Según este pasaje, no es responsabilidad de Dios quitar los pensamientos que se levantan contra la obediencia a Cristo. El compromiso de Dios, por medio del Espiritu Santo, es traer a luz todo aquello que es pecado en nuestra vida.

Una vez que lo ha revelado, es nuestra responsabilidad tomar la autoridad que Cristo nos ha dado sobre todo pensamiento que se ha convertido en una fortaleza o puede llegar a convertirse y sujetarlo a Cristo.

Nuestro Padre celestial no los va quitar de nuestra mente, porque El nos ha llamado a nosotros a que lo hagamos.

Por lo tanto, si algo viene a tu mente, ya sea querer mentir, querer robar, querer adulterar, querer dejarte llevar por la carnalidad, o todo aquello que te hace alejarte de Dios, entonces puedes declarar con tu boca: Hoy tomo la autoridad que me ha sido dada por Cristo Jesus, y le ordeno a ese pensamiento (nombrelo) sujetarse a la obediencia de Cristo, lo ato y lo echo fuera de mi mente y de mi cuerpo, ahora, en el nombre de Jesus, Amen.

Recuerda que tu eres mas que victorioso en Cristo.

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