Categoría: Voluntad de Dios

COMO SUPERAR LAS ADVERSIDADES

Todos estamos expuestos a vivir momentos de adversidad, pues vivimos en un mundo lleno de pecado y maldad. La adversidad es un estado de sufrimiento y dificultad, el cual puede incluir angustia, problemas, pruebas y decepciones. De ser posible, trataremos de evitar todo aquello que cause dolor, pero al hacerlo nos perdemos grandes bendiciones.

La Biblia nos da muchos ejemplos de personas que enfrentaron adversidades y que descubrieron que Dios las usó para bendecirlas. Todas estas personas nos hubieran podido decir que valió la pena sufrir con tal de recibir lo que se les dio como resultado.

Ejemplos de las Sagradas Escrituras

  • José sufrió traición, esclavitud y prisión antes de venir a ocupar el lugar más importante en Egipto después de Faraón.
  • Moisés estuvo fugitivo en el desierto antes de que Dios le llamara para que guiara a su pueblo Israel fuera de Egipto.
  • David pasó muchos años huyendo de Saúl antes de llegar a ser el rey más prominente del Antiguo Testamento.
  • Ester fue una exiliada judía hasta que Dios la elevó a la posición de reina de Persia y la usó para salvar a su pueblo.
  • Daniel estuvo cautivo en Babilonia, pero fue promovido por el rey a una alta posición en el gobierno.
  • En Los discípulos de Jesús sufrieron persecución, pero Dios usó esa adversidad para diseminar el cristianismo a lo largo del mundo romano.
  • María y Marta sufrieron la pérdida de su hermano antes de que Jesús le resucitara.

El ejemplo de Pablo

La adversidad puede venir a ser una bendición de Dios si reaccionamos de la misma manera que Pablo en 2 Corintios 12.7-10. Como consecuencia de las grandes revelaciones que recibió del Señor, también se le dio un “aguijón en la carne” para que se mantuviera humilde. El apóstol le pidió a Dios en tres ocasiones que esto fuera quitado de su vida, pero Él le respondió: “Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad” (v.9). A lo que Pablo respondió: “Por tanto, de buena gana me gloriaré más bien en mis debilidades, para que repose sobre mí el poder de Cristo” (v.9).

Dos respuestas ante la adversidad

En medio de la aflicción, las personas reaccionan de dos maneras completamente diferentes.

