Categoría: Propósito

COMO SUPERAR LAS ADVERSIDADES

Todos estamos expuestos a vivir momentos de adversidad, pues vivimos en un mundo lleno de pecado y maldad. La adversidad es un estado de sufrimiento y dificultad, el cual puede incluir angustia, problemas, pruebas y decepciones. De ser posible, trataremos de evitar todo aquello que cause dolor, pero al hacerlo nos perdemos grandes bendiciones.

La Biblia nos da muchos ejemplos de personas que enfrentaron adversidades y que descubrieron que Dios las usó para bendecirlas. Todas estas personas nos hubieran podido decir que valió la pena sufrir con tal de recibir lo que se les dio como resultado.

Ejemplos de las Sagradas Escrituras

  • José sufrió traición, esclavitud y prisión antes de venir a ocupar el lugar más importante en Egipto después de Faraón.
  • Moisés estuvo fugitivo en el desierto antes de que Dios le llamara para que guiara a su pueblo Israel fuera de Egipto.
  • David pasó muchos años huyendo de Saúl antes de llegar a ser el rey más prominente del Antiguo Testamento.
  • Ester fue una exiliada judía hasta que Dios la elevó a la posición de reina de Persia y la usó para salvar a su pueblo.
  • Daniel estuvo cautivo en Babilonia, pero fue promovido por el rey a una alta posición en el gobierno.
  • En Los discípulos de Jesús sufrieron persecución, pero Dios usó esa adversidad para diseminar el cristianismo a lo largo del mundo romano.
  • María y Marta sufrieron la pérdida de su hermano antes de que Jesús le resucitara.

El ejemplo de Pablo

La adversidad puede venir a ser una bendición de Dios si reaccionamos de la misma manera que Pablo en 2 Corintios 12.7-10. Como consecuencia de las grandes revelaciones que recibió del Señor, también se le dio un “aguijón en la carne” para que se mantuviera humilde. El apóstol le pidió a Dios en tres ocasiones que esto fuera quitado de su vida, pero Él le respondió: “Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad” (v.9). A lo que Pablo respondió: “Por tanto, de buena gana me gloriaré más bien en mis debilidades, para que repose sobre mí el poder de Cristo” (v.9).

Dos respuestas ante la adversidad

En medio de la aflicción, las personas reaccionan de dos maneras completamente diferentes.

