Era uno de esos extraños casos que ningún hospital quiere recibir, primero porque nadie podía establecen un diagnóstico certero, y segundo porque había gastado todo su dinero tratando de encontrar el remedio para su mal.

Su caso había sido discutido en juntas de médicos y habían llegado a la conclusión que no había nada que ofrecerle a la desesperada paciente. La único que sabía es que doce años atrás empezó con un sangrado que los médicos de su tiempo diagnosticaron como “flujo de sangre de origen desconocido”. Dicha condición le traía múltiples dificultades, algunas de carácter social, porque en su tiempo y en su comunidad y, simplemente por su condición, adquiría el señalamiento de “despreciable”, lo que la mantenía alejada de todos, incluso de sus seres amados.

EL propósito de la Palabra en Marcos 5, es que todos sepamos que por difícil o imposible que parezca nuestro problema, Dios siempre tiene la solución si, mediante la fe, creemos que lo recibiremos.

UNA MUJER CON UNA ENFERMEDAD INCURABLE

MARCOS 5: 24-26: «Fue, pues, con él; y le seguía una gran multitud, y le apretaban. 25Pero una mujer que desde hacía doce años padecía de flujo de sangre, 26y había sufrido mucho de muchos médicos, y gastado todo lo que tenía, y nada había aprovechado, antes le iba peor,

Las enfermedades catalogadas como “incurables” siempre han existido y han sido el dolor de cabeza de los médicos, pero más de los pacientes que las padecen. Las medidas paliativas son la única alternativa ante esta situaciones, con la advertencia para el paciente que, “hacemos todo lo que podemos pero no le prometemos nada”. La mujer de la historia había escuchado esa frase tantas veces que se había convertido en una “pesadilla auditiva” pero lo seguía intentando, aunque su corazón le decía con más fuerza: “ya no sigas, ya no hay nada para ti”.

LA FE ES UN REGALO DE DIOS Y PUEDE ACTUAR CUANDO TODO ESTÁ PERDIDO

MARCOS 5: 27-28: «cuando oyó hablar de Jesús, vino por detrás entre la multitud, y tocó su manto. 28Porque decía: Si tocare tan solamente su manto, seré salva. 

Un día, alguien le habló de un hombre con un poder extraordinario, capaz de sanar la enfermedad más terrible con solo el poder de su Palabra y que hablaba sobre el amor de Dios. Esa noche la mujer no durmió pensando que ese hombre era la solución de su vida. Una mañana despertó con su corazón palpitando más rápido de lo normal, su frecuencia respiratoria estaba acelerada.

Jesús iba a llegar a su pueblo, pero, “¿cómo me acercaré a Él, qué le voy a decir, cómo lograré llegar si nadie me quiere, como se voy a captar su atención si solo soy una pobre mujer enferma?”

En ese mismo momento, algo nació en su corazón, algo que empezó a crecer con fuerza, algo que le hizo creer firmemente que todo lo que deseaba se cumpliría por el poder de aquel hombre al que llamaban Jesús. Lo que la mujer sentía es lo que nosotros conocemos como FE y su fe creció tanto que nada ni nadie la detendría. Se abrió paso como pudo, se acercó casi arrastrándose y solo llevaba un pensamiento: “Si tocare tan solamente su manto, seré salva”

¿Qué clase de fe es esta? ¿Cómo se llega a esos niveles de fe? La verdad es que no tienes que hacer nada, ni matricularte en una “escuela de fe”. Sólo tienes que creer en tu corazón, y si realmente lo crees, lo recibirás.

AL INSTANTE RECIBIÓ SU SANIDAD

MARCOS 5: 29-34 » Y en seguida la fuente de su sangre se secó; y sintió en el cuerpo que estaba sana de aquel azote. 30Luego Jesús, conociendo en sí mismo el poder que había salido de él, volviéndose a la multitud, dijo: ¿Quién ha tocado mis vestidos? 31Sus discípulos le dijeron: Ves que la multitud te aprieta, y dices: ¿Quién me ha tocado? 32Pero él miraba alrededor para ver quién había hecho esto. 33Entonces la mujer, temiendo y temblando, sabiendo lo que en ella había sido hecho, vino y se postró delante de él, y le dijo toda la verdad. 34Y él le dijo: Hija, tu fe te ha hecho salva; ve en paz, y queda sana de tu azote.

Eso mismo ocurrirá en tu vida. “Pero yo tengo mucha fe y no ocurre nada”, me decía una persona que aprecio mucho. Recuerda, le contesté, que la fe es un regalo de Dios y viene a tu vida cuando escuchas la voz de Dios como resultado de escudriñar Su Palabra. Por otro lado, agregué, mira el ejemplo de Pablo cuando no recibía la sanidad por la que pedía. Muchos fueron sanados por la oración de este hombre, pero cuando le tocó orar por él mismo no ocurrió nada. No porque no tuviera fe, no porque no creyera que lo recibiría; pero la soberanía de Dios se impone ante todo lo que puedas pensar . Dios siempre va a cumplir su propósito en ti.

ORACIÓN: Que Dios haga un milagro en la economía de nuestro país. Que nunca falten los alimentos el los hogares de nuestra nación. Que Dios siempre provea para la mesa de sus hijos. Que toda enfermedad sea sanada. Que creamos firmemente que recibiremos todo lo que pedimos al Padre en el nombre de Jesús. Amén.

FUENTE. Gracias Pastor DAVID ROMERO por sus enseñanzas.

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