  • Se alejan de Dios. Si el Señor no llena sus expectativas, algunos se sienten decepcionados y reaccionan de las siguientes maneras:
    • Dudan de la existencia del Señor. Como ven que ha permitido que la adversidad suceda, se preguntan si Él es tal como la Biblia lo describe.
    • Culpan a Dios. Como no evitó que el motivo de dolor sucediera, deciden culpar a Dios.
    • Se alejan del Señor para siempre. Hay algunos que no pueden tolerar las dificultades y se enojan tanto con Dios que nunca regresan a Él.
    • Rechazan la Biblia. Cuando las personas desconocen las enseñanzas de la Palabra de Dios y sus expectativas no son llenadas, llegan a pensar que el Señor no cumple sus promesas. Pero el problema no radica en la fidelidad de Dios, sino en la interpretación que han dado a su Palabra.
    • Cultivan odio y enojo. El resultado de esa reacción es una ira mucho más grande, la cual lleva a las personas a la amargura. Y es esa amargura la que puede envenenar cada aspecto de sus vidas y traer miseria a los que les rodean.
    • Desperdician su vida. Aquellos que se alejan de Dios y de su Palabra renuncian al plan que Él tiene para ellos. La adversidad que fue diseñada para acercarlos al Señor ha sido desperdiciada al igual que sus vidas.
  • Avanzan hacia una comunión más profunda con Dios. En vez de alejarse del Señor, la mejor opción es acercarnos más a su presencia en medio de la adversidad. Esta opción trae como resultado lo siguiente:
    • Fe inconmovible. En medio de nuestro dolor, el Señor ha demostrado ser fiel, al no hacer lo que deseábamos, sino al cumplir sus promesas y estar con nosotros durante el sufrimiento.
    • Paciencia incansable. Es al comprender que Dios está con nosotros y que tiene un propósito para permitir la adversidad, que recibimos de Él la paciencia necesaria para esperar por su tiempo. Podemos confiar en que no prolongará nuestro sufrimiento más allá de lo que sea necesario.
    • Valentía inquebrantable. Dios exhortó a Josué a esforzarse y a ser valiente, pues Él le acompañaría en todo momento (Jos 1.9). Y lo mismo nos dice a nosotros en la actualidad. Cada vez que confiamos en el Señor recibimos la valentía que necesitamos para perseverar y enfrentar el próximo desafío con fe.
    • Pureza creciente. La adversidad nos impulsa a examinar nuestra vida. Cuando venimos ante el Señor, en medio del dolor y las dificultades, Él revela nuestros pecados y errores. De esa forma podemos arrepentirnos, ser purificados y vivir en santidad. Esa es una de las formas en las que somos hechos conforme a la imagen de Jesucristo. Es así también como cambian nuestros deseos para que no anhelemos nada que no esté de acuerdo con la voluntad de Dios. La Biblia nos llama santos, y esa es la manera en la que debemos vivir (1 Co 1.2). En medio de la adversidad, la santidad deja de ser una palabra, y se convierte en un estilo de vida. El Señor no espera que llevemos una vida exenta de pecados, sino una que esté completamente comprometida con Él.
    • Gran amor por la Palabra de Dios. Nuestra primera reacción ante la adversidad debe ser leer la Biblia, para así preguntarle al Señor lo que desea mostrarnos. La Palabra de Dios es nuestra posesión más valiosa, pues el Señor nos habla por medio de ella, nos anima, guía, consuela y reprende. Es al enfrentar la adversidad con una voluntad sometida a Dios, con una determinación a seguirle y con una fe firme en su Palabra, que podremos aceptar la prueba que llegue a nuestra vida. Es de esa manera que reconoceremos que la meta del Señor es transformarnos de acuerdo a su propósito y podremos dar un mejor testimonio ante las demás personas.

Puede que no tengamos la opción de elegir en relación con la aflicción, pero cuando llegue a nuestra vida, podremos decidir cómo reaccionaremos ante ella. Se nos da la opción de rendirnos ante la voluntad de Dios, pues sabemos que Él usará cada prueba para nuestro bien o podemos alejarnos del Señor, vivir en rebelión y desperdiciar nuestra vida.

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UNA VIDA DE ENTREGA A DIOS

Que no nos extrañe si vienen cosas mayores que el Covid-19, por lo tanto, este es el tiempo de ponernos a cuentas con Dios, es tiempo de arrepentirnos y alinearnos a la voluntad de Dios.

Y es que hay una diferencia entre ser salvo, y otra, de ser salvo y entregado a Dios. A que me refiero con una vida entregada a Dios: me refiero a una vida sincera y abierta, dispuesta a creer en la Palabra de Dios, dispuesta a creer que Cristo llevó a la cruz toda nuestra deuda de pecado, dispuesta a reconocer que Dios tiene el derecho a esperar de nosotros que digamos : «Me entrego a ti, Señor»

Esa frase «me entrego» es una frase exigente, porque una cosa es decírsela a alguien, pero decirle a Dios «me entrego» es otra cosa, porque esto significa, entregarse asimismo a Dios, entrego todo lo que soy, todo lo que tengo, Señor lo entrego todo.

Eso es lo que Dios esta esperando de nosotros y para eso Él murió. Esa es su perfecta voluntad para todos nosotros, que digamos: «Señor, me entrego». No solo es entregar esto o aquello o lo que tengo, sino también, entregar nuestra voluntad a Dios. Es rendirlo todo y no aferrarse a nada.

Pero solo usted sabe lo que hay en su corazón, quizas Dios ha estado hablándole y sabe que al inclinarse a orar, hay algo que sale a relucir, algo que sigue viniéndole a la mente, y que hace?, se lo dice a Dios, le pide perdón por su pecado y avanza a su manera, sin embargo, después de 2 o 3 semanas sigue confrontando eso.