  • Se alejan de Dios. Si el Señor no llena sus expectativas, algunos se sienten decepcionados y reaccionan de las siguientes maneras:
    • Dudan de la existencia del Señor. Como ven que ha permitido que la adversidad suceda, se preguntan si Él es tal como la Biblia lo describe.
    • Culpan a Dios. Como no evitó que el motivo de dolor sucediera, deciden culpar a Dios.
    • Se alejan del Señor para siempre. Hay algunos que no pueden tolerar las dificultades y se enojan tanto con Dios que nunca regresan a Él.
    • Rechazan la Biblia. Cuando las personas desconocen las enseñanzas de la Palabra de Dios y sus expectativas no son llenadas, llegan a pensar que el Señor no cumple sus promesas. Pero el problema no radica en la fidelidad de Dios, sino en la interpretación que han dado a su Palabra.
    • Cultivan odio y enojo. El resultado de esa reacción es una ira mucho más grande, la cual lleva a las personas a la amargura. Y es esa amargura la que puede envenenar cada aspecto de sus vidas y traer miseria a los que les rodean.
    • Desperdician su vida. Aquellos que se alejan de Dios y de su Palabra renuncian al plan que Él tiene para ellos. La adversidad que fue diseñada para acercarlos al Señor ha sido desperdiciada al igual que sus vidas.
  • Avanzan hacia una comunión más profunda con Dios. En vez de alejarse del Señor, la mejor opción es acercarnos más a su presencia en medio de la adversidad. Esta opción trae como resultado lo siguiente:
    • Fe inconmovible. En medio de nuestro dolor, el Señor ha demostrado ser fiel, al no hacer lo que deseábamos, sino al cumplir sus promesas y estar con nosotros durante el sufrimiento.
    • Paciencia incansable. Es al comprender que Dios está con nosotros y que tiene un propósito para permitir la adversidad, que recibimos de Él la paciencia necesaria para esperar por su tiempo. Podemos confiar en que no prolongará nuestro sufrimiento más allá de lo que sea necesario.
    • Valentía inquebrantable. Dios exhortó a Josué a esforzarse y a ser valiente, pues Él le acompañaría en todo momento (Jos 1.9). Y lo mismo nos dice a nosotros en la actualidad. Cada vez que confiamos en el Señor recibimos la valentía que necesitamos para perseverar y enfrentar el próximo desafío con fe.
    • Pureza creciente. La adversidad nos impulsa a examinar nuestra vida. Cuando venimos ante el Señor, en medio del dolor y las dificultades, Él revela nuestros pecados y errores. De esa forma podemos arrepentirnos, ser purificados y vivir en santidad. Esa es una de las formas en las que somos hechos conforme a la imagen de Jesucristo. Es así también como cambian nuestros deseos para que no anhelemos nada que no esté de acuerdo con la voluntad de Dios. La Biblia nos llama santos, y esa es la manera en la que debemos vivir (1 Co 1.2). En medio de la adversidad, la santidad deja de ser una palabra, y se convierte en un estilo de vida. El Señor no espera que llevemos una vida exenta de pecados, sino una que esté completamente comprometida con Él.
    • Gran amor por la Palabra de Dios. Nuestra primera reacción ante la adversidad debe ser leer la Biblia, para así preguntarle al Señor lo que desea mostrarnos. La Palabra de Dios es nuestra posesión más valiosa, pues el Señor nos habla por medio de ella, nos anima, guía, consuela y reprende. Es al enfrentar la adversidad con una voluntad sometida a Dios, con una determinación a seguirle y con una fe firme en su Palabra, que podremos aceptar la prueba que llegue a nuestra vida. Es de esa manera que reconoceremos que la meta del Señor es transformarnos de acuerdo a su propósito y podremos dar un mejor testimonio ante las demás personas.

Puede que no tengamos la opción de elegir en relación con la aflicción, pero cuando llegue a nuestra vida, podremos decidir cómo reaccionaremos ante ella. Se nos da la opción de rendirnos ante la voluntad de Dios, pues sabemos que Él usará cada prueba para nuestro bien o podemos alejarnos del Señor, vivir en rebelión y desperdiciar nuestra vida.

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TRES INGREDIENTES ESENCIALES PARA LA VIDA

Espero que al momento de escuchar este mensaje, usted pueda estar bien. Ese es mi deseo. No siempre ocurre así, pero estar bien, debiera ser un anhelo más allá de nuestras circunstancias, nuestras carencias y todo aquello que esperamos.

Anhelamos salud y nos enfermamos, estamos rodeados de una peste destructora y estamos bajo acecho. ¡Qué difícil situación la actual! En Honduras, nuestro país, la situación socio-económica-política, nos tiene los pelos de punta y hace que los ánimos de la generalidad de la gente se alteren.

Esta mañana quiero compartir con usted tres ingredientes que el apóstol Pablo le desea a Timoteo al empezar su primera carta.

  1. Gracia
  2. Misericordia
  3. Paz

2 TIMOTEO 1: 2 » a Timoteo, mi verdadero hijo en la fe: Que Dios el Padre y Cristo Jesús nuestro Señor te concedan gracia, misericordia y paz.

¡Qué deseo más hermoso! Te deseo Gracia, misericordia y paz. Pero note que más que un deseo, es una oración intercesora. Porque usted puede desear cosas buenas a los demás, pero será eso… sólo buenos deseos, pero cuando usted involucra al Señor en sus deseos, esto se vuelve en intercesión.

