Categoría: Promesas

¡JESUCRISTO VIVE Y VIENE OTRA VEZ!

Hebreos 9:23-28 nos coloca frente a una verdad que no puede ser negociada, suavizada ni olvidada ¡JESUCRISTO SE ENTREGÓ UNA VEZ, PARA SIEMPRE, Y VOLVERÁ OTRA VEZ!

Los antiguos sacerdotes entraban repetidamente al santuario con sangre ajena. Pero Cristo no entró con sangre de animales. ¡CRISTO ENTRÓ CON SU PROPIA SANGRE! No ofreció una víctima.¡ÉL ERA LA VÍCTIMA! No presentó una ofrenda. ¡ÉL ERA LA OFRENDA!

No necesitó repetir el sacrificio. ¡SU SACRIFICIO FUE PERFECTO, COMPLETO Y ETERNO!

¡APÓSTOL DE JESUCRISTO TE LO DECLARO HOY! Lo que el pecado había destruido, Cristo vino a restaurarlo. Lo que el pecado había condenado, Cristo vino a redimirlo. Lo que tú jamás podrías pagar con tus propias fuerzas, Jesús lo pagó completamente en la cruz.

¡NO FUE PLATA! ¡NO FUE ORO!¡NO FUE RELIGIÓN! ¡FUE SANGRE!

La sangre preciosa del Cordero de Dios. Por eso, si el enemigo te recuerda tu pasado, ¡RECUÉRDALE LA CRUZ! Si te dice que no tienes esperanza, ¡RECUÉRDALE LA RESURRECCIÓN! Si te dice que estás terminado, ¡DECLARA QUE JESUCRISTO TODAVÍA ESTÁ EN EL TRONO!

¡NO TE RINDAS! ¡NO ABANDONES LA FE! ¡NO VUELVAS A LAS CADENAS DE LAS QUE CRISTO YA TE LIBERÓ!

Porque Hebreos declara que Cristo fue ofrecido una sola vez para llevar los pecados de muchos. ¡UNA SOLA VEZ! Una cruz. Una sangre. Un sacrificio.Una victoria.

¡Y ESA VICTORIA SIGUE VIVA!

Pero escucha ahora la segunda parte de esta palabra: ¡CRISTO VIENE OTRA VEZ! ¡ESTO NO TERMINÓ EN EL CALVARIO!

La cruz fue el sacrificio. La tumba vacía fue la victoria. ¡Y SU REGRESO SERÁ LA MANIFESTACIÓN DE SU GLORIA!

La primera vez vino para cargar nuestro pecado. La próxima vez vendrá para salvar a los que le esperan.

¡IGLESIA, LEVÁNTATE! No vivas como si no hubiera eternidad. No pongas tu corazón en lo que hoy tienes, porque todo lo terrenal pasa.

¡PON TUS OJOS EN JESÚS!

Cuando estés cansado, mira a Cristo. Cuando estés herido, mira a Cristo. Cuando no encuentres salida, mira a Cristo. Cuando las puertas se cierren, sigue creyendo. Porque nuestra esperanza no depende de lo que vemos.

¡NUESTRA ESPERANZA DEPENDE DE AQUEL QUE PROMETIÓ!Y ÉL ES FIEL.

¡TE DIGO EN EL NOMBRE DE JESÚS: NO MUERAS ESPIRITUALMENTE EN MEDIO DE TU BATALLA! ¡ORA! ¡CRÉE! ¡PERSEVERA! ¡PELEA LA BUENA BATALLA DE LA FE!

Porque viene el día en que nuestra fe se convertirá en vista. Viene el día en que el Rey aparecerá. Y los que esperan en Él levantarán sus ojos.

¡NUESTRO REDENTOR VIVE! JESÚS VIVE! ¡JESÚS REINA! ¡JESÚS SALVA! Y JESÚS VIENE OTRA VEZ!

Por eso, Iglesia: ¡MANTENTE FIRME! Que no se apague tu lámpara. Que no se enfríe tu corazón. Que no se debilite tu fe.

¡CRISTO PAGÓ EL PRECIO! ¡CRISTO VENCIÓ LA MUERTE! ¡CRISTO ESTÁ VIVO! ¡Y CRISTO VOLVERÁ!

¡LEVANTA TU VOZ Y DECLARA CONMIGO! ¡MI FE ESTÁ EN JESUCRISTO! ¡MI ESPERANZA ESTÁ EN JESUCRISTO!¡MI SALVACIÓN ESTÁ EN JESUCRISTO!¡Y MI GLORIA SERÁ ESTAR PARA SIEMPRE CON JESUCRISTO!

¡MARANATA! ¡VEN, SEÑOR JESÚS! ¡A Él sea la gloria, el poder, el dominio y la majestad por los siglos de los siglos!

¡AMÉN Y AMÉN!

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DECLARACIONES PARA AÑO 2026

Yo no espero pasivamente lo que vendrá.
Yo arrebato las promesas de Dios, porque la Biblia dice que el Reino lo arrebatan los violentos en la fe.
No espero que algo suceda: lo tomo y lo establezco.