La entrega no es facil, es la renuncia a su derecho, es la entrega de algo, es la renuncia a alguna oportunidad.

LUCAS 22: 39-42 » Y saliendo, se fue, como solía, al monte de los Olivos; y sus discípulos también le siguieron. Cuando llegó a aquel lugar, les dijo: Orad que no entréis en tentación. Y él se apartó de ellos a distancia como de un tiro de piedra; y puesto de rodillas oró, diciendo: Padre, si quieres, pasa de mí esta copa; pero no se haga mi voluntad, sino la tuya.

Cristo luchaba con todo este asunto de la entrega, y en el momento más críticos de su vida, le pide al Padre «si es tu voluntad pasa de mí esta copa, pero no se haga mi voluntad sino la tuya». Sabemos que la voluntad del Padre es que fuera crucificado y justo eso fue lo que sucedió.

Respecto a nosotros?

Cuando fue la última vez que le dijo a Dios «Señor, quiero tu voluntad, no la mía sino la tuya. Lo que quieras en mi vida eso quiero. Lo que quieras sacar, quiero sacarlo de mi, pero sobretodo quiero que se haga tu voluntad en mi vida.»

Mire, para un general eso significa derrota, pero para un seguidor de Cristo es la victoria absoluta. Mucha gente a aceptado a Cristo como su Salvador, pero nunca han llegado al punto de entregarse al Señor, porque están aferrados a algo que no esta oculto, sino que esta allí y nunca se lo han entregado a Dios.

La mayoría de la gente diría: «Señor, puedes tenerme del todo, pero sé que esto esta aquí, no es tan malo, Señor, y nadie es perfecto, todos tenemos debilidades, eso es mío y tu me entiendes.»

NO, NO, NO SEÑORES, DIOS NO ACTUA DE ESA MANERA. Y esa es la razón por la cual tanta gente vive con trabas en su vida cristiana, y todo, porque nunca se han entregado por completo al Señor.

QUE QUIERE DECIR CON ENTREGARSE AL DIOS?

Eso significa venir delante de Dios, abrir su corazón y decirle: «Lo que sea que haya en mi vida que no te agrade, quiero que lo quites». Es estar dispuesto a confesárselo a Dios, arrepentirnos, alejarnos de eso, renunciar y entregárselo a Él.

Porque sino lo hace, nunca podrá convertirse en la persona que Dios quiere que sea. Nunca podrá disfrutar de las bendiciones de Dios.

Cuando un general dice: ‘Me rindo», esta renunciando a la libertad y a todos los derechos, a todo. Eso es lo que estaba haciendo Jesucristo con su entrega final al Padre, a la cruz, a la crucifixión y a la muerte.

Mire, Dios quiere que le confiemos a plenitud nuestra vida para guiarnos, dirigirnos y ayudarnos a convertirnos en la persona que Él quiere que seamos.

Si Jesucristo es el Señor de su vida, eso significa que Él esta a cargo de todo en nuestra vida, de nuestra conversación, nuestro carácter, nuestra conducta, todo rendido a Él. En otras palabras, lo que Él quiere no son nuestras posesiones, sino lo quiere a usted y a mí, la entrega de todo su ser.

QUE IMPIDE NUESTRA ENTREGA TOTAL?

Es la trampa del diablo. Algunos temen que Dios tome algo que quieren, algo a lo que se aferran, otros, piensan que Dios hará algo horrible. Por favor, que clase de Dios cree es Él. Dios no es así. Él solo quiere que nos entreguemos a Él para bendecirnos, para bendecir a otros atravez nuestro y darnos la oportunidad de disfrutar la vida cristiana, guiada por el Espíritu Santo, el Padre y Jesucristo. Quién tiene lo mejor de lo mejor para cada uno de nosotros.

Pero qué pasa cuando hay enfermedad, dolor, pesar, necesidad?. No significa que no pasaremos por esas cosas, porque esas cosas son necesarias para pulirnos, refinarnos y sacar de nuestra vida lo que nos estorba y que impide lo que Dios quiere que seamos.