El apóstol Pablo le dice: Mi querido hijo en la fe… Que Dios Padre y Cristo nuestro Señor te den gracia, misericordia y paz. Que sea Dios quien te concede eso, no solo mis buenos deseos. Veamos hoy estos tres ingredientes esenciales para la vida.

  1. El primer ingrediente para la vida: Gracia. La definición del diccionario dice: Don o favor que se hace sin merecimiento particular; concesión gratuita. La gracia es un regalo que no merecemos, no podemos pagarlo, no podemos comprarlo. Sólo podemos recibirlo. Veamos algunas características de esta hermosa Gracia:
  • Una Gracia que da vida. Pero por la gracia de Dios soy lo que soy; y su gracia no ha sido en vano para conmigo, antes he trabajado más que todos ellos; pero no yo, sino la gracia de Dios conmigo. 1 Corintios 15:10. La gracia de Dios, nos da vida, nos da propósito y nos asegura un destino seguro. No hay forma de que su gracia falle, nos mienta o nos defraude, la gracia de Dios es el lugar más seguro en este mundo.
  • Una Gracia que salva. Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; Efesios 2:8

Antes de recibir su gracia no teníamos esperanza alguna, estábamos totalmente apartados de Dios y

  • Una Gracia que es para todos. Cada uno según el don que ha recibido, minístrelo a los otros, como buenos administradores de la multiforme gracia de Dios. 1 Pedro 4:10

2. El segundo ingrediente para la vida: Misericordia. La mejor definición encontrada sobre la misericordia es la encontrada en :

SALMOS 103:10-11 » 10 No ha hecho con nosotros conforme a nuestras iniquidades, Ni nos ha pagado conforme a nuestros pecados. 11 Porque como la altura de los cielos sobre la tierra, Engrandeció su misericordia sobre los que le temen.

  • El Señor nos perdona por su Misericordia. Por la misericordia de Jehová no hemos sido consumidos, porque nunca decayeron sus misericordias. Lamentaciones 3:23. Si hay algo cierto es que Dios perdona y nunca más se acuerda de nuestras faltas. su misericordia es nueva cada mañana.
  • Debemos ejercitarnos en Misericordia. Oh hombre, él te ha declarado lo que es bueno, y qué pide Jehová de ti: solamente hacer justicia, y amar misericordia, y humillarte ante tu Dios. Miqueas 6:8. Es un ejercicio personal y diario, no podemos llamarnos creyentes en Jesús, si no nos ejercitamos en misericordia.
  • Debemos tener un corazón de Misericordia. 33 ¿No debías tú también tener misericordia de tu consiervo, como yo tuve misericordia de ti? Mateo 18:33

3. El tercer ingrediente para la vida: Paz. Usted y yo debemos decidir vivir en paz. Tener paz es un acto deliberado de fe. “Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús.” Filipenses 4:7

a.  Paz que rebosa.
  • Paz que rebasa todo entendimiento.
  • Paz que guarda mis pensamientos y mi corazón.

Conclusión: Gracia, misericordia y paz. Tres ingredientes básicos para la vida. Debemos procurarlos para nosotros y procurarlos para la familia de la fe. Necesitamos la gracia de Dios, su misericordia a cada instante y su paz en estos tiempos inciertos. Que Dios le bendiga.

FUENTE: Gracias Pastor DORIAN BANEGAS por sus enseñanzas.

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SALVADOS PARA UN PROPÓSITO

¡Vivimos en tiempos malos! De todos es conocida la situación actual. Nos hemos dado cuenta, que hay gente mala. Muy mala. La Biblia nos advierte de eso, pero cuando lo vemos tan crudo como lo que vemos en las noticias, nos quedamos realmente perplejos.

