Categoría: Fe

NO TEMAS, CONFÍA EN DIOS

Cuántas veces cree que se ha perdido de alguna bendición de Dios por haber tenido temor en algo particular?, y en consecuencia, el temor lo ha paralizado y privado de lo mejor de Dios.

Pero hoy, al confrontar alguna circunstancia, Dios te dice: CONFÍA EN MÍ, lo cual es el primer paso y no el último, porque el confiar en Dios es la base de todo lo demás que Dios diga después.

CONFIAR EN DIOS es la verdad fundamental e imprescindible, sí hemos de acudir a Dios en cualquier situación. Debemos de confiar en Dios porque Él es nuestro Padre Celestial, porque al poner nuestra confianza en Dios, le estamos diciendo: «Reconozco quien tu eres», «Veo mi necesidad y sé que solo tu tienes la solución»,»Se que me amas tanto, que me ayudarás en esta situación».

De ahí que nuestra fe honra a Dios, ya que si Dios dice que hará algo, lo hará porque Él siempre es veraz.

Sin embargo, todos tenemos circunstancias en las cuales tenemos fracasos en la fe. Confiamos por un momento y luego desistimos. O Dios nos reta a hacer algo y al final decimos, no puedo hacerlo. Y cuando hacemos eso, provocamos un fracaso de fe.

Un ejemplo claro se encuentra en la Biblia, específicamente en el libro de Números capitulo 13-14. Donde el pueblo de Israel estaba a punto de entrar a la tierra prometida para recibir la mayor bendición de sus vidas.

Números 13: 25-30 «Y volvieron de reconocer la tierra al fin de cuarenta días. Y anduvieron y vinieron a Moisés y a Aarón, y a toda la congregación de los hijos de Israel, en el desierto de Parán, en Cades, y dieron la información a ellos y a toda la congregación, y les mostraron el fruto de la tierra. Y les contaron, diciendo: Nosotros llegamos a la tierra a la cual nos enviaste, la que ciertamente fluye leche y miel; y este es el fruto de ella. Mas el pueblo que habita aquella tierra es fuerte, y las ciudades muy grandes y fortificadas; …Entonces Caleb hizo callar al pueblo delante de Moisés, y dijo: Subamos luego, y tomemos posesión de ella; porque más podremos nosotros que ellos.

Por el informe de los 10 príncipes, el pueblo desfalleció. Lo mismo que les sucedió como nación, nos puede suceder a nosotros como individuos. Pero hoy Dios nos desafía en algún aspecto de nuestras vidas, en el que debemos avanzar, ya sea en el trabajo, en el negocio o en alguna relación.

Lo que sucedió es que fueron rebeldes y no hicieron caso a lo que Dios les había prometido. La rebeldía es como la brujería, y Dios odia la rebeldía porque va en contra de su carácter, en contra de su poder, su voluntad y sus caminos.

Aquí vemos a este pueblo, listos para apedrear a Josué y a Caleb. Tuvieron un fracaso en la fe, la cual no permite ejercitar la fe en Dios cuando enfrentamos la prueba o una tentación. En otras palabras, no confiamos en Dios, no creemos en Él, o no hacemos lo que Dios desea que hagamos.

CAUSAS DE ESE FRACASO  

1. El pueblo no entró a la tierra prometida por temor al fracaso.

Tuvieron miedo.

Números 13:31-33 «Mas los varones que subieron con él, dijeron: No podremos subir contra aquel pueblo, porque es más fuerte que nosotros. Y hablaron mal entre los hijos de Israel, de la tierra que habían reconocido, diciendo: La tierra por donde pasamos para reconocerla, es tierra que traga a sus moradores; y todo el pueblo que vimos en medio de ella son hombres de grande estatura. También vimos allí gigantes, hijos de Anac, raza de los gigantes, y éramos nosotros, a nuestro parecer, como langostas; y así les parecíamos a ellos.

Vieron a los habitantes de esa tierra como gigantes, al igual que los muros de las ciudades y sus fortalezas y se dijeron asimismo, no podremos hacerlo, se olvidaron por completo de Dios, estaban paralizados, viendo a la tierra prometida sin poder moverse, por temor.

Canaan era la mejor tierra para el pueblo de Israel, el pueblo elegido y de donde vendría el Mesías.

Dios les proveyó lo mejor y todo lo necesario para conquistar aquella tierra. Recuerde que cuando Moises envió espías, no los envió a tomar decisiones en cuanto ir o no ir. Moises lo definiría.