Lo que quiero asegurarles en este día, es que si le damos las riendas de nuestra vida a Dios, allí comienza la vida plena de Dios. Y esa vida plena es descubrir cuánto nos ama Dios, Él perdona nuestros pecados, escribe nuestro nombre en el Libro de la Vida y lo más importante, que Dios ha resuelto que al morir iremos al cielo.

Sino tiene a Cristo, que tiene?. Entregue hoy su vida a Dios, dele todo su ser a Él, dele el privilegio de bendecirlo al máximo de su potencial, entréguese a Él. Tome en cuenta lo siguiente: en su último aliento, que importará?. Solo una cosa, su relación con Dios mediante su Hijo Jesucristo y su vida entregada a Él.

OREMOS: Padre celestial, en este día, venimos delante de tu presencia, abriendo nuestro corazón a ti, pidiéndote perdón por nuestros pecados, nos arrepentimos y hacemos un nuevo pacto de seguir tus mandamientos y preceptos establecidos en el Biblia. Y me entrego completamente a tī a partir de este día. En el nombre de Jesús. Amén.

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EN ARMONÍA CON EL PLAN DE DIOS.

ISAIAS 55: 9 «Como son más altos los cielos que la tierra, así son mis caminos más altos que vuestros caminos, y mis pensamientos más que vuestros pensamientos.

Esta Palabra nos indica que los caminos y los pensamientos de Dios, son mas altos que los nuestros. y por eso es importante tomar en cuenta la voluntad de Dios, alineándonos a sus planes y propósitos, los cuales son únicos para cada uno de nosotros.

De ahí que necesitamos estar en armonía con los planes de Dios.

Hay tres preguntas que todos debemos hacernos antes de tomar una decisión importante: ¿Qué, cuándo y cómo?

Si dejamos a un lado siquiera una de estas preguntas, podríamos tomar la decisión equivocadas y sufrir consecuencias. Por tanto, la opción más sabia es venir ante el Señor para pedirle que nos muestre qué desea que hagamos, cómo quiere que procedamos y cuándo sería el momento propicio conforme a su perfecta voluntad.

La historia de Moisés en Éxodo 2.11-15 es un ejemplo de la importancia de buscar la dirección de Dios antes de tomar una decisión. Aunque Moisés era hebreo, fue criado en el palacio como hijo de la hija de Faraón; ese era un lugar de poder, prominencia y prestigio egipcio. Ya siendo adulto, vio cómo un egipcio golpeaba a un hebreo y tomó una decisión precipitada que cambió su vida de manera radical. Intervino al matar al egipcio, como resultado, lo perdió todo y tuvo que huir para resguardar su vida, convirtiéndose en fugitivo. Con el tiempo, se estableció en el desierto de Madián y se convirtió en pastor de ovejas.

MOISÉS SE ADELANTO AL PLAN DE DIOS

Al igual que Moisés, en ocasiones también nos adelantamos al plan de Dios, al tomar decisiones apresuradas sin considerar las consecuencias.

  1. Se enfocó en un suceso en lugar del panorama completo. Los hebreos, quienes buscaron refugio en Egipto cientos de años antes, fueron forzados a ser esclavos por el faraón, quien les amargaba la vida con labores difíciles. Cuando Moisés vio el maltrato que sufría uno de su pueblo, se enfocó en la injusticia de esa situación específica y no pensó más allá. No se dio cuenta de que la solución al problema era una tarea que solo Dios podía hacer. El plan divino para liberarlos no se llevaría a cabo sino 40 años después.

2. Se guió por su razonamiento en lugar de escuchar a Dios. Eso es lo que casi siempre hacemos. Examinamos la situación y llegamos a una conclusión equivocada respecto a lo que debemos hacer, basándonos en nuestro entendimiento limitado. En cambio, Dios sabe cuál es la mejor manera de proceder y está dispuesto a brindarnos su ayuda si buscamos su dirección.