¿Leyó la noticia de unas supuestas vacunas que venían de contrabando? Uno dice, ¿por qué hacen eso? ¡Cuánta maldad! ¡Cuánta mala intención! Aprovechar la necesidad de la gente, y de la buena fe de las personas para obtener ganancias deshonestas.

Sin duda estamos rodeados por toda la maldad de un mundo caído. Y necesitamos regresar a la fuente de esperanza y vida. Saber que estamos en el lugar correcto y haciendo lo correcto para estar dentro del propósito de Dios.

GALATAS 5:1-5 » 1 Pablo, apóstol, no por investidura ni mediación humanas, sino por Jesucristo y por Dios Padre, que lo levantó de entre los muertos; 2 y todos los hermanos que están conmigo, a las iglesias de Galacia: 3 Que Dios nuestro Padre y el Señor Jesucristo les concedan gracia y paz. 4 Jesucristo dio su vida por nuestros pecados para rescatarnos de este mundo malvado, según la voluntad de nuestro Dios y Padre, 5 a quien sea la gloria por los siglos de los siglos. Amén.

Pablo da inicio a su carta, aclarando quién es él, y su ministerio que fue directamente comisionado por Jesús. En esa experiencia exclama la pregunta que muchos creyentes alrededor del mundo han hecho: ¿Que quieres que haga Señor?

Jesús lo comisiona y Pablo inicia un ministerio tremendo en toda Asia menor. Y justo a las iglesias de Galacia les envía esta carta para exhortarlos, para llamar de la atención de manera enérgica y directa, porque algunos se habían infiltrado y estaban enseñando cosas apartadas de la sana doctrina.

Y luego de su presentación como apóstol investido directamente por Jesucristo, hace una declaración, que es un axioma. Un axioma por definición es: Una proposición tan clara y evidente que se admite sin demostración.

GALATAS 5: 4 » Jesucristo dio su vida por nuestros pecados para rescatarnos de este mundo malvado, según la voluntad de nuestro Dios y Padre, 5 a quien sea la gloria por los siglos de los siglos. Amén.

Quiero que meditemos en 3 pilares de nuestra fe cristiana que harán nuestra carga más liviana y reconocer que nuestra fe tiene una trascendencia eterna. Nuestra fe en Jesús puede afectar el rumbo de nuestras generaciones para siempre.