La fe genuina empieza cuando el Señor nos dice: «Confía en mí». Y no insistas en que te de todas las respuestas, ni todos los detalles, porque te los dará a su tiempo. Da un paso a la vez.

2. No recordaron el poder de Dios en situaciones del pasado en sus vidas.

Piense en su pasado acerca de las veces que Dios le ha bendecido y provisto de todo lo necesario cuando tú no sabias de dónde vendría.

Les falló gravemente la memoria, un vacío mental en cuanto a su esclavitud en Egipto por 400 años.Se olvidaron de la noche en que Dios los liberó del yugo egipcio. La muerte de los primogénitos y que salieron libres con los tesoros de Egipto.

Quizás alguno de nosotros tuvo una vida desastrosa antes de ser salvos. No te olvides de donde te sacó Dios.

3. No lograron ver las cosas desde la perspectiva de Dios.

Cuando vieron a aquellos gigantes, mientras más los veían, mas enormes les parecía, asimismo los muros de las ciudades, hasta que se convencieron de que no podían.

No estaban viendo las cosas con los ojos de Dios, ni con los ojos de Moises, quien les había dicho: Dios les ha entregado esta tierra. Es decir, ante los ojos de Dios, era un hecho.

Marcos 11:22-24 «Respondiendo Jesús, les dijo: Tened fe en Dios. Porque de cierto os digo que cualquiera que dijere a este monte: Quítate y échate en el mar, y no dudare en su corazón, sino creyere que será hecho lo que dice, lo que diga le será hecho. Por tanto, os digo que todo lo que pidiereis orando, creed que lo recibiréis, y os vendrá.

En resumen, todo lo que pidamos al Padre en oración, hemos de creer que ya lo recibimos. Es tiempo pasado, es un hecho. Esta listo. Cree que lo recibimos y así será. Luego andaremos con fe, sabiendo que Dios nos lo concederá a su tiempo. De esto se trata la fe perfecta.

CUALES FUERON LAS CONSECUENCIAS

1. Sufrimos decepciones.

Números 14:1-3 «Entonces toda la congregación gritó, y dio voces; y el pueblo lloró aquella noche. Y se quejaron contra Moisés y contra Aarón todos los hijos de Israel; y les dijo toda la multitud: ¡Ojalá muriéramos en la tierra de Egipto; o en este desierto ojalá muriéramos!, ¿Y por qué nos trae Jehová a esta tierra para caer a espada, y que nuestras mujeres y nuestros niños sean por presa? ¿No nos sería mejor volvernos a Egipto?

La rebeldía en contra de Dios es devastadora, se decepcionaron, se afligieron en el espíritu, su dolor no los llevo a arrepentirse de sus pecados, sino que se quejaron: regresemos a Egipto, ojalá muramos en el desierto. Lo mismo hacemos al rebelarnos contra Dios.

2. Todos los demás sufrieron.

Números 14:30-32 «Vosotros a la verdad no entraréis en la tierra, por la cual alcé mi mano y juré que os haría habitar en ella; exceptuando a Caleb hijo de Jefone, y a Josué hijo de Nun. Pero a vuestros niños, de los cuales dijisteis que serían por presa, yo los introduciré, y ellos conocerán la tierra que vosotros despreciasteis. En cuanto a vosotros, vuestros cuerpos caerán en este desierto. 

Todo lo que Dios dijo que sucedería, sucedió. Los mayores de 20 años vagarían por el desierto por 40 largos años, murieron y fueron mordidos muchos por serpientes. Todo porque decidieron rebelarse en contra de la voluntad de Dios.

El rebelarse contra Dios trae consecuencias inevitables e ineludibles. Dios nos ama y porque nos ama, sabe que es lo mejor para nosotros. Él tiene el mejor plan para cada uno de nosotros.

COMO SE CORRIGE

1. Meditar en la Palabra de Dios.

Para ello vamos a la siguiente lectura:

Josue 1:8-9 «Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley, sino que de día y de noche meditarás en él, para que guardes y hagas conforme a todo lo que en él está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino, y todo te saldrá bien. Mira que te mando que te esfuerces y seas valiente; no temas ni desmayes, porque Jehová tu Dios estará contigo en dondequiera que vayas.