3. Actuó por impulso en lugar de buscar lo que Dios quería que hiciera. Su deseo era defender al esclavo hebreo, pero no pensó en las consecuencias. A pesar de que defender a los desprotegidos es bueno, Moisés debió haber considerado si su acción impulsiva era la manera más sabia de proceder.

Cuando actuamos de manera impulsiva corremos más riesgos de tomar decisiones que luego lamentaremos. Dios desea que primero busquemos conocer su voluntad en torno a la situación que enfrentamos.

4. Actuó con su propia fuerza en lugar de la de Dios. La fuerza humana es muy limitada, pero el Señor es Todopoderoso. Más adelante, Dios demostró su poder al liberar a los hebreos de Egipto y al destruir al ejército egipcio en el mar Rojo.

5. Actuó con ira. Si nos aferramos al enojo en vez de perdonar de inmediato, se mantendrá en nuestro corazón hasta que una situación lo haga estallar. Sin embargo, la Palabra nos aconseja lo siguiente:

EFESIOS 4:26 » Airaos, pero no pequéis; no se ponga el sol sobre vuestro enojo. »

De lo contrario, eso nos hará más propensos a reaccionar de una manera vergonzosa, hiriente o destructiva.

Debemos ser perdonadores y no guardar rencor a nadie.

6. No consideró las consecuencias. En vez de reaccionar de manera impulsiva ante una situación, debemos pensar con seriedad en las consecuencias a largo plazo. Algunas decisiones traen consecuencias que pueden durar toda la vida.

QUE SUCEDE CUANDO NOS MANTENEMOS EN ARMONÍA CON EL PLAN DE DIOS ?

Para que podamos tomar decisiones sabias, debemos andar conforme a la voluntad de Dios y no dejarnos guiar por lo que creamos que es mejor y podemos esperar los siguientes beneficios:

  1. Dios proveerá todo lo que necesitemos. Cuando tenemos una relación personal con el Señor del universo, podemos venir a Él confiadamente con nuestras peticiones, con la seguridad de que suplirá nuestras necesidades conforme a sus riquezas en gloria (Fil 4.19).

2. Dios nos dará instrucciones específicas. Sin embargo, la única manera de recibir su dirección es mediante su Palabra. No debemos cometer el error de solo orar por lo que nos concierne sin buscar en la Biblia lo que Él desea decirnos. No sabemos lo que el futuro nos depara, pero Dios sabe cada detalle del pasado, presente y futuro, y nos ha dado su Palabra como guía. En las Sagradas Escrituras encontramos todo lo que necesitamos saber para que podamos vivir conforme a su voluntad. Sin ella, nunca sabríamos lo que Él desea que hagamos. De hecho, no podemos llevar la vida cristiana sin nutrirnos de sus enseñanzas cada día.

3. Dios nos quitará el temor. Como no sabemos lo que nos depara el futuro, tomar decisiones puede ser una experiencia aterradora, pues desconocemos las consecuencias que pueden acarrear. Pero cuando buscamos la guía de Dios mediante su Palabra, Dios reemplaza nuestro temor con confianza en Él.

4. Veremos a Dios actuar de maneras inusuales. Sin embargo, debemos confiar y esperar en su tiempo. Si no responde de inmediato a nuestra petición, es porque sabe que en verdad no estamos listos para recibirlo, o quizás no sea el momento indicado. Si deseamos palpar el poder de Dios en nuestra vida, debemos leer la Biblia, esperar con paciencia y confiar en que responderá en el momento preciso.

5. Aprenderemos los caminos de Dios. Si buscamos su dirección al leer y obedecer su Palabra, veremos cómo obraba en los tiempos bíblicos y cómo obra en nuestras vidas. Si en verdad deseamos conocer más al Señor, debemos adquirir un conocimiento más profundo de su Palabra.

6. Dios usará nuestras debilidades y flaquezas. Nuestras insuficiencias y necesidades nos llevan al Señor en oración. Por tanto, no debemos verlas como algo negativo, sino como un medio que Dios usa para acercarnos a Él.

7. En un breve lapso de tiempo Dios puede lograr más de lo que nosotros podemos lograr en toda una vida. El Señor puede alcanzar mucho más que lo que podríamos llegar a hacer por nuestras propias fuerzas. Así que, siempre debemos buscar su dirección en vez de precipitarnos a tomar las riendas.