No importa lo que digan las noticias, el sistema, los gobiernos o la gente.
No importa si el mundo declara caos, crisis o confusión.
Eso no es para mí ni para mi casa.

La Palabra lo dice: caerán mil y diez mil, pero a mí no llegará.
Habrá pestes, escasez y temor en la tierra, pero mi casa está cubierta.
El Señor es mi Pastor y nada me faltará.

Hoy tomo una promesa de Dios, la ato como señal, la escribo y la declaro, porque lo que escribo conforme a Su Palabra se establece.
Yo temo al Señor, y Su promesa dice que mi descendencia será poderosa en la tierra.
Mis hijos están bajo pacto, bajo cobertura y bajo propósito eterno.

En el nombre de Jesús, decreto y declaro que ninguna arma forjada prosperará contra mí ni contra mi familia en el 2026.
Toda lengua que se levante para acusar, mentir o dañar, queda condenada.
Estoy cubierto por la sangre de Cristo, preservado por Sus misericordias y blindado por ángeles del Señor.

Declaro que todo el año 2026 caminaré en victoria, desde enero hasta diciembre.
Estoy protegido arriba, abajo, a la derecha, a la izquierda, al frente y a mis espaldas.
Dios es mi refugio en cada temporada del año.

Mis oraciones no caen a tierra.
Suben como incienso delante de Dios y son escuchadas.
Caminaré en paz, aun en lugares difíciles, porque la presencia del Señor va conmigo.

Todo ciclo de llanto, atraso, fracaso y limitación se rompe.
El 2026 marca el inicio de una nueva temporada de avance continuo, progreso sostenido y crecimiento sobrenatural.
Ya no más demoras. Ya no más retrocesos.

Declaro que mi nombre será recordado.
Que puertas se abrirán.
Que llamadas, contactos y oportunidades vendrán por decreto del cielo.
Donde antes fui ignorado, ahora soy reconocido.

Declaro ensanchamiento sobre mi trabajo, mi empresa y mi ministerio.
La gracia del Señor confirma la obra de mis manos.
Mi esfuerzo no será en vano.
Declaro aumento, estabilidad, favor y reconocimiento.

Toda trampa, toda red y toda obra del enemigo colapsa.
No hay acceso a enfermedad, destrucción ni maldición en mi vida.
Mi camino está blindado, mi vida está bajo los ojos del Señor.

Decreto que soy preservado.
Decreto que soy próspero.
Decreto que cuando Dios busque a alguien, yo soy el candidato.

El Señor es mi Pastor.
Nada me faltará.
El 2026 será un año glorioso para mí y para mi casa.

En el nombre poderoso de Jesucristo. Amén.

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CUANDO EL CIELO TOCÓ LA TIERRA

La Navidad no es una tradición cultural, es una revelación divina. La Escritura dice: “Y el Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros” (Juan 1:14). Eso es Navidad. Dios no envió una idea, envió a Su Hijo. El Padre decidió entrar en la historia humana a través de Jesucristo.

Jesús es el centro de la Navidad. No es el pesebre, no son las luces, no son los regalos. Es Jesús.

La Palabra declara que “siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo”.  El Rey eterno y Creador aceptó nacer como criatura para rescatar al hombre caído.

Dios no escogió palacios ni tronos; escogió Nazaret y una joven llamada María. María respondió con obediencia: “He aquí la sierva del Señor; hágase conmigo conforme a tu palabra” Así, el plan eterno de salvación comenzó a manifestarse en la tierra.

Jesús vino con una misión clara.“El Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido”. No vino solo a nacer, vino a morir. El pesebre apunta a la cruz, y la cruz apunta a la resurrección, con el propósito de reconciliarnos con el Padre.

La Navidad nos recuerda que Dios no se quedó lejos de nuestro dolor. En Jesús, Dios se hizo cercano, compasivo, redentor. Y todo comenzó cuando el cielo tocó la tierra.

Hoy la Navidad sigue siendo una invitación viva. “Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios”. No basta con recordar Su nacimiento; es necesario rendirle el trono de nuestro corazón.

 Porque cuando Cristo nace en nosotros, la luz vence a las tinieblas, y el Reino de Dios se manifiesta con poder.

La Navidad revela a Jesucristo encarnado: Dios irrumpe con amor y humildad en nuestra historia, se acerca a nuestra fragilidad, nos redime con gracia y establece Su Reino eterno en corazones rendidos.

OREMOS: Padre celestial, hoy reconocemos que la Navidad es Jesucristo viviendo en nosotros. Recibimos al Verbo hecho carne, al Salvador que vino a buscarnos y redimirnos. Rendimos el trono de nuestro corazón y decimos como María: hágase con nosotros conforme a Tu palabra. Que Cristo nazca, gobierne y sea glorificado en nuestras vidas. Amén.

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«NO HAY OTRO: EL DIOS QUE BENDICE A GENERACIONES»

Hoy hay una palabra ardiente, una palabra viva y poderosa, que desciende como fuego del cielo para encender nuestros corazones con pasión, obediencia y reverencia al Dios Altísimo!