No hay palabra más poderosa que la contenida en la Biblia. No temas, ni desmayes porque tu Dios estará contigo donde quiera que vayas. Nunca se apartará de tu boca, este libro de la Ley, de día y de noche, meditarás en él, porque entonces harás prosperar tu camino y todo te saldrá bien.

Eso sí, esfuérzate y sé valiente. Esto requiere valentía, algo que va más allá de la voluntad nuestra, por eso tu relación con el Espíritu Santo quien te ayuda si te hacen falta las fuerzas.

Hay veces en que no basta con meditar en la Palabra, tenemos que ir mas alla, especialmente cuando estamos desanimados, o temerosos, tenemos que meditarla y al encontrar una lectura que te identifica con esa situación, debemos declararla en voz alta. «No temas porque Yo estoy contigo, no desmayes porque Yo soy tu Dios, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia». Hazlo y veras los resultados.

2. Se sabio y ríndase al Dios Todopoderoso.

Sométase a Jesucristo y véalo actuar en su vida de una manera sobrenatural y maravillosa. 

3. Recuerda lo que Dios ha hecho en tu vida y de como te ha bendecido a tí y a tu familia.

4. Mantén tu enfoque en Él. Como Josue y Caleb hicieron.

Números 14:6-9 » Y Josué hijo de Nun y Caleb hijo de Jefone, que eran de los que habían reconocido la tierra, rompieron sus vestidos, y hablaron a toda la congregación de los hijos de Israel, diciendo: La tierra por donde pasamos para reconocerla, es tierra en gran manera buena. Si Jehová se agradare de nosotros, él nos llevará a esta tierra, y nos la entregará; tierra que fluye leche y miel. Por tanto, no seáis rebeldes contra Jehová, ni temáis al pueblo de esta tierra; porque nosotros los comeremos como pan; su amparo se ha apartado de ellos, y con nosotros está Jehová; no los temáis. 

Vé las cosas desde la perspectiva de Dios y no te enfoques en tus situaciones. Cree y confía en sus promesas y Él te sostendrá y te sacará por lo que estás pasando.

Talvez usted no sea creyente, ha tenido tropiezos en la vida. Entonces pídale a Dios que le perdone su rebeldía contra Él, que perdone sus pecados basado en lo que Cristo hizo en la cruz al morir, ya que de esa manera pagó su deuda de pecado. Y entréguele su vida, diciéndole: Ya no quiero seguir viviendo en el desierto, quiero entrar a la tierra prometida, a la tierra que tú tienes para mí. Gracias por ser tan paciente conmigo y porque nos amas incondicionalmente. Te pido que pueda hacer tu voluntad . Perdona mis pecados, ven a morar a mi corazón, has de mí una nueva criatura y ahora permíteme entrar a la tierra prometida. En el nombre de Jesús. Amén.

FUENTE: GRACIAS PASTOR CHARLES STANLEY POR SUS ENSEÑANZAS.

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COMO TOMAR DECISIONES SABIAS

La vida está llena de decisiones, y es por eso que debemos tener un plan para tomarlas sabiamente.

Esto es algo en lo que no muchos piensan, aunque en la Biblia encontramos pasajes que nos hablan de la oración y de cómo seguir la voluntad de Dios. Si nos dejamos guiar por un plan que esté basado en su voluntad, tomaremos decisiones sabias y evitaremos las consecuencias que provienen de las malas elecciones.

Salmo 25.12 : “¿Quién es el hombre que teme a Jehová? Él le enseñará el camino que ha de escoger”.

Dios promete guiar a los que le temen. Eso no significa que debamos tenerle miedo, sino que debemos reconocer nuestra dependencia absoluta de Dios para todo.

Sin embargo, en muchas ocasiones no dependemos del Señor para ser guiados a la hora de tomar decisiones. Si reconocemos que Dios es omnisciente, ¿acaso no deberíamos acudir a su presencia antes de tomar cualquier decisión? Pero casi siempre vamos primero a otros para pedir consejos, o sencillamente hacemos lo que creemos que sea mejor para nuestra vida sin buscar la voluntad del Señor. Quizás creemos que somos suficientemente inteligentes para tomar nuestras propias decisiones, pero no es así. El Señor está dispuesto a guiarnos y a responder nuestras peticiones, aunque quizás no lo haga en el tiempo que desearíamos.

Cómo tomar decisiones sabias.

Para tomar decisiones sabias debemos depender de un plan que esté basado en la Palabra de Dios. Los siguientes pasos nos prepararán para recibir y escuchar su dirección.