Moisés reconoció la soberanía de Dios, respondió a la presencia de Dios y se dejó usar de una manera poderoso cumpliendo los planes y propósitos de Dios para su vida.

Así que nosotros también podemos hacer lo mismo.

Anhelo ver a la gente obedecer a Dios, porque sé cual es el resultado final, serán bendecidos abundantemente, tendrán seguridad, confianza en Dios, descubrirán la bondad, la gracia, el favor y todo lo demás de parte de Dios.

OREMOS: Señor, te pido perdón por mis pecados y rindo mi vida a tí. Hazme un instrumento de tu paz y una nueva criatura. Abre mis ojos espirituales para comprender tu voluntad atraves de tu Palabra, y que pueda seguir tus mandamientos y tus preceptos. Te lo pido en el nombre de Jesús. Amén.

FUENTE: Gracias Pastor CHARLES STANLEY por sus enseñanzas.

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EL ESPIRITU SANTO: NUESTRO AYUDADOR y CONSOLADOR


En ocasiones los nuevos creyentes creen que sus vidas serán más fáciles después de ser salvos; pero eso no es lo que casi siempre sucede.

A veces, puede que enfrentemos más bien algunos problemas y desafíos. Y esto puede llegar a preguntarse dónde está Dios o por qué no responde nuestras oraciones. Si no sabemos qué hacer, puede que nos sintamos solos y abrumados. Pero si hemos recibido a Cristo como Señor y Salvador, nunca estamos solos, pues nos ha prometido un AYUDADOR : el Espíritu Santo.

Antes de ir a la cruz, Cristo les dijo a sus discípulos que enviaría a alguien que les ayudaría.

LA BIBLIA habla de la Trinidad, Dios Padre, Dios Hijo y Dios Espíritu Santo. Sin embargo, algunos creyentes no comprenden que Dios, en la persona de su Espíritu, ha venido a morar en ellos, o no le han dado el lugar que se merece.

No obstante, el problema no es el Señor, sino la falta de conocimiento en cuanto a la presencia y guía del Espíritu Santo en sus vidas. Se nos ha dado todo lo que necesitamos para vivir nuestro andar de fe. Solo debemos estar dispuestos a rendirnos ante Dios para hacer uso de los recursos del Espíritu Santo. Nuestro Ayudador divino siempre está dispuesto a socorrernos. En ningún momento, desde que recibimos a Cristo como Salvador, hemos estado solos ni desamparados; aunque nos sintamos así. Su Espíritu está siempre presente y obra de manera activa en nuestra vida.

CUAL ES LA OBRA DEL ESPÍRITU SANTO ?

  1. Nos convence de pecado. “Y cuando él venga, convencerá al mundo de pecado, de justicia y de juicio” (Jn 16.8). En primer lugar, nos hace reconocer que somos pecadores necesitados de salvación para que podamos arrepentirnos, depositar nuestra fe en Cristo y recibir su perdón. E incluso, después de ser salvos, nos hace reconocer cuando actuamos de manera incorrecta, al recordarnos que el pecado no debe ser parte de nuestra vida, pues ahora seguimos a Jesucristo.

2. Nos sella para salvación. “En él también vosotros, habiendo oído la palabra de verdad, el evangelio de vuestra salvación, y habiendo creído en él, fuisteis sellados con el Espíritu Santo de la promesa” (Ef 1.13). En esa época el sello era usado para autentificar, demostrar posesión y protección. El Espíritu Santo nos sella en Cristo como hijos de Dios, pues ahora vivimos bajo su divina protección. Es un sello que nadie puede romper, ni Dios, ni el diablo, ni nosotros mismos. Sin embargo, eso no significa que podemos pecar sin sufrir consecuencias. Dios nos muestra lo que está mal y también nos disciplina.