Leamos juntos Deuteronomio 4:39-40: Por tanto, reconoce hoy y reflexiona en tu corazón, que el Señor es Dios arriba en los cielos y abajo en la tierra; no hay otro. Así pues, guardarás sus estatutos y sus mandamientos que yo te ordeno hoy, a fin de que te vaya bien a ti y a tus hijos después de ti, y para que prolongues tus días sobre la tierra que el Señor tu Dios te da para siempre.

«Reconoce, pues, hoy y reflexiona en tu corazón que Jehová es Dios arriba en el cielo y abajo en la tierra, y no hay otro. Guarda sus estatutos y sus mandamientos que yo te mando hoy, para que te vaya bien a ti y a tus hijos después de ti, y para que prolongues tus días sobre la tierra que Jehová tu Dios te da para siempre.»

¡Escucha! Esta no es una simple sugerencia. ¡Es un clamor del cielo! ¡Es un llamado directo del trono de Dios al corazón de su pueblo! Moisés, movido por el Espíritu de Dios, nos está gritando a través de los siglos: ¡RECONOCE! ¡REFLEXIONA! ¡GUARDA!

1. RECONOCE QUE ÉL ES DIOS… ¡Y NO HAY OTRO!

¡Santo es su nombre! No hay Buda, no hay Alá, no hay ídolo, no hay demonio, no hay filosofía humana, ni ciencia, ni dinero, ni fama, ni poder terrenal que pueda ocupar el trono que solo le pertenece a Jehová de los Ejércitos.

¡Él es Dios arriba en los cielos! Él gobierna sobre los ángeles, sobre las estrellas, sobre los cielos eternos.
¡Él es Dios abajo en la tierra! Él reina sobre las naciones, sobre tu vida, sobre tu casa, sobre tu familia.

¡No hay otro! ¡No hay otro que sane como Él, que salve como Él, que libere como Él! ¡No hay otro que perdone, que transforme, que restaure!

2. GUARDA SUS ESTATUTOS Y SUS MANDAMIENTOS

¡Ay, iglesia! Muchos quieren la bendición sin obediencia, quieren la promesa sin santidad, quieren la gloria sin compromiso.

Pero Dios te dice hoy:
«GUARDA lo que yo te he mandado.»
«VIVE conforme a mi Palabra.»

¡Esto no es legalismo, esto es amor! Jesús dijo: «Si me amáis, guardad mis mandamientos.» (Juan 14:15)
Cuando obedeces, demuestras que le perteneces. Cuando caminas en sus caminos, la presencia de Dios te sigue, su favor te abraza, su propósito se activa.

3. ¿PARA QUÉ? PARA QUE TE VAYA BIEN

¡Dios no es un tirano! ¡Él es un Padre bueno! Su corazón es que te vaya bien, que seas cabeza y no cola, que vivas en abundancia, no en escasez, que tengas paz y no tormento.

Y no solo para ti. Escucha esto con el fuego del Espíritu:
“…a ti y a tus hijos después de ti.”

Tu obediencia hoy es la herencia de tus hijos mañana.
Cada vez que eliges la santidad, estás levantando un legado.
Cada vez que dices “sí” al Espíritu y “no” a la carne, estás abriendo un camino de bendición para tus generaciones.

4. PARA QUE PROLONGUES TUS DÍAS SOBRE LA TIERRA QUE DIOS TE DA

Dios no solo quiere bendecirte un ratito, una temporada.
Él quiere establecerte. Él quiere afirmarte. Él quiere darte raíces profundas.

Él te ha dado tierra. Tierra espiritual, tierra emocional, tierra física. ¡Y quiere que la poseas con honra! ¡Que vivas largo, y vivas bien!
Pero la llave está en lo que Él ya dijo:
Obedece. Guarda. Reconoce.

¡CIERRO CON ESTA PALABRA PROFÉTICA!

Tú que me escuchas hoy, Dios te está diciendo: «Si hoy reconoces quién soy, si hoy decides caminar en mi Palabra, si hoy decides limpiar tu casa, ordenar tu corazón, y volver a mis caminos… entonces el viento del Espíritu soplará sobre tu vida. Abriré puertas que nadie podrá cerrar. Bendeciré a tus hijos. Bendeciré tu entrada y tu salida. Te daré días largos, días de paz, días de propósito, porque yo soy Jehová, tu Dios, y no hay otro.»

¡Levanta tus manos ahí donde estás y declara con fe!: Padre Celestial, hoy reconozco con todo mi corazón que Tú eres Dios arriba en los cielos y abajo en la tierra; no hay otro como Tú. Te pido que pongas en mí un espíritu obediente, que ame tu Palabra y camine en tus caminos. Que mi obediencia traiga bendición a mi vida y a la vida de mis hijos. Prolonga mis días en la tierra que Tú me has dado, y úsame para tu gloria. Hoy declaro que “yo y mi casa serviremos al único Dios verdadero Jehova. En el nombre poderoso de Jesús, ¡amén!

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