1. Limpiar nuestro corazón de cualquier pecado que veamos en nosotros.

El pecado introduce confusión a nuestra mente y corazón, e impide nuestra facultad de escuchar y recibir de Dios. Porque el pecado y la sabiduría y entendimiento de Dios no cuadran juntos.

Entonces, si queremos tomar decisiones sabias, debemos eliminar cualquier pecado.

  • En primer lugar, debemos pedirle a Dios que nos muestre si hay algún pecado en nuestra vida, el cual nos impida escuchar su verdad. Puede ser una amistad, una relación, un mal hábito, nuestra forma de pensar, una adicción o cualquier otra cosa que contradiga su voluntad. Su Espíritu Santo es fiel para mostrarnos aquello que debe ser eliminado.
  • En segundo lugar, debemos confesar nuestro pecado, reconociendo que no debe ser parte de nuestra vida.
  • Y, en tercer lugar, debemos arrepentirnos y apartarnos del pecado.

2. Llevar nuestros deseos a una posición neutral.

Estar dispuesto a decir: «Señor quiero lo que tú quieres. No sé lo que sea, no conozco tu voluntad ahora, pero quiero lo que quieras.»

Lo que estamos diciéndole a Dios es: quiero saber que es mejor para mi vida, quiero ser sabio en esta decisión, necesito tu ayuda, estoy dispuesto a escucharte y si voy por mal rumbo, muéstramelo. Señor, no me dejes cometer un error en este asunto.

Lo que estamos haciendo es pidiéndole a quien conoce todo acerca de nosotros, Él sabe que es lo mejor, lo que funcionará, lo que nos hará feliz y sabe también lo que nos hará desdichados.

Podemos confiar en que nos guiará si perseveramos en mantener una posición neutral en este asunto.

3. Ejercitar paciencia.

En ocasiones pasará tiempo antes de que recibamos la respuesta a nuestras oraciones. Nos promete que, si pedimos y buscamos, recibiremos lo que es mejor para nuestra vida. Pero no nos dice que lo recibiremos de manera inmediata (Mt 7.7).

Lo que pasa es que Dios a veces se toma su tiempo, porque está preparándonos, está transformándonos para que podamos recibir lo que es mejor, debemos tener paciencia

Paciencia es estar dispuesto dispuestos a esperar en Dios.

Y ESPERAR EN DIOS significa vivir en una confiada expectativa de las acciones de Dios a favor nuestro. Es evitar adelantarnos al Señor, al tratar de resolver nuestros problemas solos.

Salmo 46.10: “Estad quietos, y conoced que yo soy Dios”.

Salmo 27.14: “Aguarda a Jehová; esfuérzate, y aliéntese tu corazón; sí, espera a Jehová”.

Las pausas de Dios son muy importante.

4. Estar alerta a la presión.

La presión que recibimos al tomar decisiones proviene de dos lugares.

  • La presión externa. Puede que amigos y familiares nos ofrezcan sus consejos, o nos presionen para tomar decisiones apresuradas antes de escuchar la voz de Dios. Ellos no conocen la voluntad del Señor para nuestras vidas y sus consejos pueden estar basados en el deseo que tienen de agradarnos o hacernos felices. Es por eso que debemos ser cautelosos al escuchar los consejos de otros y esperar en el tiempo y en la guía de nuestro Padre celestial.
  • La presión interna. En ocasiones nos presionamos a nosotros mismos para tomar decisiones sin el consentimiento de Dios, pues sentimos temor de perder de alguna manera, o porque no queremos seguir la dirección que nos ha dado.

Proverbios 3: 5-6 » Fíate de Jehová de todo tu corazón, Y no te apoyes en tu propia prudencia. Reconócelo en todos tus caminos, Y él enderezará tus veredas.

Mantente firme, no desmayes, sé valiente y espera en Dios. No se quede callaDo, declárele en voz alta a Dios: «Señor quiero hacer tu voluntad.»

5. Perseverar en la oración.

1 Tesalonicenses 5.17 «Orad sin cesar”.

Aunque no veamos señal alguna de su respuesta, no podemos rendirnos. Debemos seguir orando, no paremos. Mientras esperamos, el Señor nos enseña a confiar en sus promesas. Lo que Él esta haciendo es quitando de nuestra vida las dudas, los temores y las ansiedades, hasta que logremos confiar y descansar en Él.

