio: Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en Él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. ¡Dios te ama tanto! ¡Él no quiere que te pierdas! Él no envió a Jesús para condenarte, ¡Él lo envió para salvarte! ¡Esto es amor verdadero! ¡Esto es gracia! ¡Esto es misericordia!

Pero hay una advertencia aquí también. Jesús nos dice que algunos no quieren venir a la luz porque sus obras son malas. Prefieren las tinieblas. ¡No permitamos que las tinieblas dominen nuestra vida! ¡No escondamos nuestros pecados! ¡Ven a la luz! Porque cuando vienes a la luz, tus obras son expuestas, sí, pero son expuestas para ser transformadas, para ser lavadas por la sangre del Cordero.

Hoy te hago una pregunta: ¿Has nacido de nuevo? No te estoy preguntando si asistes a la iglesia, no te estoy preguntando si tienes una Biblia. ¡Te estoy preguntando si has tenido un encuentro transformador con Jesucristo! Si tu vida no ha sido cambiada, ¡hoy es el día de salvación! ¡Hoy es el día para venir a la luz! No importa cuán oscuro haya sido tu pasado, ¡la luz de Cristo puede iluminarlo todo!

Jesús te llama hoy. Él te llama a nacer de nuevo. Él te llama a experimentar una vida llena de Su Espíritu, una vida que no puede ser explicada por lo natural, sino que solo puede ser obra de lo sobrenatural. ¡Hoy es el día de dejar atrás la vieja vida y caminar en la novedad de vida que solo Cristo puede dar!

¡Levántate! ¡Recibe el Espíritu de Dios! ¡Deja que el viento de Su presencia sople sobre ti y transforme todo lo que eres! ¡Hoy es el día para ver el Reino de Dios!

¡Que el Señor te bendiga y te transforme poderosamente en el nombre de Jesús! ¡Amén!

ORACIÓN.

Padre celestial, venimos ante Ti en el nombre de Jesús, agradecidos por Tu amor y Tu misericordia. Gracias por enviar a Tu Hijo para salvarnos, para darnos una vida nueva y eterna. Reconocemos que necesitamos nacer de nuevo por Tu Espíritu. Te pedimos que soples sobre nosotros, transformando cada área de nuestras vidas. Que nuestras obras sean expuestas a la luz de Tu verdad, y que podamos caminar en santidad y amor. Ayúdanos a dejar atrás las tinieblas y abrazar la luz de Cristo. Te entregamos todo lo que somos, confiando en que Tú harás una obra nueva y poderosa en nosotros. En el nombre glorioso de Jesús. ¡Amén!

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VALENTÍA PARA CONFRONTAR OPOSICIÓN

Quienes le conocen major, dirían que usted es valiente o cobarde?. Al verle tomar decisiones que fueron muy difíciles, le vieron evadir tales situaciones difíciles o le vieron enfrentarlas con valentía. Al cometer errores, fue valiente para reconocerlos y corregirlos o más bien quiso echarle la culpa a alguien. Y es que la valentía es una cualidad esencial en la vida del creyente por la sencilla razón de que, al aceptar a Cristo como nuestro Salvador y al testificar de Él a otros, a veces, requiere valentía.

La valentía es un elemento vital en la vida. Es muy importante en la vida de nuestros hijos. Desde pequeño debemos enseñarles a ser valientes, a no temer, no echarse para atrás, ser valientes, audaces, osados y francos.

Bien, en el siguiente pasaje bíblico quizás nos hará pensar cómo se es valiente en esto.

