Qué significa sentir temor de Dios? ¿Se refiere a tenerle miedo o tiene otra connotación?

Aquellos que viven perdidos y en pecado tienen una buena razón para temer a Dios, pues no han sido perdonados, sino que están destinados al juicio y a la condenación. Pero si ya hemos sido redimidos por el Señor, no tenemos razón alguna para sentir miedo de Él. Por lo tanto, temer a Dios significa reverenciarlo, honrarlo, exaltarlo, adorarlo, obedecerlo y reconocer que solo Él es digno de nuestra entrega, pues es nuestro Creador y Juez.

¿Qué nos dicen las Sagradas Escrituras acerca del temor de Dios?

  • En Deuteronomio 13.4 "Dios encomienda a su pueblo a seguirle, a temerle, a guardar sus mandamientos, a escucharle y a servirle. Todo esto viene como resultado de honrarle y exaltarle con nuestra vida.
  • En el Salmo 147.11 nos dice: “Se complace Jehová en los que le temen”. Es al mantener una actitud de reverencia que recibimos la gracia y las bendiciones que solamente el Señor puede darnos.
  • De acuerdo al Salmo 33.8, Dios desea que todos le teman: “Tema a Jehová toda la tierra; teman delante de él todos los habitantes del mundo”.
  • Sin embargo, en Romanos 3.18, nos muestra la actitud del mundo hacia el Señor: “No hay temor de Dios delante de sus ojos”. En vez de honrarlo, lo ven como un estorbo. Los mandamientos del Señor van en contra de sus deseos, y la Palabra les hace sentir incómodos.
  • Aunque el mundo rechaza e ignora a Dios, algún día toda rodilla se doblará ante Cristo, y toda boca confesará que es Señor (Fil 2.9-11). Aquellos que no temen a Dios no tendrán vida eterna, pero de igual manera serán forzados a humillarse ante Jesucristo.

¿Por qué debemos sentir temor de Dios?

  • Porque es un mandato. “En pos de Jehová vuestro Dios andaréis; a él temeréis, guardaréis sus mandamientos y escucharéis su voz, a él serviréis, y a él seguiréis” (Dt 13.4).
  • Porque es el principio de la sabiduría.“El principio de la sabiduría es el temor de Jehová” (Pr 1.7). Muchas personas son inteligentes y tienen un nivel académico alto, pero son ignorantes en cuanto a lo más valioso, pues no conocen ni temen a Dios.
  • Porque nos hace más sabios. “El temor de Jehová es el principio de la sabiduría” (Pr 9.10). La sabiduría no se obtiene en la escuela, pues solamente proviene del Señor. Es Él quien nos muestra lo que debemos hacer, la manera en la que debemos reaccionar y lo que debemos creer. La única fuente verdadera de sabiduría proviene de nuestro Padre celestial, quien nos la da al pedirle, y al someter nuestra vida ante su voluntad.
  • Porque nos aparta del mal. “Y con el temor de Jehová los hombres se apartan del mal” (Pr 16.6). La reverencia genuina hacia Dios produce el deseo de alejarnos del mal y del pecado.
  • Porque produce sanidad en nuestro cuerpo. “No seas sabio en tu propia opinión; teme a Jehová, y apártate del mal; porque será medicina a tu cuerpo, y refrigerio para tus huesos” (Pr 3.7, 8). Como creyentes, nuestro cuerpo ha venido a ser templo del Espíritu Santo, pues mora en nosotros. Es al respetar y venerar a Dios que trataremos de complacerle en todo lo que hacemos. Eso no significa que, al llevar un estilo de vida que sea de su agrado, nos garantiza la salud física; pero sí nos protegerá del mal que produce el pecado en la vida del ser humano.
  • Porque nos da una sensación de fuerte confianza. “En el temor de Jehová está la fuerte confianza” (Pr 14.26). La confianza viene como resultado de depender de Dios. Es al vivir en y mediante nosotros que el Señor nos da la seguridad de que en todo momento está a nuestro lado para sostenernos.
  • Porque es una fuente de vida. “El temor de Jehová es manantial de vida” (Pr 14.27). Cuando reverenciamos y exaltamos a Dios, reconocemos que está en control de nuestra vida, y que nos cuida y guía en todo momento. Y, como Cristo vive en nosotros, por medio de su Espíritu, su fruto de “amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre y templanza” es evidente a cada paso que damos (Ga 5.22, 23).
  • Porque cumplirá los deseos de nuestro corazón. “Cumplirá el deseo de los que le temen” (Sal 145.19). Si seguimos al Señor en obediencia a su Palabra, nos dará el deseo de nuestro corazón y escuchará nuestras oraciones. Eso no significa que recibiremos todo lo que pidamos. Si en verdad tememos a Dios, solo desearemos aquello que sea de su agrado. Y si nos deleitamos en el Señor, nos concederá aquello que deseamos y que está de acuerdo a su voluntad (Sal 37.4).
  • Porque nos da protección divina. “El ángel de Jehová acampa alrededor de los que le temen, y los defiende” (Sal 34.7). No debemos subestimar el maravilloso poder de Dios y su deseo de protegernos. Salmo 91 nos enseña acerca de la protección que el Señor ofrece a los que se refugian en Él.
  • Porque nos lleva a la vida. “El temor de Jehová es para vida” (Pr 19.23). No solo se refiere a nuestra vida física, sino también a la vida espiritual. Muchos buscan la felicidad, la paz y el gozo, pero se alejan constantemente de Dios, cuando Él es el único que puede darles tales cosas. El temor de Dios trae bendiciones inimaginables, pues su deseo es que le honremos, le obedezcamos y nos rindamos ante su voluntad. Porque extiende nuestra vida.
  • “El temor de Jehová aumentará los días” (Pr 10.27). Aquellos que han vivido cuarenta años en obediencia a Dios, han vivido mucho más plenamente que los que llevan setenta años sin el Señor. Además, nadie puede ser salvo y disfrutar de la vida eterna sin antes tener temor de Dios y sin rendirse totalmente a su autoridad.

Lo más sabio que podemos llegar a hacer es temer, honrar, obedecer y exaltar al Dios vivo. Solo el Señor debe tener el primer lugar en nuestra mente y en nuestro corazón.

Comentarios