6. Descansar en las promesas de Dios.

La Biblia es el recurso más valioso que poseemos para tomar decisiones, pues nos revela la mente de Dios.

Si deseamos conocer lo que piensa acerca de cualquier aspecto de nuestra vida, solo tenemos que leer su Palabra.

La Biblia filtra nuestra mente cuando no esta bien, filtra nuestros deseos, nuestros pensamientos, filtra lo que el mundo piensa y no Dios. Hasta el punto en que por medio de sus promesas, edificada y fortalece nuestra fe,

7. Esperar la paz de Dios.

Colosenses 3.15 «Y la paz de Dios gobierne en vuestros corazones, a la que asimismo fuisteis llamados en un solo cuerpo; y sed agradecidos

La palabra griega que se usa para paz significa “unir”. Cuando vivimos de acuerdo a la voluntad de Dios, estamos unidos con Él. Es decir, que la paz de Dios gobierna nuestras vidas en cuanto a esa decisión.

Cuando tengo su paz, se que tengo la respuesta. Esa es la Gracia de Dios, la Gracia de seguridad absoluta.

OREMOS: Gracias Padre mío, por tu amor hacia nosotros. Te pido que perdones mis pecados, me arrepiento y me aparto. Reconozco que tu Sangre en el calvario pagó toda mi deuda. Además dijiste en tu Palabra: Venid a mí, todos los que están trabajados y cargados y yo os haré descansar. Y ahora creo que Jesucristo murió para salvarme de la condenación eterna. Y que me ayudará a tomar las decisiones más sabias. En el nombre de Jesús. Amén.

FUENTE: Gracias Pastor Charle Stanley por sus enseñanzas.

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CÓMO ESTAR SEGUROS DE LA VOLUNTAD DE DIOS

Si alguien le preguntara a qué se refieren los cristianos al hablar de la voluntad de Dios, ¿qué le respondería?

Aunque este sea un tema ajeno para los incrédulos, los cristianos debemos comprender lo que significa con exactitud. La voluntad de Dios se refiere al plan y el deseo que Él tiene para nuestra vida.

Salmo 40.8 » El hacer tu voluntad, Dios mío, me ha agradado, Y tu ley está en medio de mi corazón.»

Este Salmo describe la actitud que, como cristianos, debemos tener: “El hacer tu voluntad, Dios mío, me ha agradado, y tu ley está en medio de mi corazón”. Sin embargo, algunos creyentes asisten a la iglesia cada semana sin detenerse a pensar en la voluntad de Dios. Por tanto, no tienen idea alguna de cómo el Señor desea usarlos.

Debemos vivir cada día de acuerdo al propósito de nuestro Padre celestial, conforme a sus planes y en obediencia a sus deseos. Pero ¿cómo podemos estar seguros de que andamos en su voluntad? Sobre todo, si enfrentamos tiempos de dolor, sufrimiento y dificultad. Aunque las pruebas pudieran parecer contrarias a la voluntad de Dios, nos asegura que aquello que permite ha sido diseñado para nuestro bien; incluso los problemas y las dificultades.

Categorías de la voluntad de Dios

  • La voluntad predestinada. Ciertos eventos han sido predestinados por el Señor y nadie puede ir por encima de su soberanía.
  • La voluntad moral. Se refiere a las normas morales por las que Dios desea que el ser humano se guíe. Un buen ejemplo de esto son los Diez Mandamientos, los cuales se aplican a todas las personas.
  • La voluntad deseada. El Señor declara de qué manera debemos vivir los cristianos.
  • La voluntad circunstancial. Si hemos fallado y no podemos vivir de acuerdo a sus normas, Dios desea que sepamos cómo debemos reaccionar ante dichas circunstancias.
  • La voluntad inmediata. Esta se refiere a lo que nuestro Padre celestial desea que hagamos en cuanto a la situación que enfrentamos.

¿Cómo estar seguros de la voluntad de Dios?

Cada día debemos tomar decisiones, y cada una de ellas es una oportunidad para preguntarle al Señor lo que desea que hagamos. Estas decisiones pueden ser prácticas, morales, financieras o de cualquier otra índole. Cada aspecto de nuestra vida debe ser sometido a la voluntad de Dios, pues ya ha escogido el mejor camino que debemos seguir. El Señor conoce cada situación que enfrentaremos desde nuestro nacimiento hasta el día de nuestra muerte. Solo Él tiene la sabiduría, gracia, bondad y misericordia para cambiar nuestro corazón y guiarnos en cada aspecto de la vida.

