La Palabra dice que debemos guardar nuestro corazón diligentemente porque del corazón mana la vida. El corazón es el centro de tu vida, es quien guarda tu identidad, tus valores, de las cosas que crees y es donde se  deposita la presencia de Dios.

Por esto es importante que le permitamos a Dios accesar a nuestro corazón, ya que Él es quien sana el quebrantado de corazón y sana toda dolencia. 

Ahora veremos un ejemplo en la Biblia, de alguien que tenia un corazón adolorido y cómo Dios sanó su corazón. Este es el caso de JEFTÉ.

Jueces 11: 1-8 » Jefté galaadita era esforzado y valeroso; era hijo de una mujer ramera, y el padre de Jefté era Galaad. Pero la mujer de Galaad le dio hijos, los cuales, cuando crecieron, echaron fuera a Jefté, diciéndole: No heredarás en la casa de nuestro padre, porque eres hijo de otra mujer. Huyó, pues, Jefté de sus hermanos, y habitó en tierra de Tob; y se juntaron con él hombres ociosos, los cuales salían con él. Aconteció andando el tiempo, que los hijos de Amón hicieron guerra contra Israel. Y cuando los hijos de Amón hicieron guerra contra Israel, los ancianos de Galaad fueron a traer a Jefté de la tierra de Tob; y dijeron a Jefté: Ven, y serás nuestro jefe, para que peleemos contra los hijos de Amón. Jefté respondió a los ancianos de Galaad: ¿No me aborrecisteis vosotros, y me echasteis de la casa de mi padre? ¿Por qué, pues, venís ahora a mí cuando estáis en aflicción?. Y los ancianos de Galaad respondieron a Jefté: Por esta misma causa volvemos ahora a ti, para que vengas con nosotros y pelees contra los hijos de Amón, y seas caudillo de todos los que moramos en Galaad. 

La historia comienza diciendo que Jefté era un hombre esforzado y valiente. Comienza con el final de la historia, aunque su historia no comenzó de esa manera, pues lo que realmente interesa es cómo termina su historia, y para nosotros, también lo que cuenta es como terminamos.

Este hombre de Dios es declarado un hombre valeroso de guerra, un campeón, lleno de fuerza, nacido para pelear, lleno de coraje. Pero el no nació así, nadie nace guerrero, tu te conviertes en un campeón atravez del tiempo, cuando te enfrentas a circunstancias y las vences, creces en fuerzas, en capacidad, en experiencias y luego entras  en la temporada a la cual Dios te preparó.

QUE FUÉ LO QUE JEFTÉ VENCIÓ?

Dice la Palabra que Jefté era un guerrero, pero su trasfondo era otro, nacido de una prostituta. Su padre era de Galaad, quien rompió el pacto con su esposa porque tuvo una relación fuera del matrimonio.

Su madre quería deshacerse de Jefté, no fue bienvenido a a esta tierra, se encontró con hostilidad, su madre estaba enojada desde su embarazo, hasta posiblemente intentó abortarlo. Desde el principio no lo quería, por lo tanto, tuvo una experiencia de rechazo, una experiencia de odio.

En cuanto nació, su madre lo llevó a la casa de su padre, lo entrega a la esposa de Galaad, provocando una tensión en ese hogar. Una esposa que se sintió traicionada y dolida en su corazón. Esa esposa estaba enojada con su esposo. No fué querido ni por su madrastra. Sus hermanos lo odiaban al punto que conspiraron contra él al fallecer su padre Galaad.

Buscó su herencia ya que por ser el mayor, tenia derecho a una doble porción que la de sus hermanos. Pero sus hermanos se levantaron contra él, tomaron su dinero y se negaron a dárselo. De ahí que huyó, furioso y con un corazón amargado. Pero la Biblia nos dice que Dios lo trajo a este mundo con un propósito en mente.

Lo que Dios nos está diciendo con esta historia, es que no importa de dónde vengas, Dios te trajo a este mundo con un propósito y que Él tiene un plan que tiene que usar. Pueda que no lo conozcas, pero Dios tiene un plan único para ti. Dios ve el final desde el principio cuando te trae a esta tierra, te trae con un propósito. 

Talvez vengas de una familia en discordia, rechazado, abusado, y traumatizado, pero escúchame, tú no eres un accidente. Dios te puso ahí para terminar ese ciclo en tu familia, para que te conviertas en un campeón, un guerrero. Por eso, Dios puso su Espíritu Santo dentro de ti para hacerte un vencedor. Porque mayor es el que está en ti, que él que está en el mundo (1 Juan 4:4).

Tu naciste para conquistar, naciste para vencer y no importa cual es tu trasfondo, cuando le permites a Dios llevarte por ese proceso, entonces Él sana tu corazón para que seas un campeón, para edificar tu futuro, para dar respuestas a los problemas, pero tienes que dejar a Dios te lleve por ese proceso.

QUE PODEMOS HACER PARA CONVERTIRNOS EN UN CAMPEÓN?

1. Nos volvernos a Dios para procesar el pasado.

Es decir, buscamos a Dios y no otro sustituto. Cuando la gente está en dolor, hace una de estas dos cosas,  controlar el dolor o escuchar al Señor hasta permitir qué lo sane.

Algunos se vuelven a la pornografía, al alcohol, a las drogas porque tiene un dolor no resuelto.Tenemos qué parar esos sustitutos por Dios. Aun hay gente que se envuelve en el ministerio, sirven y dan toda su vida, y todo para ser aceptados, buscan reconocimiento, buscan algo que les arregle el dolor, sin embargo, tiene que ser sanado, sino todo lo demás será afectado.