  1. Jesucristo dio su vida por nuestros pecados. (Vs.4a) Jesús vino en forma de hombre para pagar la deuda de nuestros pecados de una vez y para siempre. Él consumó e instituyó el ministerio de la reconciliación con Dios. Jesús logró en la cruz, lo que ninguna religión o profeta ha podido lograr, hacer que un pueblo que no era pueblo, se volviera pueblo de Dios, hizo de este pueblo, la reunión de los hijos de Dios.
    • .Nada puede cambiar ese hecho. Ni que usted peque más o menos, cambia el hecho que Jesús hizo una obra perfecta de perdón de pecados.
    • No teníamos esperanza. Nadie nos iba a rescatar, nosotros solos no podíamos, y nadie aparte de nuestro Creador, vendría en rescate.
    • Jesús nos reconcilió con el Padre por siempre. Estábamos lejos, enemistados y totalmente opuestos a Dios, en Jesús la separación del pecado se va y ahora somos uno con el Padre.
  2. Para rescatarnos de este mundo malvado. (Vs 4b) Nosotros en el mundo sin Cristo, moriríamos irremediablemente. Dios tiene misericordia y nos salva, por la sola gracia de su amor sin límites. «Efesios 2:1 Y él os dio vida a vosotros, cuando estabais muertos en vuestros delitos y pecados».
    • El rescate fue pagado. Aunque la salvación es gratuita, el valor de ella es incalculable. El hecho que sea gratuita, no significa que su valor es insignificante. Al contrario, en nosotros, vasos de barro se ha derramado un tesoro que no se puede cuantificar, el precio pagado es la sangre misma de Jesús.
    • Este mundo es malo. Este rescate fue la llave de la prisión de este mundo malo. El mundo es malo, no hay nada bueno en él. Sin Dios nada tiene sentido, con Dios, absolutamente todo cobra propósito y vida.
    • Aunque no nos ha sacado del mundo, su rescate nos sacó del mundo. Seguimos en el mundo, Jesús dijo en Juan 17:15 No ruego que los quites del mundo, sino que los guardes del mal. Es decir, que su rescate nos permite estar en el mundo, sin pertenecer a este mundo.
  3. Según la voluntad de nuestro Dios y Padre. (Vs4c) Somos hijos de Dios por la voluntad de Dios. Juan 1:13 A Dios en su sola potestad le dió placer hacernos su hijos. Por medio del sacrificio de Jesús, somos hechos sus hijos y el sobre nosotros se ha derramado el Espíritu Santo, que nos ha adoptado y ahora somos los hijos amados de Dios.
    • La voluntad de Dios es buena, agradable y perfecta. ¿Cómo sé cuál es la voluntad de Dios para mi vida? Toda su vida pásela por el “colador” de Romanos 12:2 2 No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta. Toda su vida pásela por esta declaración… y verá como la voluntad de Dios se revela ante usted.
    • La voluntad de Dios es soberana. Dios dice, y lo dicho se cumple. Dios habla y todos obedecemos, él manda y nadie cuestiona. Él es el REY y nosotros sus súbditos. Su voluntad es soberana.
    • La voluntad de Dios no se equivoca. Separa usted que el propósito de Dios, NUNCA conduce al error. Dios es amor y en el perfecto amor no hay temor. Su voluntad es tan amorosamente correcta, que aún las cosas que no tienen ningún sentido, se aclaran ante su bendita voluntad. Su voluntad nunca nos conduce al error.

Conclusión: El apóstol Pablo, nos desafía en Gálatas a vivir, buscar y velar por estar siempre dentro de la sana doctrina. Y en este pasaje nos introduce a este glorioso evangelio:

Gálatas 1:4 «Jesucristo dio su vida por nuestros pecados para rescatarnos de este mundo malvado, según la voluntad de nuestro Dios y Padre,

Gálatas 1:5 «a quien sea la gloria por los siglos de los siglos. Amén.»

Dios sea glorificado en Nuestra vida, Nuestras relaciones, Y todo lo que hagamos.

Es mi oración que usted y yo podamos proclamar con nuestras vidas: ¡Gloria a ti Cristo por los siglos de los siglos. Amén.

FUENTE: Gracias Pastor DORIAN BANEGAS por sus enseñanzas.

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DIOS SIGUE EXTENDIENDO SU MANO PROTECTORA

Dios sigue obrando con poder en medio de los tiempos. Dios no ha cambiado, sigue siendo el mismo ayer, hoy y por siempre. Le animo a que siga creyendo y siga edificando su vida.

Una de las actividades que me toca hacer como padre de familia es, leer todos los días antes de dormir, un pasaje de la Biblia con mi hijo de 8 años, ya leímos los evangelios y ahora nos adentramos en el Libro de los Hechos, es como la continuación de la historia, luego que Jesús subiera al cielo y viniera sobre ellos el Espíritu Santo.

Cada historia es fascinante y desafiante, algunos dicen que los 28 capítulos del libro de Hechos quedaron inconclusos, porque pareciera que no tiene un cierre tal cual, y por eso los cristianos de hoy debemos seguir escribiendo el capítulo 29 de los Hechos.

En el capítulo 4 encontramos registro de una oración que los apóstoles hacen pidiendo a Dios confianza y valor ante la situación que enfrentaban.