Para ayudarnos a reconocer si nuestras decisiones concuerdan con la voluntad de Dios, debemos hacernos las siguientes preguntas:

  • ¿La decisión concuerda con la Palabra de Dios? Su voluntad y su Palabra siempre concuerdan.
  • ¿Es una decisión sabia? Lo primero que debemos considerar son las consecuencias. Cada decisión produce consecuencias; algunas son de nuestro agrado y otras no. Así que, debemos evaluar los posibles resultados de nuestras elecciones y cómo pueden afectar a otros. Nuestras decisiones influenciarán a las personas de una manera u otra. Los que viven a nuestro alrededor observan la manera en que vivimos, lo que hacemos y cómo reaccionamos. Aunque es cierto que no podemos cumplir a la perfección la voluntad del Señor, sí podemos tomar decisiones sabias que beneficien su reino, la vida de otros y la nuestra.
  • ¿Puedo pedirle a Dios que me ayude a tomar una decisión? La vida cristiana consiste en una relación seria con el Señor, y no debemos intentar tomar decisiones por nuestra cuenta, para luego buscar su aprobación. Primero debemos preguntarle si es lo que desea que hagamos. Como vivimos en un mundo que se opone a Dios y a su justicia, somos incapaces de tomar decisiones sabias sin su ayuda y dirección.
  • ¿Tengo paz genuina en cuanto a la decisión? Al caminar dentro de la voluntad de Dios podemos disfrutar de paz verdadera y sentir agradecimiento por su dirección. Pero si nuestra decisión no concuerda con la voluntad de Dios, nos sentiremos irritados y llenos de dudas. Aunque quizás hemos tomado la decisión correcta, tenemos que estar seguros de si es o no el tiempo de Dios. Si nos adelantamos o nos atrasamos a su plan, pagaremos un alto precio.
  • ¿Es congruente con la manera en que Dios actúa? El Señor se revela por medio de las Sagradas Escrituras y nos muestra la forma en la que obró en la vida de los hombres y mujeres de la Biblia. La única manera en la que podemos saber si Dios aprueba lo que hemos escogido hacer, es determinar si está de acuerdo con lo que enseña en su Palabra. Dios no desea esconder su voluntad de nosotros, sino que quiere revelarla a todos los que deseen obedecerlo de verdad. Sin embargo, si nos encontramos lejos del Señor y en pecado, no recibiremos su dirección hasta que primero prestemos atención a sus advertencias.
  • ¿Concuerda esto con mi identidad como seguidor de Jesucristo? Si en verdad hemos nacido de nuevo y seguimos a Cristo, desearemos hacer su voluntad al adaptar nuestro comportamiento y acciones, para que concuerden con nuestra identidad en Cristo. Por ejemplo, la manera en la que hablamos, nos vestimos, reaccionamos y actuamos debe ser un reflejo de Cristo en nosotros. Si nuestras decisiones difieren de quienes somos en Cristo, entonces no son la voluntad de Dios. 
  • ¿Concuerda esta decisión con el plan de Dios para mi vida? Algunas de las respuestas a nuestras preguntas relacionadas con lo que debemos hacer están reveladas de manera clara en la Biblia; pero en otras ocasiones, la situación específica que enfrentamos no se menciona en su Palabra. Por tanto, debemos considerar si nuestra decisión revelará alguna incongruencia entre nuestra conducta y nuestra vida cristiana. La hipocresía daña nuestro testimonio de Cristo.
  • ¿Honrará a Dios esta decisión? El Señor es glorificado cuando nuestras decisiones concuerdan con su Palabra; pero si no podemos dormir bien y no sentimos tranquilidad, debemos considerar lo que hemos elegido. Dios trae esa inquietud a nuestro corazón para protegernos de malas decisiones, pues nos ama y desea guiarnos hacia el mejor camino.
  • Como consecuencia de mi decisión, ¿sentiré arrepentimiento y pesar por el resto de mi vida? El momento para reflexionar en esta pregunta es antes de tomar una decisión, pues si no forma parte de la voluntad de Dios, el remordimiento y la inquietud que vendrá como consecuencia puede acompañarle toda la vida.
  • ¿Puedo esperar que Dios me recompense por esta decisión? Las decisiones que tomamos en esta vida determinan si nuestras acciones son dignas de recompensas en este mundo y en el cielo.