GENESIS 6:5-22 “Y el Señor vio que la maldad de los hombres era mucha en la tierra. y que todo designio de los pensamientos del corazón de ellos era de continuo solamente el mal. Y se arrepintió Jehová. Y dijo Jehová, «Raeré de sobre la faz de la tierra los hombres que he creado, desde el hombre hasta la bestia y hasta el reptil y las aves del cielo, pues me arrepiento de haberlos hecho. Pero Noe, halló gracia ante los ojos de Jehová, y estas son las generaciones de Noé. Noé era varón justo, era perfecto en sus generaciones, con Dios caminó Noé. Y engendró Noé tres hijos, Hacén, Acam, Hafeed, y se corrompió la tierra delante de Dios. Y miró Dios la tierra y aquí que estaba corrompida, porque toda carne había corrompido. Dijo, pues Dios a Noé, «He decidido el fin de todo ser, porque la tierra está llena de violencia, a causa de ellos y he aquí que yo los destruiré. Hazte una arca de madera de Gofer, harás aposentos en el arca y la calafatiarás con brea por dentro y por fuera. Y de esta manera la harás, de 300 codos de longitud de la arca equivalente a casi 140 metros, de 50 codos o anchura, unos 23 metros, y de 30 codos o altura, unos 14 metros más o menos, una ventana harás a larga y la acabarás a un codo de elevación por la parte de arriba y pondrás la puerta a su lado y le harás piso abajo, segundo y tercero. Y aquí que yo traigo un diluvio de agua sobre la tierra para destruir a todo en que haya espíritu de vida. Debajo del cielo todo lo que hay en la tierra morirá. Más estableceré mi pacto contigo y entrarás en el arca, tu, tus hijos, tu mujer y las mujeres de tus hijos contigo. Y de todo lo que vive de toda carne, dos de cada especie meterás en el arca, para que tengan vida contigo, macho y hembra serán, de las aves según su especie y de las bestias según su especie, de todos reptiless de la tierra según su especie, dos de cada especie entrarán contigo para que tengan vida y toma contigo de todo alimento que se come y almacénalo y servirá de sustento para ti y para ellos. Y lo hizo así, Noé hizo conforme a todo lo que Dios le mandó. Entra tú y toda tu casa en el arca, porque a ti he visto justo delante de mí en esta generación. Y siete días después comenzó a llover.”

Ahora bien, analizaremos este pasaje por el asunto de la valentía. Porque Noé debió haber sido un hombre muy valiente o no habría hecho lo que hizo. En aquel momento, todo plan en la imaginación del hombre siempre era vil, dice que continuamente eran consumidos por el mal y se habían entregado a la maldad. Lo único que les importaba era satisfacer la lujuria de sus corazones.

¿Y cómo se sintió Dios? Lo que él dijo fue, me arrepiento de haber creado la tierra y todo lo que hay en ella a causa de lo que ha pasado. El perfecto corazón de Dios se sintió totalmente rechazado por el hombre a quien amó desde que le creó. Entonces, ¿qué quiso hacer Dios al respecto?  Declaro que los juzgaría ahogándoles, personas, animales, insectos, todo.

Qué tiene esto que ver esto con la valentía? Bien, es interesante que en ninguna parte de estos versículos se hable de valentía per se, no se lo menciona. Pero la verdad está ahí. ¿Por qué esto fue lo que le dijo Dios a Noé? Quiero que hagas esto: construye una arca y te salvaré con esto.

Entonces, si puede imaginar, en esa sociedad vil de la que hemos hablado, un día Noé y  sus hijos empiezan a cortar madera. Seguramente la gente al pasar por ahí decía, ¿qué será lo que están haciendo? ¿Van a construir una casa? O quizás se burlaron de él. Pero Noé, valientemente, siguió siendo obediente a Dios hasta que terminó de construirla.

Luego, lo interesante es que todos los animales vinieron en esa dirección, haciendo exactamente lo que Dios ya había planeado que hicieran. El sembró en ellos algo innato para que poco a poco llegaron a la barca.

Entraron tal como Dios lo había planeado de dos en dos. Macho y hembra. Pasaron siete días y una mañana, despertaron y lloviznaba. Luego empezó a llover un poco más y un poco más fuerte. En poco tiempo llovía a cántaros. Los arroyos se llenaban. Y llovió, llovió, llovió, llovió, llovió, llovió, llovió, llovió. Y el valiente Noé, su pequeña familia y esos animales estaban a salvo en el arca.