HECHOS 4:23-31 “Y puestos en libertad, vinieron a los suyos y contaron todo lo que los principales sacerdotes y los ancianos les habían dicho. Y ellos, habiéndolo oído, alzaron unánimes la voz a Dios, y dijeron: Soberano Señor, tú eres el Dios que hiciste el cielo y la tierra, el mar y todo lo que en ellos hay; que por boca de David tu siervo dijiste:

¿Por qué se amotinan las gentes, Y los pueblos piensan cosas vanas? Se reunieron los reyes de la tierra, Y los príncipes se juntaron en uno Contra el Señor, y contra su Cristo.

Porque verdaderamente se unieron en esta ciudad contra tu santo Hijo Jesús, a quien ungiste, Herodes y Poncio Pilato, con los gentiles y el pueblo de Israel, para hacer cuanto tu mano y tu consejo habían antes determinado que sucediera. Y ahora, Señor, mira sus amenazas, y concede a tus siervos que con todo denuedo hablen tu palabra, mientras extiendes tu mano para que se hagan sanidades y señales y prodigios mediante el nombre de tu santo Hijo Jesús. Cuando hubieron orado, el lugar en que estaban congregados tembló; y todos fueron llenos del Espíritu Santo, y hablaban con denuedo la palabra de DIOS.

Quiero llamar la atención de tres aspectos que nos deben desafiar para orar con propósito y edificar nuestra fe y hacerla fuerte ante los tiempos difíciles que enfrentamos hoy en día.

  1. DIOS ES SOBERANO. Y ellos, habiéndolo oído, alzaron unánimes la voz a Dios, y dijeron: Soberano Señor…

De esto debemos ser entendidos: DIos es soberano, ¿que significa? Que nuestra mente finita, no puede ordenarle a Él, como hacer y cómo obrar. Dios es el que tiene control absoluto de todo. Sin embargo, es un control de amor, nos llena con su presencia y nos guía por sendas de justicia.

a. Dios sigue en control. A pesar de lo que estaban atravesando los discípulos, ellos reconocen la majestad de Dios, el Creador de todas las cosas. Si Él puede hacer de la nada todas las cosas definitivamente, podía ayudarles ante las dificultades. Dios sigue en control, por duro el panorama, el sigue en control.

b. Dios sigue en su trono. Nada mueve a nuestro Dios de su posición como Rey y amo. El es digno de adoración, de exaltación. Y usted y yo somos llamados a adorar con nuestra vida, con nuestra adoración, con nuestra obediencia sobre todo, y por supuesto poniendo toda nuestra fe en Él. Toda nuestra vida con sus problemas y sinsabores, no hacen que Dios pierda ni siquiera un poco de la esencia de quién es.

c. Dios es nuestra fortaleza. En tiempos de necesidad debemos acudir a Dios, en tiempos de angustia debemos acudir al Señor, es nuestro primer y último refugio, es nuestra única opción, y es nuestra completa seguridad.

2. DIOS ES NUESTRA FUENTE DE CONFIANZA Y SEGURIDAD.

Los discípulos experimentaron en ese momento la persecución y el rechazo, por causa del nombre de Jesús. Puede que usted y yo experimentemos ese tipo de rechazo, por nuestro entorno. Puede ser que lo vean de menos, o directamente lo rechacen, pero como dice el:  

SALMOS 73:25 ¿A quién tengo yo en los cielos sino a ti? Y fuera de ti nada deseo en la tierra.

a. Dios no es ajeno a nuestros desafíos. Me encanta la manera de orar de los discípulos. Son específicos, y directamente le dicen al Señor: Y ahora, Señor, mira sus amenazas,

Cuando oremos seamos específicos al hacerlo, seamos directos con el Señor. Si tiene temor, dígale al Señor: Tengo temor Señor; si tiene tristeza, dígale al Señor; ¿está enojado? Háblelo con el Señor… él escucha nuestra oración.

b. Dios sigue dando fortaleza. Los discípulos piden fortaleza. Piden renovar fuerzas, mire que no pide que quite la dificultad, piden ánimo. Porque probablemente los problemas no se solucionen, de la noche a la mañana, pero sí podemos pedir fortaleza para este momento, para cada instante.