OREMOS: Padre mío, perdóname si me he desviado de tu voluntad, me arrepiento y te pido perdón. Gobiernes mi vida, toma tú el control, y dame las fuerzas para seguir tus mandamientos, tus preceptos, tus principios y lo que tú has establecido en tu Palabra. Yo solo no puedo, pero estoy dispuesto a seguir tus pasos, y hacer lo que sea necesario por seguirte. Confío en ti, me aparto, aunque me cueste y dejo las consecuencias en tus manos. En el nombre de Jesús. Amén.

FUENTE: Gracias Pastor Charles Stanley por sus enseñanzas.

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De Lo Que Sabemos Hablamos

Una de los encuentros más famosos de Jesús en su ministerio terrenal fue la entrevista que tuvo con Nicodemo, un principal de la sinagoga local, en tiempos de Jesús. Vino de noche, especulamos que pudo haber tenido pena, yo me inclino a creer que le buscó a esa hora, porque así como Nicodemo era hombre de ministerio, entendía que a Jesús no se le podía abordar rodeado de miles de personas… le buscó de noche para tener tiempo de hablar, con calma, oír y preguntar libremente. Imaginemos el cuadro… Jesús en el jardín con una bebida caliente, una mesa con algún pan, una silla esperando a su visita.

Nicodemo entra y saluda, es recibido con calidez por el Maestro. Comienza la conversación, Nicodemo arranca de frente y dice: “Rabí, sabemos que has venido de Dios…” Jesús escucha y dispara su respuesta directamente y sin tapujos:

Juan 3:7-12 » No te maravilles de que te dije: Os es necesario nacer de nuevo. El viento sopla de donde quiere, y oyes su sonido; mas ni sabes de dónde viene, ni a dónde va; así es todo aquel que es nacido del Espíritu. Respondió Nicodemo y le dijo: ¿Cómo puede hacerse esto?. Respondió Jesús y le dijo: ¿Eres tú maestro de Israel, y no sabes esto?. De cierto, de cierto te digo, que lo que sabemos hablamos, y lo que hemos visto, testificamos; y no recibís nuestro testimonio. Si os he dicho cosas terrenales, y no creéis, ¿cómo creeréis si os dijere las celestiales?

La fe cristiana es sencilla y sin complicaciones. Las verdades bíblicas, se reciben por fe, por la capacidad que nos da el Espíritu Santo para recibirlas, no necesita cursar largos seminarios, para que Dios le use, o le hable, (si Dios le llama a estudiar de manera formal, no resista y hágalo). El punto es que Dios nos invita a conocer más de su voluntad, conocer más de su Palabra y conocer más de su Reino, debemos conocer la verdad de Dios, para que esas palabras de Jesús se hagan nuestras:

a.    Debe estar sabido que el Padre celestial ya nos bendijo. Lo que sabemos hablamos.

Si usted y yo hablamos lo que no sabemos eso se llama especulación. Si hablamos lo que no sabemos, somos ignorantes. Pero la pregunta  es ¿qué debemos saber? ¿cuál conocimiento debemos procurar? ¡Debemos conocer a Cristo! ¡El conocimiento de Cristo! Si usted y yo no supiéramos nada más que el conocimiento de Cristo, nuestro futuro terrenal estaría asegurado y después la eternidad. No necesitamos más que el conocimiento de Cristo.

Efesios 1:3 » Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo

b.     Debe estar sabido que usted fue escogido.

Cuando yo jugaba pelota en el barrio del mi hogar de mi niñez, los equipos se armaban de acuerdo a las habilidades deportivas de cada niño… los mejores siempre los elegían, a este servidor siempre, siempre lo elegían, pero siempre me elegían al final… porque no era muy bueno. Pero gracias a Dios, en esta vida, a usted, a mí y a todos los creyentes en Jesús, los eligen por puro amor y gracia.

Viva como un hijo de Dios lleno de bendiciones, sepa que su vida tiene todo tipo de bendiciones. Cuente sus bendiciones, hable de cuán bendecido es usted y no hable de lo material, por favor, no rebaje el poder de Dios a bendiciones materiales. Si las bendiciones de Dios fueran solo materiales, todos seríamos ricos, ¿pero cuántos ricos hay desdichados, porque nadie puede amarlos? Las bendiciones de Dios son espirituales, las bendiciones son eternas, son para siempre y nadie se las puede quitar, absolutamente nadie.