Lo que deseo que veamos, Noé cómo pudo construir esa gran arca en medio de tanta oposición y todo lo demás? Trabajo arduamente durante un año  o quizás más. ¿Cómo lo logró?: Tuvo el valor de obedecer a Dios.

¿CUÁL FUE LA BASE DE SU VALENTÍA?

Le daré a una lista y ésta también debería ser la base de nuestra valentía. No importa quién sea usted, la base es la misma.

  1. La seguridad absoluta de que había escuchado a Dios. Esa fue su primera línea de defensa en su valentía. Estaba seguro de haber escuchado al Dios del cielo decir: haz una barca para que entren animales e insectos. Yo cerraré la puerta. Confia en mí. Deseo preguntarle. ¿Cuándo fue la última vez que Dios le habló y usted estuvo completamente seguro de lo que le dijo a usted? Mucha atención. Si usted está pensando. No sé si he escuchado a Dios hablarme. Entonces le pido en el nombre de Jesús qué postrado de rodillas en casa diga: Señor, quiero escucharte, me creaste, tienes un propósito para mi vida, dijiste que el Espíritu Santo viviría en mí, necesito escucharte. Si se pregunta si Dios lo hará, claro que sí. Escuche bien. ¿Lo escuchará la primera vez? Quizás no, pero insista. Miren, no hay nada que hoy usted necesite más que poder escuchar a Dios. Noé estaba seguro de que Dios le había hablado.
  • Lo segundo es esto: el reconocimiento de la presencia de Dios en Él. Cuando pienso en lo que debió de haber sentido en aquellos días. La palabra de Dios dice que Noe era varón justo y perfecto. Con Dios caminó Noe; seguro de su presencia.  ¿Puedo usted decir, estoy seguro de la presencia de Dios en mi vida? No solo la siento, la conozco. Anticipo que Dios se me revele cuando y como sea. Pero sé que Él está en mi vida. Por lo tanto, la base de su valentía, sabía que escuchaba a Dios y sabía que entendía lo que era la presencia de Dios.
  • Lo tercero fue la claridad de las instrucciones que Dios le dio. Dios no le dijo quiero que construyas algo grande, sino que le dijo construye una arca. Con tanto de longitud, altura y anchura, con tres aposentos, una puerta y una ventana. le mostró cómo hacerlo paso a paso. No tenía título en la arquitectura, no era un experto en construcción, pero escuchaba a Dios.
  • Otra razón por la cual Noé fue tan valiente fue la experiencia de la fortaleza de Dios en él. Noé sabía que era posible hacer esa arca solamente con la fuerza de Dios. Recuerde esto, no hay nada que Dios nos llame a hacer sin darnos la fortaleza para hacerlo. Dios no nos llamará a hacer algo sin ayudarnos a hacerlo.  
  • La advertencia del juicio divino venidero, Dios le dijo, quiero que construyas el arca, voy a destruir toda vida sobre la faz de la Tierra, excepto lo que esté dentro del arca, y Él le creyó a Dios. De no haberle creído no habría construido el arca. Le creyó y descubrió que cada vez que Dios le decía algo y Él lo hacía, Dios lo bendecía. ¿Sabe por qué? Porque caminaba con Dios. Y la Biblia dice que tenía su gracia. Me encanta lo que dice este versículo hablando de Él, pero Noé ha hallado gracia ante los ojos de Jehová, permítame preguntarle. ¿Tiene usted la gracia de Dios en su vida? ¿Siente que tiene el favor de Dios? O es una de esas personas que piensan, no sé dónde está Dios, oro, pero no veo nada, no siento nada, de verdad no siento nada o me pregunto, ¿dónde está Dios? Dirás, creo que nunca he sentido eso. ¿Sabe por qué? Número uno, no lo espera. Número dos, al ver su vida piensa, con razón no tengo el favor de Dios. Cuando Dios le muestra su gracia, Él comienza a actuar en su vida de maneras indescriptibles. Al considerar todo esto pienso en lo que dice la Biblia, que Noé camino con Dios, es decir que tenía una relación personal con Dios. No hay una sola persona aquí que no pueda tener una relación personal con Dios y quiere hacerlo. Dios Todo Poderoso puede morar en nosotros, expresarse en nosotros, llenarnos, bendecirnos, como nadie más lo puede hacer.
  • Y desde luego, creo que otra cosa motivaba Noe a ser valiente es la promesa que Dios le había dado de su futuro. Le dijo, destruirá a toda persona sobre la faz de la tierra excepto a ti. ¿Se imagina cómo se habría sentido? Al pensar en eso quisiera postrarme sobre mi rosto ante Dios y decir, señor, dame un vislumbre de lo que sintió Noe. Destruirá a toda persona que ha creado sobre la faz de la tierra, a toda persona, a todos los animales e insectos. Excepto los que estén en el arca, los destruiré salvo a ti. Entonces, al pensar en Noé pienso, señor, gracias por este ejemplo maravilloso.