El primer paso es volvernos a Dios y darle acceso al dolor, porque cuando Dios sane ese dolor, ya no tendremos miedo, ni temor, sino paz y gozo.

2. Lidiamos con el dolor.

Este es el área donde la gente tiene luchas lidiando con el dolor. Lo que sucede es que hemos endurecido nuestros corazones, tratando de controlar nuestras vidas y nuestras relaciones, pero Dios requiere que le demos acceso al dolor.

Recuerda que en la cruz del calvario, Jesús no solo perdonó nuestros pecados, también tomó nuestros dolores, tristezas y sufrió para que encontráramos la sanidad. Así que tenemos que venir a la cruz y que ese dolor salga a la luz.

Por lo tanto, para lidiar con ese dolor: a) Lo reconoces y te paras delante de Dios, adorándole y lo escribes en un papel, declarando como te sientes, y como te afectó. c) Te arrepientes, lo llevas a la cruz; d) Desatamos el perdón, y tomamos la decisión de dejarlo en el pasado, porque sino, te hace prisionero de los que otros te hicieron, robándote tu futuro y no deja que entres a tu propósito.

Jefté hizo eso. Los jefes de Galaad fueron a buscarle para que los ayudara. Si su corazón hubiera estado amargado, no los hubiera ayudado.

3. Renovamos nuestra mente.

Debemos cambiar lo que pensamos de nosotros mismos y la manera que vemos la vida, renovando nuestras mentes, meditando en la Palabra de Dios hasta que llegue a nuestros corazones.

Sabes lo que significa Jefté?, aquel que trae rompimiento. Quien eres tú?, una víctima? o eres un Jefté, uno que trae rompimiento?

Yo creo que Jefté tuvo un encuentro con Dios. Dios tocó su corazón.

Jueces 11: 9-11 » Jefté entonces dijo a los ancianos de Galaad: Si me hacéis volver para que pelee contra los hijos de Amón, y Jehová los entregare delante de mí, ¿seré yo vuestro caudillo?. Y los ancianos de Galaad respondieron a Jefté: Jehová sea testigo entre nosotros, si no hiciéremos como tú dices. Entonces Jefté vino con los ancianos de Galaad, y el pueblo lo eligió por su caudillo y jefe; y Jefté habló todas sus palabras delante de Jehová en Mizpa.»

Entonces Jefté aceptó y se metió a la guerra.

4. Resistamos la opresión demoníaca.

Los espíritus demoníacos son reales, la gente no los reconoce y permanecen pasivos. Los demonios te pueden atacar poniendo pensamientos negativos en tu mente. Piensas que son tuyos, pero no!, son del infierno y eso para tu destino y destruye tu propósito.

Tenemos que pararnos firmes, como dice la Palabra.

Santiago 4:7 » Someteos, pues, a Dios; resistid al diablo, y huirá de vosotros.»

Tienes que pelear, tienes que edificar tu espíritu haciendo lo que es correcto y orando en lenguas.

5. Desarrollamos nuestros dones y nuestro caracter.

Inviertes en tus dones, inviertes en ti mismo, tomas los entrenamientos que necesitas, porque cuando Dios te abra las puertas, debes tener algo que dar.

Al mismo tiempo, inviertes en tu caracter, desarrollado por hábitos. Tomas decisiones regularmente, los repites. Y eso te convierte en un hombre de oración, te conviertes en una persona con un espíritu humilde, enseñable, perseverante, y generosa.

Cuando edificas tú caracter, entonces tú caracter sostiene tu don, y ese don que Dios te ha dado, abre la puerta que Dios tiene para tí. Al punto que llegas a tener un fe de buldog, es decir, tu agarras algo, no lo sueltas, sigues adelante, no te rindes por nada. Entonces tienes el derecho a entrar a una nueva temporada.

6. Reconoces la nueva temporada.

Nunca sabes cuándo vendrá. Siempre viene con una conección, una nueva relación. Al Dios abrir una puerta tienes que abrazarla.

Talvez no te parece que sea la puerta que Dios tiene para ti, pero tu no sabes que hay del otro lado. Tienes que estar listo para soltar algo y entrar a lo nuevo.

Cuando la gente de Galaad vino a Jefté, ni siquiera le pidieron perdón. Solo le dijeron: ven a ayudarnos, eso está duro. Y como él se encontraba listo, y a cuentas con Dios, regresó como su líder, regresó como su campeón, dándole a Dios, la honra y la gloria.

Dios quiere tocar a muchos en este día para lidiar con su dolor hacia un padre o una madre o un amigo. Probablemente estes enojado o quebrantado, pero Dios quiere liberarte, Dios quiere traer un rompimiento en tu vida. Este es tu tiempo, ven a Dios.

OREMOS: Señor Jesús, abro mi corazón a tí. Te rindo el control, te pido que vengas al lugar de mi herida. Traigo ese dolor a la cruz. Te pido que me sanes ahora. Perdono a los que me hirieron, los perdono y traigo toda injusticia a la cruz. Señor, sana mi corazón quebrantado, libérame.  En el nombre de Jesús, rompo toda maldición generacional, toda maldición de brujería, de espíritu de duda, de abuso, de odio, de rechazo, de abandono, de adicción, de tormento, de temor y les ordeno a esos espíritus que se vayan fuera de mi vida al lago de fuego por la eternidad y no regresen nunca más. Desato el poder sanador de Dios sobre mi vida, en el nombre de Jesús. Amén.

FUENTE: Gracias MIKE CONNELL por sus enseńanzas.

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