Efesios 1:4 según nos escogió en él antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de él… para ser adoptados hijos suyos por medio de Jesucristo, según el puro afecto de su voluntad.»»

c. Debe estar sabido que su vida es alabanza a Dios.

SU VIDA fue escogida para alabar a Dios. Sepa esto y viva sabiendo esto. No deje que nadie le menosprecie, que nadie le minimice, no crea las mentiras del enemigo. Usted hace sonreír a Dios.

Efesios 1:6 para alabanza de la gloria de su gracia, con la cual nos hizo aceptos en el Amado…

Lo que hemos visto, testificamos. Usted no puede hablar de algo como verdad, si usted no es testigo directo. Usted se vuelve testigo verdadero, cuando usted mismo experimenta el fruto el Espíritu en su vida. Usted testifica de lo que usted ha experimentado y si usted ha experimentado a Cristo… debe testificarlo en su vida…

Testificamos que Jesús nos perdonó. Efesios 1:7 en quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados según las riquezas de su gracia… Cuando usted conoce a Jesús usted NO PUEDE ser el mismo. Cuando usted se encuentra con el maestro, su vida DEBE cambiar, si roba, trabaja con sus manos; si miente, dice la verdad; si adultera, es fiel a su esposa; su vida cambia 180 grados…

Testificamos que Dios nos provee sabiduría e inteligencia. Efesios 1: 8 que hizo sobreabundar para con nosotros en toda sabiduría e inteligencia… ¿Tiene falta de sabiduría? pidala a Dios, ¿necesita inteligencia? Pídala a Dios. El provee todo lo que nos falta según sus riquezas en Gloria.

Testificamos que podemos conocer su voluntad. Si hay algo que usted debe buscar y procurar en su vida, es conocer la voluntad de Dios. Pero no de manera general, procure buscar la voluntad de Dios, de manera específica para su vida. Para su familia, para su rol como esposo y padre, para su papel ciudadano de esta nación. ¿Pero dónde encuentro respuestas? Todas las respuestas a sus preguntas las encuentra en la PALABRA DE DIOS. Efesios 1:9 9 dándonos a conocer el misterio de su voluntad, según su beneplácito, el cual se había propuesto en sí mismo

Aunque no reciban nuestro testimonio, lo anunciamos. Jesús vino a los suyos, más los suyos no lo recibieron… Jesús no andaba rogando a nadie que creyera su mensaje, el daba el mensaje y si alguien lo recibía que bien, y si no lo recibía el seguía adelante. Juan 3:12 Si os he dicho cosas terrenales, y no creéis, ¿cómo creeréis si os dijere las celestiales? Jesús no se ofende, ni se inmuta. El proclama las buenas nuevas, nos hace responsables a nosotros de creer o no creer.

No podemos controlar que la gente acepte nuestro mensaje. Usted es el mensajero, lleva en su vida el mensaje de manera vivencial. Usted viva anunciando a Jesús y el Espíritu Santo en su soberanía, hará el resto. Juan 3:18 El que en él cree, no es condenado; pero el que no cree, ya ha sido condenado, porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de Dios.

Debe vivir como si hoy vienen a pedirle cuentas. Usted y yo debemos vivir nuestra vida, como si mañana nos vienen a hacer una auditoría final. Debemos andar en la luz, vivir en la luz y ser luz.

Viva agradando a Dios, y él se encargará del resto. Efesios 1:12 a fin de que seamos para alabanza de su gloria, nosotros los que primeramente esperábamos en Cristo. Usted es testimonio viviente del poder de Dios, no puede callar lo que ha visto y oído. No puede esconder la luz debajo de la cama.

Conclusión: Un encuentro parecido al de Jesús y Nicodemo, se sigue repitiendo una y otra vez. Se repite cada vez que usted y yo vamos al Señor con nuestras dudas y decimos: Señor, sabemos que eres de Dios, porque solo tu haces las cosas como las haces tú… Y una vez más el Señor corta la conversación diciendo: Lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es… Juan 3:6

Dios, por simplemente el puro afecto de su voluntad, nos acercó a él para hacernos parte de su familia. Y esta verdad debe llenar y satisfacer nuestras vidas. De lo que sabemos hablamos y de lo que hemos visto, testificamos. Conozcamos más a Jesús, su carácter, su voluntad, sus demandas, y eso nos hará vivir en libertad.

FUENTE: Gracias Pastor Dorian Banegas por sus enseñanzas.

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