3. Mora en nosotros. “Y si el Espíritu de aquel que levantó de los muertos a Jesús mora en vosotros, el que levantó de los muertos a Cristo Jesús vivificará también vuestros cuerpos mortales por su Espíritu que mora en vosotros” (Ro 8.11). El Espíritu Santo es un regalo eterno que ha enviado a nuestra vida. Y vivimos bajo su dirección, mientras nos capacita para que hagamos lo que nos pide.

4. Nos enseña. “Mas el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, él os enseñará todas las cosa” (Jn 14.26). Puesto que es Dios, su Espíritu es un maestro que supera a todos los demás. Nos guía al leer la Palabra de Dios y nos ayuda a interpretarla adecuadamente. La Biblia es un maravilloso regalo que Dios nos ha dado, y si somos fieles al leerla y le pedimos a su Espíritu que nos enseñe, nos ayudará a entenderla y sobretodo a ponerla en práctica.

5. Nos revela su verdad. “Y nosotros no hemos recibido el espíritu del mundo, sino el Espíritu que proviene de Dios, para que sepamos lo que Dios nos ha concedido” (1 Co 2.12). Se nos promete un conocimiento divino que va más allá de nosotros y del universo, y que solo puede ser hallado en la Palabra de Dios. Puede que no entendamos de manera inmediata lo que significa el pasaje que hemos leído, o cómo podremos aplicarlo; pero, si perseveramos en buscar y escudriñar la Palabra de Dios, el Espíritu nos ayudará a entender. No obstante, si dejamos de leer la Biblia, nos faltará la sabiduría que solo proviene de Dios.

6. Nos guía. “Pero cuando venga el Espíritu de verdad, él os guiará a toda la verdad” (Jn 16.13). Nuestro Ayudador divino es también quien nos guía. Nos ayuda a discernir lo verdadero y a tomar decisiones correctas. En vez de buscar los consejos de otras personas, lo primero que debemos hacer es pedirle al Espíritu Santo que nos dirija.

7. Produce fruto en nosotros. “Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza” (Ga 5.22, 23). A menudo, estas cualidades se producen en nosotros por medio de circunstancias que podrían hacernos responder de manera diferente. Por ejemplo, si nos resulta difícil amar a una persona, el Espíritu Santo puede cambiar nuestra actitud si se lo pedimos y si deseamos caminar en obediencia a Él.

8. Nos recuerda. “Mas el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, él os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que yo os he dicho” (Jn 14.26). Aunque los discípulos ya habían estado con Cristo y escuchado sus enseñanzas durante tres años, solo disponían de lo que recordaban después de que Él había partido. Para enseñar a otros acerca de Cristo necesitaban que el Espíritu Santo les ayudara a recordar. Incluso en nuestro tiempo, necesitamos que nos recuerde los pasajes bíblicos que necesitamos para cada situación. Si leemos la Biblia fielmente, Él nos ayudará a recordar lo que dice.

9. Nos faculta con dones espirituales. “Ahora bien, hay diversidad de dones, pero el Espíritu es el mismo” (1 Co 12.4). Su Espíritu nos da dones espirituales para que podamos servirnos los unos a los otros de la manera que Él desea.

10. Nos da poder. “Pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos” (He 1.8). Su poder nos permite completar la misión que nos ha dado y nos capacita en cada aspecto de la vida.

11. Nos llena. “Sed llenos del Espíritu” (Ef 5.18). Esta es una vida gobernada y guiada por el Espíritu Santo, pues su presencia mora en nosotros. Ningún creyente tiene una excusa legítima para no obedecer a Dios, pues su Espíritu nos ha capacitado para cumplir con su voluntad y mandamientos.

OREMOS: Gracias Padre celestial por habernos enviado al Espíritu Santo a morar en nosotros, a enseñarnos, a guiarnos, a fortalecernos, a darnos dirección, a revelarnos la Palabra de Dios, a revelarnos y a glorificar a Jesucristo, el Hijo de Dios, y a permanecer en nosotros todos los días de nuestras vidas. Enciende el fuego del Espíritu Santo en nosotros. Te lo pido en el nombre de Jesús. Amén.

FUENTE: Gracias Pastor CHARLES STANLEY por sus enseñanzas.

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