 ¿Se necesita valentía para obedecer a Dios? Para hacer lo que nos pida hacer, para alejarnos de lo que Él quiere que dejemos, para dar lo que Dios quiere que demos, para entregarle lo que quiere que entreguemos, para obedecerle, seguir sus mandamientos, se necesitaba valor para hacerlo. Le damos muchos otros nombres, pero la verdad, es cobardía.

Solo digo que si no estamos dispuestos a obedecer a Dios somos cobardes, porque Él nos dará la valentía para obedecerle. Mucha atención, no puede vivir, no importa cómo haya vivido en el pasado. Pase lo que pase en su vida, este donde esté, no puede perder en lo absoluto obedeciendo a Dios. Y Él hará en sus circunstancias lo mismo que hizo en las de Noé. Para Noé fue un arca, para usted algo más. Y les ruego que sea lo suficientemente sabio, sensible y valiente, para obedecer a Dios, quien le ama totalmente, sin lugar a dudas. infinita e inmensurablemente, Dios le ama, confiará en Él?

Si nunca ha aceptado a Cristo como Salvador, está manteniéndose aflote. Pero un día de estos se hundirá y todo terminará. Si le pide a Cristo que perdona sus pecados, no importa lo malo que crea que haya sido. Y reconoce que la razón para su perdón no es porque lo merece, sino porque Jesús el hijo de Dios fue a la cruz, dio su vida voluntariamente. Fue una muerte sustituta, voluntaria y expiatoria que pagó nuestros pecados en la cruz. Pídale perdón por sus pecados basado en eso. El Padre le perdonará porque su hijo pagó toda su deuda. Entregue su vida a Él y toda su vida cambiará. Al instante se dará cuenta de qué es la vida y lo que ha perdido. No importa lo que haya tenido, no se compara al gozo, la seguridad, la confianza, el amor y todo lo que Dios hace en nuestras vidas. Nada se le compara a eso. ¿Lo haría usted? ¿Le pediría que perdone sus pecados? ¿Rendiría su vida a Él? ¿Tiene la valentía de entregarle su vida de ser bautizado para que la gente sepa que es seguidor de Jesucristo? Es la decisión más sabia.

Oremos: “Te damos gracias, Padre, porque nada supera tu poder ni tu alcance. Rindo mi vida a Cristo. Me arrepiento de mis pecados. Te pido perdón por haberte ofendido. Ven a morar a mi corazón y haz de mí una nueva criatura que te honre y bendiga todos los días de mi vida. Te lo pido en el nombre de Jesús. Amén”

FUENTE: Gracias Pastor CHARLES STANLEY por sus enseñanzas

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