c. Dios pone su Palabra en nosotros. (denuedo) Los discípulos pidieron fortaleza y ánimo, con un solo propósito, seguir siendo mensajeros del Evangelio. Si su deseo de bienestar, si su deseo de poder de Dios, no es para otra cosa que testificar de Dios, entonces nada va a ocurrir. Dios nos fortalece, nos equipa, y nos usa, para alcanzar a otros con su amor y servir a los demás. Pida fortaleza, pida poder de Dios pero para seguir sirviendo al Señor con todo el corazón…

3. DIOS SIGUE EXTENDIENDO SU MANO PROTECTORA.

Dios no ha dejado de obrar en nuestro favor. Dios no ha cesado de hacer justicia, Dios no ha dejado de sanar, Dios no ha dejado de escuchar nuestro clamor. Dios sigue siendo Dios y Él no cambia ni cambiará. Los discípulos en el pasaje que estamos viendo y meditando, dicen: mientras extiendes tu mano para que se hagan sanidades y señales y prodigios mediante el nombre de tu santo Hijo Jesús. Ellos estaban convencidos de que Dios responde con poder y gran beneficio para su pueblo.

a. La mano de Dios se extiende para obrar en favor de sus hijos. Dios no ha acortado su mano. Si hay algo que debemos pedir es como dijo el profeta Habacuc:

HABACUC 3: 2 » Oh Jehová, he oído tu palabra, y temí. Oh Jehová, aviva tu obra en medio de los tiempos, En medio de los tiempos hazla conocer; En la ira acuérdate de la misericordia.

b. Aún se operan milagros. ¡Estamos vivos! Siempre que tengo la oportunidad de saludar a mi buen amigo y hermano Manuel Girón, al momento de saludarnos, la pregunta es: ¿Cómo está hermano? Y él me contesta: ¡Estamos vivos, y eso es un milagro! Cuanta verdad hay en eso, no percibimos los pequeños milagros que a cada instante ocurren en nuestro favor, vimos la luz del sol, ya el hecho que podamos ver es un milagro, o tuvimos la oportunidad de hacer nuestras actividades… etc. Dios sigue operando milagros. Dios sigue obrando para bendecirnos.

c. Su mano se extiende para usarnos con poder. Nuestra oración es úsanos Señor, cuando era niño, había un canto que se cantaba en la parroquia de mi comunidad, que era una Oración de San Francisco de Asís que decía:

Señor, hazme un instrumento de Tu paz.

Que donde haya odio, siembre yo amor; donde haya injuria, perdón;

donde haya duda, fe;

donde haya tristeza, alegría;  donde haya desaliento, esperanza;

donde haya sombras, luz.

¡Oh, Divino Maestro!

Que no busque yo ser consolado sino consolar; que no busque ser amado sino amar;

que no busque ser comprendido sino comprender; porque dando es como recibimos;

perdonando es como TÚ nos perdonas;

y muriendo en TI, es como nacemos a la vida eterna.

Si usted y yo no anhelamos el poder de Dios para bendecir a otros, si no anhelamos tener poder de Dios, para Glorificar a Dios, con nuestras vidas, entonces habremos perdido nuestro propósito y sentido. Nuestra oración debe ser, extiende tu mano Señor, para que me uses para tu Gloria.

Conclusión: Dios sigue extendiendo su mano protectora. Dios sigue obrando en nuestro favor. Dios continúa haciendo milagros. La pregunta es: ¿Qué haremos para dejarnos usar por el Señor? ¿Estamos dispuestos a dejarnos usar? Yo espero que sí. Dios desea usar a cada uno de nosotros en estos tiempos tan complicados y llenos de dificultades, para que los que nos rodean también puedan gustar y ver las bondades de nuestro Dios. Dios les bendiga a todos.

FUENTE: Gracias Pastor DORIAN BANEGAS por sus enseñanzas.

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